Recordando a Don Lucho Corvalán, un comunista ejemplar

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Hace ocho años escribí: “Los comunistas de Ñuñoa inclinamos nuestras banderas en homenaje a un compañero ejemplar, don Lucho Corvalán, cuyo corazón dejó de latir hoy, miércoles 21 de julio de 2010, a las 8 horas.

Es uno de los más grandes dirigentes del Partido Comunista de Chile y, hasta sus últimos días siguió militante en su célula, la Santiago Aguilar, del Comunal Ñuñoa.

Hasta el final de su existencia estuvo preocupado del Partido, de su historia, de sus aportes a la democracia en Chile. Para mañana jueves 22 de julio, nos había citado, junto con el compañero David Mc Conell, para una nueva conversación sobre un libro que estaba escribiendo”.

El paso más importante

Luis Corvalán Lépez nació cuando la primavera ya se anunciaba, un 14 de septiembre de 1916, en Pelluco, Puerto Montt. En 1921 su familia se trasladó a Tomé. Allí ingresó al Partido Comunista.
En sus Memorias ‘De lo vivido y lo peleado’ relata: “Hice migas con un zapatero remendón, el maestro Palmita, que era miembro del Partido… Cierta vez, Palmita me invitó a una reunión comunista que se llevó a cabo en una casa del Cerro Estanque. En tal ocasión di el paso más importante de mi vida: ingresé al Partido. Fue en 1932, creo que en el mes de febrero”. Por entonces tenía 16 años y estudiaba en la Escuela Normal de Chillán.

Dos llamados a Santiago

Su primera designación como profesor fue para la Escuela Santa María de Iquique, la misma en donde se había perpetrado la masacre del 21 de diciembre de 1907. Al año de haber iniciado su labor como maestro, en agosto de 1936, sufrió la exoneración. Gobernaba, por segunda vez, Arturo Alessandri Palma.

Abandonó entonces Iquique y se dirigió a Concepción, donde vivía su familia. Se dedicó de lleno al trabajo partidario. Pocos meses después fue citado a la capital, donde participó en un pleno del Comité Central de la Federación Juvenil Comunista, a cuya cabeza estaba Luis Hernández Parker, quien poco después fue reemplazado por Ricardo Fonseca. Regresó a Concepción. Luego volvió a viajar a Santiago.

Así lo explica en sus Memorias: “A fines de año (1937) fui llamado a la capital para trabajar como secretario de Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido, y desempeñar, al mismo tiempo, algunas tareas en el Comité Central de la Federación de Juventudes Comunistas”.

Se casa con la compañera Lily

El 25 de octubre de 1938 triunfó Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular.

Trabajó en varios periódicos obreros. Enviado por el Partido, volvió a Iquique, donde se hizo cargo de la dirección de “El Despertar de los Trabajadores”, que Recabarren había fundado en enero de 1912. Más tarde laboró en El Siglo, del cual fue designado director en 1946.

El 14 de diciembre de ese año contrajo matrimonio con la compañera Lily Castillo. Escribe Luis Corvalán: “En Lily hallé un tipo de mujer que no había conocido. Además de buena moza y simpática, encontré que su afiliación a la causa comunista le salía de adentro”.

Tuvieron cuatro hijos: María Victoria, Viviana, Lily y Luis Alberto.

Encargado de propaganda

En 1948 pasó a la clandestinidad, adoptando el nombre de Luis Correa. Encabezó la Comisión de Propaganda que estaba formada por Carlos Rosales, Eugenio Vallejos y el doctor Hernán Sanhueza. Eran los momentos más duros de la represión de González Videla. Ocupaba el cargo de Secretario General del Partido el obrero Galo González, que asumió esa responsabilidad a la muerte de Ricardo Fonseca, el 21 de julio de 1949. En 1950 Luis Corvalán fue designado miembro del Comité Central. Narra don Lucho: “Con Galo me veía dos veces a la semana. Juntos trabajamos en informes y artículos. Editamos clandestinamente la revista del Comité Central ‘Principios’.”

Cuando lo conocí

El 4 de septiembre de 1952 el ex dictador Carlos Ibáñez ganó, por un impresionante margen, las elecciones presidenciales. Ese año fui designado miembro del Comité Regional Santiago de las Juventudes Comunistas, del cual era Secretario Político Mario Zamorano. Me encomendaron la tarea de ser responsable de la revista ‘Principios’. En esa calidad fui citado a una reunión clandestina del Frente de Propaganda del Partido. No recuerdo el lugar donde sesionamos. Pero sí del compañero que hizo un extenso, interesante y didáctico informe. Era bajo de estatura, muy flaco, de nariz pronunciada, con un bigotito debajo de ésta, de mucho fumar y de convincente hablar. Se llamaba Luis Correa. Tiempo después supe que se trataba de don Lucho. Así lo conocí, en una reunión de Propaganda, eludiendo la represión del gobierno del “paco” Ibáñez.

Secretario General

En el XIV Congreso del Partido, efectuado clandestinamente en Cartagena, en la Casa de Veraneo de la Escuela Faustino Sarmiento, en el mes de abril de 1956, fue nombrado miembro de la Comisión Política y del Secretariado del Comité Central.

El 8 de marzo de 1958, falleció el Secretario General del PC, el obrero Galo González, “El Comité Central –escribe Luis Corvalán en “De lo vivido y lo peleado”- me eligió como su secretario general. Galo González, en su lecho de muerte, había alcanzado a decir a José González que, en su opinión, yo debería sucederlo. Julieta Campusano fue la primera en expresar su acuerdo:
-Corvalán –dijo- es un revolucionario formado por el Partido. Y se explayó en otras consideraciones y palabras elogiosas que no puedo repetir.”

Al respecto, Julieta Campusano expresó hacia 1975: “Corvalán recuerda siempre que fui la que lo propuse para secretario general del Partido, y se reía porque dije que lo proponía porque lo consideraba el más equilibrado de todos. Según mi concepto él aparecía indiscutiblemente como el compañero que debía suceder al compañero Galo…”

Cuando lo escuché por segunda vez

El 8 de marzo de 1958 recibimos en Temuco la triste noticia del fallecimiento del camarada Galo González, Secretario General del Partido. Reunido el Comité Regional se adoptaron dos medidas: realizar esa noche una salida de propaganda callejera con la consigna “Viva Galo González, PC” con la hoz y el martillo. La segunda medida fue designar una delegación de cuatro dirigentes que viajara esa misma noche a Santiago para participar en los funerales del compañero Galo. Uno de los que formó esa delegación fui yo, en mi calidad de Secretario del Comité Regional Cautín de las Juventudes Comunistas de Chile. Viajamos en tren toda la noche. Llegamos a Santiago a las 7 de la mañana del 9 de marzo. Nos dirigimos al Sindicato Sicchel, ubicado en Catedral 2789, esquina de Sotomayor. Allí estaba la capilla ardiente. Hicimos, como otros cientos, una guardia de honor junto a la urna donde estaban los restos mortales del compañero Galo.

En la tarde del 10 de marzo fueron los funerales. Los cuatro de Cautín formamos parte del río de banderas rojas, puños y consignas.
“¡Compañero Galo González…! ¡Presente… ¡Ahora y Siempre!” “Y que fue… y que fue… ¡Aquí estamos otra vez!”

En la Plazoleta del Cementerio General un mitin de despedida. Allí habló el nuevo Secretario General del Partido. Dijo: “Hoy la ilegalidad del Partido Comunista ha terminado de hecho para siempre”. En ese triste y combativo momento escuché por segunda vez al compañero Luis Corvalán.

Conquistada la legalidad

A comienzos de 1958, se constituyó un amplio Bloque de Saneamiento Democrático que tenía dos objetivos: derogar la Ley de Defensa de la Democracia y modificar la ley electoral para impedir el descarado cohecho, la compra del voto, que realizaba la derecha.
El 2 de agosto de 1958, el Presidente Ibáñez promulgó la ley que derogaba la Ley Maldita, engendro liberticida que había utilizado en gran parte de su segundo gobierno.

Su influencia en el Partido

La conquista de la legalidad determinó, entonces, una importante transformación al interior de la vida del Partido Comunista.

Como sostuvo el escritor y periodista José Miguel Varas en 1975, “el cambio de ‘clima’ dentro del Partido fue muy notable, y se debió a la legalidad, pero no sólo a ello. Hubo algo muy personal en Corvalán que influyó a crear una sensación de gran confianza en la posibilidad de criticar, de que cada cual pudiera dar su opinión sobre cualquier materia, unido todo ello a la idea de que el Partido no era un club de debates, de que de todas maneras había que ser muy firme en las cosas fundamentales…”

Y agregaba José Miguel Varas: “Hasta la llegada de Corvalán a la Secretaría General, el Partido era en mucho un Partido de obreros endurecidos, golpeados, resistiendo al enemigo. Y Corvalán planteó la perspectiva completamente distinta, aunque lógicamente ello no era sólo cuestión de él, sino que correspondía también a un cambio en la situación: ‘Son ellos, los enemigos, los que tienen que estar a la defensiva. Ahora nosotros nos abrimos, ahora nosotros vamos a ser los dueños de la iniciativa aquí’ “.

En Temuco

En marzo de 1961, don Lucho fue elegido Senador por la Séptima Agrupación Provincial (Ñuble, Concepción y Arauco).

Jugó un rol destacado en la convergencia de las fuerzas de izquierda, tanto en el FRAP, como en la Unidad Popular.

El marzo de 1969 resultó electo Senador por la Tercera Agrupación Provincial (Aconcagua y Valparaíso).

En 1964 se publicó el folleto del compañero Corvalán titulado ‘Nuestra Vía Revolucionaria’.

Contando la firme

A fines de agosto de 1964, realizamos el acto de cierre de la campaña en Temuco. Como miles de allendistas en todo el país, estábamos convencidos que en verdad “la tercera sería la vencida”.
Ese día, como estaba programado, llegó a la estación ferroviaria el Tren de la Victoria. Venía una amplia delegación, varios dirigentes nacionales, entre ellos, don Lucho Corvalán.

Poco antes de iniciarse la concentración llamó a los miembros de la Dirección Regional. Quería conversar con nosotros. Como siempre lo hacía, comenzó por hacernos preguntas. ¿Cuál era la situación de la campaña en la provincia? ¿Qué opinión teníamos sobre los resultados en los comicios del próximo 4 de septiembre? ¿Qué nos parecía la cantidad de gente que estaba en el mitin de clausura de la campaña en Temuco? Nos preguntó a uno por uno. Nuestras respuestas fueron optimistas. Que la cosa en Cautín era buena; que ganábamos; que estábamos muy contentos por la cantidad de gente que llegó al acto.

Don Lucho hizo una pausa. Luego nos dijo: “Compañeros, esto es sólo para ustedes. ¿Creen que con un acto como éste podemos pensar en una victoria? No, compañeros. Los dirigentes no nos podemos auto engañar. Esta vez, tampoco ganaremos. Debemos saber la verdad, para no caer luego en actitudes desesperadas. Pero, insisto esto es sólo para ustedes, los dirigentes más responsables. No pueden ni siquiera insinuar algo así a los compañeros, a los aliados, a la gente. Porque es necesario seguir trabajando hasta el último minuto”.

Luego participamos en la concentración. Apenas terminó, partió el Tren de la Victoria. Fuimos a despedirlo a la Estación, que quedaba cerca del lugar donde se había realizado el mitin.

Mi experiencia vivida en las cuatro campañas presidenciales con Allende, me permite afirmar que, la única vez en que dirigentes y la gente allendista estábamos absolutamente seguros de que ganaríamos, fue en la el 64.

Incluso los adversarios no se la tenían segura.

Pero las cosas se dieron como nos había adelantado don
Lucho. Perdimos. La tercera no fue la vencida.

Un gran conductor del Partido

Durante los 31 años que Luis Corvalán fue el Secretario General del Partido, éste tuvo una amplia política de alianzas y fue un factor decisivo en la unidad de las fuerzas democráticas y populares.
Era mediado de 1969. La derecha ya había designado a su abanderado para las elecciones presidenciales de 1970. Era Jorge Alessandri Rodríguez. Otro tanto hizo la Democracia Cristiana, nombrando a Radomiro Tomic.

Los partidos de Izquierda comenzaron a presentar sus candidatos. La Acción Popular Independiente, API, proclamó a Rafael Tarud, que recibió el apoyo del Partido Socialdemócrata; el Partido Radical postuló al senador Alberto Baltra Cortés; el MAPU presentó a Jacques Chonchol.

En el Partido Socialista, luego de una dramática sesión, en que la mayoría de sus miembros se abstuvo, el Comité Central del PS proclamó a Salvador Allende.

Ante la carencia de candidato único de la izquierda, el Partido Comunista decidió proclamar como abanderado a Pablo Neruda, el martes 30 de septiembre.

Surge la Unidad Popular

El 9 de octubre de 1969 fue un día histórico: se fundó la Unidad Popular. La constituyeron partidos marxistas: el Comunista y el Socialista; colectividades socialdemócratas: el Partido Radical, Socialdemócrata, la Acción Popular Independiente y un partido de raíz cristiana, el MAPU.

Don Lucho jugó un importante rol en la constitución de la Unidad Popular, en la elaboración y aprobación del Programa Básico del Gobierno Popular, del Pacto de Gobierno, donde se establecieron las pautas por las cuales se regiría la administración de la Unidad Popular, y del documento sobre el Estilo de la Campaña presidencial.

Buscando el candidato único

La creación del Comité Coordinador de la Unidad Popular, la aprobación del Programa de Gobierno y de los otros documentos de la coalición de Izquierda, hicieron pensar que pronto habría acuerdo sobre el candidato. Pero no fue así.

Se inició 1970, el año de los comicios electorales. Poco a poco se fue aclarando el panorama. Renunciaron Jacques Chonchol, Alberto Baltra, Pablo Neruda. Pero aún quedaban dos: Rafael Tarud y Salvador Allende. Ninguno con visas de ceder.

Ante la demora por la designación del abanderado, el Partido Comunista convocó a una concentración pública en Santiago para el 22 de enero de 1970 y advirtió: si para el inicio de ese acto no hay acuerdo, el Partido Comunista proclamará definitivamente a Pablo Neruda.

Salió humo blanco

Y ocurrió lo tan esperado. Poco antes del plazo señalado, el Comité Coordinador de la Unidad Popular llegó a un acuerdo. Fue así como al comenzar la concentración, Luis Corvalán pudo decir:

“Salió humo blanco. Ya hay candidato único. Es Salvador Allende.”
Estalló la alegría. La emoción pobló los corazones. La multitud llenó la Plaza Bulnes y sus alrededores con aplausos y una consigna: “El pueblo, unido… jamás será vencido… El pueblo unido…”

Fue así, como desde el 22 de enero de 1970, faltando sólo 225 días para las elecciones presidenciales, la Unidad Popular – por fin – tuvo candidato. Era la cuarta vez que Salvador Allende postulaba como abanderado popular a la Presidencia de la República.

Con Luis Corvalán a la cabeza, los comunistas entregamos una contribución fundamental para alcanzar la victoria popular del 4 de septiembre de 1970 y fuimos gran aporte durante el gobierno presidido por Salvador Allende.

En el gobierno popular

En el Gobierno de Salvador Allende, los comunistas participamos en el Gabinete con tres ministros y estuvimos a la cabeza de la batalla por la producción.

Del 30 de marzo al 9 de abril, Don Lucho participó en el XXIV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética.

El 4 de abril habían tenido lugar las elecciones municipales en que la Unidad Popular logró el 50,86% de los votos.

El 11 de julio, se nacionalizó la gran minería del cobre.

En agosto apareció el libro de Corvalán ‘Camino de Victoria’.
El 2 de enero de 1972, presidió el gran acto de masas que el Partido realizó en el Estadio Nacional.

Derrotadas dos intentonas

Trabajadores y soldados constitucionalistas derrotaron el intento de derrocar el Gobierno Popular a través del Paro Patronal de Octubre.
En noviembre, Luis Corvalán integró la comitiva del Presidente Allende en la visita oficial realizada a la Unión Soviética. Ocupó el cargo de Vicepresidente el general Carlos Prats, a la fecha Ministro del Interior del Gobierno Popular.

En las elecciones parlamentarias del 4 de marzo de 1973 la Unidad Popular obtuvo el 44% de los votos, impidiendo con ello que se impusiera el llamado Golpe Blanco.

Prisionero político

El 11 de septiembre de 1973 los fascistas asaltaron el poder. Bombardearon y atacaron La Moneda, en donde murió el compañero Presidente.

Después del golpe fascista, Luis Corvalán fue detenido el 27 de septiembre de 1973. Estuvo como prisionero político en la Escuela Militar, en la Escuela de Infantería de San Bernardo, en Isla Dawson, Ritoque y Tres Álamos. Mientras estuvo en manos de la dictadura, envió mensajes plenos de fuerza y optimismo. Proclamó: “No temo por mí. Amo la vida, pero no temo la muerte si fuera necesario caer por mi causa”. Por su parte, la compañera Lily se jugó por entero por su vida y su libertad.

Fue liberado por la solidaridad internacional, en especial de la Unión Soviética, el 17 de diciembre de 1976. Realizó una gran actividad en el exilio.

Mi encuentro con Don Lucho en Bonn

El 11 de mayo de 1978 viajé a Bonn a un Encuentro organizado por el Comité de Solidaridad Antiimperialista de la RFA (ASK) de las organizaciones de la solidaridad con Chile, los chilenos exiliados con el camarada Luis Corvalán que realizaba una gira por diversos países, luego de haber sido arrancado de las garras fascistas por la solidaridad internacional el 17 de diciembre de 1976. Allí tuve la oportunidad de abrazar al querido compañero Luis Corvalán Lépez, a quien considero el más grande dirigente comunista chileno después de Luis Emilio Recabarren. Una foto aparecida en la contraportada de la edición Nº 7-8 de 1978, de la revista “Boletín Antiimperialista de Información” (AIB), ha dejado plasmado ese abrazo, con la lectura: “Alegre reencuentro: Iván Ljubetic y Luis Corvalán en el evento organizado por el ASK el 11 de mayo de 1978”.

El 3 de septiembre de 1980 proclamó en un acto en Moscú la Política de Rebelión Popular de Masas.

El 20 de agosto de 1983 ingresó clandestinamente a Chile.

El “XV” Congreso clandestino

Era mayo de 1989. Hacía casi un mes que yo había llegado a Santiago. Concurrí al local de “Chile, ríe y canta”, donde habíamos sido citados. Nos reunimos gran cantidad de compañeros. Algunos viejos conocidos con los que no nos veíamos 16 o 30 años. Otros nuevos. Escuchamos el Informe del Comité Central al Congreso.
Después los delegados del exterior fuimos concentrados en un punto de Santiago, en donde nos entregaron copias del Informe para que lo estudiáramos durante un día.

A la mañana siguiente, en una esquina del centro, nos pasó a buscar una camioneta en la que partimos rumbo a la costa. Llegamos a una gran casa cerca del Pacífico, en San Sebastián.

Desde el comienzo yo estaba admirado de la eficaz manera en que todo funcionaba y las adecuadas medidas de seguridad.

Allí nos encontramos con muchos otros camaradas. Conversábamos alegremos. Trataba de reconocer a viejos amigos. De pronto se me acercó alguien que no ubicaba. Me dijo: “¿No me saluda, compañero Iván?”. Por su voz supe que era don Lucho.

De su intervención

En ese Congreso, el compañero Corvalán hizo buena intervención, junto a la de la compañera Julieta, en mi opinión, las mejores.
Comenzó diciendo: “Esta es la primera reunión con más de diez personas en que participo desde mi ingreso al suelo patrio. He sentido una inmensa alegría al ver con mis propios ojos el gran Partido que tenemos.”

Más adelante enfatizó: “Entre las concepciones obsoletas está la exaltación de la llamada pureza de la línea, en custodia de la cual más de algún compañero ha creído buenamente, tener una misión predestinada. La línea del Partido está en constante confrontación con la práctica y, por tanto, no es nunca pura ni exacta; está sujeta a rectificaciones y perfecciones de uno u otro volumen y, como se ha remarcado en el Congreso, el Partido es una organización viva que tiene sus propias contradicciones y es campo de lucha permanente entre lo nuevo y lo viejo.”

Agregó: “Yo estuve seis años y medio en el exilio. El mayor tiempo el trabajo del Partido estuvo encabezado afuera por el compañero Volodia. Quiero expresar que, a mi juicio, tanto él como los compañeros Américo Zorrilla, Orlando Millas y otros hicieron un gran trabajo en varios aspectos, preocupados de ayudar al Partido del interior.”

También Julieta

Por su parte, la siempre mesurada compañera Julieta Campusano, sostuvo: “Nadie, considero, tiene un puñal debajo del poncho para destruir el baluarte seguro de la dirección que tiene el pueblo de Chile. Este Partido tiene raíces profundas y sólidas, fue formado por Recabarren, por la fe de Ricardo Fonseca, por Galo González y, por qué no decirlo, por el compañero Luis Corvalán. Lo diferente de este Congreso con los anteriores, con varios de ellos, es que se realiza en una etapa nunca vivida antes por el Partido: bajo una tiranía fascista”.

En ese Congreso clandestino de mayo de 1989, Don Lucho dejó la secretaría general del PC, siendo reemplazado por el compañero Volodia Teitelboim, pero siguió como miembro del Comité Central.

Después del retorno

Regresé a Chile el 23 de octubre de 1990. Me quedé a vivir en Ñuñoa. Visité varias veces al compañero Corvalán en San Bernardo. Siempre me recibió muy fraternalmente, como lo hacía con todos los compañeros. Me ayudó mucho cuando escribía ‘Don Reca’ y otros libros. Me entregaba informaciones y opiniones. Me prestó y regaló folletos y libros suyos. Uno de estos fue ‘Camino de Victoria’, que me lo dedicó con hermosas palabras: “A mi viejo y querido compañero Iván Ljubetic Vargas dejo en sus manos, ¡en buenas manos! este ejemplar de un libro que recoge la posición y la experiencia del Partido en un buen trecho de su vida. Luis Corvalán. San Bernardo, 11 de noviembre de 1998”.

Después se trasladó a Ñuñoa. Seguí visitándolo. Cuando no lo hacía me invitaba a hacerlo. Estuvimos juntos en muchos actos y reuniones. Siempre era de gran interés escucharlo. Era uno de esos dirigentes, como quedan pocos, dedicados a transmitir sus experiencias y conocimientos. Aprendí mucho de él. Fue un gran maestro.

Cuando tuve problemas con algunos dirigentes del Partido, él siempre me aconsejó sabiamente. Fue muy solidario conmigo.
En julio de 2010, pocos días antes su fallecimiento, fue la última vez que estuve con él.

Nos reunimos en su casa de calle Francisco Villagra junto con David Mc Conell, para intercambiar opiniones sobre un libro que deseaba escribir. Lo noté muy cansado, con dificultades para concentrarse. Pero jamás pensé que sería la última ocasión que estaríamos juntos.

La herencia teórica de Don Lucho

Escribió muchos artículos, informes, comentarios. Todos plenos de riqueza ideológica.

Entre sus libros tenemos:

‘Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar’ (1952),

‘Camino de Victoria’ (1971),

‘Algo de mi vida’ (1978),

‘Chile: 1970 – 1973’ (1978),

‘La Rebelión Popular se abre camino en Chile’ (1981),

‘Tres Períodos de nuestra línea revolucionaria’ (1982),

‘Santiago-Moscú-Santiago’ (1983),

‘El derrumbe del poder soviético’ (1993),

‘De lo Vivido y lo Peleado. Memorias’ (1997),

‘El Gobierno de Salvador Allende’ (2003) y

‘Los comunistas y la democracia’ (2008).

Así terminé mis palabras hace ocho años

“Una pena muy grande nos invade al sufrir esta pérdida irreparable para el pueblo chileno. Pero al mismo tiempo, nos embarga el sano orgullo y la alegría de haberlo conocido, compartido con él en múltiples ocasiones. Siempre estuvo presente en las reuniones de su célula y en todo acto que realizamos en Ñuñoa; siempre feliz cuando en nuestras fiestas de confraternidad entregábamos carné a nuevos camaradas. Siempre insistiendo en la necesidad de crecer, de tener un Partido más grande.

Don Lucho fue la sencillez y la fraternidad comunista hecha persona. Ocupó los más altos cargos en el Partido, pero mantuvo siempre esa modestia que sólo los grandes seres humanos pueden mostrar.
Don Lucho seguirá junto a nosotros. En su homenaje los comunistas continuaremos trabajando por lograr un Partido como él lo planteaba, un Partido de masas”.

Ernest Hemingway y la revolución cubana

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Fidel Castro y Ernest Hemingway

Aunque Hemingway no participó de forma directa en la Revolución Cubana, simpatizaba con ella y con muchos de sus líderes. Modesta, discretamente, a través de su Finca Vigía, prestaba su colaboración a los revolucionarios cubanos. Por eso, que el gobierno de los Estados Unidos lo forzó a abandonar el país.

En enero de 1959 Hemingway realizó declaraciones a la prensa estadounidense a favor de la Revolución (estaba en EE UU en ese momento), en las que expresó su esperanza con lo que sucedía en la Isla y apoyó el ajusticiamiento a los esbirros de la tiranía de Batista.
En ese mismo año, estando en Europa, declaró públicamente su satisfacción por el triunfo de la Revolución Cubana. En marzo regresó a Estados Unidos. Un gesto señaló su amor profundo a la revolución: besó la bandera cubana.

Hubo otras declaraciones que dio sobre el proceso revolucionario cubano. El 4 de febrero de 1960, lo visitó Anastás Mikoyán, primer ministro de la Unión Soviética. En esa oportunidad Hemingway afirmó al periódico Pravda —esto lo reprodujo luego la revista Time—, que la Revolución Cubana era indestructible y fabulosa.

Viajó a Cuba conversó con el Comandante en Jefe Fidel Castro. Compartieron y fueron ampliamente fotografiados. Poco después llegaron a su casa y le dijeron que si permanecía en Cuba sería considerado un traidor.

Hemingway nunca tuvo problemas con el gobierno cubano. Estando en Estados Unidos se comunicó con algunos amigos suyos para indagar acerca de su posible regreso a la isla y estos le afirmaron que podía hacerlo cuando quisiera. En uno de sus libros se encontró un brazalete del movimiento 26 de julio y bonos del Partido Socialista Popular (comunista), de Guanabacoa, al que contribuía con dinero.
Leonardo Depestre en su libro “Cien Famosos en La Habana”, relata que en el aeropuerto internacional José Martí fue recibido por un amplio grupo de amigos y vecinos del pueblito de San Francisco de Paula, quienes le obsequiaron una bandera cubana. Luego añade el autor que en esa ocasión Hemingway declaró a un reportero:”Me siento muy feliz de estar nuevamente aquí, porque me considero un cubano más. No he creído ninguna de las informaciones que se publican contra Cuba en el exterior. Simpatizo con el gobierno cubano y con todas las dificultades.

Hemingway expresó su confianza en el proceso revolucionario, en carta al general Charles T. Lanham, fechada en Ketchum, el 12 de enero de 1960:

“Decir que tú no eres un yanqui imperialista pero sí un chico del Viejo San Francisco de Paula, la villa donde has vivido 20 años durante los últimos tiempos, no es una renuncia a tu ciudadanía. Soy un buen americano y he estado batallando por mi país todo lo posible, sin pago y sin ambición. Pero creo completamente en la necesidad histórica de la Revolución cubana…”

Hemingway y el general Charles Lanham (Alemania, 1945)

Ernest Hemingway

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Ernest Miller Hemingway nació en Oak Park, Illinois, un suburbio de Chicago, el 21 de julio de 1899. Su padre, Clarence Edmonds Hemingway, era médico y su madre, Grace Hall Hemingway, músico. Ambos educados y muy respetados en la comunidad conservadora de Oak Park. La familia se mudó finalmente a una casa de siete habitaciones en un barrio respetable con un estudio de música para Grace y un consultorio médico para Clarence. Su padre le enseñó, siendo un niño de cuatro años, a cazar, pescar y acampar en los bosques y los lagos del norte de Míchigan. Sus primeras experiencias en la naturaleza inculcaron la pasión por la aventura al aire libre y la vida en zonas remotas o aisladas.

La familia Hemingway en 1905, desde la izquierda: Marcelline, Sunny, Clarence, Grace, Ursula y Ernest.

Hemingway, escritor y periodista estadounidense. Uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Su estilo sobrio y minimalista tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventuras y su imagen pública dejaron huellas en las generaciones posteriores. Hemingway escribió la mayor parte de su obra entre mediados de 1920 y mediados de 1950. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Publicó siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos. Póstumamente se publicaron tres novelas, cuatro libros de cuentos y tres ensayos. Muchos de estos son considerados clásicos de la literatura de Estados Unidos.

Hemingway vivió su juventud en Oak Park (Illinois). Después de la escuela secundaria, trabajó durante unos meses como periodista del Kansas City Star.

A principios de 1918 Hemingway respondió a una campaña de reclutamiento de la Cruz Roja en Kansas City, y firmó contrato para convertirse en un conductor de ambulancias en Italia. Salió de Nueva York en mayo y llegó a París mientras la ciudad estaba bajo el bombardeo de la artillería alemana.

En junio estaba en el Frente Italiano. En su primer día en Milán fue enviado a la escena de la explosión de una fábrica de municiones donde los rescatistas recuperaron los restos triturados de las obreras. Describió el incidente en su libro Muerte en la tarde: «Me acuerdo que, después de haber buscado los cuerpos completos, se recogieron los pedazos».

El 8 de julio fue gravemente herido por fuego de mortero, cuando acababa de regresar de la cantina para traer chocolate y cigarrillos para los hombres en el frente. A pesar de sus heridas, Hemingway logró rescatar un soldado italiano, lo que le valió la Medalla de Plata al Valor Militar del gobierno italiano. Con sólo dieciocho años, Hemingway comentó sobre los hechos: «Cuando uno se va a la guerra como joven, tiene una gran ilusión de inmortalidad. Son las otras personas que mueren, no te ocurre a ti. … Entonces, al estar gravemente herido por primera vez, uno pierde esta ilusión y sabe que puede pasar a uno mismo”. Sufrió graves heridas de metralla en ambas piernas, fue sometido a una operación inmediata en un centro de distribución y pasó cinco días en un hospital de campaña antes de ser trasladado al hospital de la Cruz Roja en Milán para su recuperación. Pasó seis meses en el hospital.

En 1921 se casó con Hadley Richardson, la primera de sus cuatro esposas. La pareja se mudó a París. Allí Hemingway trabajó como corresponsal extranjero, y asimiló la influencia de los escritores y artistas modernistas de la comunidad de expatriados, la «Generación perdida» de la década de 1920. La primera novela de Hemingway, Fiesta, fue publicada en 1926.

Estuvo en España durante guerra civil, donde ejerció como periodista. Escribió Por quién doblan las campanas. Posteriormente estuvo presente durante el desembarco de Normandía y la liberación de París.

En 1947 Hemingway fue galardonado con una Estrella de Bronce por su valentía durante la Segunda Guerra Mundial. Fue reconocido por su valor, tras encontrarse «bajo fuego en las zonas de combate con el fin de obtener una imagen precisa de las condiciones» con la mención de que «a través de su talento de expresión, el señor Hemingway permitió a los lectores obtener una imagen vívida de las dificultades y los triunfos del soldado de frente y su organización en el combate».

Poco después de la publicación de El viejo y el mar en 1952, Hemingway se fue de safari a África, donde estuvo a punto de morir en dos accidentes aéreos sucesivos que lo dejaron con dolor y problemas de salud por gran parte del resto de su vida. Hemingway tenía residencia permanente en Cayo Hueso, Florida (durante la década de 1930) y Cuba (durante la década de 1940 y 1950). En 1959 compró una casa en Ketchum (Idaho), donde se suicidó el 2 de julio de 1961.

Obras literarias de Ernest Hemingway

Novelas

• Aguas primaverales (The Torrents of Spring, 1926)
• Fiesta (The Sun Also Rises, 1926)
• Adiós a las armas (A Farewell to Arms, 1929)
• Tener y no tener (To Have and Have Not, 1937)
• Por quién doblan las campanas (For Whom the Bell Tolls, 1940)
• Al otro lado del río y entre los árboles (Across the River and into the Trees, 1950)
• El viejo y el mar (The Old Man and the Sea, 1952)
• Islas en el golfo [o Islas a la deriva] (Islands in the Stream, 1970)
• El jardín del Edén (The Garden of Eden, 1986)
• Al romper el alba (True at First Light, 1999)

Relatos

• Tres relatos y diez poemas (Three Stories and Ten Poems, 1923)
• En nuestro tiempo (In Our Time, 1925)
• Hombres sin mujeres (Men Without Women, 1927)
• El ganador no se lleva nada (Winner take Nothing, 1933)
• La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos (The Fifth Column and the First Forty-Nine Stories, 1938).
• Nick Adams (The Nick Adams Stories, 1972)

Otras

• Muerte en la tarde (Death in the Afternoon, 1932)
• París era una fiesta (A Moveable Feast, 1964)
• El verano peligroso (The Dangerous Summer, 1985)

Hemingway en la cultura popular

Aparte de las diferentes adaptaciones cinematográficas de sus novelas y relatos, Ernest Hemingway ha sido representado por el actor Clive Owen en el biopic cinematográfico “Hemingway y Gellhorn” (2012), dirigida por Philip Kaufman. En esta película narra la relación y posterior matrimonio de Hemingway con Martha Gellhorn, interpretada por Nicole Kidman. El escritor también ha sido interpretado por Cory Stoll, en el celébre film de Woody Allen, “Midnight in Paris” (2011). En este film el protagonista, un escritor estadounidense (Owen Wilson), consigue viajar al pasado y se introduce en los círculos artísticos de París en los años 20, donde entre otros conoce a Ernest Hemingway. También fue representado por Dominic West en “El editor de libros” (2016) dirigida Michael Grandage.

En la ficción española, fue representado en un episodio de “El Ministerio del Tiempo”. En este caso, el actor Félix Arcarazo lo retrataba como un mujeriego y bebedor en los sanfermines de Pamplona en el episodio 12 de la segunda temporada (2016).

El componente militar en la liberación de Sudáfrica

El componente militar en la liberación de Sudáfrica

Leo Fonseca

Cuando se lean estas notas es posible que Nelson Mandela, Madiba, haya fallecido o viva los últimos tiempos de su gloriosa existencia. Se rememorará en la prensa su lucha en contra de la brutal segregación racial y explotación impuesta al pueblo negro, los originarios de Sudáfrica, por parte de una minoría blanca, colonialista, quién manejó el país por más de tres siglos. Dicha minoría dictó un conjunto de leyes racistas conocidas como Apartheid destinada a mantener aplastados a los negros con la más brutal segregación que conoce la historia moderna. Los mandantes principales no eran sólo los capitalistas locales sino también las empresas transnacionales principalmente norteamericanas y europeas. Durante decenios EEUU y los países europeos apoyaron directa o indirectamente al régimen racista y a la explotación de los pueblos originarios.

Mandela, encarcelado durante 27 años, fue el símbolo de la rebeldía, de la intransigencia en los principios de su pueblo los cuales eran sostenidos tanto por el Partido del Congreso Africano (ANC), la organización de Mandela, como de su partido aliado, el Comunista de Sudáfrica. Miles y miles de militantes fueron asesinados en ese estado terrorista sólo comparable con el régimen nazi.
La liberación de Mandela y el fin del las leyes racistas, la obtención de derecho a sufragio de los negros y el derrumbe del régimen fue producto en gran medida de una enorme lucha popular utilizando en su etapa final todas las formas de lucha. Al mismo tiempo que se desarrollaba una gigantesca campaña internacional de boicot y rechazo a los racistas por todos los sectores progresistas del mundo.

Los olvidos

Sin embargo, se tiende a olvidar que uno de los factores del derrumbe del sistema de dominación blanca fue también de carácter militar. Y en ese proceso jugó un papel decisivo el pueblo cubano y sus fuerzas armadas las cuales derrotaron sucesivamente al ejército sudafricano, de enormes recursos técnicos y de una insolente soberbia racial. También en este proceso Cuba y otros países del entonces campo socialista formaron a miles de combatientes que en la etapa decisiva de la lucha desarrollaron una efectiva guerrilla urbana y rural tanto en Sudáfrica como en la Namibia ocupada por los racistas. Un analista sudafricano observaba en febrero de 1976: “En Angola, soldados negros -cubanos y angolanos- derrotaron a las tropas blancas en combate…….se está desvaneciendo -agrega- esa ventaja psicológica, esa ventaja que el hombre blanco ha disfrutado y explotado durante más de 300 años de colonialismo e imperio. El elitismo blanco ha recibido un golpe irreversible en Angola y los que estuvieron allí lo saben” (1)

Hoy existe una clara tendencia en los medios a olvidar que estas tropas jugaron ese papel decisivo en el desgaste y derrota militar de los racistas lo cual ayudó a abrir paso a la liberación tanto de Sudáfrica como de Namibia. Cientos de cubanos entregaron su vida en esta epopeya notable del internacionalismo cayendo lejos de su patria para conquistar la libertad de los pueblos africanos.
Previamente los portugueses sufren derrotas en sus colonias africanas.
Antes, hasta mediados de los 70, Angola, Mozambique, y Guinea Bissau eran colonias de Portugal. Allí se desarrollaba una lucha guerrillera anti colonialista lo cual constituyó un factor de desgaste humano y económico para el decadente “imperio” portugués. El ejército se sublevó en Lisboa detonando la “revolución de los claveles” que puso fin al sistema colonialista de varios siglos y, de paso, dio al traste con la dictadura que oprimía al propio pueblo portugués.

Cuando se retiraban los portugueses de Angola, en noviembre de 1975 entregando el poder al Movimiento Por la Liberación de Angola (MPLA), los sudafricanos y grupos de angolanos afines a ellos UNITA y FNLA, con el apoyo de EEUU, iniciaron una ofensiva desde el sur para aplastar al nuevo gobierno con el fin de imponer un régimen obsecuente (Angola cuenta con petróleo, diamantes y enormes recursos hidráulicos). Las tropas sudafricanas y sus títeres estaban a las puertas de Luanda, la capital de Angola, habiendo conquistado la mayor parte del sur del país y las principales ciudades. Estaban listas para aplastar al nuevo gobierno.

Los cubanos entran en acción

Entonces, todos los aviones de Cubana de Aviación trasladaron desde Cuba a las tropas de elite del Ministerio del Interior (MININT) mientras contingentes del las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) viajaban a toda máquina en barcos cargueros. En cuanto arribaron partieron directamente al frente de combate. Ellos y los angolanos frenaron, derrotaron e hicieron retroceder a los sudafricanos y sus títeres que ya celebraban la caída de la capital y del gobierno progresista.

Por primera vez los sudafricanos blancos se encontraron no con una guerrilla local sino con un ejército que manejaba eficientemente los medios técnicos y, sobre todo, contaban con una moral de combate producto de su formación revolucionaria internacionalista.
Un hito en esta guerra fue la frenada a los blindados sudafricanos en la batalla del río Ebo. El ministro de defensa angolano Iko Carreira, señaló entonces que: “fue un momento decisivo para Angola y la victoria se debió, sobre todo, a (Comandante) Díaz Argüelles, quien pasó a ser una leyenda en la historia moderna de Angola”. (2)
Los cubanos y angolanos avanzaron hacia el sur recuperando el territorio que habían conquistado los sudafricanos, los mercenarios blancos de Europa y sus socios negros de la UNITA.

Las tropas racistas abandonaron Angola retirándose a Namibia, territorio al norte de Sudáfrica que ocupaban y explotaban, sin embargo dejaron en el sur de Angola a miles de guerrilleros de UNITA y mercenarios blancos contratados y armados por Sudáfrica y EEUU, iniciándose un proceso de enfrentamientos permanentes destinado a debilitar y desangrar a la naciente nación angolana. A los EEUU le interesaba, además, derrotar a las tropas cubanas de cualquier manera.

Cuba siguió aportando tropas llegando a un total de 50 mil en 1988 para la batalla decisiva, disponiendo de armamento y técnica suministrad por la Unión Soviética, aunque en un inicio trajeron sus propias armas para parar el primer golpe.

La lucha duró trece años más

Esta lucha duró muchos años con diferentes situaciones. En primer lugar Angola se convirtió en un centro de entrenamiento para la SWAPO organización para la liberación de la Namibia ocupada; además, miles de namibios se internaron en el sur de Angola como refugiados de la represión racista. Fue un combate permanente debido a las incursiones sudafricanas sobre territorio angolano especialmente aéreas. En segundo lugar, las tropas cubanas se mantuvieron en una línea de defensa a 270 km. de la frontera donde estaban las fuerzas racistas y en un ancho de 600 km. En tercer lugar, en todo el territorio se desarrolló una guerra irregular con fuerzas de los grupos UNITA y FNLA con el objetivo de, como señalamos, desmoralizar y desangrar a los combatientes angolanos y cubanos para derrotarlos posteriormente con una invasión militar masiva del ejército sudafricano. En cuarto lugar impedir el trabajo de los colaboradores civiles cubanos que entre 1976 y 1991 en una cifra de 42 mil cumplieron misiones médicas, educativas y técnicas. Para los racistas el desarrollo económico, la educación y la salud de la población oprimida por el colonialismo eran actividades antagónicas a sus principios.

La batalla final

En julio de 1987 en forma abierta las tropas sudafricanas invadieron el sur de Angola. Su objetivo era destruir las fuerzas de elite de los angolanos estacionadas cerca de la frontera sur, desarrollar negociaciones bajo presión militar con la mediación de EEUU, exigiendo el cese de la ayuda a los luchadores de Namibia, obligar al gobierno angolano a la reconciliación con la UNITA aliada de los racistas y, lo fundamental, la retirada de las tropas cubanas. Para ello habían creado una gran agrupación de fuerzas y medios a fin de lograr sus objetivos y la victoria.

Las tropas de elite angolanas se reagruparon en Cuito Cuanavale pasando a la defensiva y resistiendo los embates de la artillería y la aviación. En estas condiciones el gobierno de Angola solicitó apoyo a los cubanos. Fidel señaló que lo que allí se requería era dar un golpe decisivo a los racistas con nuevas fuerzas y medios que se enviaron con la mayor rapidez posible. Entre otros Cuba envió a sus pilotos militares más experimentados con los cuales logró el dominio del aire.

La batalla más intensa se desarrolló entre enero y marzo de 1988 en que las pérdidas sudafricanas fueron cuantiosas en hombres y medios siendo derrotados en forma aplastante. El golpe de gracia lo dieron los cubanos a mediados de 1988 al destruir un reintento de los racistas por lograr posiciones favorables dentro de Angola, los pilotos cubanos los “apilonaron” sin piedad.

Las negociaciones

Hasta antes de la derrotas militar las exigencias Sudáfrica-EEUU pasaban por la retirada de las tropas cubanas y la creación de un gobierno con UNITA, los aliados de los racistas, pero después de la debacle militar fueron más cautos.

El 22 de diciembre de 1988 se firmó, en la sede de las NNUU en Nueva York, por parte de los gobiernos de Angola, Cuba y Sudáfrica el acuerdo que establecía la independencia de Namibia con la retirada de Sudáfrica y sus tropas, elecciones libres en ese país (que ganó la SWAPO) y la retirada del contingente cubano en un plazo de 27 meses.

Conclusión

La derrota militar sudafricana representó una sangría inesperada de miles de militares de raza blanca muertos y heridos, la mayoría hijos del sector dominante, además de los mercenarios europeos que los acompañaron. Esto conmocionó al país. Al mismo tiempo la guerra agudizó los problemas de la economía afectando los intereses de los empresarios que también sentían el bloqueo que tímidamente le aplicaban los países europeos y EEUU. Mientras tanto se desarrollaba en forma creciente la lucha de los negros sudafricanos quienes, además, eran estimulados por la derrota de los racistas a manos de las tropas cubanas y angolanas.

El Comandante cubano Jorge Risquet, quien participó activamente en todo este proceso hasta la firma de los acuerdos, señaló: “La victoria de Angola frente a la invasión extranjera; la permanencia de las tropas cubanas en el país y la activa colaboración de Cuba y la República Popular de Angola con los patriotas namibios, zimbaweanos y sudafricanos, repercutió favorablemente en la solución futura de Rodhesia, más tarde de Namibia y, por último, de África del Sur”. (3)

Leonardo Fonseca

05 de julio de 2013

Notas
(1) Roger Sargent, RDM, citado por Piero Gleijeses, “Misiones en Conflicto” Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2007, pag 539.

(2) Iko Carreira “O Pensamento”.
NR: El Comandante Raul Días Argüelles cayó luchando heroicamente en Angola en contra de los blindados sudafricanos el 11 de diciembre de 1975 a la edad de 39 años.

(3) Introducción al libro “Misiones en Conflicto”, pag. XX, escrito en enero de 2002.

A pesar de todo, Eduardo Contreras

A PESAR DE TODO

Eduardo Contreras

Presentación de la segunda edición actualizada de “La Vida a pesar de todo” del
Arquitecto Miguel Lawner. Centro Cultural de España, 10 de junio de 2018

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El libro que hoy presentamos nos transporta a los Mil días del Gobierno de la Unidad Popular, un momento señero de la historia de nuestro país. Culminación de un largo proceso de unidad de las fuerzas populares, de trabajo creativo de los partidos de la Izquierda chilena y de la lucha de los trabajadores y todo el pueblo por sus derechos esenciales.

Un tiempo que además esperamos ser capaces de revivir, de recuperar, por cierto en las diferentes condiciones del mundo en que hoy vivimos, pero que igual abra las grandes alamedas más temprano que tarde para que pase el pueblo.

Aquellos fueron años de grandes constructores. Desde luego el Presidente Salvador Allende y los partidos de la Unidad Popular que impusieron los intereses del proceso de profundos cambios por sobre los intereses particulares de cada organización política. Tiempo de duras luchas, y también de alegría y de creatividad. Mañana es otro aniversario de la Nacionalización del Cobre.
Floreció el campo de la Cultura en sus más variadas expresiones. Chile despertaba con la música de grupos emergentes, Inti Illimani, Quilapayún, Illapu, entre varios otros….. y por cierto con las canciones de Victor Jara.

El país leía la historia nacional narrada por Hernan Ramírez Necochea y las creaciones de la imaginación literaria de muchos, entre ellos Francisco Coloane, José Miguel Varas, Juvencio Valle, Joaquín Gutiérrez, Luis Enrique Délano, Poli Délano y por supuesto de Pablo Neruda, de Pablo de Rokha, de Gabriela Mistral.

La editorial Quimantú, creada en ese tiempo hacía posible y habitual ver a modestos trabajadores leyendo clásicos de la literatura universal en los buses de la locomoción colectiva mientras se dirigían o regresaban de sus trabajos.

El país se coloreaba con la pintura de Nemesio Antúnes, Pepe Balmes, Gracia Barrios, José Venturelli, Julio Escámez, Roberto Matta, Guillermo Núñez.

De algún modo todos quienes apoyábamos el cambio social, aportábamos a esa construcción. Y entre esos constructores del tiempo nuevo, un matrimonio de jóvenes arquitectos : Miguel Lawner y Anita María Barrenechea.

La creatividad de Miguel es ampliamente conocida y reconocida. No sólo se expresa a través de su calidad profesional en obras como el GAM, Parque O´Higgins, su amplia labor en viviendas sociales, sino también como un buen escritor y su papel, en tiempos muy difíciles, como Director del Instituto Alejandro Liptchuz, el ICAL.

Les conocí a ambos a fines de 1970 cuando era por entonces un joven alcalde de la ciudad de Chillán. Gracias a su ayuda y en especial de Miguel, como autoridad de la Corporación de Mejoramiento Urbano, logramos el apoyo necesario para transformar las 2 más grandes tomas de terreno de pobladores sin casa de la época de Frei Montalva en nuestra ciudad, en hermosas poblaciones que habitan hasta hoy más de dos mil personas. Fueron inauguradas en tiempo de la UP como las poblaciones “Violeta Parra”, “Ché Guevara” y “21 de diciembre” en recuerdo a la masacre de obreros del Salitre de la Escuela Santa María en Iquique en 1907.

Por supuesto, hoy no pueden llamarse así. Pero sin el concurso de Miguel simplemente no habrían existido.

Esta segunda edición de “La vida a pesar de todo” llega en el momento preciso, cuando cursamos una etapa signada por el enorme retroceso cultural y ético impuesto en nuestro país por la dictadura y que se expresa en esta suerte de indiferencia generalizada frente a las cuestiones de fondo de la vida en sociedad. El individualismo llevado al límite, el consumismo desenfrenado, el olvido de lo colectivo, la amnesia impuesta por los medios de comunicación al servicio de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales, crean hoy un escenario peligroso que los grupos de poder reaccionario aprovechan bien.

El libro que hoy regresa contiene un mensaje que enfrenta y denuncia todo lo legado por la dictadura. El texto reaparece en un momento crucial en relación al respeto a los derechos fundamentales de la persona humana como trato ahora de exponer brevemente.

Comienzo por recordar que no fuimos capaces de derrotar a la dictadura de Pinochet. Y entonces, lo que se impuso – al igual que en el caso de Franco en España – fue un pacto entre determinadas fuerzas políticas y la dictadura. El compromiso para que el dictador y las FFAA dejaran formalmente de conducir el país fue al costo de muchos renuncios. Fundamentalmente, mantener la Constitución Política antidemocrática de 1980 – que continúa hasta hoy – y por cierto dejar intacto su modelo económico, político y social. El esquema impuesto por los militares y los Chicago Boys, pese a algunos cambios, en lo esencial es el mismo.

Pero además el compromiso fue no tocar al dictador ni con el pétalo de una rosa. Olvido y perdón sí. De justicia ni hablar. Se garantizaba la impunidad absoluta de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los agentes de la tiranía. De buena parte de ellos hablan las imágenes y las palabras de la obra que esta noche presentamos.

Esto que se ha llamado transición a la democracia aseguró la total impunidad por muchos años, demasiados. Hasta que el 12 de enero de 1998, hace 20 años, la Corte de Apelaciones de Santiago decidiera aceptar a trámite la querella encabezada por Gladys Marín. Fue la primera vez, y entonces el juez Juan Guzman abrió un proceso judicial que hoy suma más de Mil quinientos expedientes que llevan diversos jueces de dedicación especial. Se investiga desde entonces los casos de más de tres mil asesinados, de ellos más de mil desaparecidos y decenas de miles de prisioneros torturados salvajemente.

Falta mucho todavía, pero se demostró que se podía y hoy son cientos los criminales procesados y más de un centenar los condenados en prisión. En medio de presiones y dificultades de todo tipo, habíamos avanzado.

Pero llegó el actual gobierno estrechamente vinculado a lo que llaman “la familia militar ”. Y asoma el riesgo de la impunidad que se aprecia en ejemplos concretos:

Desde el regreso de Piñera al gobierno se comenzó a indultar a los criminales de la dictadura violando todas las normas jurídicas nacionales e internacionales suscritas y ratificadas por el Estado de Chile. Respecto de ese tipo de criminales no procede concederles beneficio carcelario alguno salvo que el condenado haya colaborado objetivamente al avance de la investigación judicial y que haya expresado un arrepentimiento real y eficaz.

Ninguno de los beneficiados por Piñera y su ministro de Justicia cumplen con los requisitos legales. Pero todavía más, con el visto bueno del Contralor General de la República se ha liberado por un año la obligación del trámite de “toma de razón” de los decretos de indulto a los asesinos de Punta Peuco. Es decir, se ha eximido a tales aberrantes actos de todo control de legalidad. Y veamos ¿ cuántas personas y organizaciones denuncian esta barbarie?

Pocos, pero entre ellos Miguel Lawner. Cuanta razón tiene Miguel, por ejemplo cuando hablando del itinerario de sus dibujos concluye diciendo : “ Mis dibujos contribuyen a restituír la memoria histórica, poniendo en su lugar a quienes se obstinan en transformar en víctimas a quienes son atroces victimarios”. Tiene razón. Cursamos por un momento muy peligroso.

El ministro Larraín, refiriéndose a otros hechos, diferentes y menores, dijo que hay quienes parecen regresar a la época de las cavernas. En verdad es su gobierno y quienes lo sustentan quienes actúan como cavernícolas. Era de esperarlo. No olvidemos que Piñera fue el principal orador en ese acto de apoyo a Pinochet cuando el dictador estaba preso en Londres. Tal vez lo hizo devolviéndole la mano por el apoyo recibido en dictadura cuando le salvaron de condena y prisión por su estafa al Banco de Talca en 1982.

Pero hay todavía otros hechos. Entre ellos agregar que, pese a lo logrado en materia judicial, eso no significa que nos parezca apropiada la penalidad que los jueces aplican en casos de crímenes espantosos. Todo lo contrario.

Hace unos días el notable músico Hans Stein resaltaba públicamente la dolorosa contradicción en que mientras al llamado “ rey de los portonazos “ por delitos comunes se le aplicaba presidio perpetuo calificado a los asesinos de Victor Jara y Litre Quiroga por delitos de lesa humanidad se les aplica una pena infinitamente menor.
Suponemos que los tribunales sabran distinguir entre la gravedad del robo de especies materiales y la del asesinato feroz de seres humanos. Y todos conocemos del increíble ensañamiento en la muerte de estos dos compañeros.

Hay más : este año los abogados de los criminales descubrieron otra manera de dificultar los procesos por causas de derechos humanos y comenzaron a denunciar supuestas infracciones constitucionales en las resoluciones del poder judicial para lo cual recurren al tribunal constitucional. Por supuesto todo es falso y no prosperan sus acciones. Pero, retardan por largo tiempo, meses o años, el curso de los procesos en contra de los autores, cómplices y encubridores
Otro ejemplo ha sido que la contundente interpelación que hiciera en el Parlamento nuestra querida compañera Carmen Hertz al ministro de Justicia por este tipo de hechos, tuviera un eco menor que el que debió ser. Muestra clara de una indolencia que contribuye a la impunidad. Las organizaciones sociales, con escasas excepciones, no asumen su responsabilidad en esta materia esencial.
La degradación del país y la conducta repudiable de los responsables de los crímenes de la dictadura se expresa todavía en otros ámbitos. El país es testigo de cómo nuestros institutos armados se siguen formando en la funesta doctrina de la llamada “seguridad nacional” que considera al pueblo como su enemigo. Ejemplo de ello es la presencia de la política norteamericana en el llamado Fuerte Aguayo en las cercanías de Con Con. Pero hay todavía más, porque en estas mismas Fuerzas Armadas, más Carabineros y ahora más la Policía de Investigaciones, se ha descubierto desfalcos, fraudes, saqueos, robos de dineros de todos los chilenos que suman muchísimos miles de millones.

Son escándalos que dejan al descubierto la grave corrupción, la podredumbre moral que les corroe. No podía ser de otro modo si el principal saqueador fue Pinochet, su amado líder, y su familia toda.
Igualmente es preciso tener presente respecto de la conducta de la clase social y el sector político que impulsaron el golpe del 73 y de cómo sus fraudes y saqueos están hoy siendo perdonados bajo el actual gobierno. Ejemplo claro de lo que afirmamos es el estado actual de casos como Penta y SQM y de cómo no sólo el fiscal Guerra, sino el propio Fiscal nacional amparan a los principales autores del delito.

En síntesis, no habrá cárcel para ninguno de los delincuentes autores de estos latrocinios, vistan de uniforme o de cuello y corbata.
El olvido voluntario, la indiferencia llega a extremos. Sólo puede ocurrir en un país como el nuestro en que hasta políticos supuestamente demócratas concurrieron el año pasado a rendir homenaje en el Senado nada menos que a Agustín Edwards, Eastman. Pero si es el mismo que en diciembre de 1970 impulsó la reunión sediciosa con Richard Nixon, Henry Kissinger y el jefe de la CIA, Richard Helms, como describen informes del propio Senado norteamericano y como consta en la causa rol N° 12 – 2013 que investiga hoy la judicatura chilena.

Estos pocos ejemplos a los que he aludido son sólo parte de lo que hoy sucede en materia de respeto y de irrespeto a los derechos humanos y de cómo actúan los protagonistas del 73. La ausencia de protestas ante estos hechos confirma nuestra preocupación por el apagón cultural impuesto por la dictadura.

La explicación a este fenómeno no es sólo el empleo de la fuerza bruta en aquellos años sino porque, además, el modelo dictatorial impuso por muchos años el fin de la educación pública gratuita y de calidad, que todavía no recuperamos a plenitud. Pesa también de modo categórico el velo oscurantista, diversionista, conque ocultan la verdad los medios de comunicación que responden a los mismos intereses que denunciamos y que además reciben financiamiento del Estado.

Lo dicho reafirma que el neoliberalismo es la forma más feroz y brutal del modelo impuesto por el capital financiero.
Pero lo dicho reafirma también lo oportuno que es el regreso de este libro tan especial, porque lo que entregan su texto y sus dibujos no sólo ratifica la denuncia por los crímenes de la derecha chilena y sus acólitos, sino que son al mismo tiempo un mensaje de esperanza en el sentido que es posible superar el terror y la indiferencia para abrir paso a la verdad y a la justicia y reinstalar el principio de que no ha de haber perdón ni olvido.

Miles de chilenas y chilenos que sufrieron terribles torturas supieron rearmar sus vidas y se reintegraron a la lucha por una sociedad más justa, por un mundo mejor. Así sucedió con quienes pasaron por Dawson, Ritoque, 3 Alamos.

El propio Miguel ya estaba acá a mediados de los 80 en tiempos de extraordinario peligro.

El libro y, más aun, la experiencia de vida de su autor, nos confirman que otro mundo es posible y que depende de cada uno y de todos nosotros. Será la unidad de acción en torno a un proyecto común el camino para que todo cambie para bien.

Porque, como dice su libro, es “la vida a pesar de todo”.

Gracias Miguel por este nuevo aporte.

La Dictadura de Ibáñez

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Cómo llegó a ser Dictador

El coronel Carlos Ibáñez del Campo ocupaba el cargo de Ministro de Guerra del Presidente Emiliano Figueroa desde comienzos de 1925. En febrero de 1927 provocó un cambio en el gabinete y pasó a ocupar la cartera del Interior. El 7 de abril de 1927, Ibáñez se convirtió en Vicepresidente de la República, cuando Figueroa -presionado por él- dejó sus funciones de Presidente, para luego presentar su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso Nacional del 10 de mayo. Al día siguiente, Ibáñez se auto proclamó candidato presidencial. El 19 de ese mes, personeros de la burguesía y de las capas medias, reunidos en el Club de la Unión lo declararon su abanderado.

Todos los partidos políticos, con la sola excepción del comunista, apoyaron a Ibáñez. Su único contendor en las elecciones de mayo de 1927 fue Elías Lafertte, a la fecha relegado en la Isla Más Afuera.
Habiendo triunfado en los comicios electorales, Ibáñez asumió la Presidencia de la República el 21 de julio de 1927. Pronto se transformó en dictador. Mantuvo el Congreso Nacional, pero eliminó arbitrariamente de él a un grupo de parlamentarios que se oponían a sus planes. Toleró el funcionamiento de los partidos políticos, depurados de los escasos adversarios a su régimen. Mantuvo ilegalizado al Partido Comunista, y continuó la persecución a sus dirigentes y militantes.

Apoyo al Imperialismo

La dictadura ibañista llegó al poder no sólo apoyada por la oligarquía y la burguesía chilena, sino también por el imperialismo estadounidense Éste le otorgó créditos para realizar obras públicas, que permitieron absorber parte de la cesantía existente.

El régimen Ibañista (21 de julio de 1927 al 26 de julio de 1931) fue un gobierno dictatorial al servicio de los intereses de las empresas imperialistas, de la burguesía y oligarquía criollas que, para llevar adelante sus planes a favor de esos sectores, reprimió a la parte más consecuente del pueblo, en especial a los comunistas. Sus combates contra la dictadura constituyeron para ellos una verdadera escuela revolucionaria.

El Congreso Termal

Carlos Ibáñez creó un Parlamento de acuerdo a sus intereses y deseos. Intervino groseramente en la vida de los partidos por él aceptados, en todos menos el Partido Comunista. Lo hizo en forma tan descarada, que en 1930 les señaló a cada uno la cantidad, e incluso los nombres, de los candidatos que debían presentar a las elecciones parlamentarias a efectuarse ese año. De esta forma, y ante la obediente e indigna actitud de esos partidos, logró que el número de candidatos fuera igual a la cantidad de parlamentarios a elegir. Entonces, de acuerdo a lo establecido en la legislación vigente, no fue necesario realizar comicios electorales. De esta manera nació el “Congreso Termal”, llamado así porque fue en las Termas de Chillán, donde se elaboraron las listas de los senadores y diputados designados. Esta antidemocrática maniobra reemplazó a las elecciones parlamentarias que debían efectuarse en marzo de 1930.

El dictador no aceptó nada que no fuera absoluta sumisión. Muchas organizaciones de trabajadores; que intentaron mantener su autonomía, fueron perseguidas. Así ocurrió con la Asociación General de Profesores de Chile.

La crisis

El régimen ibañista subordinó nuestra economía a la de Estados Unidos. Por ello, la crisis, iniciada en ese país en 1929, repercutió tan fuerte en Chile.

Especialmente grave fue lo que ocurrió con el salitre.
Escribe Elías Lafertte, en ‘Vida de un Comunista’: “En el mes de julio de 1931 se produjeron grandes cambios en la política nacional. El cansancio por la dictadura de Ibáñez hizo crisis, como lo hizo también la cuestión económica. La cesantía en el norte vaciaba sobre Santiago y las provincias del centro a grandes masas de trabajadores hambrientos, con sus mujeres y sus hijos”.
El 21 de julio renunció el gabinete por discrepancias con Ibáñez sobre los procedimientos para superar la crisis. La situación del gobierno se hizo insostenible.

La caída

El 24 de julio se inició una huelga de brazos caídos, en la que participan obreros y estudiantes, los médicos de la capital, el Colegio de Abogados, las facultades de la Universidad de Chile, los ingenieros, farmacéuticos, profesores primarios y secundarios, empleados de bancos. Todos exigían el restablecimiento de las libertades públicas y el fin de la dictadura.

El sábado 25 hubo violentos encuentros con carabineros. En esos incidentes fue asesinado el profesor de Historia y Geografía Alberto Zañartu Camping.

Según informó ‘El Mercurio’ del 27 de julio de 1931, sus funerales tuvieron lugar el 26 de julio y al término de ellos, “a los que concurrieron cien mil personas, manifestantes enardecidos quemaron un camión de carabineros y tirotearon el club de Carabineros”.

Ese mismo domingo 26 de julio, el general Ibáñez se vio obligado por la gran movilización nacional y la combatividad de las masas, a entregar el mando de la nación al Presidente del Senado Pedro Opazo Letelier, que lo asumió en calidad de Vicepresidente.

Elías Lafertte en “Vida de un Comunista relata: “Era el 26 de julio. Al salir, a las doce y media del día, me encontré con el espectáculo que presentó Santiago ese día. Los automóviles corrían haciendo sonar sus bocinas, las gentes se abrazaban en la calle, sin conocerse. No se veía un solo carabinero ni militar por las calles. Estudiantes o señoritas dirigían el tránsito en las esquinas: Ibañez había caído y la libertad, después de los largos años de ibañismo, se paseaba eufórica por las calles de Santiago. Lo mismo ocurría en todas las ciudades, pueblos y aldeas de Chile. Los carabineros muertos de pánico, se habían refugiado en sus cuarteles

El único que combatió contra la Dictadura

Con fecha 13 de agosto de 1931, el periódico “Bandera Roja”, publicó un Manifiesto del Partido Comunista de Chile en donde decía:

“El Partido Comunista fue el único Partido que no arrió jamás la bandera de lucha contra la dictadura militar-fascista de Ibáñez. La atacó abiertamente como servidor de los intereses del imperialismo yanqui y como contraria a los intereses de las masas laboriosas. Ni la más brutal represión logró alterar la actitud de nuestro Partido. Y los militantes que en vez de combatirla se entregaron a ella, fueron expulsados como traidores al proletariado.
Los hechos han justificado plenamente la posición de nuestro Partido. Las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera sufrieron durante la dictadura un agravamiento enorme. Las promesas de mejoramiento pregonadas por los agentes de ella -el Partido Democrático, la USRACH, el Partido Laborista, la CRAC, etc. han quedado al descubierto como una solemne mistificación…
La acción contra la dictadura fue siempre para el Partido un episodio en la lucha contra los imperialismos y sus agentes, los terratenientes, los industriales y los banqueros chilenos…”

La lucha debe proseguir

Continuaba el Manifiesto: “El Partido Comunista ha lanzado sus consignas para el momento actual. La lucha debe proseguirse. Las banderas de la acción de clase no deben abatirse. Ninguna concomitancia con nuestros enemigos de clase. Ninguna vinculación con el Frente Único Civil, o sea, la unión sagrada de los capitalistas…
El Partido Comunista está en contra del civilismo desvencijado de los tiburones del Club de la Unión y en contra de la reacción militar. Sostiene, como siempre, una definida acción independiente del proletariado en lucha abierta por sus reivindicaciones de clase”.

Federico García Lorca

Iván Ljubetic Vargas, Historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, Granada, España, el 5 dejunio de 1898.Poeta, dramaturgo y prosista español, conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo.

Pablo Neruda relata cuando conoció a Federico García Lorca

Federico García Lorca y Neruda

Un largo viaje por mar de dos meses me devolvió a Chile en 1932. Ahí publiqué El hondero entusiasta, que andaba extraviado en mis papeles, y Residencia en la tierra, que había escrito en Oriente.
En 1933 me designaron cónsul de Chile en Buenos Aires, donde llegué en el mes de agosto.

Casi al mismo tiempo llegó a esa ciudad Federico García Lorca, para dirigir y estrenar su tragedia teatral Bodas de sangre, en la compañía de Lola Membrives. Aún no nos conocíamos, pero nos conocimos en Buenos Aires y muchas veces fuimos festejados juntos por escritores y amigos. Por cierto que no faltaron las incidencias. Federico tenía contradictores. A mí también me pasaba y me sigue pasando lo mismo. Estos contradictores se sienten estimulados y quieren apagar la luz para que a uno no lo vean. Así sucedió aquella vez. Como había interés en asistir al banquete que nos ofrecía el Pen Club en el Hotel Plaza, a Federico y a mí, alguien hizo funcionar los teléfonos todo el día para notificar que el homenaje se había suspendido. Y fueron tan acuciosos que llamaron incluso al director del hotel, a la telefonista y al cocinero—jefe para que no recibieran adhesiones ni prepararan la comida. Pero se desbarató la maniobra y al fin estuvimos reunidos Federico García Lorca y yo, entre cien escritores argentinos.

Dimos una gran sorpresa. Habíamos preparado un discurso al limón. Ustedes probablemente no saben lo que significa esa palabra y yo tampoco lo sabía. Federico, que estaba siempre lleno de invenciones y ocurrencias, me explicó: “Dos toreros pueden torear al mismo tiempo el mismo toro y con un único capote. Esta es una de las pruebas más peligrosas del arte taurino. Por eso se ve muy pocas veces. No más de dos o tres veces en un siglo y sólo pueden hacerlo dos toreros que sean hermanos o que, por lo menos, tengan sangre común. Esto es lo que se llama torear al limón. Y esto es lo que haremos en un discurso.”

Y esto es lo que hicimos, pero nadie lo sabía. Cuando nos levantamos para agradecer al presidente del Pen Club el ofrecimiento del banquete, nos levantamos al mismo tiempo, cual dos toreros, para un solo discurso. Como la comida era en mesitas separadas, Federico estaba en una punta y yo en la otra, de modo que la gente por un lado me tiraba a mí de la chaqueta para que me sentara creyendo en una equivocación, y por el otro hacían lo mismo con Federico. Empezamos, pues, a hablar al mismo tiempo diciendo yo:

“Señoras” y continuando él con “Señores”, entrelazando hasta el fin nuestras frases de manera que pareció una sola unidad hasta que dejamos de hablar. Aquel discurso fue dedicado a Rubén Darío, porque tanto García Lorca como yo, sin que se nos pudiera sospechar de modernistas, celebrábamos a Rubén Darío como uno de los grandes creadores del lenguaje poético en el idioma español.

Fue asesinado por los fascistas de Franco

Federico García Lorca fue detenido el 16 de agosto de 1936, a poco de iniciarse el levantamiento fascista contra el Gobierno del Frente Popular en España. Lo asesinaron en el camino de Viznar a Alcafar, Granada, en la madrugada del 18 de agosto de 1936.

Las obras de Federico García Lorca

Poesía
1918.- “Impresiones y paisajes”

1920.- “Suites”

1921.- “Libro de poemas”

1921.- “Poema del cante jondo”

1927.- “Canciones”

1927-1931.- “Viaje a la luna”

1928.- “Romancero gitano”

1929-1930.- “Poeta en Nueva York”

1931.- “Diván del Tamarit”

1931-1934.- “18 poemas breves”

1934.- “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”

1935.- “Primeras canciones”

1935.- “Seis poemas galegos”

1936.- “Sonetos del amor oscuro”

 

Teatro

1919.- “El maleficio de la mariposa”

1923.- “El misterio de los reyes magos”

1923.- “Mariana Pineda”

1923.- “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”

1923.- “Lola la comedianta”

1928.- “Teatro breve”

1929.- “Viaje a la luna”

1930.- “La zapatera prodigiosa”

1931.- “Tragedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita”

1931.- “El retablillo de Don Cristóbal”

1931.- “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”

1931.- “Así que pasen cinco años”

1933.- “El público”

1933.- “Bodas de sangre”

1934.- “Yerma”

1935.- “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”

1936.- “La casa de Bernarda Alba”

1936.- “La comedia sin título”

1936.- “Los sueños de mi prima Aurelia”

1936.- “La destrucción de Sodoma”

 

Varios

“Granada. Paraíso cerrado para muchos”

“Historia de este gallo”

1926.- “La imagen poética de Luís de Góngora”

1927-1928.- “Degollación del Bautista”

1927-1928.- “Degollación de los inocentes”

1927-1928.- “Suicidio en Alejandría”

1927-1928.- “Santa Lucía y San Lázaro”

1927-1928.- “Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones”

1927-1928.- “Amantes asesinados por una perdiz”

1927-1928.- “La gallina”

1928.- “Las nanas infantiles”

1929.- “Imaginación, inspiración y evasión de la poesía”

1930.- “Teoría y juego del duende”

1935.- “Charlas sobre teatro”

1935.- “De mar a mar”

1936.- “En homenaje a Luis Cernuda”

1936.- “Semana Santa en Granada”

Intervenciones de Estados Unidos en América Latina

1823: La Doctrina Monroe declara que América Latina se considera “esfera de influencia” para Estados Unidos.

1846: Estados Unidos emprende una guerra contra México, país que finalmente es forzado a ceder al vecino del norte la mitad de su territorio, incluidos los hoy poderosos y ricos Estados norteamericanos de Texas y California.

1854: La marina yanqui bombardea y destruye el puerto nicaragüense de San Juan del Norte. El ataque ocurrió después de un intento oficial de poner impuestos al yate del millonario norteamericano Cornelius Vanderbilt, quien había conducido su nave a dicho puerto. El bombardeo facilitó el camino a William Walker.

1855: El aventurero estadounidense William Walter, operando en interés de los banqueros Morgan y Garrison, invade Nicaragua y se proclama presidente. Durante sus dos años de gobierno invadiría también a los vecinos países de El Salvador y Honduras, proclamándose igualmente jefe de Estado en ambas naciones. Walker restauró la esclavitud en los territorios bajo su ocupación.

1898: Los Estados Unidos declaran la guerra a España en el momento en que los independentistas cubanos tenían prácticamente derrotada a la fuerza militar colonial. Las tropas norteamericanas ocupan la Isla de Cuba, desconocen a los patriotas y España se ve obligada a ceder a Estados Unidos los territorios de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai.

1901: Las fuerzas norteamericanas de ocupación hacen incluir en la Constitución de la nueva República de Cuba la infame Enmienda Platt, mediante la cual Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir en los asuntos cubanos cada vez que estimara conveniente. Cuba también fue forzada al arrendamiento en perpetuidad de un pedazo del territorio nacional para el uso de la Marina de Guerra estadounidense: La Base Naval de Guantánamo.

1903: Los Estados Unidos “estimula” la segregación de Panamá, que entonces era parte de Colombia, y adquiere derechos sobre el Canal de Panamá. Años después, el ex presidente Teodoro Roosevelt -el real segregador de Panamá-diría: “Yo tomé la Zona del Canal mientras el Congreso debatía.” A Colombia se le pagó posteriormente la ridícula suma de $25 millones en compensación.

1904: Se promulga en Panamá la Constitución Nacional. Tiene un apartado que contempla la intervención militar norteamericana cuando Washington lo crea necesario. Inmediatamente se inicia la construcción del Canal de Panamá. Más adelante, Estados Unidos llenará la zona de bases militares y en 1946 fundará la tristemente célebre Escuela de las Américas, por cuyas aulas pasarán casi todos los dictadores de América Latina.

1904: La infantería de marina estadounidense desembarca en República Dominicana para sofocar un levantamiento armado opositor. Un año después, a propósito de la intervención en ese país, el Presidente Teodoro Roosevelt declara que Estados Unidos sería “el gendarme” del Caribe.

1906: Las inversiones norteamericanas en Cuba, que en 1885 representaban 50 millones de pesos cubanos, alcanza la cifra de 200 millones. En agosto de ese año estalla una insurrección contra el presidente títere Estrada Palma, quien solicita la intervención militar de EE.UU. Los norteamericanos desembarcan y designan como interventor a William Taft.

1907: República Dominicana: Estados Unidos consiguió que el gobierno dominicano le otorgara la recaudación de los ingresos aduanales, estatus que se mantendría por 33 años consecutivos.
1908: Tropas norteamericanas intervienen en Panamá. En la próxima década lo hará cuatro veces más.

1910: Los marines yanquis ocupan Nicaragua para sostener el régimen de Adolfo Díaz.

1911: México: Para “proteger” a ciudadanos norteamericanos, el presidente William Taft ordena el desplazamiento de 20 mil soldados a la frontera sur y ocho buques de guerra frente a las costas de California.

1912: Los marines norteamericanos invaden Nicaragua y dieron comienzo a una ocupación que se mantendría casi continuamente hasta 1933. Ese mismo año (1912) el Presidente Taft declara: “No está distante el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como es ya nuestro moralmente.”

1914: La Marina de Estados Unidos bombardea la ciudad portuaria de Veracruz, un ataque aparentemente motivado por la detención de soldados norteamericanos en Tampico. El gobierno mexicano se disculpa, pero el presidente Woodrow Wilson ordena que la armada ataque a Veracruz. Cien soldados mexicanos, varios cadetes de la Escuela Naval y grupos civiles resisten con heroísmo. Hay 300 muertos. Los ocupantes permanecen durante varios meses.

1915: Los marines ocupan Haití para “restaurar el orden”. Se establece un protectorado que permanecerá hasta 1934. El secretario de Estado William Jennings Bryan, al informar sobre la situación haitiana comentó: “Imaginen esto: negros hablando francés”

1916: Marines ocupan la República Dominicana y permanecen allí hasta 1924

1918: En Panamá los marines ocupan la provincia de Chiriquí, para “mantener el orden público”.

1924: La infantería de marina USA invade a Honduras para “mediar” en un enfrentamiento civil. Un militar hondureño asume el gobierno provisional. Honduras ocupa el primer lugar mundial en la exportación de bananas, pero las ganancias son para la United Fruit Company.

1925: Tropas del Ejército norteamericano ocupan la ciudad de Panamá para acabar con una huelga y mantener el orden.

1926: Estados Unidos decide crear en Nicaragua una Guardia Nacional. Augusto César Sandino se propone crear un ejército popular para combatir a los ocupantes extranjeros.

1927: En Nicaragua un capitán de los marines yanquis conmina a Sandino para que se rinda. El rebelde responde: “Yo quiero patria libre o morir”. Estados Unidos realiza entonces el primer bombardeo aéreo en América Latina. Ataca la aldea El Ocotal. Mueren 300 nicaragüenses por las bombas y ametralladoras yanquis.

1930: En República Dominicana comienza la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, un militar surgido de la Guardia Nacional, fomentada y entrenada por Estados Unidos.

1933: Estados Unidos abandona Nicaragua y deja el control del país a Anastasio Somoza y su Guardia Nacional.

1934: En Nicaragua es asesinado César Augusto Sandino, quien había depuesto las armas. El asesinato fue ordenado por Somoza, con la complicidad del embajador norteamericano Arthur Bliss Lane.

1941: En Panamá es depuesto el presidente Arias por un golpe militar liderado por Ricardo Adolfo de la Guardia, quien primero consultó su plan con el Embajador de Estados Unidos. El Secretario de Guerra Henry Stimson declaró al respecto: “Esto fue un gran alivio para nosotros, porque Arias había sido muy problemático y muy pro-Nazi”

1946: Estados Unidos abre en Panamá la tristemente célebre Escuela de las Américas, para la formación de los militares del hemisferio. Allí se formaron los principales protagonistas de las dictaduras militares en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Centroamérica y en otros países.

1947: Estados Unidos comienza a imponer paulatinamente el Tratado Interamericano de de Asistencia Recíproca (TIAR).
1952: En Cuba, con la anuencia y agrado del gobierno de Estados Unidos, el general Fulgencio Batista produce el derrocamiento de Carlos Prío Socarrás e inaugura una sangrienta tiranía.

1954: La CIA orquesta el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Jacobo Árbenz en Guatemala. Un poeta guatemalteco describió el gobierno de Árbenz como “años de primavera en un país de eterna tiranía”.Siguieron casi 40 años de violencia y represión que culminaron en la política de “tierra arrasada” de los años 80. Más de 150 000 personas perdieron la vida.

1956: En Nicaragua el poeta Rigoberto López Pérez mata al dictador Anastasio Somoza, que llevaba 20 años en el poder con apoyo de Estados Unidos. El presidente Franklin Delano Roosevelt lo había definido así: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Su hijo Anastasio Somoza Debayle prolongó la dinastía tiránica durante varios años más.

1960: El presidente Eisenhower autoriza la realización en gran escala de acciones encubiertas para derribar el gobierno de Fidel Castro, quien había llegado al poder en enero de 1959 e inició de inmediato una obra revolucionaria de extraordinario alcance social y apoyo popular. Las acciones encubiertas incluían el asesinato del líder cubano, la creación de bandas contrarrevolucionarias y el sabotaje a los principales sectores de la economía isleña.

1961: Fuerzas mercenarias reclutadas, organizadas, financiadas y dirigidas por Estados Unidos invaden Cuba por Bahía de Cochinos (Playa Girón). En menos de 72 horas son derrotadas en lo que constituyó la primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en América Latina. La CIA cocina un golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador J. M Velazco Ibarra, quien se había demostrado demasiado amistoso con Cuba.

1964: El presidente de Brasil Joao Goulart, quien se proponía llevar a cabo una reforma agraria y nacionalizar el petróleo, es víctima de un golpe de estado apoyado y promovido por Estados Unidos.

1965: Estados Unidos envía miles de efectivos a República Dominicana para reprimir un movimiento que intentaba restaurar en el poder al anteriormente derrocado presidente progresista y democráticamente electo Juan Bosch.

1966: Estados Unidos envía armas, asesores y Boinas Verdes a Guatemala, para implementar una llamada campaña contrainsurgente. En un informe del Departamento de Estado reconocía que: “para eliminar a unos pocos cientos de guerrilleros habrá que matar quizás a 10 mil campesinos guatemaltecos”.

1967: Un grupo de Boinas Verdes fueron enviados a Bolivia para ayudar a encontrar y asesinar a Ernesto Che Guevara.

1968: la CIA, organiza una fuerza paramilitar considerada como la precursora de los tenebrosos “Escuadrones de la Muerte”.

1971: El diario The Washington Post confirma que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había intentado asesinar en varias oportunidades al líder de la revolución cubana Fidel Castro. Años después, y en la medida que los documentos secretos de la CIA eran desclasificados se ha sabido que los intentos se cuentan por decenas y los planes por centenares.

1973: Los militares toman el poder en Uruguay, apoyados por Estados Unidos. La subsiguiente represión alcanzaría elevadísimas cifras de población encarcelada por razones políticas.
Un golpe de Estado instigado y organizado por Estados Unidos derroca al gobierno electo del Presidente Salvador Allende en Chile, y se instala en el poder el General Augusto Pinochet quien encabeza una cruenta y larga tiranía.

1976: Asume el poder una dictadura militar en Argentina. Años después se desclasificaron en Estados Unidos casi 5000 documentos secretos que revelaron la estrecha colaboración y el apoyo otorgado desde los más altos niveles del poder en Washington a los militares argentinos, responsables de la muerte de al menos 30.000 argentinos, una gran parte de ellos jóvenes estudiantes y trabajadores. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU ha desclasificado documentos que implican directamente al antiguo secretario de Estado Henry Kissinger y otros altos responsables norteamericanos en los crímenes cometidos por la dictadura argentina, que puso en marcha una campaña de asesinatos, torturas y “desapariciones” tras asumir el poder. Kissinger estuvo involucrado en las operaciones del llamado Plan Cóndor, una red de cooperación para capturar y ejecutar opositores políticos en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

1980: Estados Unidos incrementa la asistencia masiva a los militares de El Salvador que se enfrentan a las guerrillas del FMLN. Los escuadrones de la muerte proliferan; el Arzobispo Romero es asesinado por terroristas de derecha; 35 mil civiles son muertos entre 1978 y 1981. La violación y asesinato de 4 monjas por sicarios de los militares hace que el gobierno yanqui suspenda la ayuda militar. por un mes.

1981: La Administración Reagan inicia la guerra de los “contra” para destruir el gobierno sandinista en Nicaragua.
La CIA avanza en la organización de los “contras” en Nicaragua. Habían comenzado el año anterior con un grupo de 60 antiguos guardias de Somoza. Cuatro años después llegarían a agruparse en la “contra” casi 12 mil ex guardias. De los 48 jefes militares más importantes de la “contra”, 46 habían sido oficiales de la Guardia Nacional. Estados Unidos también avanzó en la guerra económica contra Nicaragua y en las presiones ejercidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El general Omar Torrijos, presidente de Panamá, muere en un accidente aéreo. Desde entonces ha existido la sospecha de que la CIA tuvo que ver con el desastre, debido al nacionalismo patriótico de Torrijos y a las relaciones amistosas que su gobierno sostenía con Cuba.

1983: Se produce la invasión de cinco mil infantes de marina de Estados Unidos a la pequeña isla caribeña de Granada. Las tropas yanquis entraron poco después de que una conspiración había sacado del poder a Maurice Bishop, un líder izquierdista y nacionalista.

1989: Estados Unidos invade Panamá para arrestar a quien fuera su protegido, Manuel Noriega. La operación dejó no menos de 3 mil bajas civiles.

1990: Estados Unidos interviene masivamente en el proceso electoral de Nicaragua a través de acciones encubiertas y también públicas. Washington consolidó abiertamente la coalición de oposición, aunque tales prácticas son ilegales según la ley estadounidense.

2000: Como parte de la “Guerra a las Drogas”, Estados Unidos lanza el Plan Colombia, un programa de ayuda masiva civil y militar a un país que quizás tenga el peor récord de derechos humanos en el hemisferio. El financiamiento de Estados Unidos para este Plan es de 1 300 millones, de los cuales el 83 por ciento está destinado al gasto militar. El Plan Colombia después se ha subsumido en la “Guerra contra el Terrorismo”.

2002: Estados Unidos apoyó y financió a los elementos que organizaron el fallido golpe de Estado del 11 de abril en Venezuela.

  • Por Iván Ljubetic

El Internacionalista Juan Vargas Puebla

Iván Ljubetic

Juan Vargas Puebla nació hace 110 años en La Serena, el 8 de agosto de 1908. A los 14 años comenzó a trabajar como obrero.

Fue dirigente de la FOCH, Estuvo entre los fundadores del Sindicato de Estucadores, de la Federación de la Construcción, de la CTCH y de la CUT. En las tres centrales fue consejero nacional.

Ingresó a las filas del Partido Comunista en 1932. Fue miembro del Comité Central, de su Comisión Política y de su secretariado.

Es uno de los oradores más brillantes de la historia de Chile.

Fue regidor por Valparaíso entre 1938 y 1941; diputado ente 1945 y 1949: regidor por Santiago entre 1967 y 1971.

Después del golpe de 1973 debió salir al exilio. Estuvo en Argentina, República Democrática Alemana, Bulgaria y México. En este último país, donde residió los últimos 15 años de su existencia, fue asesinado el 21 de enero de 1992.

Reconoció a Recabarren como su maestro. Y hay notoria similitud entre la vida y la obra de ambos. Los dos dedicaron sus mejores esfuerzos a la unidad, organización y educación de los trabajadores chilenos.

Juan Vargas Puebla fue un consecuente internacionalista. Recordemos algunas de sus muchas actividades enarbolando las banderas de la solidaridad internacional.

En “El Siglo”, del sábado 25 de diciembre de 1943, leemos:
“Recientemente se ha celebrado en Colombia el VI Congreso Nacional del Trabajo, en la ciudad de Bucaramanga. A tan importante reunión, llamada a tener amplia repercusión en el movimiento sindical americano, asistió como delegado de la Confederación de Trabajadores de Chile el camarada Juan Vargas Puebla”.

Con fecha 27 de enero de 1944, Juan Vargas Puebla escribió: desde la ciudad colombiana de Buenaventura:

“Con Carlos Godoy Pizarro, en dos o tres días más abandonaremos Colombia con rumbo a México. Nuestra larga estada en este país, después del magnífico Congreso Nacional de la Confederación de Trabajadores de Colombia, se debió al atraso del barco por más de un mes. Este atraso nos ha servido para visitar sus organizaciones sindicales, imponernos de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros y campesinos”.

Menciona diez ciudades que visitaron y explica: “En todas estas localidades hemos dictado conferencias en los Sindicatos o en las salas de los Consejos Municipales. Las autoridades se han hecho presente y nos han brindado toda clase de atenciones. Los trabajadores se han entusiasmado con nuestras experiencias sindicales y políticas, de las que hemos hablado extensamente”.
El martes 28 de marzo de 1944, después de más de tres meses de haber emprendido su gira internacional, regresaron a Santiago, Juan Vargas Puebla y Carlos Godoy, consejeros nacionales de la CTCH. Habían participado en el Congreso de los Trabajadores de Colombia y visitado ese país, para continuar su gira por México, Guatemala, Costa Rica y Panamá.

El viernes 20 de octubre de 1944, Juan Vargas Puebla participó -representando a la CTCH- en la reunión constitutiva de la Comisión de Solidaridad con el pueblo argentino.

El sábado 21, acompañó al Embajador de México, señor Luis Rodríguez, en una visita a la zona de La Calera. Habló en un almuerzo que se ofreció al diplomático en el Club Social de esa localidad y en un mitin en el Teatro del Sindicato Cemento Melón. Relató aspectos de su viaje a México y abogó por el establecimiento de relaciones entre Chile y la Unión Soviética.

El domingo 12 de octubre de 1944 tuvo lugar una concentración en el Teatro Victoria de Valparaíso, en homenaje a la Unión Soviética, donde intervinieron, entre otros, Pablo Neruda, quien recitó su “Canto de Amor a Stalingrado” y Juan Vargas Puebla.

El miércoles 29, de noviembre Juan Vargas Puebla habló por Radio del Pacifico. Su alocución “Aplastar el foco nazi en Argentina para garantizar la libertad de nuestra América”, fue un emotivo llamado a solidarizar con el pueblo argentino.

Pocos días después viajó nuevamente a Colombia. Era uno de los cinco miembros de la delegación de la CTCH designada para participar en el Segundo Congreso de la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, en la ciudad de Cali, entre el 10 y el 15 de diciembre de 1944. Asistieron representantes de 13 países del continente.

El 18 de agosto de 1945, la CTCH designó a Juan Vargas Puebla y a otros dos dirigentes como delegados al Congreso Mundial Obrero, a realizarse en París del 25 de septiembre al 8 de octubre de 1945. Debido a la intencionada tramitación por el Consulado de Estados Unidos de las visas de tránsito, los tres consejeros de la CTCH sólo pudieron viajar el domingo 30 de septiembre y llegaron a París cuando ya había finalizado el Congreso Mundial Obrero. Este terminó sus labores el lunes 8 de octubre, habiendo fundado antes la Federación Sindical Mundial.

Sin embargo, los tres dirigentes de la CTCH participaron en el Congreso de la CTAL, que inició sus sesiones el miércoles 10, bajo la presidencia de Vicente Lombardo Toledano. Igualmente tomaron parte en la 27 Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que se celebró entre el lunes 15 de octubre y el lunes 4 de noviembre de 1945.

Desde París, Juan Vargas Puebla viajó a México, donde permaneció varios meses, colaborando con la Confederación de Trabajadores de México, CTM. Entre sus muchas actividades en ese país, representó a la CTAL en el V Congreso Americano del Magisterio, en cuya sesión inaugural pronunció -según la prensa mexicana- “el mejor y más aplaudido discurso”.

También visitó Estados Unidos, Cuba y Guatemala, aportando con su valiosa experiencia en los movimientos sindicales.
Juan Vargas Puebla fue dirigente de la Confederación de Trabajadores de América Latina, participó en eventos internacionales como representante de la Federación Sindical Mundial. Viajó a Cuba antes y después del triunfo de la Revolución. Visitó la Unión Soviética.

Resulta imposible relatar todas las actividades internacionales que realizó Juan Vargas Puebla, representando a la CTCH, a la Confederación de Trabajadores de América Latina, a la Federación Sindical Mundial y a la CUT.

Para finalizar, recordaremos un episodio que une el ayer con el presente:

El viernes 30 de abril de 1965 Juan Vargas Puebla llegó a Managua, capital de Nicaragua, para participar en el acto del Día Internacional de los Trabajadores, en representación de la CUT. Ese mismo viernes 30 de abril, se reunió con dirigentes sindicales nicaragüenses. En la noche de ese día, estaba ya descansando en el Hotel Estrella, cuando lo detuvieron ocho policías vestidos de civil. Lo llevaron a hablar con ‘el jefe’, pero lo dejan en un calabozo. Protestó airadamente por el atropello. Exigió ponerse en contacto con la Embajada chilena o con los dirigentes sindicales nicaragüenses. Se lo negaron. Fue incomunicado. Lo trataron groseramente.

No pudo asistir al acto del 1º de Mayo. Pero en éste, el dirigente de la Confederación General del Trabajo nicaragüense, Francisco Bravo, denunció su detención, exigiendo su libertad.

Sólo una vez concluido el mitin realizado en la Casa del Obrero de Managua, llevaron a Juan Vargas Puebla ante el “jefe”, el “Mayor Pérez”, con quien tuvo un agrio diálogo. Fue dejado en libertad.
Gobernaba Nicaragua por entonces, el Presidente René Schick Gutiérrez, un títere de los siniestros Somoza, a su vez, títeres del imperialismo estadounidense.

Han pasado 53 años. Hoy, luego de una heroica lucha armada y jornadas electorales, gobierna Nicaragua el pueblo, a través del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En 1965, Juan Vargas Puebla fue a entregar la solidaridad de la CUT a los trabajadores nicaragüenses, hoy –no lo dudamos- estaría en la primera línea solidarizando con el pueblo de Nicaragua, que sufre –una vez más- los ataques del imperialismo.

Por ello, el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER, decidió unir el homenaje a los 110 años de un recabarrenista, llamado Juan Vargas Puebla, con nuestro irrestricto apoyo al pueblo de Nicaragua.

Nosotros, fieles al legado de Marx y Engels proclamamos: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Consecuentes leninistas, no perdemos la brújula, y tenemos siempre en cuenta que el enemigo principal de los pueblos, es el imperialismo estadounidense.

Y, como leales herederos de Luis Emilio Recabarren, exclamamos con fuerza y decisión:

¡Honor y gloria al recabarrenista Juan Vargas Puebla!
¡Viva el pueblo de Nicaragua!
¡Arriba la solidaridad internacional!

Un santo con los pies en la tierra

Iván Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER

Desde el domingo 23 de octubre del 2005 la Iglesia Católica chilena tiene otro santo: San Alberto Hurtado. Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI.

Infancia de Luis Alberto Hurtado Cruchaga

Alberto Hurtado Cruchaga nació en Viña del Mar, el 22 de enero de 1901, en el seno de una familia aristocrática empobrecida. Vivió sus primeros años en el campo, en un fundo de Casablanca. Tenía cuatro años de edad, cuando falleció su padre, Alberto Larraín. Su madre, Anita Cruchaga, quedó sola, sin dinero y con dos hijos pequeños Alberto y Miguel, su hermano menor. Debieron mudarse a Santiago, a donde unos tíos.

Desde niño Alberto mostró gran generosidad, una profunda solidaridad. Visitaba y ayudaba a los más necesitados.
Gracias a una beca, pudo estudiar en el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús. Era un buen estudiante, aunque no sobresaliente. En ese establecimiento conoció en 1915 al padre Fernando Vives Solar, su profesor de historia, sacerdote jesuita, que ejerció gran influencia en él.

En 1918 comenzó a estudiar Leyes en la Universidad Católica. Se recibió como abogado en 1923. Ese mismo año, habiendo asegurado la situación económica de su madre, pudo realizar lo que anhelaba desde muy joven: ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Chillán.

Salió al extranjero. Viajó a España. En Barcelona estudió Filosofía, de 1927 a 1931. Luego se dirigió a Bélgica. En la Universidad de Lovaina estudió Teología, entre 1931 y 1935, obteniendo también el doctorado en Psicología y Pedagogía.

Fue igualmente en Bélgica, donde recibió la Ordenación como sacerdote el 24 de agosto de 1933.

Retorna a Chile en 1936

“Al terminar sus estudios -se señala en una página de la Iglesia Católica- después de pasar por numerosos países, empapándose de la rigurosa preparación jesuítica, volvió a Chile. Fue como si aterrizara un ciclón”.

Era enero de 1936. Gobernaba en su segunda administración, Arturo Alessandri Palma. Chile era un país agitado. La gente de izquierda iniciaba conversaciones, que culminarían el 26 de marzo con la constitución del Frente Popular.

También había inquietud en las filas católicas. Sólo dos meses antes, el 12 de octubre de 1935, había tenido lugar una Convención Nacional la Juventud Conservadora. En ella, jóvenes afines a las línea social cristiana, se distanciaron del Partido Conservador y crearon la Falange Nacional. Entre sus fundadores estaban el doctor Eduardo Cruz-Coke Lassabe, Héctor Rodríguez de la Sota, Eduardo Frei Montalva, Horacio Walker Martínez, Bernardo Leighton Guzmán, Ricardo Boizard Bastidas, Radomiro Tomic Romero y Manuel Blanco Valverde.

Al parecer, el Padre Hurtado no se dio por enterado de ello. Estaba dedicado a hacer clases de religión en el Colegio San Ignacio. Donde hubo preocupación fue en la jerarquía de la Iglesia. Dos obispos, Augusto Salinas y Gilberto Fuenzalida, escribieron al Vaticano solicitando que se sancionara a la Falange, porque -en su opinión- los católicos chilenos sólo debían votar por el Partido Conservador. El Vaticano respondió que no. La nota enviada desde Roma estaba firmada por el Cardenal Eugenio Pacelli, el futuro Papa Pío XII.

¿Es Chile un país católico?

Con este título escribió el Padre Hurtado un libro publicado por Editorial Splendor, de Santiago. Tenía 186 páginas, que causaron polémica e indignación en las clases dominantes. Apareció en 1941, con prólogo del obispo monseñor Augusto Salinas, el mismo que había escrito al Vaticano pidiendo las penas del infierno para la Falange Nacional.

Por entonces, había triunfado el Frente Popular en las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 1938 y el 24 de diciembre de ese año se inició el progresista gobierno de Pedro Aguirre Cerda. En la campaña electoral, los partidos Conservador, Liberal y Demócrata levantaron la candidatura del reaccionario Gustavo Ross Santa María, llamado “el último pirata del Pacífico”. En cambio, la Falange Nacional había adherido al abanderado del Frente Popular.
En su obra “¿Es Chile un país católico?”, el padre Hurtado hizo una larga introducción refiriéndose a la situación del catolicismo en el mundo. Habló de sus retrocesos y también de sus avances.
Tenía un marcado anticomunismo. Escribió: “Las doctrinas de Marx han recibido innumerables adherentes durante el último siglo” (Página 20), pero agrega más adelante: “El pueblo está más cerca de volver a Cristo después de haberse desengañado del ideal comunista”. (Página 22)

Arremetió contra los intelectuales progresistas: “Bernard Shaw, Herbert Wells y Bertrand Russel, tres formidables enemigos del Cristianismo, han moldeado el alma de los ingleses más que todos los eclesiásticos juntos” (Página 25)

“Las miserias de nuestro pueblo”

Así tituló el Padre Hurtado el primer capítulo dedicado a Chile. En él afirmó: “El más aparente de nuestros problemas es el de la miseria de nuestro pueblo, que tiene como primera causa la falta de educación, más otros factores de orden moral y económico”. Agregando: “No podemos en Chile obtener reforma alguna sin dar antes solución al problema de la ignorancia y falta de educación de nuestro pueblo. Graves son los problemas de salario, los problemas políticos, la lucha de clases tan apasionada durante estos últimos años, pero todos ellos encierran la más profunda de sus raíces en la falta de una verdadera cultura de nuestro pueblo”. (Página 51).

Luis Alberto Hurtado
Luis Emilio Recabarren

Interesante. Se puede marcar un paralelo entre el pensamiento de Luis Emilio Recabarren y el del jesuita. Ambos plantearon la necesidad de educar a los trabajadores. Recabarren para crear en ellos conciencia de clase y transformarlos en una fuerza capaz de producir el cambio del capitalismo por una sociedad mejor. El padre Hurtado, para capacitarlos a resolver sus problemas más urgentes, pero dentro del régimen de explotación del hombre por el hombre. El padre Hurtado repetía insistentemente: “Acabar con la miseria es imposible, pero luchar contra ella, es deber sagrado”.

Resulta también de enorme interés que el sacerdote reconozca la existencia de la lucha de clases, concepto que hasta hoy niegan no sólo las clases dominantes, sino que incluso algunos que se autodefinen como “izquierdistas”.

Pobres y ricos

En el capítulo “El problema económico del pobre”, escribió: “La miseria en que vive nuestro pueblo es grande. Los salarios no bastan para llenar en muchas industrias y zonas agrícolas las necesidades de un individuo, menos de una familia, en forma humana” (Página 62). Señaló que no le alcanza para alimentarse, menos para vestuario, medicinas y de las entretenciones ni hablar.
Comparó esta existencia miserable con la vida de los ricos, afirmando: “Con lo que gastan las mujeres en cosméticos y los hombres en licor ¡cuántos pobres podrían vivir! Agregaba: “Los patrones católicos ojalá fueran los primeros en preocuparse del problema del salario… Esta es una obligación primordial de su fe” (Página 66)

Observaba con preocupación “que la masa obrera de nuestras ciudades han engrosado en su inmensa mayoría las filas del marxismo, que no puede llevarla sino a experiencias más dolorosas que las pasadas si logra realizarse”. (Página 74)

Educador de juventudes

En ese mismo año 1941 fue nombrado Asesor Arquidiocesano de la Juventud. Sus especiales características hicieron del padre Hurtado un influyente modelo para los jóvenes de su época. Escribió varios libros dedicados a ellos. Realizó múltiples actividades con la juventud: retiros, charlas, clases, organizaciones, desfiles, antorchas. Estos métodos, antes no usados por la Iglesia, resultaron muy atractivos a los jóvenes. Los remecieron, entusiasmaron y convencieron.

Escribía: “Joven que lees estas líneas, si alguna vez en tu vida recibes un llamamiento a algo grande y generoso, apróntate para la lucha y regocíjate de antemano con la victoria”.

En 1942 fue designado asesor nacional de la Juventud. Ahora debía recorrer todo el país, ganando a la joven generación.

Pero las clases dominantes estaban en contra del padre Hurtado. Lo acusaban de injerencia en lo político, de ideas avanzadas en lo social. A ello se unió las fuertes divergencias que habían surgido con sus superiores, algunos de los cuales argumentaban que no obedecía a la jerarquía. Ello obligó al educador juvenil a abandonar esa hermosa obra suya. Fue en diciembre de 1942.

También con los trabajadores

Ya en su primer libro mostró su enorme preocupación por las condiciones de vida de los obreros. Insistía que la sindicalización de los trabajadores era el principal medio para mejorar su calidad de vida, superar las desigualdades y de implantar un orden social cristiano.

El entonces sacerdote José Manuel Santos Ascarza, después Arzobispo Emérito de Concepción, recordaba refiriéndose a los objetivos de la labor sindical del padre Hurtado: “Lo que a él más le preocupaba era que las organizaciones laborales estaban en manos ajenas y empezó a trabajar para formar una Asociación sindical chilena. ‘Manos ajenas’ eran, para el padre Hurtado, aquellas no cristianas y que algunas veces usaban el movimiento sindical con otros fines, ajenos a los trabajadores”.

El 13 de junio de 1947, el padre Hurtado fundó la Acción Sindical Chilena, ASICH. Hay quienes opinan que ésta, más que una central sindical, era un instituto de estudio, desde donde se trabajaba para influir en el movimiento sindical.

Otro cristiano, que también encontró un cauce orientador de su sensibilidad social en el jesuita Fernando Vives Solar, fue Clotario Blest, quien siguió otro camino al del padre Hurtado. Entre ellos no hubo buenas relaciones.

Mónica Echeverría relata en su libro “Antihistoria de un luchador”, que hacia 1950 Clotario Blest, luego de regresar de un viaje a la Unión Soviética, fue invitado por la ASICH para dar una conferencia. Al llegar al local, acompañado por jóvenes comunistas, vio sentados en primera fila a rusos blancos, antisoviéticos. Don Clotario dijo “yo no he venido a polemizar” y se retiró. Días después, el periódico Tribuna Sindical, órgano de la ASICH, denunció a Clotario Blest como “un agente del comunismo”.

Juan Imilán Paisil, último presidente de ASICH (1970-1971) opinó que “hoy el Padre Hurtado nos pediría a todos los trabajadores ser más conscientes y responsables, valorizar la solidaridad… Construir lazos de unidad para trabajar juntos, buscando caminos de consenso.”

No subestimar su labor social

El Padre Hurtado dio gran importancia a la lucha ideológica. Por ello fundó el 1º de octubre de 1951 la revista Mensaje.

En la Revista Universitaria Nº 78 (diciembre 2002- febrero 2003), de la Universidad Católica, se escribe:

“A veces sucede que el peso de la historiografía puede adquirir tal volumen que el contacto con las fuentes del pasado se debilita hasta perderse. Esto sucede con frecuencia con los temas que se relacionan con una suerte de uso público de la historia, los que se convierten en argumentos de actualidad y de información para los medios. La figura del jesuita Alberto Hurtado ha adquirido estas características. Su atractiva imagen de activo apóstol de la acción social de la Iglesia Católica ha terminado por convertirse en un estereotipo, limitado a través de un rico anecdotario y de algunas de sus más visibles iniciativas, como sucede con el Hogar de Cristo… Se trata de una imagen que podríamos llamar ‘impresionista’.”

Es verdad. ¿Será causa de ello la molestia que creó su obra social en ciertos sectores de nuestra sociedad?

El padre Alberto Hurtado falleció en Santiago, el 18 de agosto de 1952. Fue beatificado por Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1994. El 23 de octubre de 2005, al ser canonizado por Benedicto XVI, en la Plaza de San Pedro, su nombre fue inscrito en el catálogo de santos.

¿Cuál es el mejor homenaje que se le puede rendir?

Nuestra Gabriela Mistral escribió en la revista Mensaje de noviembre de 1952:

“Y alguna mano fiel ponga por mí unas cuantas ramas de aromo o de pluma de Silesia sobre la sepultura de este dormido, que tal vez será un desvelado o un afligido, mientras nosotros no paguemos las deudas contraídas con el pueblo chileno, viejo acreedor silencioso y paciente. Démosle al Padre Hurtado un dormir sin sobresalto y una memoria sin angustia de la chilenidad, criatura suya y ansiedad suya todavía”.

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