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Marcelo Urra

Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución Cubana

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

1961. En los círculos gobernantes de Estados Unidos cada día que pasaba crecía la preocupación por su “patio trasero”. El ejemplo cubano era un fantasma que recorría América Latina. La influencia de su revolución aumentaba en los pueblos del continente.
Ante este hecho, el imperialismo decidió actuar rápidamente. Por entonces, el presidente del imperio era John Kennedy. Joven y dinámico, su persona irradiaba simpatía. El 13 de marzo de 1961, propuso a las naciones de América la llamada “Alianza para el Progreso”. Consiste –afirmaba el político yanqui – en un nuevo trato hacia las naciones al sur de Río Grande (límite sureño de Estados Unidos). Nunca más intervenciones de los marines. El hermano mayor estaba decidido a contribuir al progreso de los hermanos que habitaban su “patio trasero”.

Del dicho al hecho…

Bellas palabras. Pero los hechos eran otros. En los mismos momentos en que hacía su generoso anuncio, John Kennedy daba luz verde a una acción que preparaban mercenarios cubanos, adiestrados, financiados y apoyados militarmente por Estados Unidos.

Sólo un mes y dos días después del anuncio de Kennedy sobre la Alianza, aviones norteamericanos, pintados con los colores de la aviación cubana, tripulados por mercenarios, bombardearon sorpresivamente aeropuertos de la isla. Fue el 15 de abril de 1961. Asesinaron y sembraron la destrucción.

Fidel Castro respondió a la agresión imperialista proclamando, por primera vez, el carácter socialista de la Revolución Cubana. Fue en las masivas y combativas honras fúnebres de las siete víctimas del bombardeo, frente al Cementerio Colón, realizadas el 16 de abril de 1961.

Habla Fidel

“En el día de ayer –señaló Fidel Castro-, como todo el mundo sabe, aviones de bombardeo divididos en tres grupos, a las 6 en punto de la de la mañana penetraron en el territorio nacional procedentes del extranjero y atacaron tres puntos del territorio nacional, en cada uno de esos tres puntos los hombres se defendieron heroicamente, en cada uno de esos puntos corrió la sangre valerosa de los defensores… La hazaña yanki que arma mercenarios y les paga para que vengan a asesinar jóvenes de 16 y 17 años en un ataque sorpresivo, artero y traicionero en tos los órdenes, contra u país al que se le puede perdonar su vergüenza, su dignidad, su valor. Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonar los imperialistas es la dignidad, la entrega, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”.

Una Revolución Socialista

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!

Compañeros obreros y campesinos, esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por estas Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida…

Compañeros obreros y campesinos de la patria, el ataque de ayer fue el preludio de la agresión de los mercenarios, el ataque de ayer que costó siete vidas heroicas, tuvo el propósito de destruir nuestros aviones en tierra, mas fracasaron, sólo destruyeron tres aviones, y el grueso de los aviones del enemigo fue averiado o abatido”.

Finalizó su discurso diciendo: “Marchemos a nuestros respectivos batallones y allí esperemos órdenes, compañeros”.

Playa Girón

Tal como lo dijera Fidel, el ataque aéreo fue el preludio de una operación de mayor envergadura preparada por el imperialismo. A las 1,30 de la madrugada del 17 de abril de 1961, mercenarios cubanos –apoyados por Estados Unidos– invadieron Cuba por Playa Girón, ubicada en Bahía de Cochinos, al sur de la provincia de matanzas. Era la llamada Brigada 2506, la que reunía las características a una unidad de asalto anfibio de las fuerzas armadas de Estados Unidos y comprendía unos 1.500 hombres fuertemente armados, incluyendo tanques, artillería de campaña y 30 aviones.
El pueblo cubano, encabezado por Fidel Castro, respondió rápida y valerosamente. En 68 horas fue aplastada la agresión. Los invasores, que llegaron convencidos de vencer rápidamente, fracasaron. Algunos perdieron la vida. Los más, cayeron prisioneros.

Esta fue la primera derrota militar del imperialismo estadounidense en América Latina. No obtuvo éxito la estratagema de derrotar al Gobierno cubano con la mano del gato de los “gusanos” residentes en Miami.

La Sociedad de la Igualidad

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Plaza de Armas, Santiago, 1850

Hacia mediados del siglo XIX, cuando la clase obrera chilena alcanzaba unos 30 mil proletarios, las ideas del liberalismo revolucionario y en menor grado del socialismo utópico, agitaban a sectores de jóvenes intelectuales, profesionales, artesanos e incluso obreros.

Fundación de la Sociedad

Santiago Arcos Arlegui

El 14 de abril de 1850, los intelectuales Santiago Arcos Arlegui, Francisco Bilbao, Eusebio Lillo y José Zapiola, junto con los artesanos Ambrosio Larrecheda , Cecilio Cerda, Rudecindo Rojas, Manuel Guerrero y Francisco Prado, el obrero Mondaca y el ex oficial Luciano Piña, fundaron la Sociedad de la Igualdad, inspirados en los principios e ideales de la Revolución Francesa del siglo XVIII y de la Revolución obrera de 1848.

Eusebio Lillo

Se reunieron en los salones de la Filarmónica, Casa de Mariano Aristía, ubicada en calle San Antonio esquina Catedral.
El primer punto de la reunión fue conocer y aprobar los Reglamentos y Estatutos redactados por Arcos y Zapiola.

José Zapiola

Sus ideales

En esa primera sesión se aprobaron también los tres ideales propuestos por Bilbao:

– Reconocer la soberanía de la razón como autoridad de las autoridades;
– Reconocer la soberanía del pueblo como base de toda política y
– Reconocer el amor y fraternidad universal como vida moral.

Directiva

También se eligió su directiva, que quedó formada así:
Presidente. Eusebio Lillo;
Vicepresidente: Manuel Guerrero;
Secretario: Francisco Bilbao;
Segundo Secretario: José Zapiola;
Directores: Santiago Arcos,
Ambrosio Larrecheda,
Francisco Prado y
Cecilio Cerda.
El nombre de la Sociedad lo propuso Luciano Piña.

Organización

La Sociedad de la Igualdad se organizó en grupos. En abril de 1850 se contaba con 7 u 8 grupos, con un total de 200 socios aproximadamente.

Tenía un periódico “El Amigo del Pueblo”. En él escribió Santiago Arcos el 16 de abril de 1850:

“¡Ha llegado el momento en que la clase obrera adquiera conciencia de su poder!”.

General Manuel Bulnes

En agosto de 1850, a poco más de tres meses de existencia, contaba con dos mil asociados. Su desarrollo inquietó a la reacción. La  represión cayó contra ella.

El 19 de ese mes, su sede fue atacada por policías y hampones. Como respuesta a la agresión, se llevaron a cabo masivas manifestaciones de repudio.

Gobernaba el general Manuel Bulnes, quien dictó un decreto prohibiendo la Sociedad de la Igualdad y ordenando la detención de sus dirigentes.

Emiliano Zapata

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

«Es mejor morir de pie, que vivir
toda una vida arrodillado».
(Emiliano Zapata)

El general Jesús Guajardo, con el consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general Pablo González, ofreció a Emiliano Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919. Emiliano Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda. Se acercó a ella acompañado por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada, un ordenanza tocó con su clarín la llamada a honores. Fue la señal. Los tiradores, escondidos en las azoteas, abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó acribillado.

Una vez muerto, Emilio Zapata se convirtió en el apóstol de la revolución y en el símbolo de los campesinos desposeídos.
Entre la gente común del estado de Morelos, que se negaba a dar crédito a la muerte de Zapata, circulaba la creencia de que no era su caudillo el que había sido asesinado por Guajardo. Se decía que le hacía falta un lunar, que si Zapata era más alto o más moreno. Se decía que no era posible que, si Zapata había escapado a tantas emboscadas y siempre había tenido tan buen olfato para los engaños, hubiera caído de esta manera. Se decía que Zapata había mandado en su lugar a uno de sus compadres, con quien compartía un gran parecido. Desgraciadamente la identificación del cadáver de Zapata por parte de antiguos compañeros de armas y gente cercana fue contundente: el cadáver correspondía al caudillo del sur.

¿Quién era Emiliano Zapata?

Emiliano Zapata Salazar había nacido en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879, en el seno de una familia campesina. Fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Tuvo seis hermanas y tres hermanos. Su infancia se desarrolló en un agro dominado por el latifundio.

Tenía nueve años de edad cuando presenció el despojo de tierras a campesinos ocasionadas por hacendados de la zona. Ante una pregunta suya, el padre que le respondió que nada podía hacerse. Entonces el niño Emiliano le dijo: “¿No se puede? Pues cuando yo sea grande, haré que las devuelvan”.

Cumplía 16 años cuando murió su madre. Once 11 meses después perdió a su padre. Trabajó como labrador.

El 15 de junio de 1897 fue detenido por las fuerzas rurales de Cuernavaca, durante la fiesta del pueblo de Anenecuilco. Su hermano Eufemio liberó, pistola en mano. Entonces, los hermanos Zapata debieron abandonar el estado. Emiliano trabajó un año en la hacienda de Jaltepec en Puebla.

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los hacendados colindantes.

En 1908, Zapata fue incorporado al 9° Regimiento de Caballería, bajo el mando del coronel Alfonso Pradillo.

Dirigente agrario

El 12 de septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente) de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco. Entonces empezó a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma. Sobre todo la Ley Lerdo, que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban.

Emiliano Zapata se convirtió en dirigente agrario de Morelos, su estado natal. Su primera acción política ajena al mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al candidato e de la oposición, Patricio Leyva en contra de los latifundistas.

Recupera y reparte tierra

En mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de la Hacienda del Hospital, que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho fue declarado bandolero y tuvo que escapar varias veces.
Algunos meses después, participó en la reunión que se celebró en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que después se convertiría en el Plan de Ayala. Reunió a los vecinos de tres pueblos: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec. Con ellos inició un nuevo reparto de tierras derribando las cercas.

La Revolución de 1910

Se inició al proclamarse el Plan de San Luis. Zapata leyó un ejemplar; llamándole la atención especialmente el Artículo Tercero, que ofrecía la restitución de las tierras a sus legítimos propietarios. Emiliano Zapata sostuvo conversaciones con dirigentes agrarios.
En ellas se acordó la realización de una entrevista del maestro rural Pablo Torres Burgos con el Jefe de la Revolución Francisco Madero, en San Antonio, Texas.

El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata, Rafael Merino y cerca de 60 campesinos. Esto ocurrió el 10 de marzo de 1911 al proclamar el Plan de San Luis. Se libraron numerosos combates.

A la muerte de Pablo Torres Buros, el 29 de marzo de 1911 Emiliano Zapata fue elegido por la junta revolucionaria del sur, nuevo jefe revolucionario maderista del sur.

Emiliano Zapata estableció su cuartel general en Cuautlixco, pueblo cercano a Cuautla. Desde ahí dirigió el ataque al Ejército porfirista, defendido por el 5° Regimiento, al mando del coronel Eutiquio Munguía; además de un Cuerpo Rural, a las órdenes del comandante Gil Villegas. Zapata logra tomar la ciudad el 13 de mayo de 1911.

Después del triunfo de Madero

Cuando triunfaron las fuerzas de Madero, Zapata no aceptó licenciar sus tropas sin que a cada uno se le otorgara tierra para sembrar, a cambio de sus fusiles. Para Zapata, la guerra no terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del objetivo del pueblo campesino: la devolución de las tierras robadas por los hacendados millonarios.

Ante esta actitud el presidente interno Francisco León de la Barra lo declaró rebelde y mandó fuerzas para someterlo.

Francisco Ignacio Madero

En agosto de 1911 Francisco Madero acordó entrevistarse con Emiliano Zapata en Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto en el sur y con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Entretanto, Zapata era fuertemente criticado por la prensa conservadora del país. En la entrevista no se logró ningún acuerdo, pues Madero no concebía la reforma agraria como lo hacía Zapata. Madero creía que primero había que hacer una reforma política profunda, mientras que para Zapata era prioritaria la devolución de las tierras robadas por las grandes haciendas. A decir de Zapata, Madero había traicionado la revolución.

El gobierno federal reiteró su decisión de imponer el orden por la violencia, y Zapata se desplegó con sus tropas a los límites entre Guerrero y Puebla. Se escondió del gobierno y realizó emboscadas a pequeños contingentes federales. En este periodo, Zapata se casó con Josefa Espejo. Padrino de la boda fue el propio Madero.

Presidencia de Madero

Con Madero como presidente de la República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevistó con Madero en el Palacio Nacional. Sostuvieron fuerte discusión. Madero ofreció a Zapata una hacienda en el estado de Morelos “como pago a sus servicios a la Revolución”. Esto enfureció a Zapata, que le contestó:

“No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado”.

El Plan de Ayala

El 25 de noviembre de 1911, Zapata lanzó el Plan de Ayala. Este documento se convirtió en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos de Morelos. En él se exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a Madero como presidente y se reconocía a Pascual Orozco como jefe legítimo de la Revolución Mexicana. Proclamaba, además, la lucha armada como el único medio para obtener justicia.

Durante 1912, Emiliano Zapata combatió al Ejército Federal que buscaba la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y ocasionaron serias derrotas a los federales. Ello a pesar que en ese entonces el movimiento zapatista era muy débil, tanto en el ámbito político como en la rama militar.

La lucha en el sur a la muerte de Madero

Después del asesinato de Madero y la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se agudizó. Zapata se convirtió en uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos.

A comienzos de 1914, Emiliano Zapata tomó Jonacatepec y Chilpancingo. Ese año su ejército constaba ya de 27,000 hombres. Para abril ya había controlado por completo el estado de Morelos y parte de los estados de México, de Guerrero, de Puebla y de Tlaxcala. Entonces se negó a pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero”. A Pascual Orozco lo retiró el cargo de Jefe de la Revolución. Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército Libertador del Sur.

General Emiliano Zapata
Villa y Zapata en Ciudad de México

Siempre en abril de 1914 Zapata, desde su cuartel general de Cuernavaca, promulgó la entrega de tierras a los pueblos.

Alianza de Zapata y Villa

Emilio Zapata se unió con Francisco Villa. Ambos desconocieron al gobierno de Venustiano Carranza y reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México. Esto provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre de 1914, la poderosa División del Norte y el Ejército Libertador del Sur entraron en la Ciudad de México.

.En su estancia en la capital, las tropas tuvieron una actitud pacífica. Obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos bandidos que se hacían llamar zapatistas.
El 4 de diciembre de 1914 Villa y Zapata tuvieron la entrevista de Xochimilco donde se acordó una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó el Plan de Ayala y se comprometió a dar armas a Zapata.

Entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad de México, 1914

Ofensiva de Carranza contra Zapata

Concretados estos acuerdos, Emiliano Zapata partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el 17 de diciembre de 1914, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del general Álvaro Obregón.

Durante 1915 Morelos fue gobernado por los campesinos levantados en armas.

En 1916, una vez que Venustiano Carranza se instaló en la Ciudad de México y que Francisco Villa sufrió serias derrotas, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo. Con apoyo incluso de la aviación. Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo de 1916. Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo de Villa, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado de Morelos quedaron en poder de los constitucionalistas.

1918: Zapata un guerrillero con poco futuro

En 1917 Zapata, lanzó una contraofensiva. Reconquistó seis ciudades y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año, el estado de Morelos cayó en mano de las tropas de Carranza.

Hacia 1918 Emiliano Zapata era un guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que apaciguó la causa agraria de sur. Su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918.

El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado

El cadáver de Zapata exhibido en Cuautla, Morelos, el 10 de abril de 1919.

Yuri Gagarin: El primer ser humano que surcó el espacio exterior

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“La primera nave espacial del mundo con un hombre a bordo, la Vostok, se puso en órbita desde la Unión Soviética el 12 de abril de 1961. El navegante espacial que pilota la nave Vostok es un ciudadano de la URSS, el Mayor Yuri Gagarin.”

Este anuncio transmitido por Radio Moscú, mientras Gagarin aún estaba en el espacio, estremeció al mundo. Este histórico vuelo de 108 minutos, una única órbita alrededor de la Tierra, convirtió a Gagarin en el primer ser humano en el espacio y en un héroe internacional.

¿Quién era Yuri Gagarin?

Había nacido en Gjask, actual Rusia, en 1934. Cosmonauta soviético. Se graduó en 1955, en la Escuela Técnica de Saratov, en cuyo aeroclub asistió a clases de vuelo. En 1957 ingresó en la Academia de las Fuerzas Aéreas en Orenburgo, en los Urales, y alcanzó el grado de teniente.

La hazaña que conmovió a la humanidad

En 1961 fue elegido para el cuerpo de cosmonautas de la URSS. El 12 de abril de ese mismo año fue lanzado a bordo de la nave espacial Vostok I, que le llevó a distancias comprendidas entre los 180 y los 327 km de la superficie terrestre.

La pequeña cápsula esférica, de poco más de dos metros de diámetro, entró en órbita alrededor del planeta a una velocidad de 28.000 km por hora, durante casi hora y media, tiempo en el cual el vehículo llegó a dar dos vueltas a la Tierra y convirtió a Gagarin en el primer hombre que alcanzaba el espacio exterior. Durante la maniobra de aterrizaje decidió permanecer en el interior de la cápsula, sin activar el asiento eyectable que le habría evitado el impacto final de la toma de tierra. Culminó su misión con éxito, y aterrizó indemne en el lugar previsto y en territorio soviético. Por entonces tenía 27 años de edad.

Embajador de la paz

Dos días después del retorno de la Vostok 1 Gagarin regresó a Moscú, donde apareció en el balcón del Kremlin con el primer ministro Nikita Jruschov. Realizó una gira mundial en la que los vítores de las multitudes le acompañaron dondequiera que iba. Las visitas internacionales de Gagarin fueron extraordinarias porque se produjeron en plena Guerra Fría. He aquí que había alguien que podía viajar, no sólo entre la Tierra y el espacio, sino también entre los mundos cerrado y abierto del Este y el Oeste. Las diferencias ideológicas se olvidaron temporalmente pues aquel hombre fue aclamado como un héroe en todo el mundo.

La carrera espacial

Con esta gesta, la URSS volvía a adelantarse a sus rivales estadounidenses en la competida carrera espacial y lograba un importante éxito propagandístico. El protagonista de los acontecimientos, Gagarin, fue condecorado con las más altas distinciones de su país y ascendió al grado de coronel. Se convirtió en un héroe nacional de la URRS y en una leyenda de la astronáutica mundial.

Su trágica muerte

Gagarin nunca volvió al espacio. Después de la gira, regresó a su casa en la Ciudad de las Estrellas para continuar su trabajo en el programa espacial soviético. Se estaba preparando para el primer vuelo de la nueva nave Soyuz en 1967, pero los altos directivos del espacio lo dejaron en tierra, porque no querían arriesgar la vida de un héroe de la Unión Soviética en otra misión peligrosa. Lo más trágico fue que Gagarin perdió la vida durante un vuelo rutinario de entrenamiento el 27 de marzo de 1968, cuando su avión se estrelló y, tanto él como su instructor fallecieron. Sus cenizas se depositaron en la muralla del Kremlin y, en su honor, un cráter lunar y el asteroide 1772 Gagarin recibieron su nombre. Además, a título póstumo se dio su nombre a su localidad natal.

Vostok 1

Gabriela Mistral: Dulce, combativa, pacifista, solidaria

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Desde la escuela asociamos a la dulce Gabriela con sus bellas rondas como:

“Dame la la mano y danzaremos,
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más…”

O con: “Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad”

Gabriela Mistral es eso, pero mucho, mucho más que eso.

Sus inicios

Nació el 7 de abril de 1889 en la calle Maipú Nº 759 (hoy Gabriela Mistral) de la ciudad de Vicuña, ubicada en el valle del Elqui, a 62 kilómetros de La Serena.

Su padre, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, era profesor; su madre, Petronila Alcayaga Rojas, modista. Fue bautizada en la parroquia de Vicuña con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga.

En 1892, cuando ella tenía tres años de edad y vivían en Montegrande, su padre abandonó a la familia, quedándola con su madre y su media hermana, Emelina Molina Alcayaga, que por entonces tenía 15 años. Ésta se encargó de instruirla y darle orientación a su vida.

En el año 1900, Lucila ingresa a la Escuela Superior de Niñas de Vicuña.

En 1901 La familia residió un breve tiempo en La Serena y Coquimbo, para luego trasladarse a El Molle.

Comienza a escribir

En 1904 el periódico “El Coquimbo” de La Serena, publicó sus primeras colaboraciones firmadas con el seudónimo de “Soledad”.
Trabajó como profesora ayudante en una escuela de La Serena, cuando tenía 15 años de edad.

En 1906, cuando tenía 17, conoció a Romelio Ureta Carvajal, un empleado ferroviario, que se afirma fue su único amor, fuente de permanente inspiración.

El 23 de julio de 1908 apareció en “El Coquimbo” la poesía “Del Pasado”, que firmó con el seudónimo de Gabriela Mistral. El nombre lo tomó de un poeta italiano que le interesó en sus inicios, Gabriel D’Annunzio; el apellido, del poeta francés Federico Mistral.

En 1909 se desempeñó como maestra en la Escuela de Los Cerrillos (en el camino a Ovalle). El 25 de noviembre de ese año se suicidó Romelio Ureta Carvajal, cuando tenía 26 años de edad.

Los sonetos de la muerte

En 1910 Gabriela rindió examen en la Escuela Normal Nº 1 de Niñas de Santiago, obtuvo el título de maestra primaria y fue designada en una escuela de Barrancas, sector poniente de Santiago.

En 1911 recibió el nombramiento de profesora de Higiene en el Liceo de Traiguén.

En 1912 se desempeñó en el Liceo de Antofagasta como profesora de Historia e Inspectora General. Ese año murió su padre en Copiapó, a los 52 años de edad.

El 22 de diciembre de 1914 obtuvo la más alta distinción en los Juegos Florales realizados en Santiago por sus “Sonetos de la Muerte”.

En 1917 colaboró con 55 poemas y cuentos suyos en los cinco volúmenes de lectura escolar de Manuel Guzmán Maturana.

En 1918 Pedro Aguirre Cerda, Ministro de Instrucción Pública del Presidente Juan Luis Sanfuentes, nombró a Gabriela Mistral Profesora de Castellano y directora del Liceo de Punta Arenas, ciudad en que permaneció hasta abril de 1919.

En Temuco nace una amistad

Fue trasladada a Temuco y designada Directora del Liceo de Niñas. Nunca sintió afecto por esa ciudad. Cuentan que cuando viajaba en tren al sur, al pasar por Temuco, cerraba las cortinas de la ventana para ni siquiera verlo.

Sin embargo, en esa ciudad hacia 1920 nació una gran amistad. Oficiaba como su secretaria en el Liceo de Niñas la pintora y escultora, la militante revolucionaria, Laura Rodig.

“Un día –relata Volodia Teitelboim- vino un niño con cara aceitunada. Preguntó por la directora a Laurita. Le dijo que ella no estaba. Esperó tres horas y no cambió palabra con la suave secretaria, que por entonces debía tener poco más de veinte años y era una tímida acogedora. El poeta y su poesía se marcharon muy tristes. Pero, como ese muchacho no pertenecía al rebaño de los que se dan por vencidos, regresó al día siguiente, temeroso, siempre con el cuaderno en la mano. Sí, Gabriela estaba en casa, pero no podía recibirlo porque ese día se sentía enferma de jaqueca. El adolescente cetrino, no obstante su inhibición, no pudo evitar que se le notara la cara de pena. Laurita le preguntó, afable: ‘Pero, ¿qué desea, joven?

Pablo Neruda

¡Dígamelo, por favor!’ ‘Traigo unos versos’, murmuró, balbuceante, el muchachito. Laura Rodig pensó para sí misma: ‘Es lo de siempre. Esta escena ya la he visto alguna vez’. Pero como era cortés y percibía que ese niño flaco estaba amargado, le dijo, con dulzura: ‘¿No puede dejármelos? Ella los verá cuando tenga tiempo’. ‘Sí, puedo dejarlos –contestó el muchacho-. Pero, de todos modos necesito hablar con ella. Quiero conocer su opinión’. ‘Bueno, entonces, tenga paciencia. Vuelva en una hora. Puede ser que…’

Una vez transcurrido el tiempo, el muchacho golpeó de nuevo la puerta. Vio frente a él a la mujer que personificaba la poesía. Se inclinó en una venia profunda, que no acostumbraba. Ella descendió de su trono invisible. Lo trató como una mamá cariñosa. Le dijo: ‘Me he arreglado para recibirlo. Estaba enferma. Pero me puse a leer sus versos y me he mejorado, porque tengo la seguridad que aquí sí que hay un poeta de verdad’. Luego agregó: ‘Una afirmación de esta naturaleza no la he hecho nunca antes.’ Esa amistad no se quebró nunca”. (Volodia Teitelboim: “Neruda” páginas 33 y 34) .

Ese muchachito era Neftalí Reyes Basoalto, alumno del Liceo Hombres de Temuco, el mismo que hoy lleva su nombre, Pablo Neruda.

Recabarren y Gabriela

El 14 de mayo de 1921 se fundó el Liceo de Niñas Nº 6 de Santiago. Gabriela fue nombrada su primera directora. En 1922 el Instituto ‘Las Españas’, de Nueva York publicó su primera obra maestra: “Desolación”.

Ese mismo año, Gabriela fue invitada por el Ministro de Educación de México, José Vasconcelos, para que viajara a su país a fin de colaborar en los planes de reforma educacional auspiciados por el Gobierno mexicano.

Luis Emilio Recabarren

El diputado comunista Luis Emilio Recabarren, al conocer esa noticia y saber que Gabriela Mistral no tenía dinero para el viaje, propuso en la Cámara una indicación para que se le diera un viático de cinco mil pesos. La moción fue rechazada, en medio de sonrisas irónicas, por los diputados de derecha. Los mismos que aprobaban con todo entusiasmo generosos viáticos para los oficiales de las Fuerzas Armadas, que solían viajar constantemente a Europa acompañados de sus familiares.

El 23 de junio de 1922 partió Gabriela desde Valparaíso, acompañada de Laura Rodig, en el vapor Orcoma rumbo al país azteca.

Solidarizando con Sandino

En México, en 1923, fueron publicados 20 mil ejemplares de su obra “Lecturas para Mujeres”. En Chile aparece la segunda edición de “Desolación” y el Consejo de Instrucción Pública le otorgó el título de Profesora de Castellano. En Barcelona apareció una antología con el nombre de “Las mejores poesías”.

Ese mismo año 1923, Gabriela llamó a los pueblos del continente a sumarse al pequeño David que enfrentaba al Goliat prepotente. Se refería a la lucha por la Independencia de Nicaragua que librada César Augusto Sandino contra el invasor yanqui. Gabriela pedía que todos los países de América Latina cooperaran con dinero y con toda clase de ayuda a la lucha desigual, que era la causa de todos los pueblos de América morena.

Convocó, con voz encendida, a los jóvenes para que formaran una legión de combatientes e ir a pelear junto a los hermanos nicaragüenses, ofrendando –decía- incluso lo más preciado que tiene el ser humano, su propia sangre, en señal absoluta de sacrificio solidario.

Así era la dulce Gabriela.

También representante gremial

En 1924 viajó a Europa. En Madrid fue editado un pequeño volumen de “Ternura”, su segundo libro de poesía. Ese año visitó Estados Unidos, Italia, y Francia, donde dictó conferencias.

Al año siguiente regresó a América Latina. Se le rindieron homenajes en Brasil, Uruguay y Argentina. Permaneció unos meses en Chile.
En 1926 jubiló como maestra y se le reconoció una pensión. Apareció la tercera edición de “Desolación”.

Participó en una serie de eventos internacionales. Fue nombrada secretaria en una de las secciones de la Liga de las Naciones.

En 1927 se trasladó a vivir en Fontainebleau, Francia. Se le designó como delegada de Chile al Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, donde logró conocer y crear vínculos de amistad con destacados intelectuales del mundo, como Madame Curie, Paul Valery, Henri Bergson, George Duhamel, Francois Mauriac y George Bernanos.

Asistió, ese año, al Congreso de Educación en Locarno (Suiza) en representación de la Unión de Profesores de Chile, UPCH. Este es un hecho poco conocido y de enorme importancia. Gabriela Mistral representando a una de las organizaciones más combativas que ha tenido el magisterio chileno.

Sandino honra de Latinoamérica

En 1928, estando en París volvió a escribir sobre el héroe nicaragüense: “El general Sandino carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico, su espalda viril de herrero o forjador, con la honra de todos nosotros. Gracias a él la derrota nicaragüense será un duelo y no vergüenza; gracias a él, cuando la zancada de botas de siete leguas que es la norteamericana, vaya bajando hacia el Sur, los del Sur se acordarán de ‘los dos mil de Sandino’ para hacer lo mismo”. (Citado por Mario Céspedes en Recados para América. Textos de Gabriela Mistral”. Santiago, 1978, página 45).

En ese mismo año asistió al Congreso de la Federación Universitaria, celebrado en Madrid, representando a Chile y Ecuador.

El 26 de septiembre, fue designada por el Consejo de la Liga de las Naciones para ocupar un importante cargo en el Consejo Cinematográfico Educativo creado en Roma.

En ese mismo año de 1928 fijó su residencia en la Provenza, entre Orange y Avignon (Francia), desde donde viajaba continuamente a París, Ginebra y Roma, para asistir a diversas reuniones de trabajo. Con ella vivía su sobrino Juan Miguel Godoy Mendonza, de cuatro años de edad, al que llamaba Yin Yin.

En 1929 falleció doña Petronila Alcayaga Rojas, su madre, que fue sepultada en La Serena.

En 1930 visitó Estados Unidos, invitada a dictar conferencias en colegios de enseñanza media.

Nicaragua no es colonia

En 1931, estando en Nueva York, Gabriela Mistral escribió un recado titulado “La cacería de Sandino”. Allí denunció:

“Míster Hoover (Herbert Klark Hoover presidente de EE UU entre 1929 y 1933) ha declarado a Sandino ‘fuera de la ley’. Ignorando eso que llaman derecho internacional, se entiende, sin embargo, que los Estados Unidos hablan del territorio nicaragüense como del propio, porque no se comprende la declaración sino como lanzada sobre uno de sus ciudadanos: ‘Fuera de la ley norteamericana’…

“La frase cocedora de Mr. Hoover suena como ese Halalí de las grandes cacerías, cuando sobre la presa que ha asomado el bulto en un claro del bosque, el cuerno llamador arroja a la jauría. Es numerosa la jauría esta vez hasta ser fantástica: sobre unas lomas caerán cinco mil hombres y decena de aeroplanos. También equivale la frase a la otra de uso primitivo: ‘Tantos miles de pesos por tal cabeza’, usada en toda la tierra por los hombres de presa.

Lástima grande que la cabeza enlodada del herrero que la prensa yanqui llama bandido, sea, por rara ocurrencia, una cabeza a la cual sigue anhelante el continente donde vive toda su raza y una pieza que desde Europa llaman de héroe nato y de criatura providencial los que saben nombrar bien…

Mr. Hoover, mal informado a pesar de sus veintiún embajadas, no sabe que el hombrecito Sandino, moruno, plebeyo e infeliz ha tomado como un garfio la admiración de su raza, excepto uno que otro traidorzuelo o alma seca del Sur.” (Mario Céspedes: obra citada, páginas 92 y 93).

Su carrera consular

A partir de 1932, Gabriela Mistral inició su carrera consular. Fue nombrada ‘Cónsul particular de libre elección’. Comenzó en Génova, pero no pudo ejercer sus funciones, debido a que declaró sus posiciones antifascistas.

En julio de 1933 se desempeñó como Cónsul en Madrid, luego en Lisboa (Portugal).

Al año siguiente, publicó dos obras “Nubes blancas” y “Breve descripción de Chile”.

Con fecha 24 de septiembre de 1935, el Congreso Nacional de Chile la nombró ‘Cónsul de Elección con carácter vitalicio’.

Delia del Carril, Pablo Neruda y Gabriela Mistral

Neruda

En 1936, en Lisboa, escribió “Recado sobre Pablo Neruda”. En él señaló:

“La originalidad del léxico en Neruda, su adopción del vocablo violento y crudo corresponde en primer lugar a una naturaleza que por ser rica es desbordante y desnuda, y corresponde en segundo lugar a cierta profesión de fe anti-preciosista. Neruda suele asegurar que su generación de Chile se ha librado gracias a él del neo-gongorismo del tiempo. No sé si la defensa del contagio ha sido un bien o un mal; en todo caso la celebramos por habernos guardado el magnífico vigor del propio Neruda…

“Mi país le debe favor extraordinario; Chile ha sido país fermental y fuerte. Pero su literatura, muchos regida por una especie de Senado remolón que fue clásico con Bello y seudo-clásico después apenas si en uno u otro trozo ha dejado ver las entrañas ígneas de la raza, por lo que la chilenidad aparece en las Antologías seca, lerda y pesada. Neruda hacer estallar en ‘Residencia’ unas tremendas levaduras chilenas, que nos aseguran porvenir poético muy ancho y feraz”. (En Mario Céspedes: “Recados para América”. Textos de Gabriela Mistral. Páginas 196 a 200).

Máximo Gorki

Estando aún en Lisboa, Gabriela Mistral escribió en octubre de 1936 un hermoso Recado sobre el gran escritor y revolucionario soviético Máximo Gorki, fallecido en Moscú el 18 de julio de ese año. Allí escribió:

“El nombre Gorki significa para la gente de nuestra generación -¿verdad Manuel Rojas?- nuestra juventud entera y tal vez lo más digno de nuestro corazón de jóvenes. Bien podemos llamarlo, según la frase feliz, uno de los ‘autores de nuestra alma’ porque nos dio lo mejor que había en él para nutrir lo mejor que había en nosotros.
“Él nos pasó de la mano la estepa aplastada de sol o de lápida de hielo; él nos metió en el vértigo del alma rusa, ensanchando los registros de la nuestra con el estupendo ‘Tomás Gordeleft’; él nos contó la leyenda del ‘Kan y su hijo’, que todavía nos orea en nuestra memoria; él nos dio el cuerpo vasto de la revolución rusa en el puro bulto de ‘La Madre’, mujer del pueblo que parecía una madre criolla; él nos destapó la hedionda miseria del mundo, para que la odiáramos toda la vida y nos llevó al repudio de la almohada de los satisfechos que no se sienten nunca en el aire vivo de la noche el olor de los hospitales, de cárcel y de pudrideros donde tenemos ‘redimiéndose’ por una industria satánica a la carne de nuestra carne. Él nos contó a los niños del pueblo, recordándose a sí mismo, para chorrearnos tuétano adentro de un caldo de fuego que nos roa y devore hasta hacernos cumplir con la infancia. Y en cualquiera de sus fábulas, enliudadas de lirismo, él nos nutrió de la poesía de la tierra, del océano y del aire. Habla nunca oída, mano no estrechada que tanto contó y tanto proveyó, y tanta brasa buena llevó al pecho, cuando era ele tiempo de dar de comer y de beber a la que nada tenía en la mesa desnuda.

“Por eso su muerte nos ha remecido como la de un familiar verdadero y su rostro mongólico de las revistas ilustradas, nos ha detenido en los kioscos de la calle portuguesa, lo mismo que lo haría un grabado de Martí de Cuba o del Sarmiento argentino.”
(Mario Céspedes: obra citada, Páginas 216 y 217)
Aún en 1936 viajó a Guatemala como Encargada de Negocios y Cónsul general.

Recibiendo merecidos homenajes

Del 22 al 23 de julio de 1937 participó en el Coloquio de Artes y Letras efectuado en París, el que fue presidido por el poeta Paul Valery. La intervención de Gabriela Mistral versó sobre la situación del escritor latinoamericano y el futuro de las letras en este continente.

A fines de ese año viajó a Brasil. En Sao Paulo la declararon Miembro Honorario de la Sociedad Panamericana de Brasil. Estuvo por un tiempo en Buenos Aires, Argentina, en donde estrechó sus lazos de amistad con la escritora Victoria Ocampo, en cuya casa, ubicada en Mar del Plata pasó una temporada.

En 1938 efectuó una gira por América Latina y retorno a Chile por segunda vez. Hubo actos oficiales y populares en su homenaje. Por entonces, Gabriela Mistral se había convertido en la mujer más aclamada del continente.

En Buenos Aires, la Editorial del Sur, propiedad de la escritora Victoria Ocampo, publicó la segunda obra maestra de Gabriela: “Tala”. Donó parte de los derechos de autor de esta edición a instituciones que albergaban niños españoles víctimas de la guerra civil desatada por Franco.

Viajó a Perú en calidad de huésped oficial del Gobierno para dictar ciclos de conferencias. Luego visitó Cuba, donde fue aclamada como apóstol de la unidad intelectual americana.

Regresó por tercera vez a Estados Unidos. Estuvo dos meses en Florida. Estuvo en varias ciudades, entre ellas Nueva York y Washington.

En 1939 se desempeñó como Cónsul en Niza (Francia). Ese año surgió el interés de los intelectuales latinoamericanos por presentar a Gabriela Mistral como candidata al Premio Nóbel de Literatura. Encabezó esta iniciativa la escritora ecuatoriana Adelaida Velasco Galdós.

El Presidente Pedro Aguirre Cerda la designó ‘Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario’, ante los gobiernos de América Central, con residencia en San José de Costa Rica, cargó que no pudo aceptar por razones de salud.

En 1940 se trasladó a Brasil y se hizo cargo del Consulado en Niteroi. La acompañó su sobrino Juan Miguel Godoy Mendonza (Yin Yin). Luego ejerció como Cónsul en Petrópolis.

Fue un duro período de su vida. Por un lado los horrores de la Segunda Guerra Mundial; por el otro, las muertes sucesivas en Petrópolis de su amigo Stefan Sweig, en 1942, y de su sobrino Juan Miguel (Yin Yin), en 1943.

Premio Nobel

En 1945 se le otorga el Premio Nobel de Literatura. Fue el primero para América Latina.

Gabriela Mistral relata cómo conoció la noticia el 15 de noviembre de 1945:

“Estaba sola en Metrópolis (Brasil), en mi cuarto, escuchando en la radio las noticias de Palestina. Después de una breve pausa en la emisora se hizo el anuncio que me aturdió y no esperaba. Caí de rodillas frente al crucifijo que siempre me acompaña y bañada en lágrimas oré: ‘¡Jesucristo has merecedora de tan alto lauro a ésta tu humilde hija!’… Matilde –se refiere a Matilde Ladrón de Guevara-, si no fuera por la traducción maestra que hizo de mi obra el escritor sueco, puliendo mi técnica, y con ello, mejorando mi poema, tal vez jamás me habrían favorecido con el gran premio. Créalo, hermana”-
(Citado por Pedro Pablo Zegers Blanchet en “Gabriela Mistral: Premio Nóbel de Literatura 1945 (Sesenta años)”.

El 18 de noviembre se embarcó para Estocolmo (Suecia) en el vapor sueco ‘Ecuador’.

El 10 de diciembre de 1945, cuando tenía 56 años de edad, recibió el Premio Nóbel. En esa solemne ocasión, Gabriela Mistral dijo:
”Hoy Suecia se vuelve hacia América ibera para honrarla en uno de sus muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nóbel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del continente americano tan poco y tan mal conocido…

“Por una venturanza queme sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa. Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folklore y su poesía milenarias…

“Mi Patria, representada aquí por nuestro culto Ministro Gajardo, respeta y ama a Suecia, y yo he sido invitada aquí con el fin de agradecer la gracia especial que él ha sido dispensada. Chile guardará la generosidad vuestra entre sus memorias más puras”.

Neruda rinde homenaje a Gabriela Mistral

En la sesión del martes 20 de noviembre de 1945 de la Cámara Alta, el senador Pablo Neruda rindió homenaje a Gabriela Mistral. Señaló que “el Premio Nóbel que se le ha otorgado es una victoria colectiva, una vindicación de las capas populares de Chile”.

En 1945 ejerció como Cónsul Los Ángeles y Santa Bárbara (Estados Unidos).

La Asociación Bibliográfica y Cultural de Cuba le otorgó la medalla ‘Enrique José Varona’. Fue la primera ocasión que esa entidad le confiere un premio a un ciudadano extranjero.

En el año 1946 fue huésped oficial en Francia, Italia y Gran Bretaña. En París recibió el grado correspondiente de la ‘Legión de Honor’; en Italia, el grado de ‘Doctor Honoris Causa’ de la Universidad de Florencia. Regresó a Estados Unidos y se radicó en santa Bárbara. En esa ciudad escribió buena parte de ‘Lagar I’.

En 1947 se le otorgó el título de ‘Doctor Honoris Causa’ del Mills College, Oakland, California. En Nueva Orleáns, fue declarada ‘Hija de la Ciudad’.

En 1948 ejerció como Cónsul en Veracruz, México, residiendo allí dos años.

La palabra maldita

En agosto de 1949, Luis Enrique Délano y César Godoy Urrutia visitaron a Gabriela en México, para pedirle su adhesión al Congreso de la Paz, que se realizaría en septiembre en Ciudad de México. Se adhirió sin vacilar.

Poco después, estando siempre en Veracruz, escribió en noviembre de 1950 su famoso Recado “La Palabra Maldita”.

Allí dice: “Después de la carnicería del año 14, la palabra ‘paz’ saltaba de las bocas con u gozo casi eufórico: se había ido del aire el olor más nauseabundo que se conozca: el de la sangre, sea ella de vacunos, de insecto pisoteado o sea llamada ‘noble sangre del hombre’.

La humanidad es una gran amnésica y ya olvidó eso, aunque los muertos cubran hectáreas en el sobrehaz de la desgraciada Europa, la que ha dado casi todo y va en camino, si no de renegar, de comprometer cuando dio.

No se trabaja y crea sino en la paz; es una verdad de Perogrullo, pero que se desvanece apenas la tierra pardea de uniformes e hiede a químicas infernales…

“Hay palabras que, sofocadas, hablan más, precisamente por el sofoco y el exilio y la palabra’Paz’ está saltando hasta de las gentes sordas y distraídas…

“Hay que seguir voceándola día a día, para que algo del encargo divino flote aunque sea como un pobre corcho sobre la paganía reinante…

“Digámosla cada día, en donde estemos, por donde vayamos, hasta que tome cuerpo y cree una militancia de la paz, la cual llene el aire denso y sucio y vaya purificándolo”.

El Mercurio no sólo se negó a publicar ese Recado, sino que la despidió, según sus palabras “como una sirviente, después de veintitantos años de trabajo”.

En 1950 retornó a Nueva Orleáns, donde el Alcalde le hizo entrega de las llaves de la ciudad. En Washington obtuvo el ‘Premio Serra de las Américas’, concedido por ‘The Academy of America Franciscan History’.

Desde Nueva York se embarcó rumbo a Italia, donde se desempeñó como Cónsul en Nápoles.

En 1951 se le otorgó en Chile, muy tardíamente, el Premio Nacional de Literatura.

Su lealtad hacia Neruda

En 1952, Neruda perseguido por el Gobierno de González Videla, vivía en el exilio. Llegó a la Isla de Capri, en Italia. Allí el Cónsul chileno era Gabriela Mistral. Lo recibió con los brazos abiertos, sabiendo que con ello se jugaba su cargo. Había recibido una circular del Ministerio de Relaciones Exteriores, que le conminaba a cerrar las puertas al prófugo Pablo Neruda.

Luego escribe a una amiga: “Me prohibieron desde allá recibir a Neruda. Qué poco me conocen. Me hubiera muerto cerrándole la puerta de mi casa al amigo, al más grande poeta de habla hispana y, por último, a un chileno perseguido. Yo fui perseguida y cómo. También fui echada de diarios y revistas. Y lo serán muchos otros. No olvide nunca esto. Hay que transmitir la integridad del alma y decir con valentía lo que brota del corazón”.

En las Naciones Unidas

En 1953 desempeñó el cargo de Cónsul de Chile en Nueva York. Participo como delegada chilena en la séptima sesión de la comisión ‘Condición Jurídica y Social de la Mujer’, convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Dicha comisión funcionó entre el 16 de marzo y el 3 de abril.

Al año siguiente, tomó parte nuevamente en la octava sesión de esa comisión, que se desarrolló entre el 22 de marzo y el y el 9 de abril de 1954.

Ese mismo año viajó a Chile con rango de invitada oficial del Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Recibió los honores oficiales, pero más importantes que estos fueron los entusiastas y cariñosos homenajes que le tributó el pueblo. Durante su estada en Chile, fue editado en Santiago su libro “Lagar I”.

Regresó a Estados Unidos. El 10 de diciembre de 1955, asistió en Nueva York a la lectura de su “Mensaje sobre los Derechos Humanos”, en la gran sala de la Naciones Unidas.

En 1956 el Gobierno chileno le fijó una pensión especial, mediante una ley promulgada en noviembre de ese año.

En Montegrande

El 10 de enero de 1957 murió Gabriela Mistral en el Hospital Hempstead de Nueva York.

Retornó a su patria, donde recibió el cariñoso homenaje del pueblo chileno. Sus restos fueron sepultados el 21 de enero de 1957 en Santiago y, el 23 de marzo de 1960, trasladados a Monte Grande, en el Valle de Elqui.

“El 29 de julio de 1964 –relata Volodia Teitelboim-, en plena campaña presidencial, Salvador Allende y Pablo Neruda llegaron al caserío de Montegrande. Entonces dijo Neruda que los restos de Gabriela Mistral habían sido traídos a su aldea natal porque ella allí quiso dormir su último sueño. En la ejecución de dicha voluntad intervino la Sociedad de Escritores, siendo él su presidente. Y el sitio preciso se escogió porque desde ese lugar se domina todo el valle. Neruda recordó que en todas partes donde la vio ella le hablaba de su cerro, de sus álamos, del agua que corría en la extensión pedregosa de esos valles… “Y cuando se quedó silenciosa, cumplimos con el deber de traerla al sitio desde donde partió su largo camino lleno de estrellas. Ella llamó la atención sobre los pies de los niños descalzos, que siguen aún descalzos”.

Montegrande: Monumento a Gabriela Mistral

Camilo Guzmán Sandoval

HOMENAJE DEL CEILER A CAMILO GUZMÁN SANDOVAL A UN AÑO DE SU PARTIDA FÍSICA

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida,
esos son los imprescindibles”
(Bertolt Brecht)

Camilo nació en Temuco el 30 de diciembre de 1940. Posteriormente, su familia se trasladó a Punta Arenas. En esa austral ciudad, cursó el 5º y 6º de Humanidades. A mediados de los años 50 regresó a la capital de la Frontera. Estudió en Centro Universitario Temuco de la Universidad de Chile. Ingresó a la Juventudes Comunistas, a la edad de 16 años. Por entonces nos conocimos, pues yo era el Secretario Político del Comité Regional Cautín de la Jota. Participamos juntos en diversas actividades.

Retornó a Punta Arenas en 1963. Ejerció como profesor en el Liceo de Niñas y en la Escuela Nº 6 Yugoslavia (hoy Croacia).
Después del golpe del 11 de septiembre de 1973 fue detenido. Salió al exilio en Alemania Federal. Residió en Francfort. Allí nos reencontramos.

Desde su llegada al destierro, Camilo desarrolló enorme actividad. Militó en una célula del Partido en Francfort. Fue uno de los fundadores de la Kinderhilfe Chile, institución de ayuda al niño chileno, que se multiplicó por toda Alemania Federal. Trabajó con el ASK, el Comité de Solidaridad Antifascista de la República Federal Alemana y con la Iglesia de ese país.

Participó, como todos los militantes comunistas en el exilio, en la grandiosa tarea de contribuir a financiar la lucha contra la dictadura en Chile, levantando la combativa empanada como un símbolo contra Pinochet.

En 1983, estando yo como Encargado del Coordinador del Partido Comunista de Chile en la Alemania Federal, Camilo fue elegido secretario de organización de ese Coordinador. Una vez más me correspondió trabajar con él. Desarrolló un sacrificado trabajo. Visitábamos cada fin de semana una de las 20 células que existían en ese país, siempre en su automóvil y él conduciendo. Esto durante seis años. En los calurosos días de verano, en los crudos inviernos, con mucho hielo y nieve en los caminos. En la bella primavera, con su tormentas imprevistas. En el otoño de hojas caídas.

Recuerdo que en más de una vez, enfrascados en conversaciones (en ocasiones discusiones subidas de tono) sobre el trabajo del Partido, nos equivocábamos de autopista. Estábamos totalmente perdidos.
– “Camilo –le decía yo- tú tienes la culpa ¿y qué hacemos ahora?, ¡vamos llegar atrasados a la reunión!”

-“Ivancito (siempre me dijo así), ten fe, Dios siempre ayuda a los buenos”. Y, después de meternos en alguna ciudad, retornábamos a la vía que nos llevaría a la reunión programada. Acelerando, a mata caballos, llegábamos a tiempo a encontrarnos con los compañeros que nos estaban esperando.

En otras ocasiones llegábamos a ciudades, que no conocíamos y que, por tanto, no teníamos ni la más mínima idea donde estaba la dirección indicada. Eso nos ocurrió, por ejemplo, en la ciudad de Mannheim, donde las calles en vez de nombre, tienen número. Dábamos vueltas y vueltas. Parece que, de verdad estábamos en el equipo de “los buenos” según la calificación de Camilo, porque de pronto nos encontrábamos frente a la dirección requerida. Entonces Camilo con una sonrisa llena de satisfacción y con una chispa de picardía en sus ojos, me decía: “Ves, Ivancito, como Dios ayuda a los buenos”.

Camilo retornó a la Patria en 1990. Se estableció en Ñuñoa, realizando desde su llegaba una admirable labor. De inmediato se incorporó al Partido, a la célula Santiago Aguilar, en la cual también militó el compañero Luis Corvalán, el más grande dirigente comunista chileno después de Luis Emilio Recabarren.

Con Marcia regresamos a Chile desde el exilio, el martes 23 de octubre de 1990. En el aeropuerto nos esperaban familiares y compañeros. Entre ellos, Camilo. Nos llevó en su automóvil hasta el domicilio donde nos quedaríamos por algún tiempo: Simón Bolívar 1862. Al despedirnos me dijo: “Ivancito, por lo pronto, descansa. El próximo domingo te pasaré a buscar a las 9,30 de la mañana, para que concurramos al Caupolicán. Hay un acto del Partido”.

Como siempre, cumplió Camilo. A las 9,30 horas del domingo 28 de octubre de 1990 me pasó a buscar y nos fuimos al Caupolicán. Fue así como gracias a Camilo, comencé mis actividades revolucionarias en Chile, a cinco días de haber retornado. Concurrí a un gran acto, lleno de banderas rojas. Ese magno evento era para celebrar la legalización del Partido Comunista de Chile, después de la dictadura fascista, en la cual un tal Pinochet, junto a antidemocráticos civiles y militares, pretendieron borrarnos de la faz de la tierra. Resonaron ese 28 de octubre de 1990 los “y que fue…y que fue, aquí estamos otra vez”, las canciones revolucionarias, consignas y La Internacional. Ambos estábamos, como otros miles, plenos de alegría y emoción.

Camilo fue por largo tiempo, hasta el año 2002, miembro del Comité Comunal Ñuñoa del Partido Comunista. Ocupando diferente cargos, entre ellos, como brillante Secretario Político. Entre sus obras, estuvo fundar “La Comuna”, órgano oficial del Comunal Ñuñoa del Partido Comunista.

En los años 1992 a 1996, durante el período del Alcalde Pablo Vergara Loyola, entonces militante del Partido Humanista, Camilo se desempeñó como responsable de la educación comunal. Su eficiente y creadora labor es recordada por los maestros de ese tiempo.

Tengo frente a donde escribo estas líneas colocada una foto. Estamos con Camilo. Ambos con una copa de vino en la mano. Fue para un cumpleaños de mi querido camarada. Éste siempre me echaba tallas porque yo no bebo bebidas alcohólicas. Ese día preparó discretamente a alguien que nos tomara una foto y luego me dijo:

-Ivancito, estoy de cumpleaños y tienes que hacer un brindis conmigo. Me pasó una copa de vino. En ese momento brilló un flash. Quedó inmortalizada la alegre sonrisa y la pícara mirada de un feliz Camilo, que me hizo “pecar” en un día de su cumpleaños. Yo estoy mirándolo, contagiado con su alegría. Más atrás, sentada, se ve a Marcia, que sonríe ante la gracia del cumpleañero.

Camilo terminó sus días militando en nuestra célula, la Julieta Campusano.

Desde la fundación del CEILER se constituyó en un pilar de sus actividades e infaltable conductor de los eventos.

Habían pasado 37 años de ese acto del 28 de octubre de 1990, cuando con Camilo y otros compañeros acordamos asistir juntos el domingo 23 de abril de 2017. Otra vez al Caupolicán, para celebrar una nueva y exitosa legalización de nuestro Partido. Pero en esa ocasión concurrimos sin la compañía física de Camilo. Su noble corazón de comunista había dejado de latir, tres días antes, el jueves 20 de abril de 2017.

El masivo y hermoso velatorio, contó con la presencia de muchos amigos y compañeros, entre estos, una delegación del Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Chile, que en ese momento se realizaba. Fue una demostración del cariño y respeto que se ganó el revolucionario llamado Camilo Guzmán Sandoval.

Porque Camilo fue un recabarrenista ejemplar. Responsable, valiente, estudioso, con un profundo y positivo espíritu crítico. Firme en la defensa de los principios marxistas- leninistas dentro y fuera del Partido. Duro con el enemigo de clase. Fraternal, respetuoso y tierno con sus compañeros. Generoso y solidario. Leal amigo. De gran llegada con los aliados y con todos los que estaban en su entorno. Trabajador incansable. De gran sentido práctico. Sencillo y modesto. Un evolucionario a carta cabal. Y, sin lugar a dudas, un imprescindible, que luchó toda su existencia.

En nombre y representación del Directorio del CEILER, proclamamos:

¡Honor y gloria a Camilo Guzmán Sandoval, consecuente heredero de Luis Emilio Recabarren!

Bicentenario de la Batalla de Maipú

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

El 5 de abril de 1818 se libró la batalla de Maipú. Las tropas patriotas, al mando del general argentino José de San Martín, vencieron al ejército del rey de España. Con ella culminó el proceso de la Independencia de Chile, iniciado en forma vacilante y contradictoria en 1810.

Desarrollo de la Batalla

Poco antes del mediodía del 5 de abril de 1818, la artillería patriota dirigida por Manuel Blanco Encalada rompió fuego. Pronto el general San Martín se dio cuenta de que los realistas habían tomado una posición defensiva y decidió iniciar el ataque contra el centro y la derecha de las fuerzas realistas. La lucha prosiguió de manera encarnizada.

El general chileno Bernardo O’Higgins, convaleciente de una gran herida (producto de la derrota aliada en Cancha Rayada), se presentó poco antes de terminado el último ataque contra los realistas y entusiasmados por la victoria San Martín y O’Higgins se abrazaron victoriosos en una escena que dio origen a un cuadro, el histórico abrazo conocido como El abrazo de Maipú, donde O’Higgins le dice a San Martín ¡Gloria al salvador de Chile! y San Martín le responde General: Chile no olvidará jamás el nombre del ilustre inválido que el día de hoy se presentó al campo de batalla en ese estado”.

El Abrazo de Maipú (Obra de Pedro Subercaseaux)

Los patriotas perdieron un 35% de sus fuerzas entre muertos y heridos. Los realistas sufrieron más de 1.500 muertos y 2.000 prisioneros.

El Internacionalismo de los compatriotas

Los patriotas latinoamericanos del siglo XIX, que lucharon por liberar a sus países del colonialismo, fueron consecuentemente internacionalistas. Ahí están, entre otros, los ejemplos de Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José de San Martín, Bernardo O’Higgins.

En la batalla de Rancagua, que había tenido lugar el 1 y 2 de octubre de 1814, cuando al segundo día de combates, los patriotas ya no podían resistir las embestidas de la fuerzas realistas muy superiores en número, O’Higgins ordenó a los sobrevivientes montar a caballo y se lanzaron por sobre las barricadas enemigas. Esas tropas, junto a numerosos otros patriotas emigraron a Mendoza, provincia de Cuyo, para preparar la revancha. Se iniciaba el período de la Reconquista española. En Chile, los guerrilleros de Manuel Rodríguez no dejaban tranquilos a los realistas. En Mendoza, con la inmensa solidaridad del general José de San Martín, gobernador de Cuyo, se organizó el Ejército Libertador, que en los primeros días de febrero de 1817, atravesó la cordillera de los Andes y el 12 de ese mes derrotó a las tropas del rey español en la batalla de Chacabuco. Pero en 1818 un nuevo y poderoso ejército del rey español invadió Chile. Ese fue derrotado en Maipú.

El triunfó en Maipú tuvo sus consecuencias

Hay historiadores que restan importancia al triunfo del proceso de la Independencia. Están equivocados.

Al romper el verdadero círculo de hierro que significaba el dominio colonialista, nuestro país pudo vender sus riquezas naturales (cobre y plata) a Inglaterra. Los fondos recibidos fueron buen utilizados en ampliar las minas, construir caminos, puentes, mejorar puertos, levantar fundiciones, talleres, fábricas, tender líneas ferroviarias. Surgieron así formas capitalistas de producción. Aparecieron dos nuevas clases sociales: la burguesía capitalista, propietaria de los medios de producción y la masa de desposeídos de esos medios que, para sobrevivir, debía vender su fuerza de trabajo. Era la clase obrera o proletariado.

Estos cambios económico-sociales, producidos a partir de los años veinte del siglo XIX, abrieron una nueva etapa en la historia de Chile, cuyo signo característico es el surgimiento y desarrollo de la clase obrera.

Lenin, un ejemplo de revolucionario

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Hace 94 años, el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

Sus comienzos

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, nació en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos, Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año. Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un duro golpe para él. Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.
Y así fue. El 4 de diciembre de 1887, Lenin encabezó, una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

Se inicia en la lucha revolucionaria

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista. Lo detuvieron y enviaron a la cárcel y luego fue desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste, con nombre Iskra (La Chispa), apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania).

“¿Qué hacer?”

A fines de 1901 y comienzos de 1902 Lenin escribió “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Apareció en Stuttgart, a comienzos de marzo de 1902.

Tiene el siguiente epígrafe: “… La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad: la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose…” (De una carta de Lasalle a Marx, 24 de junio de 1852).

Este libro desempeñó un papel relevante en la creación de un partido marxista revolucionario de la clase obrera de Rusia.
En 1902 – 1903 fue difundido ampliamente en las organizaciones socialdemócratas En Kiev, Moscú, Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Kazán, Odesa y otras ciudades.

“Un paso adelante, dos pasos atrás”

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17 julio al 10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.
En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él se refiere Lenin en detalle a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

Sobre el artículo 1° de los Estatutos

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del punto o artículo primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.
El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos del partido”.
Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”.

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”
Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será la influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Los subrayados son de Lenin).

Las tesis de abril

Entre noviembre de 1905 y enero de 1908 permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.
El 15 de marzo de 1917 conoció la noticia de la Revolución Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron desde Suiza hacia la patria. Llegaron a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

Desde Finlandia

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban contra esa línea.

En agosto de 1917, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad” debiera permanecer en Finlandia.

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad.

Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando eran conocidos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “Los bolcheviques deben tomarse el poder”. “La demora se convierte absolutamente en un crimen” … “Hay que ir a la insurrección inmediatamente”.

No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a San Petersburgo. El Comité Central se lo prohibió.

Retorno a Rusia

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, ingresando a Rusia el 2 de octubre.

Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió que debía recurrir a las bases del Partido.

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

El 21 de octubre se reunió con los dirigentes de San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

La genialidad de un líder

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente. Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre, Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección, cumpliendo la resolución del Sexto Congreso del Partido.

Disfrazado y acompañado del camarada Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin. Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios…
A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos…

“La revolución se ha realizado…”

Eran los 14 y 35 minutos del 25 de octubre de 1917. Se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo: “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado.
A las 22,45 de ese mismo día 25 de octubre, se inició el Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

Eran los 3 y 10 minutos de la madrugada del 26 de octubre, cuando el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios.

Había triunfado la revolución socialista en Rusia. Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

A la cabeza del Primer Estado Socialista

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo en 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.
Desde 1922 la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918, pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca de la espina dorsal.

Gravemente enfermo

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir su papel en el Gobierno.

En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923.
Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se conocen como su “testamento político”. En estos trató diferentes temas como el de la dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar.

La herencia teórica leninista

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),

“El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901),

“¿Qué hacer?” (1902),

“Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903),

“Un paso adelante, dos atrás” (1904),

“Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905),

“Materialismo y empiriocriticismo” (1908),

“Carlos Marx” (1914),

“La quiebra de la Segunda Internacional” (1915),

“El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915),

“El programa militar de la revolución proletaria” (1916),

“El Estado y la Revolución” (1917),

“La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918),

“La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919),

“El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920),

“La crisis del Partido” (1921),

“Carta al Congreso” (1922),

“Sobre las Cooperativas” (1923),

“Nuestra Revolución” (1923),

“Más vale poco y bueno” (1923).

Lenin el dirigente

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia. Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme trascendencia la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin ha dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

Lenin, el ser humano

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona. Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás… Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”
El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

El heroísmo de Lenin

Máximo Gorki, el gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres… Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”

Fidel Castro Ruz

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Fidel Castro nació en el poblado de Birán, en Mayarí, en la antigua provincia de Oriente, el 13 de agosto de 1926. En 1934 ingresó en el colegio salesiano y en 1939 al Colegio de Dolores, de los jesuítas. Ambos en Santiago de Cuba.

En 1942 estudió en el Colegio de Belén de La Habana, Finalizó el bachillerato en junio de 1945.

Sus inicios en la política

Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945. Se matriculó en tres carreras Derecho, Derecho Diplomático y Ciencias Sociales.

Sus primeros pasos en la política fueron en el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas de muerte al enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado por el gobierno de Ramón Grau San Martín.

Contra el Dictador Trujillo

En 1947, con 21 años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU, promovió acciones por la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y formó parte de la Invasión de Cayo Confites, con el objetivo de derrocarlo. Al ser interceptados en la Bahía de Nipe al intentar alcanzar suelo dominicano, se lanzó al agua y escapó a nado hasta Cayo Saetía.

Testigo del “Bogotazo”

En 1948 fue enviado a Colombia como delegado de la FEU a la IX Conferencia Interamericana; estaba citado para encontrarse con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán la misma tarde en que éste fue asesinado. Este crimen fue la chispa que produjo el levantamiento popular conocido como el «Bogotazo». En él participó Fidel.

Simpatizante del Partido Ortodoxo

En 1950 obtuvo su diploma en leyes. En junio de 1952 el Partido Ortodoxo lo presentó, en calidad de independiente, como candidato a la Cámara de Representantes del Congreso cubano por una circunscripción de La Habana. El golpe de estado de Fulgencio Batista derrocó al gobierno de Carlos Prío Socarrás y anuló las elecciones.

Por entonces, su hermano Raúl era militante de la Juventud Comunista de Cuba.

Enfrentando a Batista

En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la constitución. Argumentó: “Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado… ¿Cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?”

Por la vía armada

Los tribunales rechazaron la demanda. Entonces, Fidel Castro entendió que el único camino era el revolucionario, inspirado ya por Marx, Lenin y Martí. También, que en el caso de Cuba se legitimaba la lucha armada como única vía posible para derrocar la dictadura. Fidel organizó y llevó a cabo el ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.
Fracasaron ambas acciones. Muchos de los participantes fueron asesinados. Algunos enviados a la cárcel. Entre estos estaban Fidel y su hermano. Luego de 22 meses de prisión fueron liberados, gracias a la amnistía general de mayo de 1955. Meses después, Fidel se exilió en Estados Unidos y después en México.

Llegan a Cuba en el Granma

Fidel y otros 82 miembros del denominado Movimiento 26 de Julio llegaron a Cuba el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma con la intención de invadir la isla. El desembarco debía ejecutarse de forma sincronizada con un grupo de miembros de la organización, encabezado por Frank País, que trataría de tomar Santiago de Cuba.

Se inicia la Guerra de Guerrillas

Sin embargo, la acción fracasó al retrasarse dos días el desembarco. Ya alertado, el ejército se desplegó en la zona a la espera de los expedicionarios. A los pocos días del desembarque son sorprendidos en Alegría del Pío. Los pocos sobrevivientes (entre ellos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida y Camilo Cienfuegos) se retiraron a la Sierra Maestra, desde donde empezaron una guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista. Los revolucionarios llegaron a contar con más de 800 combatientes frente a los más de 70.000 soldados de Batista.

Sorprendentes victorias

Fidel Castro, comandante de la expedición, fue nombrando progresivamente como comandantes al Che, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Almeida y algunos otros, ocupando él desde aquella época la graduación de «comandante jefe» (lo que evolucionó hasta «comandante en jefe»).

El 24 de mayo de 1958 Batista envió diecisiete batallones contra los rebeldes en la “Operación Verano”, pero los revolucionarios lograron una serie de sorprendentes victorias.

Triunfa la Revolución

El 1 de enero de 1959 huyó Batista y se proclamó el triunfo de la revolución.

Fidel Castro hace su entrada triunfal en La Habana el 8 de enero, donde dice: “La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”.

La operación verdad

Desde los primeros días se comenzaron a juzgar en tribunales revolucionarios a quienes cometieron crímenes durante la dictadura de Batista.

Ante las duras críticas por parte de los medios de comunicación internacionales, que acusaban a estos tribunales, entre otras cosas, de condenar por motivos políticos, surgió la llamada Operación Verdad. Constó de tres actos fundamentales: la creación de la agencia cubana de noticias Prensa Latina, una concentración de alrededor de un millón de ciudadanos en apoyo a las medidas, con la presencia de 380 periodistas de Estados Unidos y Latinoamérica el día 21 de enero de 1959 ante el Palacio Presidencial de la Habana y la celebración de una rueda de prensa al día siguiente en el hotel Habana Riviera para que la prensa internacional plantease preguntas a Castro.

El 23 de enero de 1959 viajó a la capital de Venezuela. Pronunció un discurso en el acto central de conmemoración del primer aniversario del derrocamiento de Pérez Jiménez.

Al día siguiente fue recibido en el congreso venezolano. También visitó la Universidad Central, con la presencia del poeta chileno Pablo Neruda. El día 24 se reúne con el recién elegido presidente Rómulo Betancourt.

Fidel Castro Primer Ministro de Cuba

Fidel Castro firma como Primer Ministro de Cuba el 16 de febrero de 1959

Fidel Castro fue nombrado primer ministro el 16 de febrero de 1959 y electo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba el 3 de diciembre de 1976, cargos que ocupó hasta el 24 de febrero de 2008.

Viaja a Estados Unidos

Entre el 15 y el 27 de abril realizó un viaje de buena voluntad a los Estados Unidos en visita no oficial, a invitación de la Asociación Americana de Editores de Periódicos. El 19 de abril se entrevista con el vicepresidente estadounidense Richard Nixon en su despacho del Capitolio (el presidente Eisenhower se excusó por no recibirlo, aduciendo una partida de golf). Durante su estancia en la ciudad de Washington realizó diversos homenajes visitando los monumentos a George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y la tumba del soldado desconocido en el Cementerio Nacional de Arlington.
Llegó a Nueva York el día 21 donde se entrevistó brevemente con el Secretario General de Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, además de realizar un multitudinario mitin en Central Park el día 24. Finalizó su viaje con una visita a Houston (Texas).

Visita Argentina, Uruguay, Canadá y Brasil

El 2 de mayo de 1959 viajó a Buenos Aires Argentina, donde pronunció un discurso en el Consejo Económico de los 21 donde propone la creación de un mercado único latinoamericano.
También visita brevemente Uruguay, Canadá y Brasil.

Positivas medidas

El 17 de mayo se decretó la primera Ley de Reforma Agraria, firmada en Sierra Maestra, que confiscó todas las propiedades de más de 420 hectáreas de extensión. De forma simbólica, la primera propiedad expropiada fue la de su propia familia. Además, fundó organismos de nuevo tipo como el Instituto Nacional de Reforma Agraria (del cual fue su primer presidente) e instituciones culturales como la Imprenta Nacional de Cuba (fundada el 31 de marzo) y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (creado el 24 de marzo).

Renuncia el Presidente Urrutia

A mediados de julio de 1959 dimitió del cargo de Primer Ministro argumentando que sus diferencias con el presidente Urrutia ponían en peligro el proceso revolucionario. Esto motivó una masiva exigencia popular para que se reincorporara al cargo, forzando la renuncia del presidente Urrutia el 17 de julio. El nuevo presidente de la República, Osvaldo Dorticós, lo vuelve a nombrar Primer Ministro el 26 de julio.

Primeras tensiones con Estados Unidos

La aprobación de la primera Ley de Reforma Agraria afectó seriamente intereses de propietarios cubanos y de estadounidenses. Desde finales de octubre de 1959 el presidente estadounidense Dwight Eisenhower aprueba diversas medidas propuestas por el Departamento de Estado y la CIA para emprender acciones encubiertas contra Cuba, que incluyen ataques piratas aéreos y navales, y la promoción y apoyo directo a las organizaciones contrarrevolucionarias dentro de Cuba. También se establece como objetivo la eliminación física de Castro.

Muere Camilo Cienfuegos

El 28 de octubre de 1959 falleció Camilo Cienfuegos en un accidente aéreo al regresar a la capital desde Camagüey, tras el encarcelamiento del Comandante Huber Matos (jefe del regimiento militar de la provincia) y que había participado en un levantamiento contrarrevolucionario.

Convenios con la Unión Soviética

En febrero de 1960 el vice primer ministro soviético Anastás Mikoyán visitó Cuba y la URSS concedió un crédito de cien millones de dólares. Además se firmaron tratados para la compra de azúcar y la venta de petróleo. En esa época los cubanos reciben la visita de los filósofos franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

La explosión del “Le Coubre”

El 4 de marzo de 1960 se produjo en La Habana la explosión del vapor francés “La Coubre”, que transportaba armas para Cuba. El sabotaje provocó una doble explosión con un saldo de ciento un muertos y más de doscientos heridos. Al día siguiente, en el sepelio de las víctimas, Fidel Castro pronunció por primera vez la consigna con la que su finalizaba sus discursos:

“Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no sólo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería «patria o muerte»”.

Se reanudan las relaciones con la URSS

Tras el atentado, el gobierno cubano, que acusó de los hechos a EE. UU., afirmó que comprará armas a quien se las venda. El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordenó la preparación de hombres para invadir la isla.

El 8 de mayo se reanudaron las relaciones diplomáticas con la URSS, interrumpidas por Batista en 1952.

Se agudizan los problemas con USA

El 29 de junio de 1960, el gobierno cubano confiscó las refinerías de Texas Oil Company, Shell y Esso, luego de negarse a procesar el petróleo soviético. El 6 de julio, el presidente de Estados Unidos decretó la rebaja de 700 000 toneladas de azúcar de la cuota cubana en el mercado de ese país. Dos días más tarde, el senado estadounidense facultó al presidente Eisenhower para suspender todo tipo de ayuda a países que confiscaran propiedades estadounidenses. Como reacción, el Consejo de Ministros cubano acordó otorgar poderes al presidente de la República y al primer ministro para confiscar las propiedades estadounidenses. El 6 de agosto, en el estadio del Cerro (hoy Latinoamericano), Castro anunció la confiscación de gran número de empresas estadounidenses, incluyendo las refinerías de petróleo, 36 centrales azucareros y las compañías de teléfonos y electricidad.

Acude a la Asamblea General de la ONU

Fidel en la ONU en septiembre de 1960

El 18 de septiembre de 1960, Fidel viajó a Nueva York para acudir al XV periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Al día siguiente, la dirección del hotel Shelbourne (en el que se alojaba la delegación cubana) notificó a Fidel Castro que deben abandonar ese establecimiento. Entonces la delegación cubana aceptó el ofrecimiento del propietario del Hotel Theresa, en el barrio neoyorquino de Harlem. En él, recibió al presidente soviético Nikita Jrushchov, al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, al primer ministro indio Jawaharlal Nehru y al dirigente negro Malcolm X.

Jrushchov, al ser preguntado sobre si Castro era comunista respondió: «No sé si Fidel es comunista, pero yo soy “fidelista”».

Fidel Castro y Nikita Jrushchov

Surgen los Comités de Defensa de la Revolución

El 28 de septiembre, Fidel Castro propuso constituir un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, ante una multitud reunido en la Plaza de la Revolución. Así surgieron los Comités de Defensa de la Revolución, que tendrían la misión de detectar y denunciar a los enemigos de la Revolución.

Estados Unidos rompe relaciones con Cuba

El 15 de octubre Castro dispuso la confiscación de la propiedad urbana, medida que afectó a intereses estadounidenses, y cuatro días después Washington respondió prohibiendo las exportaciones a la isla, salvo ciertos alimentos, medicinas y suministros médicos. Al embargo se añadió el boicot total cuando el 16 de diciembre Eisenhower redujo a cero la cuota azucarera. Finalmente, el 3 de enero de 1961 Estados Unidos rompió las relaciones diplomáticas con Cuba.

Fidel define como socialista la Revolución Cubana

En enero de 1961 comenzó el mandato presidencial de John Fitzgerald Kennedy, que heredó de la administración anterior los planes de invasión. En este mes, en Cuba se inició la Campaña Nacional de Alfabetización, con el fin de erradicar el analfabetismo, que afectaba a cerca de un millón de personas en Cuba.
El 15 de abril ocho aviones estadounidenses A-26 Invader (con insignias cubanas) bombardearon los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba. El día siguiente, en el sepelio por las víctimas del bombardeo, Fidel definió como socialista el proceso revolucionario y, ante la inminencia de la invasión, afirmó:

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”

Playa Girón

La madrugada del 17 de abril desembarcaron en Playa Girón y Playa Larga (en la Bahía de Cochinos) una expedición de alrededor de 1500 hombres de la denominada «brigada 2506» escoltados por sus buques.

Encontraron una escasa resistencia. Horas después paracaidistas fueron transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida. El grupo había sido reclutado entre latinos, mayoritariamente cubanos, y entrenados en Nicaragua por la CIA. La expedición partió desde Guatemala, lo que sirvió a la diplomacia estadounidense para negar cualquier conocimiento del asunto en Naciones Unidas, aunque posteriormente Kennedy reconoció la participación de su gobierno.

El día 18 se produce la contraofensiva de las fuerzas cubanas dirigidas por Fidel Castro en el propio escenario de los hechos. La invasión fracasó 72 horas después de haber comenzado. Fueron apresados 1197 gusanos, que serían juzgados y devueltos a EE. UU., a cambio de una indemnización en medicinas y alimentos (lo que se conoció popularmente como «compotas por mercenarios»).

Fidel se autodefine como  Marxista- Leninista

El 30 de noviembre, Kennedy autorizó la Operación Mangosta, un programa de guerra subversiva, que comprendía acciones de guerra económica, de inteligencia, de guerra psicológica, de apoyo a grupos armados, y de apoyo a organizaciones políticas contrarrevolucionarias.

El 2 de diciembre de 1961, en un mensaje televisado en cadena nacional Fidel anunció a Cuba y al mundo: “con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida”.

La Santa Alianza: El Papa, la OEA y el Imperialismo

El 3 de enero de 1962 es excomulgado por el Papa Juan XXIII, en aplicación del decreto de 1949 de Pío XII que estableció dicha pena para los católicos que difundieran el comunismo o apoyaran a gobiernos comunistas.

El 31 de enero de ese año, en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este (Uruguay), se aprobaron una serie de resoluciones por las que se declaraba la incompatibilidad entre el carácter marxista-leninista del gobierno cubano con su pertenencia al Sistema Interamericano. El 4 de febrero, como respuesta a la expulsión de la OEA, Fidel proclamó la Segunda Declaración de la Habana en la Plaza de la Revolución. El texto, que analizaba el efecto del colonialismo y el imperialismo sobre América Latina, acusaba a la OEA de ser «un ministerio de colonias yanquis».

El 7 de febrero, Estados Unidos impuso sobre Cuba el embargo comercial, económico y financiero.

La crisis de los misiles

La URSS apoyó al gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro. Para defenderla de un posible ataque imperialista, el líder soviético Nikita Jrushchov y su gobierno decidieron la instalación de bases de misiles, con capacidad para alcanzar a los EE.UU. y dispuestos para llevar cabezas nucleares. El gobierno cubano, ante la posible existencia de un plan para la invasión directa de los EE.UU. tras la fallida invasión mercenaria, aceptó el emplazamiento a pesar de su inicial oposición a que el acuerdo fuese secreto.

La instalación fue descubierta por las fotografías de un avión espía estadounidense. Kennedy ordenó establecer una cuarentena y un cerco alrededor de la isla, desplegándose barcos y aviones de guerra estadounidenses. Jrushchov dirigió un mensaje a Kennedy el 24 de octubre: «…la URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen».

El gobierno cubano exigía el cumplimiento de 5 puntos para la retirada de los misiles: el fin del bloqueo, el fin de los ataques piratas, el fin de la guerra sucia, el fin de los planes subversivos y la retirada estadounidense de la Base Naval de Guantánamo.

Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelamiento de las bases soviéticas de misiles nucleares en Cuba, a cambio de la garantía de que EE.UU. no invadiría a Cuba ni apoyaría operaciones con ese fin, y del desmantelamiento de las bases de misiles nucleares estadounidenses en Turquía, condiciones que Kennedy aceptó. Castro se sintió molesto por no tenerse en cuenta la opinión de Cuba en las negociaciones.

Fidel visita Chile

Uno de los hitos más relevantes durante el gobierno de la Unidad Popular fue la visita del líder de la revolución cubana, Fidel Castro que aterrizó en Antofagasta el 10 de noviembre de 1971. Durante la visita, que se extendió por tres semanas, se establecieron las bases de cooperación mutua entre los procesos políticos liderados por Salvador Allende y Fidel Castro, la que a mediano plazo sería decisiva para el progreso del socialismo en Chile.

Durante los 23 días que Castro permaneció en Chile, recorrió Antofagasta, Santa Cruz, Santiago y Puerto Montt entre otras ciudades, visitó fábricas, minas de extracción de cobre como Chuquicamata, la mina de carbón en Lota, la salitrera Santa Elena y diversos centros universitarios, siendo el más emblemático su encuentro con jóvenes militantes en la Universidad de Concepción.
En cada ciudad lo esperaban masivas concentraciones de personas, lo que culminó el 2 de diciembre en su discurso de despedida en el Estadio Nacional de Santiago.

Armando Cardoso acompañó a Fidel Castro en gran parte de su recorrido, retratando con su cámara los encuentros y actos políticos que realizaba.

Fidel Castro y Salvador Allende en La Moneda, noviembre de 1971

En la ONU y con Juan Pablo II

En octubre de 1995, Fidel participó en las celebraciones por el 50 aniversario de la ONU en Nueva York, pronunciando un discurso ante la Asamblea General. En enero de 1998 recibió al Papa Juan Pablo II en La Habana.

Un desmayo y su opinión sobre Raúl

El 23 de junio de 2001 sufrió un desmayo al pronunciar un discurso en La Habana. Posteriormente declaró: «Realmente después de mí, (Raúl) es el que tiene más experiencia, más conocimiento. Quizás no se le conozca bien. Yo lo conozco bien no sólo por razones familiares, sino por la guerra, por su diario, por sus detalles, su meticulosidad, su honradez».

Agregó que si repentinamente sufriese «un infarto, un derrame, una muerte súbita, digamos un choque, o aquella gente (haciendo referencia a grupos anticastristas) usa un rayo láser o ultravioleta o no sé de qué cosa y me ponen a dormir para toda la eternidad, entonces ¿quién es la persona con más autoridad y más experiencia?: Raúl».

Una vez más EE.UU.

Oliver Stone realizó en 2003 el documental Comandante, una biografía intimista de Fidel Castro. Posteriormente denunció presiones del gobierno de Estados Unidos para impedir la exhibición de esa película en ese país.

En una carta dirigida al presidente de EE. UU. George W. Bush, Fidel Castro expresó:

“Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: «Salve, César, los que van a morir te saludan». Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.

Fidel Castro”.

Fidel Castro y Hugo Chávez

Tuvo una gran amistad con el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, con quien firmó numerosos convenios de cooperación entre ambos países. El más destacado fue el conocido como ALBA (Alternativa Bolivariana para América).

Hugo Chávez y Fidel Castro en Venezuela, febrero de 1989

Fidel Castro y Nelson Mandela

“Una cosa antes de hablar nada nada”, le dice Mandela de pie a un Fidel Castro sentado. “Antes de hablar absolutamente de cualquier tema me tiene que decir cuándo viene para Sudáfrica. Nos han visitado una gran cantidad de personas y nuestro amigo, Cuba, que nos ayudó a entrenar a nuestra gente, que nos dio recursos, que nos ayudaron tanto en nuestra lucha, que entrenó a nuestros combatientes, a nuestros médicos… Cuba no ha venido a visitarnos, usted no ha ido a visitarnos. ¿Cuándo va a venir?”.

“No he visitado a mi patria sudafricana”, reconoce Castro. “La quiero como a una patria. La quiero como te quiero a ti”.

Fidel Castro y Nelson Mandela en Cuba en 1991

Fidel Castro y Nestor Kirchner

Invitado especial para la asunción de Kirchner, Fidel no perdió la oportunidad de mantener un encuentro cara a cara con los argentinos, con un contundente discurso que cerró con la explicación, ante miles de estudiantes y militantes, de que “Un mundo mejor es posible”, convirtiendo aquella, en una noche histórica.

Néstor Kirchner y Fidel en Buenos Aires, mayo de 2003

“No se alcanza el cielo en un día, pero créanme no lo digo por halagar, y trato de decirlo con el mayor cuidado, que ustedes han asestado un descomunal golpe a un símbolo, y eso tiene un enorme valor, y se ha producido, precisamente, en este momento crítico, de crisis económica internacional, donde están envueltos todos; ya no es una crisis en el sudeste asiático, es una crisis en el mundo, más amenazas de guerra, más las consecuencias de una enorme deuda, más el fatalismo de que el dinero escape”, expresó el líder de la Revolución cubana.

Raúl Castro, Presidente de Cuba

Fidel se retira del poder en 2008 por problemas de salud.
Raúl Castro asumió el 31 de julio de 2006 en forma interina como presidente del Consejo de Estado de Cuba y del Consejo de Ministros, por tanto, como presidente de Cuba. Desde el 24 de febrero de 2008 desempeñó esos cargos de manera oficial. Desde abril de 2011, es el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, sustituyendo también a su hermano Fidel en dicho cargo.

Raúl, Lula y Fidel Castro

En enero de 2013, el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva visitó al ex gobernante de Cuba Fidel Castro y su hermano, el actual mandatario de ese país, Raúl Castro.

En su discurso en la III Conferencia Internacional “Por el equilibrio del mundo”, iniciada el lunes, el ex presidente brasileño abogó por una integración latinoamericana de nuevo tipo y rechazó el bloqueo que aplica Estados Unidos contra Cuba hace más de 50 años.

Ingresa a la inmortalidad en noviembre de 2016

La inmensa humanidad, sorprendida y con enorme tristeza, conoció la noticia de parte de su hermano, el presidente cubano Raúl Castro: “Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz”.
A los 90 años de edad dejó de latir el corazón del gigante de América, del líder histórico de la Revolución cubana, Pero no ha muerto, porque sólo mueren los que son olvidados. Y Fidel seguirá viviendo en todos los que, al igual que él, se entregan a la lucha por un mundo mejor.

Nosotros, los recabarrenistas del CEILER, junto a millones de revolucionarios del mundo, decimos: ¡Hasta siempre comandante Fidel Castro!

El Segundo Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

En 1903, Lenin organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó entre el 17 julio al 10 de agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y luego en Londres. Asistieron un total 43 delegados con 51 votos en representación de 26 organizaciones. Los «iskristas» contaban con 33 votos, 24 de los cuales eran «leninistas». Los «antiiskristas» tenían 8 votos y el «centro» tenía 10 votos.
En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, se considera como la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En febrero-mayo de 1904, escribió Lenin su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás (una crisis en nuestro Partido)” Este libro es uno de los tesoros del marxismo-leninismo. En él se refiere Lenin en detalle a los hechos ocurridos en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR).

Este Congreso aprobó un Programa revolucionario y los Estatutos elaborados por Lenin, con la sola excepción del punto o artículo primero, en que los oportunistas en cuestiones de organización lograron que se aprobara el proyecto formulado por Martov.

El artículo primero de Martov

El punto uno de Martov señalaba: “Se considerará perteneciente al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que, aceptando su Programa, trabaje activamente para llevar a la práctica sus tareas bajo el control y dirección de los órganos(¡sic!) del partido”. (Lenin: “Un paso adelante, dos pasos atrás.(Una crisis en nuestro partido)” Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I, página 306).

Comenta Lenin: “La idea del artículo primero de Martov sólo aparece al plantearse la cuestión de si pueden los órganos del partido llevar a la práctica su dirección respecto a aquellos miembros del mismo que no forman parte de ninguna de las organizaciones del partido”. ( Idem. Tomo I, página 306).

Yuli Martov

Lenin sobre el artículo primero de Martov

La proposición del artículo primero de Lenin (que fue aprobado después en el III Congreso del POSDR realizado en 1905) señala: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su Programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo” (Lenin : Idem. Tomo I, página 316).

Refiriéndose siempre al artículo primero de los Estatutos, Lenin escribió en la obra ya citada: “Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones del Partido, integradas por socialdemócratas efectivos, cuanto menos vacilación e inconstancia haya dentro del Partido, tanto más amplia y polifacética, tanto más rica y fructuosa será influencia del Partido en los elementos de las masas obreras que lo rodean y que él dirige. Porque, en verdad, no se puede confundir al Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera con toda la clase” (Lenin: Idem. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I, páginas 318- 319. Los subrayados son de Lenin).

No al secretismo

En el prólogo escribió Lenin: “Todo militante que quiera participar conscientemente en los asuntos de su partido está obligado a estudiar con detenimiento nuestro congreso; y repito que a estudiar, porque la mera lectura del montón de escritos desordenados, como son las actas, no basta para dar un cuadro del congreso. Sólo mediante un estudio minucioso e individual puede conseguirse (y debe conseguirse) que los breves resúmenes de los discursos y las pequeñas escaramuzas por pequeñas (pequeñas al parecer) cuestiones converjan en un todo para que los miembros del partido vean alzarse viva la figura de cada orador destacado y que de clara toda la fisonomía política década grupo de delegados al congreso. El que escribe estas líneas dará por bien empleado su trabajo si consigue al menos impulsar el estudio amplio e individual de las actas del congreso del partido”.(Lenin: Ídem. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I, página 375).

Así concebía Lenin al partido revolucionario, con militantes estudiando los detalles de un congreso. En cambio, en nuestro Partido no tenemos actas de los congresos. Y los militantes que no participan de un evento nacional no tienen la menor idea del comportamiento de los delegados. Otro tanto ocurre con los plenos del Comité Central.

No pierde actualidad

I. Lenin empleó varios meses en la preparación del libro “Un paso adelante, dos pasos atrás (Una crisis en nuestro Partido)”. Estudió detalladamente las actas de las sesiones y las resoluciones del II Congreso de P.O.S.D.R., las intervenciones de cada delegado, los agrupamientos políticos que se habían formado en el Congreso y los documentos de Comité Central y del Consejo del Partido.

El libro provocó una tremenda furia de los mencheviques. Plejanov exigió que el Comité Central proclamase su desacuerdo con la obra de Lenin. Los conciliadores en el seno del C.C. trataron de impedir su publicación y difusión. Un paso adelante, dos pasos atrás, publicado en el extranjero, se propagó ampliamente entre los obreros avanzados de Rusia. Las autoridades zaristas se incautaban del libro durante los registros y las detenciones en Moscú, Petersburgo, Riga, Sarátov, Tula, Otiol, Ufá, Perm, Kostromá, Schigri, Shavlí (de la provincia, de Kovno), etc. La obra fue reeditada por Lenin en la recopilación 12 años en 1907 (en el título figuraba el año 1908).

La lucha ideológica emprendida por Lenin contra las posiciones oportunistas, a comienzos del siglo XX, sigue siendo válida en sus puntos esenciales. En especial en el concepto de militante del Partido revolucionario y el de la célula como órgano fundamental.

“Un paso adelante, dos pasos atrás”, es una obra que debemos estudiar precisamente cuando nuestro Partido se prepara para realizar una Conferencia Nacional en agosto de este año. Esperamos que en ella imperen las posiciones leninistas.