El Siglo debe continuar publicándose en papel

ELIMINAR “EL SIGLO” DE PAPEL ES TRAICIONAR EL LEGADO DE  RECABARREN

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Luis Emilio Recabarren, venciendo enormes dificultades -persecución policial, destrucción de imprentas, prisión, un Partido muy débil, falta de recursos- fue capaz de fundar once periódicos. Esa herencia es un tesoro para los comunistas.

Siguiendo la senda recabarrenista, un grupo de revolucionarios, basándose en las fuerzas del Partido Comunista y en el apoyo del pueblo, sacó el 31 de agosto de 1940 el primer número de El Siglo.
Este hecho marcó el inicio de su primera etapa, que finalizó con el cese de su publicación el 14 de julio de 1948 como consecuencia de la Ley Maldita. Para reemplazarlo, sacó el 10 de septiembre de 1949 el periódico Democracia, que circuló sin explicitar que era comunista para evitar ser clausurado. El reconocimiento como órgano del PC se produjo en su última edición, en 1952.

La segunda etapa abarca desde el 25 de octubre de 1952, cuando reapareció ocho días antes de que terminara el gobierno de González Videla hasta el golpe fascista de 1973.
Fue en esa etapa cuando inicié a colaborar con nuestro periódico.

Gracias al diputado obrero Medel…

El de 1957 fue un invierno muy crudo. Las torrenciales lluvias hicieron subir el caudal de los ríos de la provincia, provocando grandes inundaciones. Especialmente desastrosas resultaron las crecidas del Cautín y del Imperial. Este último anegó vastas zonas desde Nueva Imperial hasta la costa, dejando damnificadas a gran cantidad de comunidades mapuches.

De Concepción al sur, no teníamos parlamentario comunista. Debido a ello, el Comité Central designó al diputado por Concepción, camarada Santos Leoncio Medel, para que visitara y atendiera, desde el punto de vista parlamentario, el sur del país.

El compañero Medel era un minero del carbón, que no siendo de edad avanzada tenía el pelo totalmente blanco. Hablaba con voz ronca, en forma pausada; era extraordinariamente amable y cordial; entusiasta y apasionado como un joven, optimista y alegre; sencillo y modesto (Mucho después vine a saber que ya por entonces su organismo estaba gravemente afectado por la silicosis, la terrible enfermedad que ataca mortalmente los pulmones de los mineros).
Viajó a Cautín a recoger antecedentes de las secuelas de las lluvias caídas. Me correspondió acompañarlo en su minuciosa gira desde Temuco hasta Puerto Saavedra. Visitamos comunidades mapuches, el barrio Estación de Carahue, la zona costera del Pacífico. Por todas partes desolación y muestras de la indolencia y despreocupación de las penurias del pueblo de parte de las autoridades. Gobernaba el ex dictador Carlos Ibáñez del Campo.

En nuestra casa, mientras tomábamos una taza de té, el compañero Medel me dijo:

– Camarada Iván, le deseo pedir un favor. Resulta que debo escribir algo para el diario, pero como hemos andado los dos juntos y usted es mejor para la pluma que yo, he pensado que usted podría redactar una informacioncita de lo que vimos y de lo que hicimos. No pude negarme. Escribí de inmediato el artículo, poniendo todo mi empeño. Lo corregí varias veces. Después se lo pasé al diputado. Pensé que iba a proponer correcciones. Lo leyó en voz alta y me dijo:

– Muy bien compañero. Le quedó excelente. Mañana en la mañana, apenas llegue a Santiago, lo llevaré a “El Siglo”. Y si usted no tiene inconveniente para ello, lo publicaremos con su nombre.

Acepté feliz, Se hacía realidad un viejo anhelo de escribir en el diario del Partido.

Fue así como, al diputado obrero Santos Leoncio Medel, apareció mi primer artículo en “El Siglo”.

Colaborando durante 40 años

En abril de 1958 escribí un artículo sobre las Juventudes Comunistas con el nombre de José Soto.

En 1959 en mi viaje como delegado al Festival de la Juventud y de los Estudiantes efectuado en Viena escribí varias crónicas, de las cuales se publicaron dos.

En 1961 aparecieron 10 artículos míos; 32, en 1962; 3, en 1963; 4, en 1964; 3, en 1965; 1, en 1966; 1, en 1967; 6, en 1968; 2, en 1969; 13, en 1970; 40, en 1972.

Durante la UP, El Siglo tenía una tirada de 29.000 ejemplares diarios, ocupando el segundo lugar entre la prensa pro allendista, muy por detrás de El Clarín (220.000) y por delante de Puro Chile (25.000), La Nación (21.000) y última Hora (17.000).

La tercera etapa corresponde a la época de clandestinidad, en la que el órgano del PC circuló esporádicamente y con gran dificultad, debido a la persecución que ejerció la dictadura. En ese tiempo el lema del diario era “el primer activista de la revolución chilena”.
La cuarta etapa se extiende desde septiembre de 1989, cuando se convierte nuevamente en una publicación de circulación legal, hasta enero de 2018, cuando dejó de publicarse como periódico de papel, a raíz del incendio de la imprenta en que se editaba.

En esa etapa volví a colaborar. De vuelta del exilio, apareció un artículo mío en 1990; 26, en 1991; 7, en 1992; 4, en 1993; 3, en 1994; 1, en 1995; 5, en 1997.

Prohíben que aparezcan mis artículos

Después de ese año, fui vetado, como es (era) el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Chile, el hecho que manifestara mis posiciones contrarias a las de algunos miembros de la Dirección Central en materias tácticas, significó que se cerraran a machote las puertas de El Siglo a un militante que durante 40 años colaboró en él sin remuneración alguna.

El 27 de septiembre de 2002, el compañero Guillermo Teillier a propósito de mi libro “Historia del Partido Comunista de Chile. La Crisis que se comenzó en los años ochenta”, me dedicó un artículo de dos páginas con el título de “La crisis de Iván”, donde me trató muy mal, inventando que yo estaba al frente de una fracción (cosa que nunca se aclaró). Entonces, basándome en mi derecho a réplica, escribí una respuesta y la llevé a “El Siglo”. Allí me dijeron que por orden de la Dirección del Partido no se publicaba nada mío. Pero, a pesar del veto del CC, nada ni nadie me quita el derecho de sentirme muy junto a El Siglo. Cuarenta años son más que algo.

Vitrina en la esquina roja de Ñuñoa

En el año 2008, por iniciativa y gracias al impulso del compañero Moisés González, surgió la idea de las Vitrinas. La central y la que se mantuvo durante años fue la ubicada en Irarrázaval esquina Pedro de Valdivia, que llamamos la esquina roja de Ñuñoa. Fue iniciada con los miembros del secretariado del Comité Comunal y más tarde quedó bajo la responsabilidad de la célula Teresa Flores. Funcionó, salvo excepciones, todos los sábados desde el 8 de marzo de 2008.

En su desarrollo participaron, además de miembros de la Teresa Flores, compañeros de las células Américo Zorrilla, Julieta Campusano, Aurora, Santiago Aguilar, Lelia Garreaud, Mario Zamorano y María Marchant.

En muchas ocasiones vendimos veinte ejemplares de “El Siglo”. Y no en pocas, participé voceando y vendiendo nuestro semanario.

En la Vitrina, en la esquina roja de Ñuñoa, sábado 31 de mayo de 2014

No puede desaparecer “El Siglo” de papel

Los que están por decretar la muerte del periódico de papel, argumentan que basta con el periódico digital. Qué poco conocen al pueblo, a los trabajadores. Una vez más esos dirigentes muestran su ignorancia de la importancia de la lucha ideológica. Si fuera verdad lo que ellos sostienen, ¿por qué se mantienen los periódicos de COPESA y de El Mercurio? ¿Por qué, incluso, regalan periódicos gratis?

Ellos comprenden mejor el legado de Recabarren que algunos debieran ser sus herederos.

Recordemos lo ocurrido en 1957, en la llamada “Batalla de Santiago”. En la madrugada del 3 de abril de 1957, matones de la entonces policía política asaltaron, destruyeron la Imprenta Horizonte, que era del Partido Comunista. Rufianes como eran incluso se robaron máquinas de escribir y otros elementos. Simultáneamente realizaron idéntico operativo en las oficinas de “EL Siglo”. Entonces los dirigentes comunistas no buscaron el camino más cómodo.

Actuaron siguiendo el ejemplo de Recabarren y 28 días después de los asaltos volvió a publicarse “El Siglo”.

Ahora, en enero de 2018 un incendio afectó a la imprenta (que tengo entendido no es el Partido) en que se editaba el semanario. Han pasado mucho más de 28 días y lo único que hemos conocido al respecto de la Dirección del Partido es solicitar ayuda solidaria para el compañero dueño de la imprenta siniestrada (lo que es muy justo hacerlo) y tratar de convencernos que basta con la edición digital a la que no tienen acceso la inmensa mayoría de los trabajadores.

La voz de la militancia es la voz del Partido

Lenin en su obra “La socialdemocracia y las elecciones a la Duma”, escribió:

“Todos los asuntos del Partido deben ser manejados –directamente por medio de representantes- por todos los miembros del Partido en un plano de igualdad de derechos, sin excepción”. (Lenin: Obras Completas, tomo 14, p. 253, citado por Otto Kussiner y otros en “Comunismo Científico. Diccionario”, Editorial Progreso. Moscú, 1981, p. 122).

Si bien es cierto que “El Siglo” es el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Chile, la militancia –según las normas leninistas- tiene derecho a manejar todos los asuntos el Partido.
He recibido numerosos correos de compañeras y compañeros que están incluso desconsolados por la eliminación de “El Siglo” de papel. Es bueno que esa expresión se haga pública.

Exijamos, por ejemplo, que el objetivo principal de la Campaña de Finanzas 2018, que lleva el nombre de la gran compañera Julieta Campusano, sea dotar al Partido y al pueblo chileno de un periódico que sea ojalá sea diario o, por lo menos aparezca tres veces a la semana.

Así nuestro Partido será digno heredero del creador de la prensa obrera chilena, Luis Emilio Recabarren.

Queremos ver al heroico pionero de “EL Siglo” recorriendo las calles de la ciudad.

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