Archivos de etiquetas: fascismo

Surge el Frente Popular en Chile

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Entre 1929 y 1933 el capitalismo entró en una crisis sin precedentes. En Estados Unidos, país en que se había iniciado en 1929, la producción industrial se derrumbó y los cesantes sumaban 16 millones. La crisis alcanzó a todo el mundo capitalista. Sólo la Unión Soviética se vio libre de ella.

La crisis agudizó la lucha de clases. Los conflictos sociales se intensificaron. Se produjo el ascenso del movimiento obrero internacional, lo que unido a la atracción que ejercía la Unión Soviética sobre las masas populares, obligó a la burguesía a buscar un nuevo sistema político. La democracia parlamentaria no servía para contener las aspiraciones de los trabajadores. Se necesitaba otra forma de dominación que destruyera las organizaciones obreras, que impidiese la existencia de éstas y que controlara férreamente a los trabajadores. Esta forma de dominación fue el fascismo.

A DETENER EL FASCISMO Y LA GUERRA

En 1922 llegó al poder el fascista Benito Mussolini en Italia. El 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado Canciller en Alemania y en seis meses implantó la dictadura nacionalsocialista en ese país. Se impuso la sangrienta represión contra los trabajadores y todos los que se opusieran al Tercer Reich. Al mismo tiempo, se hicieron evidentes los peligros de una guerra mundial.

Del 25 de julio al 20 de agosto de 1935 se realizó en Moscú el VII Congreso de la Internacional Comunista. Concurrieron 513 delegados de 65 partidos comunistas y organizaciones afines. Estuvieron presentes personalidades como Dolores Ibarruri, Ho Chi Ming, Palmiro Togliatti, Jorge Dimitrov. También Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido Comunista de Chile.
Ese importante evento mundial llamó a constituir amplios frentes antifascistas en todos los países, los frentes populares, y crear gobiernos de frente único antifascista.

EN CHILE FINES DE 1935

En Chile, los comunistas invitaron a los partidos del bloque de Izquierda a formar el Frente Popular. No hubo respuesta alguna.
Mejor recibimiento tuvo la proposición comunista entre otras colectividades. Relata Elías Lafertte, en “Vida de una Comunista”:
“Algunos políticos de diferentes partidos, acogieron la idea con enorme entusiasmo, como Rossetti, Justiniano Sotomayor y, sobre todo, Juan Antonio Ríos, que era Presidente del Partido Radical. Ríos nos ayudó mucho en las gestiones preliminares para formar el Frente Popular. Hubo ocasiones en que el Secretario General del PC tenía que sostener entrevistas con otros políticos a escondidas de la policía. Pues bien, muchas de estas conversaciones se desarrollaban en el automóvil de Juan Antonio Ríos, manejado por él mismo”.

LA UNIDAD SURGE DESDE LA BASE

El 3 de febrero de 1936 estalló una huelga ferroviaria. Los trabajadores protestaban contra la arbitraria medida del gobierno de Alessandri de negarse a pagar una gratificación que obreros y empleados de esos servicios habían conquistado dos años atrás.
Las tres organizaciones sindicales del sector -la Federación Santiago Watt, la Federación Ferroviaria de Chile y la Federación de Empleados Zona Sur- se unieron y constituyeron un comando único para dirigir la lucha.

Este paro fue uno de los movimientos más importantes de esos años. Durante diez días los trenes de carga y pasajeros de la primera y segunda zona ferroviaria paralizaron, aunque no totalmente. Pero la huelga fue total en la tercera zona, que comprendía desde Talca a Puerto Montt.

Arturo Alessandri, entonces Presidente de la República, reprimió a los huelguistas. Detuvo, encarceló y relegó a dirigentes sindicales y políticos. Entre ellos a personeros del PR. Elías Lafertte fue de¬portado a México.

Derrotado el movimiento de los ferroviarios, 680 obreros y empleados fueron lanzados a la cesantía.

La represión no detuvo el proceso unitario. Al contrario, lo aceleró. Nuevos sectores entraron al combate contra el gobierno. Se inició una potente campaña por las libertades públicas. Su primera victoria fue lograr liberar a los presos y el retorno de los relegados.
En la solidaridad con la huelga y las luchas por las libertades se fue forjando la unidad por la base. Allí estaban juntos comunistas, socialistas, radicales-socialistas, radicales, demócratas, independientes. Los hechos, las acciones comunes, fueron mostrando la necesidad y la posibilidad del Frente Popular.

LOS COMUNISTAS Y EL FRENTE POPULAR

En febrero de 1936, Carlos Contreras Labarca expuso el pensamiento comunista sobre el Frente Popular:

“…Es un bloque de partidos, es un frente de clases para la lucha por el Programa de Liberación Nacional. Cada Partido y organización que ingresa en él conserva su fisonomía y estructura propia. Ninguno renuncia a sus principios doctrinarios ni a su organización interna. Se comprometen a no atacarse recíprocamente, siempre que se cumplan las decisiones, el programa y las bases del Frente Popular, conservando plenamente la libertad de crítica; se someten a las decisiones democráticamente aprobadas y respetan la disciplina del Frente Popular. El Frente Popular es la unidad de acción, pero no la disolución de los partidos”.

Dentro del PS fue ganando adeptos la idea del Frente Popular. Pero la aceptación no era unánime en el PS. En el III Congreso de enero de 1936, aparecieron dos posiciones claramente opuestas: una a favor de la unidad; otra en contra.

NACE EL FRENTE POPULAR

En la tarde del 26 de marzo de 1936, concurrieron a las oficinas del diario “La Opinión” -que estaban ubicadas en la Alameda frente a la calle Estado- dirigentes del Partido Comunista, del Partido Socialista, del Partido Democrático, del Partido Radical-Socialista y del Partido Radical. En la oficina de su Director, Juan Bautista Rosetti, firmaron el pacto que da vida al Frente Popular (FP).
El 8 de abril, los mismos personeros suscribieron el Programa del Frente Popular, “esencialmente democrático, antiimperialista y antioligárquico”, que constaba de tres partes; en verdad tres programas. Uno de orden general; otro, que comprendía las tareas inmediatas del gobierno, una vez triunfante el Frente Popular. Finalmente, un programa destinado específicamente a la juventud”.
También en ese mes de abril, tuvieron lugar elecciones complementarias para elegir un senador por las provincias de Bio-Bio, Malleco y Cautín, en reemplazo del fallecido parlamentario del Partido Democrático, Artemio Gutiérrez. El Frente Popular pre¬sentó como candidato al latifundista de la zona, miembro del ala derechista del radicalismo y uno de los más enconados opo¬sitores a la formación del Frente Popular, Cristóbal Sáenz. Triunfó la coalición de la izquierda, ganando su primera confrontación electoral.
Este éxito mostró la vigencia e importancia del Frente, constituido apenas un mes atrás.

En octubre de 1936, el Partido Comunista inició la publicación del periódico “Frente Popular”, el que -según el periodista y dirigente comunista, Rodrigo Rojas- jugó “importante papel en la tarea de agrupar a los sectores democráticos del país a fin de cerrar el paso al fascismo, e impulsar toda una serie de realizaciones que posibilitaran la creación de la ba¬se material y técnica para el ulterior desarrollo económico-industrial de Chile”.

SURGE LA CTCH

El 25 de diciembre, se inició el Congreso de Unidad Sindical en el que participaron la FOCH, la que -a pesar de la represión sufrida- continuaba siendo la central sindical más poderosa del país, la Confederación Nacional Sindical, CNS, y la Confederación Nacional de Trabajadores, CNT; estas dos últimas controladas por el PS. Estas tres centrales se unieron en ese Congreso, dando nacimiento a la Confederaci6n de Trabajadores de Chile, CTCH.
Esta nueva central reunía, al momento de su fundación, más de 100 mil afiliados. Uno de sus primeros acuerdos fue incorporarse al Frente Popular.

La CTCH tuvo un vigoroso desarrollo. En 1938, contaba con 116 mil miembros; en 1939, con 173 mil y en 1941, con 200 mil.

ELECCIONES PARLAMENTARIAS DE 1937

En marzo de 1937 tuvieron lugar elecciones Parlamentarias. Los partidos que formaban el Frente Popular alcanzaron un total de 140.153 sufragios, un 33,99 % del total. La derecha obtuvo 173.360 votos, el 41,05 %.

Dentro del FP, la colectividad más fuerte era el Partido Radical.
El PC eligió en esa oportunidad a Elías Lafertte como senador por Tarapacá y Antofagasta. Éste se encontraba desterrado en México desde 1936, condena aplicada por el gobierno de Arturo Alessandri debido a su participación en la huelga ferroviaria de comienzos de ese año. Su elección le permitió retornar a la patria en gloria y majestad.

Los comunistas obtuvieron también siete diputados: Carlos Contreras Labarca, José Vega Díaz, Juan Guerra, Andrés Escobar, Marcos Chamúdez, Amador Pairoa y Oscar Baeza.

El 10 de abril de 1938 se inició en Santiago el Décimo Congreso Nacional del Partido Comunista, llamado el “Congreso de la Victoria”.

El 14 de abril de 1938, el Congreso del PC suspendió su desarrollo, para permitir la participación de los delega¬dos en la Convención Presidencial del Frente Popular.

LA CONVENCIÓN PRESIDENCIAL DEL FRENTE POPULAR

La coalición izquierdista acordó que su candidato sería elegido en una Convención Nacional.

Esta se inauguró en Santiago, el 14 de Abril de 1938, como un homenaje y señal de solidaridad con la lucha de los demócratas hispanos, por cumplirse justamente ese día el aniversario de la proclamación de la República Española.

“La inauguración –relata Elías Lafertte, en “Vida de un Comunista” – tuvo lugar en el Caupolicán, lleno de bote a bote y las sesiones de trabajo se hicieron en el Congreso. El reglamento de la convención –agrega- establecía que para la elección del candidato presidencial serían necesarios dos tercios de los votos de los mil doscientos participantes, que estaban distribuidos así: Partido Radical 450; Partido Socialista 350; Partido Comunista 120; Partido Democrático 120. Participaba también en la convención con 60 votos la Confederación de Trabajadores de Chile, que acababan de constituirse en reemplazo de la vieja y heroica FOCH, cuyas combativas huestes se habían enrolado en la nueva Central. De estos 60 votos, 30 eran comunistas y 30 socialistas”.

En las primeras ruedas, cada partido votó por su propio candidato: los radicales por Pedro Aguirre Cerda, los socialistas y la mitad de la CTCH por Marmaduke Grove, los democráticos por Juan Pradenas Muñoz y los comunistas y media CTCH por Elías Lafertte.

Cuando ya habían tenido lugar catorce votaciones, en la mañana del domingo, Pedro Aguirre Cerda fue proclamado, sin votación, por unanimidad, candidato del Frente Popular.

PEDRO AGUIRRE CERDA

Según Elías Lafertte, “Aguirre Cerda era un viejo y experimentado político radical, con un pasado parlamentario y ministerial que le permitía afrontar esta elección. Profesor secundario y universitario, había observado una tranquila oposición a la dictadura de Ibáñez, por lo cual había debido expatriarse. Sus libros sobre los más candentes problemas nacionales lo presentaban como un político estudioso, comprensivo de nuestra realidad nacional. Sucarácter era alegre, socarrón a veces y creo que su aspecto de roto chileno, con los bigotes caídos en los extremos y los ojos “achinados” lo ayudó mucho a ganar la simpatía popular. No era orador fogoso, pero indudablemente sabía decir las cosas. Las largas giras políticas y electorales en que me tocó acompañarlo me dieron la oportunidad de conocerlo”.

La designación del candidato del Frente Popular obligó a los partidos de derecha a apresurarse a nombrar su abanderado. El 23 de abril de 1938, una Convención Presidencial de la Derecha, proclamó como postulante a La Moneda a Gustavo Ross Santa María, ex ministro de Hacienda de Arturo Alessandri Palma.

LA CAMPAÑA DE 1938

Se inició la campaña presidencial del Frente Popular. El PC designó a Elías Lafertte para formar par¬te de la comitiva de Pedro Aguirre Cerda.

No fue una campaña fácil. Los resultados de las elecciones parlamentarias de 1937 habían arrojado una clara mayoría para la derecha. Ésta controlaba gran parte de la prensa, la que llevaba adelante una verdadera campaña del terror contra el candidato popular. El FP realizaba esforzadas acciones. Una de ellas y de vital importancia, fue la gira presidencial, que según recuerda Elías Lafertte, fue “muy larga y detallada, una de las giras electorales más completas que candidato alguno haya realizado a través del país, pues abarcó desde Arica a Chiloé, comprendiendo más de ciento cincuenta ciudades, pueblos, aldeas y lugares. Don Pedro hablaba en las proclamaciones y banquetes. Oradores obligados en todos los actos éramos Grove y yo”.

El 5 de ese mes ocurrió un trágico hecho. Alrededor de las 12 horas, un grupo de jóvenes que había asistido el día anterior a la proclamación de Carlos Ibáñez por la Alianza Popular Libertadora, penetró al edificio del Seguro Obrero Obligatorio, ubicado en Morandé esquina con Moneda. Un carabinero intentó detenerlos. Los muchachos le dieron muerte. Se apoderaron del séptimo piso; se les unieron otros jóvenes que habían ingresado poco antes al edificio.

A esa misma hora, otro grupo entró en la Casa Central de la Universidad de Chile, cerró sus puertas y secuestró en su interior al personal que estaba en funciones.

Apenas conocida la noticia, se reunieron en La Moneda el Presidente Alessandri con altos jefes militares y de la policía. Se resolvío aplastar de inmediato la sublevación.

Llegaron a la Plaza de la Constitución efectivos del Regimiento Tacna, que emplazaron cureñas contra el edificio del Seguro y contra la Casa Central de la Universidad. Derribaron la puerta de es¬ta última a cañonazos. Fuerzas conjuntas del Ejército y de Carabineros se lanzaron al asalto. Murieron allí seis jóvenes. El resto, cerca de 30, fue tomado prisionero y los llevaron hacia el Seguro, que seguía resistiendo. Luego de enconados ataques, que duraron una hora, donde murió uno de los jóvenes, éstos se rindieron. Bajaron con las manos en alto, encañonados por carabineros. De pronto llegó un oficial desde La Moneda, mandó detenerse a los prisioneros en la escalera del sexto piso y ordenó dispararles fríamente. Los que continuaban vivos, fueron rematados.

Igual suerte corrieron los muchachos traídos desde la Casa Central de la Universidad. Quedan 61 cadáveres en las escaleras del Seguro. Todos jóvenes, cuya edad promedio era de 22 años. Sobrevivieron tres. Se salvaron de morir, aunque quedaron gravemente heridos, debido a que estaban bajo los cuerpos de sus camaradas.

Esta matanza indignó al país. Tuvo un efecto inmediato: Carlos Ibáñez retiró su candidatura presidencial. Muchos de sus partidarios decidieron votar contra los asesinos, sufragando por Pedro Aguirre Cerda.

EL TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR

El 25 de octubre de 1938 tuvo lugar las elecciones. Triunfó el candidato del Frente Popular. Obtuvo 222.720 preferencias. Gustavo Ross Santa María, 218.609. La diferencia fue sólo de 4.111 votos. “Pero tales resultados -como sostiene Luis Corvalán- sólo reflejaron muy pálidamente la voluntad del pueblo, pues el sistema electoral permitía las más groseras de¬formaciones de los verdaderos sentimientos ciudadanos… Abundaban las dobles inscripciones, votaban los muertos de la derecha, se robaban las urnas, se compraba y vendía votos”.

Corvalán relata que, para ese 25 de octubre, la candidatura de Ross organizó “las encerronas de elementos venales a fin de llevarlos a votar, mediante el sistema del acarreo, para asegurarse así que no iban a fallar. También hubo -agrega- encerronas de obreros conscientes”.

Al analizarse los resultados de esos comicios se aprecia claramente que fueron las zonas proletarias -las del salitre, cobre y carbón- las que decidieron la victoria del abanderado de la izquierda.

El pueblo celebró en las calles el triunfo. “Estalló -recuerda Volodia Teitelboím- una algarabía frenética. Fueron horas de vítores y gritería. Los hombres aprovecharon para besar a las mujeres. Y ellas se dejaron besar. También tomaron la iniciativa. Todo estaba permitido, incluso la alegría. Se sucedieron los oradores, los cantantes, los bailarines. La fiesta continuaba. La gente no se quería dispersar”.

Los seres concientes forjan la historia (XLI)

Iván Ljubetic Vargas, historiador del CEILER

CAPÍTULO XLI: Algo sobre el pinochetista José Antonio Kast

José Antonio Kast representa la derecha más reaccionaria, la que reivindica públicamente la dictadura de PInochet , que tiene el apoyo del Opus Dei y de los verdugos que están en Punta Peuco. No se trata de un improvisado demente. No está solo. En las elecciones del domingo 19 de noviembre de 2017 obtuvo 521.716 votos (el 7,94% de los sufragios válidamente emitidos). Ahora apoya a Piñera para el balotaje del 17 de diciembre.

No podemos subestimarlo. El fascismo no ha desaparecido. Lo ocurrido en algunos países de Europa demuestra que reaparece como expresión del sector más reaccionario de la burguesía. Debemos estar alertas. Tenemos que estudiar a sus líderes.

En entrevista concedida el 15 de mayo de 2017 a “eldesconcierto.cl.” José Antonio Kast expresó en algunas de sus partes:

Represión con militares en Araucanía

Kast es directo. En su primer día como presidente, quiere a los militares en la calle en La Araucanía. “Aunque no sé si voy a alcanzar, pero dentro de la primera semana de todas maneras. De acuerdo a la Constitución, el presidente de la República tiene la posibilidad de decretar Estado de Emergencia, no en su categoría máxima que suspende derechos de asociación, sino solicitar a las Fuerzas Armadas su colaboración, por quince días renovables por otros quince más y sin autorización del Congreso, y eso permitiría reemplazar a los mil carabineros que hacen punto fijo de resguardo en propiedades amenazadas por terrorismo, por mil o dos mil militares”.

Carabineros no dan el ancho

–¿Hay violencia de parte de Carabineros?
– Ahí discrepo, porque Carabineros cumple un rol. Si se sobrepasan, los someten a un proceso interno. Yo no veo que sometan a ningún proceso interno a las personas que les disparan a los carabineros todos los días, se sabe dónde están y no se hace nada. No he visto que se hace nada con las personas que roban o matan animales. Entonces, primero la paz. Cuando Carabineros actúa, no es que diga que va a empezar a disparar a diestra y siniestra, no es así.

– ¿Cree entonces que el caso de Brandon, el de Lorenza Cayuhán, de Hernán Paredes, del joven de 16 años que terminó con derrame cerebral, son casos aislados?
– Es parte de lo que hoy ocurre en La Araucanía. Con el hijo de Osvaldo Antilef no ha pasado nada. Con los Luchsinger Mackay…

Los fiscales deben ponerse las pilas

– En los casos que le digo tampoco. Ni en el de Alex Lemún.
– Entonces está fallando la justicia, estamos de acuerdo en eso. Que los fiscales no están haciendo la pega y que tienen que ponerse las pilas.

Defendiendo a los verdugos

La defensa de los condenados por violaciones a los derechos humanos es un estandarte para José Antonio Kast. El ex militante de la UDI ha visitado tres veces Punta Peuco y no duda en ningún minuto en decir que le entregará un indulto presidencial, no solo a quienes sean enfermos terminales, sino a los que han sido objeto de lo que él llama “ficciones jurídicas”.

Kast y la “familia militar”

– Se dice que usted representa a la familia militar.
– Yo represento a los chilenos. Ahí me cuelgan todo lo que a algunos les puede parecer dañino. Para mí no es dañino representar a parte de la familia militar, porque uno no los representa a todos, es como decir que eres representante de la Iglesia Católica por ser católico.

– No le molesta la asociación entonces.
– No, para nada. Si son chilenos, ¿por qué me va a molestar representar a chilenos que fueron parte de las Fuerzas Armadas? No me molesta en nada, ellos dieron un servicio a la patria y que hoy algunos están siendo vulnerados en sus derechos garantizados en la Constitución y las leyes y si les toca hoy, les puede tocar a otros. Hoy son estas 120 personas que cumplen condena en Punta Peuco, mil que están procesados, pero el día de mañana puede cambiar el tema y alguien que sea hijo de un periodista vea que su padre es procesado porque no informó en el momento en que tenía que informar. Cuando hay arbitrariedad en base a las leyes, al final a cualquiera le puede tocar que se invente una ficción jurídica para someterlo a proceso y condenarla.

Punta Peuco

– Usted ha hecho del tema de Punta Peuco una de sus grandes banderas. ¿Sabe cuántos enfermos terminales hay en Punta Peuco?
– Si uno habla con los hijos y nietos, ellos te pueden dar un reporte de quienes están con enfermedades terminales.

– Específicamente, un número.

– Son cerca de 14. Ahora, depende de lo que se entienda enfermedad terminal, entre 9 y 14. Ahí no están considerados, por ejemplo, las dos personas que tienen alzheimer, que están en el Hospital Penitenciario. Son personas que no saben donde están. Uno estaba en la Casa del Alzheimer, no sabía donde estaba, lo sacaron y lo mandaron a Punta Peuco. Los mismos gendarmes lo vieron y dijeron este señor no corresponde que esté acá y el mismo día lo mandaron al Hospital Penitenciario, donde está hoy día y él no sabe donde está. No tiene mucho sentido que dos personas que no sabes quienes son, ni donde están, estén presos.

– Esa información de la cantidad de enfermos terminales no ha sido liberada por Gendarmería. ¿Entonces ese número es según los familiares?
– No, no, yo fui a ver, a visitar en el Hospital Dipreca a don Pedro Vivian, un suboficial mayor de Carabineros que está postrado, con un cáncer, lo más probable es que no tenga posibilidades de vida muy larga.

– En la misma época en que fue a verlo, él recibió otra condena por violación a derechos humanos.
– Puede ser, no sé. Lo que tengo claro es que no puede caminar, está con un grado de desnutrición y probablemente no viva largo tiempo. Y el suboficial mayor Muñoz, a quien no conocí, murió engrillado.

– Eso fue desmentido por Gendarmería, pero la cifra de enfermos terminales no es pública, pero usted dice conocerla…
– Porque los conozco, si he ido a Punta Peuco tres veces. Y cuando tú ves a un señor postrado en una camilla, que no reacciona, lo más probable es que esté a punto de partir. Y si hay discordia, entonces que el director de Gendarmería autorice a hacerles exámenes médicos completos, con cargo a Gendarmería, a todas las personas y que tenga resultados. Si son 14, que den indulto a 14. Si la discusión es esa, yo si soy presidente voy a indultar a los enfermos terminales. Quien define quien es enfermo terminal, entonces vamos con un grupo de médicos que si dicen que si el señor tiene una enfermedad terminal, indultémolos. Yo te puedo contrapreguntar, ¿tú indultarías a un enfermo terminal?

– Los delitos de derechos humanos no son indultables.
– No, es super claro, te pongo un ejemplo concreto. Caso de don Pedro Vivian, hospitalizado en el Dipreca, que puede vivir 4 meses más. Más allá de la condena y de cualquier cosa.

Anticomunista consumado

– ¿Indultaría a personas que no han colaborado con la justicia?
– ¿Cómo que no han colaborado con la justicia? Si están cumpliendo condena. ¿Por qué se les dan beneficios carcelarios a asaltantes, violadores cuando llevan mitad de la condena? Hay que cumplir el estado de derecho y es súper claro. Si usted cae preso, tiene derechos, cualquier preso. Hornecker tuvo derechos y murió en libertad en Chile y era responsable de muchas muertes. Los comunistas se vanaglorian de Lenin y defienden lo indefendible, defienden el régimen cubano, están en su derecho. Yo sí quiero indultar, es una facultad legal que tiene el presidente de la República. Frei indultó narcotraficantes.

Procesados por presunciones

– Haciendo comparaciones, Videla murió en una cárcel común.
– A lo mejor no hay que hacer comparaciones. Lo que yo haría es cumplir la ley, que dice que hay beneficios carcelarios, que la lesa humanidad se decretó en Chile a partir del 2009, que a estas personas le están aplicando un procedimiento judicial antiguo que se modificó. Ya hay una resolución del TC y de ministros Corte Suprema que dicen que se tiene que cumplir la ley.

– ¿Indultaría a personas que no han reconocido sus crímenes?
– Indultaría a las personas que han sido procesadas por presunciones y también a aquellos que han sido objeto de sentencias en base a ficciones jurídicas.

Una Ley de Punto Final

–¿Ficciones jurídicas? ¿Cómo determina eso?
– Haciendo una revisión de las causas. Yo soy partidario de una ley de Punto Final, de cerrar el tema y mirar para adelante. Como no hay votos en el Parlamento, sí soy partidario de dar indultos individuales.

Anexo: La “familia militar” molesta con Kast

La prensa del martes 21 de noviembre de 2917 informó que “La familia militar está molesta con José Antonio Kast. Tras la elección del domingo pasado, reclaman que el diputado entregó muy rápido su apoyo a Sebastián Piñera para la segunda vuelta del próximo 17 de diciembre.

En concreto, desde las ONG vinculadas a militares en retiro apuntan a que entregó de manera “gratuita y sin condiciones” el voto al abanderado de Chile Vamos.

“Hay un descontento generalizado en las ONG del mundo militar en retiro por la forma en que José Antonio entregó el apoyo a Piñera, por cuanto lo hizo en forma inconsulta, prematura y sin condiciones sobre los temas que importan al mundo militar en retiro. En Punta Peuco es una opinión generalizada la molestia que hay con Kast”, dijo a La Tercera el abogado de varios militares retirados, Raúl Meza.

La situación, según Meza, ha generado división entre los votantes de Kast. “Los adherentes de Kast se dividieron entre los que apoyan votar por Piñera y los que no van a votar por él“.


Ver:

Se cumplen 44 años: El Golpe Fascista del 11 de septiembre de 1973

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren,  CEILER

“Desde el primer momento quedó en evidencia el
carácter fascista del golpe. Para derribar el Gobierno
constitucional que estaba ya en un callejón sin salida,
los golpistas tomaron decisiones absolutamente
desmedidas, como el bombardeo de La Moneda por
los Hawker Hunter, el ametrallamiento de poblaciones
y otras acciones terroristas.”
(Luis Corvalán: “De lo vivido y lo peleado”, página 158)

11 de septiembre de 1973. Fecha maldita. Una espada de fuego y sangre cortando en dos la historia de Chile, la vida millones de chilenos; persiguiendo a los que estaban construyendo una patria más linda, presididos por Salvador Allende.
11 de septiembre de 1973, día en que las bestias fascistas pisotearon la primavera que amanecía en medios del trabajo y el canto de un pueblo educado por Recabarren.

Hay quienes pretenden que olvidemos los crímenes. Son los que intentan blanquear a los criminales y a sus cómplices.
Nosotros, como muchos, estamos por defender la memoria popular.
Estamos por recordar y honrar a los héroes que cayeron y también a los que sobrevivieron.
Estamos por repudiar a los que, guiados por los más indignos intereses, torturaron, asesinaron, exiliaron, exoneraron a cientos de miles de seres humanos.

El 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas y carabineros, encabezados por generales traidores, llevan a cabo el golpe fascista contra el Gobierno Popular del Presidente Salvador Allende, dirigido y financiado desde Estados Unidos por el Comité 40, presidido por el terrorista internacional Henry Kissinger.
Fascista por la violencia física y sicológica –de la cual el bombardeo de La Moneda es un símbolo, acción innecesaria desde el punto de vista militar, pero fundamental para imponer el terror sicológico- y porque su objetivo no era reemplazar a un gobierno por otro, si no cambiar de raíz el proyecto revolucionario y popular impulsado por la UP, por otro contrarrevolucionario; o sea, transformar Chile en todos los aspectos, imponiendo el capitalismo salvaje, el neoliberalismo.

El Compañero Presidente

A las 6,20 de la mañana del 11, el presidente Allende recibe un llamado telefónico en su residencia de Tomás Moro. Se traslada a La Moneda. A las 8,30 las tropas golpistas se apoderan de las calles de la capital.
Los fascistas instan a rendirse al Presidente. Les responde: “Como generales traidores que son no conocen a los hombres de honor”.
Numerosos ministros, hombres de gobierno, dirigentes de la UP, sus hijas Beatriz e Isabel, llegan a reunirse con Allende. Éste ordena salir a las mujeres y a los hombres que no tienen armas: “Vivos serán más útiles para la lucha revolucionaria”.

Se inicia el ataque

A las 9,15 se inicia el ataque contra La Moneda, defendida apenas por menos de 40 combatientes. Los asaltantes del poder embisten con infantería, blindados, artillería. A las 12 horas, aviones rasantes bombardean el Palacio de Gobierno.
Allende se dirige al pueblo en cuatro oportunidades por radio. En su último discurso transmitido por Radio Magallanes del Partido Comunista, dice: “… La historia no se detiene ni con represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada, éste es un momento duro y difícil.”
“Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

“¡Trabajadores de mi patria! Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse.
Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza que mi sacrificio no será en vano.
Tengo la certeza que por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. Me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria…”

Radio Luis Emilio Recabarren de la CUT

El escritor Rolando Carrasco en su obra “Prigué” relata los últimos dramáticos momento vividos por quienes laboran en la radioemisora de la CUT:
“Quedábamos tres emisoras populares en el aire, Magallanes, la Radio IEM, del Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile y nosotros, la radio de la CUT, Luis Emilio Recabarren. Las demás de izquierda dejaron de transmitir minutos antes, bombardeadas sus plantas por los rockets de los Hawker Hunter…“Silenciaron la radio IEM, Magallanes y nosotros nos mantenemos en el aire. Repetimos el llamado de la CUT. ‘Permanecer en sus lugares de trabajo’. Intercalamos el Himno de la CUT.

‘Aquí va la clase obrera
hacia el triunfo
querida compañera…’

Llamado de la planta.
-Compañeros, vuelven los aviones. ¿Bajo el equipo de emergencia?
– Déjelo funcionando y aléjese. Partió el relevo.
Tiroteo en los alrededores. Nuestra ubicación en el piso trece nos permite ver el Palacio de La Moneda. Puertas y ventanas permanecen cerradas. En el mástil flamea la bandera presidencial. Allí no se rendirán.
En el edificio vecino, el del Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile, suenan disparos. A su costado se encuentra el diario ‘El Mercurio’. Caen vidrios quebrados a la calle.
Las emisoras más potentes de la izquierda siguen calladas, Corporación y Portales.
Hay trabajadores en la Plaza de la Constitución pidiendo armas.

RADIO MAGALLANES

“Pero Magallanes se mantiene. Posee buen alcance. Repite el discurso de Allende que escuchamos fragmentariamente. Nosotros nos mantenemos en el aire por casualidad…
“Hay tanques rodeando La Moneda… Quebrazón de vidrios en nuestro edificio. Cerramos las persianas metálicas. Balacera generalizada en el centro. Abajo, en la calle, soldados disparan hacia el Palacio de Gobierno.
Magallanes sigue en el aire. Transmitía Ravest, ahora lo hace Sepúlveda. Luego el silencio. Cerca de las 10,30 de esa mañana, un camión del Ejército llega a la estación transmisora de Radio Magallanes ubicada en Colina. Tres personas que se encuentran en ella son detenidas. Un oficial dispara su metralleta contra los equipos de la emisora. De esta forma la radio del Partido Comunista, la última voz de la resistencia es acallada por los fascistas.
La cadena de emisoras de la Junta lee bandos. Repite amenazas. Regirá toque de queda. Nadie debe venir al centro. Marchas militares.

-Seguiremos en el aire todo lo que podamos, anunciamos.
Podemos poco. Silencian la planta. Le dieron a nuestra antenita de repuesto. El magneto directo no contesta…
“Temblor. Explosión abajo. Como si hubieran derribado la puerta del edificio con dinamita. Caen vidrios rotos. Ordenes, Tableteos. Desde la Alameda humean disparos… Caen trozos de enlucido. Permanecemos agachados en los estudios, salas de control, los demás sentados en el suelo con las espaldas afirmadas a las puertas de los ascensores. Los vidrios de las oficinas también desaparecen desparramándose hacia la calle y los escritorios. Algunos impactos dan en la consola. Pierde velocidad el disco del Himno de la CUT. Engruesan las voces que cantan. Alargamiento gomoso:
‘y el día que yo mueraaa, mi luugaaaarrr…!
Después el silencio. Sólo los disparos. Únicamente las explosiones. Nada más que el retumbar del cañoneo. Exclusivamente las ametralladoras
Inactivos nos miramos las caras. Y entonces comenzamos a comprender la situación, el peligro… (Rolando Carrasco: “Prigué”, páginas 8 a 12)

Leal hasta su muerte

El compañero Presidente fue leal hasta el último segundo de su vida. Muere en La Moneda, defendiendo –como lo dijera- el Gobierno Popular, la Revolución Chilena.
El Partido Comunista en el Pleno de su Comité Central, realizado en agosto de 1977 le rinde homenaje en el Informe rendido por Luis Corvalán:

“Su último servicio a la Revolución fue su holocausto. Le ofrecieron salvar su vida, por no aceptó tratos con los fascistas, ni siquiera para eso. Su sangre estigmatizó para siempre a los traidores.”

Fue el inicio del genocidio

El 11 de septiembre de 1973 se implantó una dictadura fascista, cuyo método fue el terrorismo de Estado, llevado a cabo por las fuerzas armadas y carabineros. En especial por organismos que contaban con todos los medios para perseguir y aniquilar a los opositores, como la DINA, la CNI y el Comando Conjunto.
La base teórica de los crímenes cometidos, fue la Doctrina de Seguridad Nacional: la guerra de exterminio contra el enemigo interno, calificado genéricamente como comunismo.
La dictadura significó la violenta violación de todos los Derechos Humanos
Se perpetró el genocidio contra el pueblo: con miles de asesinados, degollados, desaparecidos, torturados, exonerados, exiliados.

¿Cuántas fueron las víctimas del terrorismo de Estado?

El Informe Rettig, que realizó la Comisión de Verdad y Reconciliación en marzo de 1991, sólo contabilizó ejecuciones y desapariciones. En total, reconoció 2.279 muertes en manos de las fuerzas de seguridad durante la dictadura de Pinochet.
Los dos informes de la Comisión Valech (noviembre 2004 y agosto 2013) reconocieron un total de más de 40.018 víctimas de la dictadura.
A esto se deben agregar los más de 400.000 chilenos lanzados al exilio y los muchos miles de exonerados.
La represión más sangrienta la sufrieron los trabajadores, pobladores, estudiantes e intelectuales.

Eliminaron todo vestigio de democracia

Los fascistas barrieron con la democracia y todas las conquistas de los trabajadores. Eliminaron el Parlamento.
Al Poder Judicial no lo tocaron porque éste, cobardemente, se puso a sus órdenes, siendo un cómplice de sus crímenes. Rechazó más de 50 mil recursos de amparo, que de ser acogidos habrían salvado muchas vidas.
Prohibió los partidos populares y muchos de sus dirigentes y militantes fueron exterminados físicamente.
La CUT, confederaciones y federaciones sindicales fueron prohibidas y perseguidas.
Se impuso leyes laborales en favor de los patrones y contra los trabajadores.
Se dictó una Constitución Política antidemocrática y el sistema electoral binominal.
Se impuso a sangre y fuego el neoliberalismo.
Se privatizó empresas que habían sido del área social, las que compraron a precio de huevo por los grupos económicos de la derecha.
Dejaron al Estado a su mínima expresión, sin los medios para cumplir su deber de proporcionar educación y salud a la gente
Se municipalizó la Educación secundaria y se terminó con la gratuidad de la educación universitaria.
Se terminó con la libertad de opinión, la prensa popular fue prohibida.
Todas estas y otras medidas, en flagrante violación de los derechos humanos.

La lucha por la Verdad

El Mercurio y La Tercera jugaron un rol muy importante apoyando la dictadura y sus crímenes. También lo hicieron radios y canales de televisión.
Pero hubo otros medios clandestinos como El Siglo, que desde los inicios mismos de la tiranía estuvieron informando con la verdad. De enorme importancia en este sentido fue el Programa Escucha Chile de radio Moscú.
Hubo periódicos como Solidaridad, Análisis, Fortín Mapocho, Hoy, que se opusieron valientemente a la desinformación de la dictadura.
Esta lucha por la Verdad y la Justicia sigue teniendo plena actualidad. Hay que salirle al paso a los que ayer asesinaron al pueblo y hoy intentan aparecer cómo las víctimas.