Archivos de etiquetas: luis-emilio-recabarren

El primer artículo de Luis Emilio Recabarren

(PERIÓDICO “LA TARDE”, SANTIAGO, 15 DE MARZO DE 1898)

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“CARTA A DIRECTOR DIARIO LA TARDE…

Santiago, marzo 11 de 1898. Señor Director de la Tarde.

He leído con detención casi todos los artículos que han aparecido en su respetable diario, sobre el socialismo, y principalmente el de hoy, y he visto con sorpresa que en dos de esos artículos se hayan preocupado de Luis Olea (*).

Creo que usted no ha tratado de averiguar quién es Luis Olea, y de ahí, que usted se preocupa tanto de él y que cree que es un peligro para las clases trabajadoras de mi país.

Luis Olea no tiene influencia entre los obreros, y sus ideas no surgen entre éstos. Los que de primera lo conocen, muy luego se desilusionan y todos lo consideran como un loco.

Varias de las corporaciones socialistas que figuran, no cuentan con más adherentes o fundadores que él. El solo hace aparecer agrupaciones socialistas y convoca a reuniones que las constituye solamente él.

Esto es divertido. Todo el socialismo exaltado que parece hay en Chile lo constituye solamente él, porque casi nadie se adhiere a las ideas por el sustentadas. Para él no hay afecciones de esposa, madre, hija o hermana. Nada. Es un parásito. Vive sin afecciones de ninguna especie.

Yo, señor Director, y junto conmigo hay muchos que simpatizamos con el socialismo. Pero con el socialismo bien entendido. Pensamos en que pueden hacerse transformaciones sociales, en la igualdad humana, en la desaparición de las injusticias, en el alivio de las clases proletarias, en la nivelación relativa de las fortunas, en la disminución de las grandes riquezas que deben contraerse al desarrollo social. Y en fin, de tantos otros medios que hay para igualar las condiciones sociales.

Somos socialistas en este sentido y creo que no somos una amenaza para la humanidad, porque no somos como Olea, destructores, porque no empuñamos el puñal para clavarlo al corazón de nuestros padres, esposas o hijos, ni encendemos la tea para quemar sus cadáveres y después sus hogares.

No. Eso no tiene nombre.

No merece calificativos.

Nosotros clamamos justicia.

Nosotros pedimos instrucción para el pueblo, como medio de emancipación social. La instrucción general y obligatoria en el pueblo, traería, con el transcurso de los años, una transformación social en beneficio directo para el pueblo.

El trabajo incesante para combatir la embriaguez y el juego, acarrearía magníficos resultados.

La propaganda en este sentido es sana.

Luis Olea no piensa que el obrero que gana 20 o 30 pesos por semana y lo deja entre sábado o domingo en poder del tabernero, no podrá así jamás, salir de la inmundicia y de la miseria, y así gritarán siempre la desigualdad de las fortunas.

Y así hay muchos que botan el dinero y lo desperdician, y pretenden tener lo mismo que el obrero que ahorca.

Así es Luis Olea.

Habiéndolo tratado varias veces, creo cumplir con un deber el dirigirle la presente, para darle a conocer quién es él, entre los obreros.

En la campaña electoral última fue candidato independiente para municipal por la octava comuna, pretendiendo el triunfo para ir a sustentar sus ideas de destrucción al municipio.

Después de su derrota, se ha hecho más socialista que lo que era.
Por fin, señor Director, por la presente he pretendido sólo disipar los temores que se abrigan respecto de la propaganda que pueda hacer Olea. Al menos, a mi juicio, es así como se lo he expresado.

Soy de usted, señor Director.

Luis E. Recabarren S.

Tipógrafo”

(*) Luis Olea, dirigente anarquista.

La Guerra del Salitre

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“La Guerra de 1879 en que la clase gobernante de Chile anexó la región del salitre” (Luis Emilio Recabarren: “Pobres y ricos”.  Rengo, 1910).

Los historiadores burgueses llaman Guerra del Pacífico al conflicto bélico que, entre 1879 y 1883, desangró a Chile, Bolivia y Perú. Ello para ocultar la verdadera causa de la conflagración: el salitre.

El océano Pacífico es la mayor masa marítima del planeta. Su superficie abarca 180 millones de kilómetros cuadrados y sus aguas bañan tres continentes: América, Asia y Australia.

La guerra que nos preocupa se desarrolló en un mínimo rincón de ese océano y en su transcurso hubo sólo dos combates navales: el de Iquique, el 21 de mayo de 1879, y el de Punta de Angamos, el 8 de octubre del mismo año. Ambos duraron unas pocas horas y participaron seis naves. Dos peruanas, el Huáscar y la Independencia; cuatro chilenas, la Esmeralda, la Covadonga, el Cochrane y el Blanco Encalada. Posteriormente, la flota chilena surcó el Pacífico en tres ocasiones y sólo para transportar tropas. El escenario naval de ese conflicto abarcó desde Antofagasta a Pisco, unos 2 mil kilómetros.

CAUSAS DEL CONFLICTO

Historiadores alemanes denominan a esta conflagración Salpeterkrieg (Guerra del Salitre). Y es el nombre adecuado.
Durante años, el desierto de Atacama –al sur de Bolivia y al norte de Chile- fue despreciado por ambos países. Pero todo cambió al descubrirse el valor del salitre y que, en el desolado de Atacama, como también se le llamaba, existían importantes yacimientos de nitrato.

Comenzaron las discusiones sobre la frontera. El primer tratado de límites entre Chile y Bolivia, firmado en 1866, fijó como frontera el paralelo 24º latitud sur y dejó una zona compartida entre ambos países, el territorio comprendido entre los paralelos 23 y 25. Chile y Bolivia se repartirían por partes iguales las riquezas que se produjeran en esa franja.

En 1874 se suscribió un segundo tratado, que mantuvo la frontera en el paralelo 24, eliminándose la zona compartida. En compensación, Bolivia se comprometió a no alzar durante 25 años los impuestos “a las personas, industrias y capitales chilenos”.

CHILENOS EXPLOTAN SALITRE BOLIVIANO

En Antofagasta, territorio boliviano, se instaló la Compañía de Salitre de Antofagasta, de capitales chilenos, que el 1º de mayo de 1872 inició las exportaciones del “oro blanco” a Europa.
Más al norte, Perú puso en vigencia, con fecha 28 de marzo de 1875, una ley mediante la cual expropió las oficinas salitreras de Tarapacá, pagando a sus antiguos propietarios con certificados.

En 1879 el Presidente de Bolivia Tomás Frías fue derrocado por un golpe militar, encabezado por el general patriota Hilarión Daza. Este gravó con un impuesto de 10 centavos cada quintal de salitre exportado desde territorio boliviano. La Compañía de Salitre de Antofagasta se negó a cancelarlo. Entonces Daza ordenó el embargo y el remate de esa empresa.

DEFENDIENDO A CAPITALISTAS

El Gobierno chileno salió en defensa de los capitalistas connacionales. Rompió relaciones con Bolivia y el 14 de febrero de 1879, día señalado para el remate, 200 soldados al mando del coronel Emilio Sotomayor, invadieron suelo boliviano, ocuparon Antofagasta, impidiendo la subasta.

Ante este atropello a su soberanía, Bolivia declaró la guerra a Chile el 1º de marzo. Otro tanto hizo Perú, que había firmado un pacto con Bolivia.

El 5 de abril, Chile declaró la guerra a los aliados. Comenzó la conflagración con triunfos de las tropas chilenas, que hacia fines de 1879 tenían en sus manos la región de Tarapacá.

LA OTRA GUERRA

Pero en la región se libraba otra guerra secreta. Los protagonistas eran dos ingleses que no usaban fusiles ni cañones. Sus armas consistían en la especulación y la falta de escrúpulos.

Uno era Robert Harvey, que había llegado a Tarapacá en 1874.
Poco antes de la ocupación de esa provincia por los chilenos, el gobierno peruano lo había designado Inspector General de Salitreras. En 1880, fue confirmado en ese cargo por el gobierno de Chile, otorgándole amplias atribuciones. Recibía sueldo de los dos países y a ambos entregaba informes falsos.

John Thomas North, el “rey del salitre”

El otro británico, John Thomas North, llegó a Chile en 1866 con 10 libras esterlinas en los bolsillos. Trabajó como mecánico en la maestranza ferroviaria de Caldera. Después se trasladó a Tarapacá, donde se asoció con su compatriota Harvey.

Ambos aprovecharon la caótica situación producida por la guerra y, con triquiñuelas y engaños, compraron certificados que el gobierno peruano emitió al expropiar las salitreras, cuando se cotizaban a un 11% de su valor nominal. Pudieron hacer esas compras gracias a los generosos créditos que les otorgaron los bancos chilenos Edwards y Valparaíso.

EL SALITRE A MANOS IMPERIALISTAS

Aún no finalizaba la guerra cuando el gobierno chileno de Domingo Santa María decretó, el 28 de marzo de 1882, la entrega de títulos de propiedad definitiva a quienes tuviesen certificados salitreros. De esta forma fueron entregadas a particulares más de 80 oficinas salitreras. Otras 71 quedaron provisoriamente en manos del Estado chileno.

Algunos tenedores de certificados como John Thomas North, Robert Harvey y la Casa Gibbs, pasaron a ser propietarios de las más importantes y ricas oficinas salitreras, controlando la industria del nitrato y transformando el Norte Grande chileno en una factoría británica.

John Thomas North se convirtió en el “rey del salitre”, uno de los hombres más ricos del mundo. Fue dueño de numerosas oficinas salitreras, de los ferrocarriles y de una serie de otras empresas; monopolizó la distribución del agua potable y del comercio en la pampa, desde la harina y carbón hasta la carne y verduras. Fundó el Bank of Tarapacá and London Ltda. Tuvo a su servicio a abogados y parlamentarios liberales, conservadores y radicales. Hizo importantes inversiones en Inglaterra, Francia, Bélgica, Egipto, Australia y Brasil.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

El 10 de julio de 1883 se libró en Huamachuco, el último combate de una guerra en que murieron 23 mil soldados bolivianos, chilenos y peruanos. Chile conquistó dos provincias, Tarapacá y Antofagasta, pero el salitre, razón y motivo del conflicto, pasó en su mayor parte a manos de capitalistas británicos. Fue así como el imperialismo inglés clavó su lanza en Chile.

Con esta guerra de conquista, el territorio chileno se extendió al norte del río Copiapó, límite que tenía desde fines del siglo XVI. Creció en 180 mil kilómetros cuadrados, con una población que sumaba algo más 100 mil habitantes, de los cuales el 40% constituía la población activa. Hacia 1885 los obreros salitreros eran 4.571; en 1895 alcanzaban a 22.500 y en 1912, más de 40.000.
La guerra del salitre significó un aumento en cantidad y calidad del proletariado chileno.

A SEGUIR EL EJEMPLO DE RECABARREN

El historiador boliviano Guillermo Lora en su obra “Historia del Movimiento Obrero Boliviano”, escribió: “En 1919 la Federación Obrera de Chile, se dirigió a las organizaciones obreras bolivianas para estrechar relaciones y procurar una actuación coordinada:

“Debemos considerar, queridos compañeros, que todos los que pertenecemos a la clase trabajadora no podemos contar con más apoyo que el que puedan proporcionarnos nuestros hermanos y que jamás podremos conseguir el triunfo de nuestros ideales si no formamos un bloque único y sólido, capaz de oponer formal resistencia a ese monstruo fatídico y avasallador: la explotación capitalista… Por esto creo, estimadísimos compañeros, que sería de gran conveniencia para todos consolidar fuertemente el cariño que mutuamente se profesan las clases trabajadoras de Bolivia y Chile”.

Esta nota, redactada por Luis Emilio Recabarren, a sólo 26 años de haber finalizado la Guerra del Salitre, es una cabal expresión del internacionalismo proletario, que Marx y Engels proclamaron en el “Manifiesto del Partido Comunista”, cuando finalizaron este inmortal documento con la frase: “Proletarios de todos los países, uníos”.

LER

En nuestros días, ser consecuentes herederos de Recabarren es proclamar “Mar para Bolivia”. Devolver a ese país, parte de una región, que –al decir de Recabarren- la clase gobernante de Chile anexó.

Cap 3. La principal causa del triunfo electoral de la derecha

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017 (III)

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso

CAPÍTULO III: LA PRINCIPAL CAUSA DEL TRIUNFO ELECTORAL DE LA DERECHA

El candidato de la Centro-Izquierda fue derrotado porque no contamos en la actualidad con un Movimiento Obrero poderoso en cantidad y calidad.

¿Qué es Movimiento Obrero?

En la Introducción de los Estatutos del Partido Comunista de Chile, titulada “Principios Básicos” se señala: El Partido Comunista de Chile… “es un Partido revolucionario, que lucha por el socialismo y reconoce el papel motriz de la clase obrera, de los trabajadores y trabajadoras, en el progreso y transformación social”.

En mi opinión, es necesario precisar el concepto de fuerza motriz.

UNA CLASE EN SÍ

En el desarrollo de la clase obrera, Carlos Marx distinguió dos etapas. Una de ellas es cuando tiene la categoría de una clase en sí, en que los trabajadores tienen existencia objetiva, pero carecen de conciencia de clase y organizaciones propias en lo político y en lo sindical.

Esta fue la condición en que existió la clase obrera chilena desde el surgimiento de sus primeros destacamentos en la región de Atacama en los años 20 del siglo XIX hasta el segundo decenio del siglo XX.

La clase obrera chilena nació combatiendo. La primera huelga tuvo lugar en el mineral de plata de Chañarcillo en 1834 (uno de los cuatro primeros movimientos reivindicativos obreros del mundo, y 14 años antes que apareciera el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, en febrero de 1848). En el siglo XIX llevó a cabo 110 huelgas. Pero fue una clase en sí.

RECABARREN: UNA CLASE PARA SÍ

Dos condiciones permitieron el salto de calidad del proletariado chileno de una clase en sí y su transformación en una clase para sí.

Una objetiva: la existencia de una clase obrera numerosa y combativa. Otra subjetiva: la extraordinaria labor realizada por Luis Emilio Recabarren.

Éste comprendió que no bastaba la combatividad de los obreros. Con mucha dedicación, esfuerzos y sacrificios, entregó a los trabajadores chilenos los tres elementos que le permitirían jugar un papel importante en los acontecimientos nacionales:

1.- Conciencia de Clase

Luis Emilio Recabarren es el más grande educador de masas de la historia de Chile. Fue incansable en la lucha ideológica, con el fin de ganar a los obreros para las posiciones revolucionarias. Fundó 11 periódicos, escribió en cerca de cincuenta. Educó con sus discursos, conferencias, polémicas públicas, obras de teatro, con sus conversaciones personales. Escribió varios libros. En 1910 publicó tres folletos: “La huelga de Iquique de 1907”, “Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana” y “Mi juramente”. Son las primeras obras marxistas escritas en Chile.

Fue así como forjó conciencia de clase en amplios sectores obreros, a través de la educación y de su ejemplo. Tener conciencia de clase es tener una conciencia real o verdadera,

2.- Partido revolucionario de la clase obrera

Recabarren no sólo jugó el rol de educador de masas, fue, además, un extraordinario organizador.

El 4 de junio de 1912, treinta revolucionarios, convocados por Recabarren, fundaron en Iquique el Partido Comunista de Chile en el local de “El Despertar de los Trabajadores”

3.- Movimiento sindical clasista

Recabarren reconstruyó el movimiento sindical clasista. Este había surgido en enero de 1900 con las Mancomunales, las que desaparecieron con la masacre de la Escuela Santa María de Iquique, perpetrada el sábado 21 de diciembre de 1907. Sus esfuerzos culminaron con la formación de la Federación Obrera de Chile, la gloriosa FOCH, el 25 de diciembre de 1919.

EL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO, FUERZA MOTRIZ DE NUESTRA HISTORIA

Fue al cumplirse estas tres condiciones, que la clase obrera chilena superó la categoría de una clase en sí, para alcanzar la de una clase para sí. En ese momento nació el movimiento obrero chileno, la fuerza motriz de nuestra historia. Ello ocurrió en la segunda década del siglo XX.

A Luis Emilio Recabarren, con toda justicia, se le llama padre del Movimiento Obrero chileno.

El concepto de Movimiento Obrero ha sido poco estudiado y mal comprendido. Se le confunde con clase obrera o con movimiento sindical.

El Movimiento Obrero se puede definir como la clase trabajadora que ha alcanzado la categoría de una clase para sí. Con madurez ideológica, es decir, que tiene conciencia de clase; que cuenta con un partido revolucionario y un movimiento sindical clasista.

EL PUEBLO UNIDO

Hacia fines de los años 60 del siglo XX existía un poderoso Movimiento Obrero. En torno a él se unieron amplios sectores de la población. Fue así como triunfó el 4 de septiembre de 1970 y conquistó el Gobierno Popular el 3 de noviembre de ese año, la más grande conquista lograda hasta ahora por el Movimiento Obrero chileno.

Fue entonces, cuando los trabajadores jugaron el papel de la fuerza motriz del desarrollo social. Lo pudieron hacer porque eran una clase para sí: con conciencia de clase, con un poderoso partido revolucionario y una potente CUT.

LA GRAN DERROTA

El 11 de septiembre de 1973 el imperialismo y la reacción criolla emplearon la forma más violenta y cruel de golpe de estado, un golpe fascista. El asalto a sangre y fuego del poder; la destrucción de toda forma de democracia, el exterminio físico de los revolucionarios, comenzando por el heroico compañero Presidente.

El golpe fascista fue la respuesta de la burguesía más reaccionaria a los avances logrados por el movimiento obrero, creado por Luis Emilio Recabarren.

Los fascistas no reemplazaron un gobierno por otro, sino destruyeron el proceso revolucionario que llevaba a cabo la Unidad Popular e impusieron por la fuerza un régimen neoliberal, el capitalismo salvaje. Para lograrlo emplearon el terrorismo de estado, perpetrando el genocidio del pueblo chileno.

Su objetivo era cambiar a Chile en todos sus aspectos. Y, desgraciadamente, en 17 años lo lograron.

EL MOVIMIENTO OBRERO POS DICTADURA

Actualmente, el movimiento obrero chileno aún no logra superar las graves heridas que le propinó el fascismo. La conciencia de clase sólo existe en pequeños sectores de trabajadores; sus organizaciones sindicales son débiles y el partido revolucionario es reducido.

En estas difíciles circunstancias la lucha ideológica adquiere un rol decisivo.

La ideología burguesa y la pequeña burguesa, difundidas a través de los poderosos medios de comunicación que poseen las clases dominantes, forja en amplios sectores de trabajadores lo que se llama una conciencia falsa. Es decir, estos no comprenden cuáles son sus verdaderos intereses de clase. Viven como pobres, pero piensan como ricos. Entonces actúan inconscientemente, contra sus propios intereses.

RECONSTRUIR UN PODEROSO MOVIMIENTO OBRERO

La gran tarea, entonces, es forjar entre los trabajadores la conciencia de clase. Es decir una conciencia real. Y ello se logra a través de la educación política, de la educación revolucionaria. Solamente al tener una conciencia real, una interpretación consecuente de sus intereses de clase, pueden los trabajadores ser constructores conscientes de la historia.

Esto nos enseñó Recabarren, el más grande educador de masas de la historia de Chile

Por otra parte, es imprescindible fortalecer el movimiento sindical y el Partido de la clase obrera.

NO BASTA SER TRABAJADOR

No basta ser obrero, trabajador, para jugar el rol de fuerza motriz de la historia. ¿Lo juega hoy la mayoría de la clase trabajadora cuando tiene conciencia falsa, cuando priman en su cabeza los conceptos ideológicos de la burguesía o pequeña burguesía? ¿Cuándo en vez de su carné de socio sindical o militante revolucionario exhibe la tarjeta de crédito? ¿Cuándo en vez de la solidaridad de clase prima en él una posición individualista, egoísta?

POR ESO…

Es necesario precisar que el papel motriz en el progreso y la transformación social lo juega la clase trabajadora en su condición de clase para sí, es decir como Movimiento Obrero.

El no contar con una poderosa fuerza motriz, con un potente Movimiento Obrero, abrió el camino para el triunfo de la derecha sediciosa, golpista, genocida y corrupta en las elecciones presidenciales de 2017.

Acto de homenaje a Luis Emilio Recabarren Serrano

Los recabarrenistas no se rinden. Convocado por el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER; la Ilustre Municipalidad de Recoleta, la Confederación Nacional de Trabajadores de la Construcción, CNTC; el Sindicato de Obreros de la Construcción-excavadores-alcantarilleros, y otras organizaciones, se realizó, un acto en homenaje al padre del Movimiento Obrero chileno y fundador del Partido Comunista de Chile. Tuvo lugar, como es tradicional, el 19 de diciembre, fecha en que se cumplieron 93 años del desaparecimiento físico de Luis Emilio Recabarren Serrano.

En una tribuna erigida ante la tumba de Recabarren, y bajo la dirección de la Secretaria Ejecutiva del CEILER, Carlota Espina, intervinieron los siguientes oradores: Iván Ljubetic Vargas. Vicepresidente del CEILER, Raschid Said Costa, Director del Cementerio General , quien trajo el saludo del Alcalde de Recoleta, Daniel Jadue; Cristián Aravena; Secretario de la Asociación de Funcionarios del Cementerio General; Juan Jara, Secretario General de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Construcción; Alfonso Murúa, Director Encargado Sindical del CEILER.

Se cantó La Internacional y luego los asistentes concurrieron ante la tumba de Don Reca, donde se inauguró una placa en mármol que dice: “El CEILER a Luis Emilio Recabarren Serrano, padre del Movimiento Obrero chileno y fundador del Partido Comunista de Chile. Diciembre 2017”.

Todos los participantes reafirmaron su convicción de continuar la huella revolucionaria de Luis Emilio Recabarren.


Recabarren 93 Años Después, Iván Ljubetic by CEILER on Scribd

Acto de Homenaje a Luis Emilio Recabarren

Con motivo de la conmemoración de la partida física en 1924 el CEILER organiza un Acto de Homenaje a Luis Emilio Recabarren; Padre del Movimiento Obrero Chileno y Fundador del Partido Comunista de Chile.

Múltiples organizaciones han adherido a este acto. Entre los convocantes, además del CEILER, se encuentra la Ilustre Municipalidad de Recoleta, la Confederación Nacional de Trabajadores de la Construcción, CNTC, el Sindicato de Trabajadores de Construcción, Excavadores y Alcantarilleros.

La convocatoria es para el martes 19 de diciembre a las 12:00 hrs en el Cementerio General, ubicado en Av. La Paz, comuna de Recoleta.

Gracias a Violeta que nos ha dado tanto

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Recuerdo que, estando ejerciendo como profesor en el Liceo de Nueva Imperial, un día de abril de 1960, Gladys, una de las tres hermanas Jiménez que tenía por alumnas, me dijo:

– Don Iván, mi papá desea invitarlo a comer pasado mañana jueves, ¿puede usted?

Me sorprendió mucho la invitación, pues el padre de mis alumnas era un sargento de carabineros, que vivía frente a donde estaba mi pensión. Acepté.

La comida estuvo muy buena, pero mejor estuvo la sobremesa. La dueña de casa fue a buscar una guitarra y con una hermosa voz cantó una composición que no conocía:

“Cuando llegan las noches de invierno
los palacios de luces se llenan
y los pobres se mueren de pena
en sus casas sin lumbre ni pan.
Y la cruel burguesía se ensaña
Contra todos los trabajadores,
pero llegan ya tiempos mejores
y su crimen tendrán que pagar.

Es muy triste vivir
es terrible habitar
en la tierra de crueles burgueses
donde sólo se sabe explotar.

Si la plebe reclama derechos
los burgueses se niegan a dar
y los llevan con grillos a la cárcel
los echan al fondo del mar.
Yo quisiera mirar toda roja
una sola bandera en la tierra
y q’el hombre no fuera a la guerra
y q’el hombre no muera en prisión.

Es muy lindo vivir
es muy lindo habitar
en un lindo país socialista
donde saben los hombres amar”.

Quedé emocionado. Me pareció increíble escuchar esa canción en casa del sargento. La señora me dijo:

– Don Iván, le dedico a usted esta canción. Me la enseñó mi padre, que era obrero del salitre y, que, según él, la cantaba un dirigente llamado Recabarren.

Pasó el tiempo. No olvidé esa emocionante comida en casa del sargento, pero no recordaba bien el texto de la canción. Estando en el exilio hacia 1980 llegó a mis manos un libro titulado “Violeta Parra: Violeta del Pueblo”, editado por Visor en Madrid, en 1976. Allí encontré esa canción, “un vals popular con letra de Francisco Pegoa”, una de las canciones que cantaba Luis Emilio Recabarren en sus viajes por los pueblos mineros del norte de Chile. (Páginas 14 y 15)

Violeta Parra, flor roja del pueblo, recogió en forma consciente la tradición de los revolucionarios de comienzos del siglo XX que, con Luis Emilio Recabarren a la cabeza, utilizaron la canción como un arma contra los explotadores y como un medio de educar políticamente a los trabajadores. Los viejos mineros del norte contaban que, cuando Recabarren llegaba con su palabra convincente, con sus libros y folletos, con su mensaje de lucha por cambiar el mundo de fase, él mismo interpretaba canciones.

Violeta Parra, con su voz de artista excepcional, también hizo de la canción un medio para llegar a los explotados, a los oprimidos y entregar, en forma sencilla, un mensaje político.

Violeta Parra, en base a su inteligencia y gracias a tener sus raíces fundidas en el alma del pueblo y mediante su capacidad de crear, pudo dar un salto cualitativo y convertirse en una artista universal.

Su arte excepcional influyó decisivamente en el “Canto Libre” de América. Ella abrió el surco. “Sin Violeta no existirían Daniel Viglietti, Los Qulapayún, Mercedes Sosa, y tantos otros cantores-políticos de la sufriente América del Sur. Sin Violeta Parra la Unidad Popular de Salvador Allende no hubiera tenido ese importante sostén folklórico que le prestaron Víctor Jara, Inti-Illimani, los Quilapayún y sus propios hijos Ángel e Isabel Parra”. (Obra citada, páginas 20 y 21)
Violeta es heredera del padre movimiento obrero chileno, por ello para nosotros los miembros del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabaren, CEILER, tiene un enorme significado.
Es por esa y otras mil razones que vamos celebrar, con mucha alegría y fraternidad, su centenario. Lo haremos con una Gran Peña, a la cual te invitamos cariñosamente.

¡Te esperamos!

INVITACIÓN

Respondiendo a Don Sebastián Drago

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Hemos conocido la opinión –legítima opinión- que a través de su Facebook entregó Sebastián Drago en torno al Foro-Panel realizado por el CEILER el jueves 17 de agosto de 2017: “En el centenario del “Estado y la Revolución” de Vladimir Ilich Lenin”.
Nos alegra que Sebastián Drago haya estado entre la “nutrida concurrencia” del Foro-Panel y que tuvo la deferencia de entregar su opinión sobre las exposiciones allí entregadas.
Una primera cosa que nos llamó la atención es el título que colocó a su opinión: “Un largo y urgente-, Camino por transitar”. Nos llamó la atención, porque leyendo lo que escribió, no hay una sola palabra sobre una propuesta de ese camino largo y urgente por el cual se debería caminar.

Soy uno de los “tres hombres mayores de 30 años” a que se refiere el señor Drago. Tengo 86 años y, quizás, hemos militado en el mismo partido “por años, décadas atrás”.
Su fuere así, quiere decir, que ambos hemos gozado la alegría de las victorias y hemos sufrido la amargura de las derrotas. Pero la vida –diríamos- nos separó. Uno se fue espantado ante los “eventos inesperados”. Otro quedó en el Partido Comunista de Chile, un partido de “cuño marxista tradicional”, que jamás ha traicionado al pueblo ni a sus ideales.

Como es sabido este Foro-Panel fue convocado por el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER, un grupo de recabarrenistas, que realiza múltiples actividades, siguiendo el legado del padre del Movimiento Obrero chileno y fundador del Partido Comunista. Organizamos encuentros que pueden ser “desalentadores” y causar “tristeza” a ex revolucionarios, pero que encuentran notable eco en amplios sectores.
No somos de los que se quedan mirando los acontecimientos desde el balcón. Actuamos. El fuerte viento de los “eventos inesperados” podrá doblarnos, pero jamás quebrarnos. Y después de cada tormenta nos volvemos a levantar, orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos.

Volviendo a lo expresado por Sebastián Drago, me entristece que alguien que confiesa haber militado “por años, décadas atrás” en el Partido Comunista llegue a utilizar las mismas monsergas que utilizan los reaccionarios más recalcitrantes. Por ejemplo: “las sagradas verdades del credo staliniano marxista-leninista de la era soviética”. Precisamente obras como “Estado y la Revolución” mantienen plena actualidad. ¿Acaso está pasada de moda la concepción leninista sobre el Estado?

En cuanto al Partido Comunista de Chile, a pesar de las represiones de todo tipo, está vivo y peleando. No “continuamos atados en el mundo de 1960” sino al año 1912, a los principios que nos legaran los fundadores, con Recabarren a la cabeza.
Con todos los defectos que pudieran achacarles, y con los errores que naturalmente se cometen, somos una fuerza política que ha sido capaz de alcanzar victorias tan grandes como el Gobierno Popular. Que hoy, en el complejo y difícil
momento que vive Chile y el mundo, no pierde la brújula: lleva adelante una correcta línea estratégica y una leninista política de alianzas. Une teoría y práctica. Contribuye paso a paso a forjar un Chile más democrático y se ha transformado en el partido con más militantes y adherentes del país.

Opiniones como las de Sebastián Drago -independientemente de sus intenciones- nos ayudan. Utilizando nuestra poderosa herramienta de la crítica y la autocrítica, pretendemos ser cada día mejores combatientes por un mundo mejor
Ah! Y esperamos anhelantes su camino largo y urgente por el cual, según él debemos transitar.

Acto de Homenaje a Luis Emilio Recabarren

Con gran éxito se realizó en domingo 9 de julio de 2017, en Plaza Almagro el acto en homenaje al 141 natalicio de Luis Emilio Recabarren.

Este fue convocado por el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren-CEILER, la Confederación Nacional de Trabajadores de la Construcción (CNTC-CUT), el Sindicato de la Construcción-Excavadores-Alcantarilleros y la Universidad Abierta LER.

Junto al busto se Recabarren se depositó una corona de flores del CEILER y flameaban  banderas de la CUT, CNTC, Sindicato de loa Construcción y del Partido Comunista de Chile.

El evento, conducido por la directora del CEILER,  Norma Acuña, se inició con la canción “A Luis Emilio Recabarren”.

Hubo tres oradores: Iván Ljubetic Vargas, por el CEILER, Sergio Iván Troncoso, por el Sindicato de la Construcción, y José Santos por la CNTC-CUT.

Siguiendo la tradición iniciada por Recabarren, también hubo número artístico: el dúo Pamela y Leo, que interpretó dos hermosas canciones.

El himno de los trabajadores del mundo, La Internacional, cantada a todo pulmón en ese mediodía de invierno, puso fin al homenaje a Luis Emilio Recabarren, el padre del Movimiento Obrero chileno, fundador del Partido Comunista de Chile, constructor del movimiento sindical revolucionario, pionero de la prensa y la cultura proletaria.

Discurso de Iván Ljubetic, Director del CEILER

HACE 141 AÑOS by CEILER on Scribd

Homenaje a Luis Emilio Recabarren

Invitación Natalicio 2017 LER

Este jueves 6 de julio se cumplen 141 años del nacimiento de una de las personalidades más importantes de la historia de Chile, Luis Emilio Recabarren Serrano. Es el padre del Movimiento Obrero chileno, fundador del Partido  Comunista, pionero de la prensa y la cultura proletaria, impulsor del movimiento sindical de clase.

Con ese motivo se realizará un acto en su homenaje el Domino 9 de julio, a las 12 horas, en Plaza Almagro, frente a su busto.

Convocan el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER; la Confederación Nacional de Sindicatos de la Construcción y el Sindicato Metropolitano de Obreros de la Construcción, Excavadores y alcantarilleros. Concurramos a rendir homenaje al obrero tipógrafo que abrió el surco y depositó la semilla roja de la liberación de los trabajadores chilenos.

Recabarren y El Movimiento Obrero Chileno by CEILER on Scribd