El germen genial de la nueva teoría

De la concepción materialista dialéctica de la historia, el marxismo.

David Mc Conell

 

Karl Marx

En 1845 Marx escribe las “Tesis sobre Feuerbach”, once notas resumidas en dos páginas. Engels, 41 años después, las califica de “germen genial de la nueva concepción del mundo”, en la nota preliminar de su libro “Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana”. (1) Las notas servirían a Marx de borradores para el libro “La ideología alemana”, escrito con su amigo de toda la vida Federico Engels entre Noviembre de 1845 y Agosto de 1846, en Bruselas, y realizado para liquidar cuentas “con nuestra conciencia filosófica anterior”, según las propias palabras de Marx en el “Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política”.(2) En el libro, exponen Marx y Engels por primera vez la concepción materialista de la historia, base filosófica del comunismo científico.

Poco antes, a los 23 años, en 1841, Marx había escrito su tesis doctoral “Diferencias entre la filosofía de Demócrito y la filosofía natural de Epicuro” conservando todavía el punto de vista de Hegel en el sentido que la fuerza propulsora de la historia de la humanidad es el desarrollo de la autoconciencia del hombre.

A fines de agosto de 1844 se ponen de acuerdo Marx y Engels en Paris para escribir una crítica a las opiniones de Bruno Bauer (B. Bauer Pertenecía a los “hegelianos de izquierda”) y se plasma en el libro “La sagrada familia”, apareciendo en febrero de 1845. La finalidad de la obra fue expuesta por sus autores en el prólogo “-La Literatur Zeitung- nos brinda un material a la luz del cual es posible hacer ver incluso al gran público las ilusiones de la filosofía especulativa”. (3) En ambas obras critican la filosofía de Hegel y a sus seguidores los jóvenes hegelianos y ponen de manifiesto no solo las limitaciones burguesas de Hegel sino también las de Kant al hacer interpretaciones idealistas de la historia. Reconocen en ellos a la vez la gran contribución en la elaboración del método dialéctico. A Feuerbach, quien también había sido hegeliano en sus inicios y luego materialista en el modo de concebir la naturaleza, le critican su idealismo al concebir la sociedad y por considerar al hombre solo como un ser fisiológico, biológico, no como un ser social, activo.

La ideología Alemana y La Sagrada Familia son obras importantísimas en el desarrollo de la nueva concepción del mundo del Materialismo Histórico si bien es cierto con fuerte influencia de Feuerbach al caracterizar las relaciones capitalistas como deformación de la naturaleza humana.

En 1847 se constituye la Liga de los comunistas y Marx y Engels redactan su Programa en enero de 1848, conocido como “Manifiesto del Partido Comunista” y la consigna “Proletarios de todos los países, uníos” se transforma en consigna del proletariado mundial. Gigantesca obra de solo 30 páginas en donde se expone… “con una claridad y brillantes geniales, la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo, la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, de la sociedad comunista”. (4)
Las obras mencionadas y las Tesis son fundamentales en la nueva concepción de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, concepción que Marx y Engels denominarían “Concepción materialista de la historia”. (5) Importante es recordar que tanto Marx como Engels habían llegado ya en 1844 a conclusiones parecidas con respecto al movimiento político de la clase obrera en el sentido que la situación económica en que se encuentran obliga a los obreros a la lucha por su emancipación definitiva.

Tesis sobre Feuerbach

En la nota preliminar de “Ludwig Feuerbach” escrita en 1888 Engels escribe: “en ciertos aspectos (La filosofía de Feuerbach) representa un eslabón intermedio entre la filosofía hegeliana y nuestra concepción,” y continúa … “antes de mandar estas líneas a la imprenta, he vuelto a buscar y repasar el viejo manuscrito de 1845-46. La parte dedicada a Feuerbach no esta terminada. La parte acabada se reduce a una exposición de la concepción materialista de la historia, que solo demuestra cuan incompletos eran todavía por aquel entonces, nuestros conocimientos de historia económica. En el manuscrito no figura la crítica de la doctrina feuerbachiana; no servía, pues, para el objeto deseado. En cambio, he encontrado en un viejo cuaderno de Marx las once tesis sobre Feuerbach” … “Tratase de notas tomadas para desarrollar más tarde, notas escritas a vuelapluma y no destinadas en modo alguno a la publicación, pero de un valor inapreciable, por ser el primer documento en que se contiene el germen genial de la nueva concepción del mundo”. (6)

¿A que se refiere Engels con el germen genial de esta nueva concepción, expresada en las notas “escritas a vuelapluma”?
En la primera tesis de 15 líneas, la más larga de todas, Marx expone su reclamo en contra de todo el materialismo anterior… “que solo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo” y recuerda que el lado activo lo desarrolla el idealismo, pero de un modo abstracto porque “no conoce la actividad real, sensorial, como tal”. (7) Marx entonces está rechazando un tipo de filosofía contemplativa instalada en las nubes y a un tipo de filósofos que no ven y hasta rechazan la práctica humana como transformadora de la realidad.

En la tesis 1 es donde se percibe claramente el nuevo aporte teórico hecho por Marx, permitiendo superar a todo el materialismo e idealismo anterior, por primera vez se establece la importancia de la actividad sensorial humana, la práctica humana, la subjetividad práctica. Hasta ese momento se había tenido en cuenta la subjetividad teórica, la subjetividad cognoscitiva abstracta, pero no se había tenido en cuenta la subjetividad práctica que es también parte de la realidad objetiva.

En estricto rigor Marx se había referido a la “sensoriedad” en los “Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844”, o sea con anterioridad a las tesis sobre Feuerbach, al poner de relieve las limitaciones de la filosofía de Hegel en particular en su “Crítica de la Dialéctica hegeliana y de su filosofía en general”.

La actividad humana es actividad subjetiva, subjetividad práctica del sujeto, es el sujeto (hombre dotado de conciencia y voluntad que obra y conoce activamente) por tanto con su actividad, con su práctica, el que influye sobre la realidad objetiva modificándola y acelerando o retardando el propio desarrollo objetivo. La palabra práctica viene del griego y significa ejecutar, cumplir, obrar.

La actividad que realiza el hombre sobre el objeto (lo dado en el conocimiento o aquello hacia lo que esta orientado la actividad cognoscitiva del sujeto) puede ser captada por los sentidos, pero no son los sentidos los que realizan dicha actividad.
La actividad práctica subjetiva es todo lo que los hombres hacen objetivamente para asegurar la existencia y el desarrollo de la sociedad. El hombre actúa con todos sus medios, con instrumentos naturales y artificiales en los fenómenos, en las cosas y en general en la naturaleza y en la sociedad, y al hacerlo transforma la naturaleza, la sociedad y a él mismo. Marx lo dice de la siguiente manera en sus tesis 3; “La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado” (8).

Los hombres por tanto han sido formados por la práctica y todas sus facultades, incluido el pensamiento, surgen como sujeto de la historia y de la sociedad. Pero, aunque el hombre es una fuerza activa en la relación del sujeto con el objeto, está limitado por el propio objeto, por el conocimiento de dicho objeto. Para superar esos límites se hace necesario conocer las leyes que rigen el objeto y hacer concordar con él la actividad práctica del conocimiento, puesto que los objetivos del sujeto se forman de acuerdo con el desarrollo lógico del mundo exterior, condicionado por las necesidades del propio sujeto en sociedad y de acuerdo al grado desarrollo de esa sociedad.

Los materialistas anteriores a Marx sabían que el pensamiento, la conciencia, surgió como un proceso natural y al final de cuentas estaba explicado su origen por causas biológicas. Marx demostró que sólo se puede comprender la esencia del pensamiento, de la conciencia, si se tiene en cuenta su carácter social. Evidentemente sin la base biológica, el cerebro no funciona, pero solo se origina y se desarrolla en sociedad. Fuera de la sociedad no hay pensamiento humano. En relaciones con otros hombres el hombre adquiere conciencia y en la actividad laboral productiva conoce y refleja la naturaleza. Desde la infancia se forma la conciencia en base a palabras y con ellas se expresan ideas. Sólo revestido de palabras el pensamiento se hace real. El lenguaje es la realidad directa del pensamiento. El pensamiento no existe de otro modo que en la envoltura material de la palabra. No se puede separar el pensamiento del lenguaje. Pensamiento y lenguaje conforman una unidad.

El pensamiento, para que surja y funcione hacen falta no solo la base natural biológica, el cerebro y el sistema nervioso, sino fundamentalmente las condiciones sociales. La conciencia humana tiene carácter social y existirá hasta que existan hombres en sociedad.

La práctica abarca todas las formas materiales de la actividad humana en el proceso de la cual se crea la cultura material y espiritual del hombre. En la práctica ligada a la producción de medios de subsistencia, el trabajo, es la primera condición de vida de los hombres. El trabajo… “Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre”. (9)

“Práctica”, es también la lucha revolucionaria de la clase obrera y de todas las clases oprimidas bajo el capitalismo por mejorar las condiciones de vida y crear las condiciones para la construcción de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre.

Marx reconoce en Feuerbach el mérito de haber establecido la primacía de la realidad material por sobre cualquier otra consideración y en la disputa de si está primero la materia o la conciencia, haber establecido la primacía de la materia. Marx hace suya la idea de Feuerbach de concebir la realidad bajo la forma de las relaciones del hombre con la naturaleza y con los otros hombres. Pero para Feuerbach la realidad era objeto de contemplación y no de acción y de esa forma dejaba fuera en sus consideraciones el desarrollo económico y social y por tanto la dialéctica de la propia historia, puesto que es el desarrollo de la producción (Marx utiliza con frecuencia en sus primeros escritos el término industria para referirse a la producción) el que determina en última instancia el desarrollo de la sociedad y a su vez dicho desarrollo el curso de la historia.
Marx le critica a Feuerbach en la tesis 5 que… “no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial; pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica”. (10)

Para Feuerbach el hombre era un ser abstracto, un individuo puramente biológico, el carácter contemplativo de su filosofía se percibe en la tendencia al antropologismo o sea explicar todas las características y peculiaridades del hombre como producto supremo de la naturaleza. No alcanza a comprender que es el mismo hombre el que crea su segunda naturaleza, la social, la cultura, la civilización. Al margen de la sociedad no existe el hombre.

El materialismo premarxista no podía resolver correctamente la correlación entre sujeto y objeto porque el sujeto era concebido como algo pasivo cuyas facultades se transformaban a partir de su propia naturaleza, de su origen natural, mientras que para Marx la esencia del hombre había que buscarla en el “conjunto de las relaciones sociales” … (11) materiales e ideológicas, siendo las relaciones de producción las más importantes.

Observando el mundo en el que estamos inmersos nos damos cuenta de la actividad práctica de quienes nos antecedieron, de lo que nos dejaron en herencia, no partimos de cero. Desde la diferenciación del hombre con el resto de los animales, el hombre debió trabajar para conseguir sus medios de vida, en ese proceso se enfrentó y fue conociendo la naturaleza. Todo ese conocimiento y logros materiales es el que hemos heredado.

“La vida social es, en esencia, práctica” dice Marx en la tesis 8, y agrega “Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica”. (12)

La actividad cognoscitiva, también subjetiva, es antecedida por la actividad práctica subjetiva, la actividad práctica por tanto tiene primacía. Cuando se dice que la subjetividad práctica es parte de la realidad objetiva y que la modifica, significa también que puede ser captada por los sentidos, pero la modificación realizada en la realidad objetiva como más arriba dijimos no es una actividad de los propios sentidos.
Al insistir Marx en el desarrollo del lado activo que no esta en los sentidos sino en lo que ellos captan, no esta en contra de la actividad teórica en general sino en contra de una forma teórica abstracta desligada de la realidad.

Marx reconoce a la teoría como elemento necesario de la práctica y establece la prioridad de la realidad objetiva, sin ella no hay subjetividad como reflexión de esa realidad.

En la relación objetividad-subjetividad, la subjetividad aparece como actividad creadora del sujeto dirigida siempre al objeto, al conocimiento del mundo real eternamente en movimiento y desarrollo. Puesto que el conocimiento, cuando el conocimiento coincide con el objeto, cuando lo reproduce, aparece como conjunto de formas subjetivas o de imágenes subjetivas del mundo objetivo por parte del sujeto, se hace necesario analizar el vínculo entre lo subjetivo y objetivo o la dialéctica de lo objetivo y subjetivo en el concepto de verdad objetiva.

Las verdades corroboradas por la práctica histórica son verdades objetivas por tanto no dependen del sujeto y no significa que dicha verdad no pueda seguir desarrollándose. En ese sentido conserva el significado determinante, independiente de la diversidad de formas en que se exprese.

El hombre alcanza la verdad cuando en las formas del conocimiento por él creadas refleja el verdadero contenido de los objetos y fenómenos del mundo objetivo. Sólo en este caso las formas subjetivas se convierten en la expresión del contenido objetivo de la realidad objetiva independiente del sujeto en su existencia. Cuando se dice: independiente del sujeto, se refiere a los conocimientos ya logrados con anterioridad, en este sentido no dependen del hombre. Por un lado, los conocimientos son creados
por el hombre y por otro lado existen independientemente del hombre, estos dos rasgos de la verdad objetiva corroborados por la práctica son inseparables.
Al respecto Marx expresa lo siguiente en su tesis 2: “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico” (13).

La práctica constituye la base objetiva del conocimiento y es a su vez lo bastante movible, indeterminada y mutable para no permitir que el conocimiento deje de desarrollarse, pero también es lo bastante determinada como para poder separar los conocimientos correctos de los incorrectos. Las acciones de los hombres repetidas varias veces y hasta centenares de veces, conducen a resultados más o menos idénticos y eso lo sabe cualquier persona.

Engels recuerda los argumentos de Hegel al referirse a las extravagancias de algunos filósofos que niegan la posibilidad de conocer el mundo como Hume y Kant y expone… “La refutación más contundente de estas extravagancias, como todas las extravagancias filosóficas, es la práctica, o sea, el experimento y la industria”. (14)
La idea de “práctica” como criterio de la verdad la había tomado Marx de Hegel, lo repite Lenin en “Cuadernos filosóficos” al comentar el libro “Ciencia de la Lógica” de Hegel… “sin duda, en Hegel la práctica sirve como eslabón en el análisis del proceso del conocimiento y por cierto que como transición hacia la verdad objetiva (“absoluta”, según Hegel)” y Lenin recomienda: “véase las Tesis sobre Feuerbach”. (15)

Nada hay de absoluto en todas las afirmaciones anteriores y en “Materialismo y Empirocriticismo” Lenin aporta una explicación aclaratoria contundente, la cita es larga pero bien vale la pena releer una y mil veces: “Naturalmente no hay que olvidar aquí que el criterio de la práctica no puede nunca, en el fondo, confirmar o refutar completamente, una representación humana, cualquiera que sea. Este criterio también es lo bastante “impreciso” para impedir que los conocimientos del hombre se conviertan en algo “absoluto”; al mismo tiempo, es lo bastante preciso para sostener una lucha implacable contra todas las variedades de idealismo y agnosticismo. Si lo que confirma nuestra práctica es la verdad única, última y objetiva, de ello se desprende el reconocimiento de que el único camino conducente a esta verdad es el camino, que se mantiene en el punto de vista materialista”. (16)

La subjetividad de la verdad científica es la expresión de la actividad creadora del hombre, del sujeto, que no se puede desligar de cualquiera proposición verdadera, de cualquier idea, pensamiento, concepto o categoría que refleje la realidad correctamente, científicamente.

La relación objetividad-subjetividad tiene un carácter histórico concreto, o sea depende de circunstancias referidas a un período determinado de la historia.
Marx exige al materialismo y en especial al de Feuerbach, con el que junto a Engels se sintieron interpretados en sus comienzos, tener en cuenta el lado activo, la actividad práctica humana, tener en cuenta al sujeto práctico, la subjetividad práctica que es diferente a la actividad teórica, a la actividad cognoscitiva, pero que se condicionan mutuamente.

Marx no reduce todo a una forma de práctica, solo hace la diferenciación entre la “actividad humana sensible”, práctica transformadora, de la actividad teórica contemplativa. La actividad humana puede ser comprobada empíricamente en la experiencia sensible, práctica. Lo conocido y expresado en pensamientos, ideas, conceptos, categorías (actividad cognoscitiva) son el reflejo del mundo material en imágenes subjetivas. Con ayuda de las imágenes subjetivas (de lo ideal) el hombre en sociedad puede reflejar la esencia de las cosas reales. Las imágenes subjetivas naturalmente no pueden ser separadas de la práctica humana, de la subjetividad práctica que tiene primacía sobre las imágenes subjetivas. Pero son las imágenes subjetivas las que permiten al hombre en sociedad conocer la esencia de las cosas y a través de la práctica confirmar si las imágenes subjetivas corresponden o no a la realidad, a los fenómenos, a las cosas, a los hechos, a la materia.

El conocimiento es un tipo de actividad de los hombres en sociedad y corresponde a su actividad teórica, pero la teoría por sí sola no esta en condiciones de transformar la realidad, cosa que la distingue de la práctica.

La práctica se transforma en objeto del conocimiento y no es solo su base, puesto que el hombre al conocer el mundo en que se desenvuelve conoce de las leyes de su desarrollo y ese conocimiento lo pone a disposición del mejoramiento de su propia práctica. La práctica plantea a su vez problemas a la teoría, al conocimiento y exige su solución.

La práctica subjetiva es más amplia que el trabajo o la producción material y al recordarlo no se pone en segundo lugar el trabajo o la producción material, ni se le subestima pues el trabajo y la producción material son el fundamento, la base de todo desarrollo. De igual manera en la relación teoría-práctica, la práctica tiene primacía por sobre la teoría o sea somos primero sujetos prácticos y después somos sujetos teóricos.

“En un principio era la acción”. (17) y no el verbo, dice Goethe por boca de Fausto.
En la tesis ocho Marx escribe: “La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica”. (18)
Un alcance necesario en la relación teoría-práctica es el de no separar mecánicamente la teoría de la práctica, error cometido por muchos teóricos al leer superficialmente la 11 Tesis de Marx: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. (19), pues al confrontar Marx el término “interpretar” con “transformar” está planteando más bien una nueva concepción de la relación entre filosofía y práctica, entre teoría y práctica.
En la tesis 11 Marx tampoco niega los esfuerzos de muchos filósofos en la historia por cambiar la realidad, pero lo nuevo en su filosofía es que encuentra su fundamento en la actividad práctica humana y su capacidad de transformar la realidad. De allí la denominación de filosofía de la práctica o de la praxis (Palabra griega) para denominar la filosofía del marxismo. Marx no desecha las interpretaciones solo confirma que la filosofía es insuficiente como guía de la actividad práctica humana. Tampoco Marx hace apología de la práctica por la práctica de la que se consideraba un crítico, lo que hace es una correcta fusión de teoría y práctica. Se debe distinguir entre teoría y práctica, pero al mismo tiempo, teoría y práctica son inseparables entre sí.

La teoría cuando es científica o sea cuando refleja correctamente el objeto y generaliza la práctica, contribuye a su vez al propio desarrollo de la práctica. Se produce una fusión entre teoría y práctica. “La teoría solo se realiza en un pueblo en la medida en que ella misma es la realización de las necesidades de ese pueblo”, escribe Marx en su “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” y a su vez en la misma introducción Marx agrega: “No basta con que el pensamiento impulse (acucie, desee, anhele, vaya, apresure) hacia la realización; la misma realidad debe acercarse al pensamiento”. (20). En ese sentido debe comprenderse la frase de Lenin “sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario” (práctica revolucionaria), (21) en el sentido que el conocimiento, la teoría, puede adelantarse a la práctica de un periodo histórico determinado, pero, y este pero es importantísimo, puede adelantarse solo en el sentido de mostrar las tendencias generales del posible desarrollo que nuevamente irá siendo transformado, cambiado, moldeado, por la propia práctica. O sea, la teoría no se adelanta de manera profética, no profetiza nada.

El término “práctica revolucionaria” lo utiliza Marx en su tercera tesis: “La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana solo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria”. (22)
La teoría puede realizarse en la vida, en la realidad, sólo cuando ella misma sea la realización de la realidad. El marxismo como teoría por tanto no inventa ideales sociales, sino que descubre, investigando en la realidad misma, las tendencias en su propio desarrollo.

Con otras palabras, sin teoría revolucionaria puede haber cualquier tipo de práctica menos una práctica que favorezca el desarrollo social, y genere las condiciones para la liberación definitiva de la clase obrera y todas las clases explotadas por la oligarquía financiera, en las condiciones del capitalismo.

La teoría sin práctica no tiene objeto y la práctica sin teoría es ciega.
“La teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas”. (23)

La concepción marxista de los procesos sociales, del movimiento y desarrollo de la sociedad, se expresa en la idea de que es el propio hombre quien hace su historia y que las leyes que rigen la sociedad, las fuerzas motrices que la determinan, se deben buscar en la práctica social, en el trabajo creador de millones de seres humanos, en la actividad creadora de las masas populares.

En 1844 Marx y Engels estudian la historia y las condiciones sociales de Inglaterra y Francia y llegan a la conclusión que es el proletariado la única clase que puede y debe asumir el rol dirigente en la transformación de la sociedad, solo le falta la conciencia de su misión, la ciencia y la filosofía. Esta idea expuesta en varios artículos la desarrollan Marx y Engels ya en 1844 en el libro “La Sagrada Familia” (Apareció en febrero de 1845) escrito conjuntamente. Al referirse a la necesidad de que el proletariado se libere porque se condensan en él todas las condiciones de la sociedad actual agudizadas del modo más inhumano, concluyen que no podrá liberarse a si mismo sin abolir sus propias condiciones de vida… “Su meta y su acción histórica se hallan clara e irrevocablemente predeterminadas por su propia situación de vida y por toda la organización de la sociedad burguesa actual”. (24)

En el libro de Engels “Ludwig Feuerbach” citado al inicio de este artículo y a propósito de lo que Marx y Engels entienden por sistema filosófico escribe: “El sistema es, cabalmente, lo efímero en todos los filósofos, y lo es precisamente porque brota de una necesidad imperecedera del espíritu humano: de superar todas las contradicciones. Pero superadas todas las contradicciones de una vez y para siempre, hemos llegado a la llamada verdad absoluta, la historia del mundo se ha terminado, y sin embargo, tiene que seguir existiendo, aunque ya no tenga nada que hacer, lo que representa, como se ve, una nueva e insoluble contradicción”. (25)

Había necesidad por tanto de oponer a la vieja filosofía, a todos los “sistemas filosóficos”, la filosofía dialéctica que no impone a la naturaleza y a la historia ideas inventadas o artificiosas y subjetivas, si no que descubre en las concatenaciones reales, materiales, entre las cosas, las leyes que rigen el movimiento de los fenómenos mismos, leyes que son tendenciales. La filosofía materialista-dialéctica ya no necesita de una filosofía superior a las demás ciencias y Engels lo explica en su libro Anti Dhüring: “Desde el momento en que cada ciencia tiene que poner en claro la posición que ocupa en la concatenación universal de las cosas y en el conocimiento de éstas, no hay ya margen para una ciencia especialmente consagrada a estudiar las concatenaciones universales. Todo lo que queda en pie de la anterior filosofía, con existencia propia es la teoría del pensar y de sus leyes: la lógica formal y la dialéctica. Lo demás se disuelve en la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia” (26) de esta manera la filosofía tendrá por objeto ahora como ciencia, el pensamiento humano y el método de pensar; y en un sentido más amplio, la dialéctica como método universal de investigación.

La filosofía que criticaban Marx y Engels era la filosofía que se oponía a las ciencias positivas, a las ciencias particulares de la naturaleza y de la sociedad y que extraía sus conclusiones de la “razón” y no de los datos de las investigaciones científicas de las ciencias particulares. Ahora aparecía una filosofía que no se consideraba ella como una ciencia “absoluta” que pretende resolver todos los enigmas, sino que, como cualquier otro conocimiento de la realidad, se desarrolla y nunca llega a un punto o verdad definitiva. La nueva concepción no es una “ciencia de las ciencias” que se contrapone a las ciencias concretas que estudian formas determinadas del movimiento de la materia. La nueva concepción filosófica, se propone estudiar las leyes comunes a todas las formas del movimiento de la materia. La nueva filosofía no puede estar apartada de la vida, de la vida social y de los oprimidos, de los trabajadores y Marx lo expone de la siguiente forma: “Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales” (27)
Lo más importante de la filosofía creada y elaborada por Marx y Engels se refiere al valor metodológico de la nueva concepción materialista de la historia. El método deberá ser medio de cognición y de reproducción en la mente del objeto estudiado.
La nueva filosofía dará importancia a la forma de abordar los problemas, dará importancia a los procedimientos para el descubrimiento de los fenómenos.
En una carta a Werner Sombart, Engels le escribe: “Pero toda la concepción de Marx no es una doctrina, sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación y el método para dicha investigación” (28)

Al definir la dialéctica como método universal de conocimiento de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento se debe recordar que los procesos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento discurren dialécticamente o sea se rigen por las leyes de la dialéctica, podemos concluir por tanto que la dialéctica subjetiva (pensamiento dialéctico) es posible por la dialéctica objetiva de la propia naturaleza. Debemos recordar que sería incorrecto considerar la dialéctica sólo como método y el materialismo sólo como teoría, pues el método no sólo es dialéctico sino también materialista y la teoría es no sólo materialista sino también dialéctica.

Desde los inicios del marxismo como teoría se han dicho y escrito muchas tonterías en su nombre y en la actualidad no dejan de escribirse. Al respecto Yuri Plejanov lo recuerda en su libro “Las cuestiones fundamentales del marxismo” citando a Miguel Ángel quien decía de si mismo: “mis conocimientos engendrarán gran número de ignorantes”. Esta predicción se ha cumplido, desgraciadamente, en cuanto se refiere al marxismo. Son las concepciones de Marx las que en la actualidad engendran tantos ignorantes. La culpa no es evidentemente de Marx sino de aquellos mismos que dicen tantas tonterías en su nombre. Para evitarlo es necesario comprender el valor metodológico del materialismo histórico”. (29)

El desprecio por la filosofía marxista es capitulación ideológica y la capitulación ideológica es el comienzo de la capitulación política.

Los aciertos en política dependen en un importantísimo porcentaje de la visión teórica, esto significa un correcto análisis de las necesidades objetivas de las condiciones sociales y de las experiencias de lucha de los trabajadores.

Al escribir acerca del “germen genial de la nueva teoría” nos hemos propuesto un solo objetivo: incentivar la lectura de los clásicos del marxismo. No pretendemos más. Si alguien solo memorizase las frases seleccionadas y las usare sin tener en cuenta las condiciones concretas de una investigación o discusión, significa que no ha comprendido nada del objetivo, menos del método de Marx.

Lenin quien fue implacable en contra del relativismo y el dogmatismo escribió: “El dogmatismo se aferra a las citas de los libros como eruditos que parecen tener un fichero de citas en la cabeza y las sacan a relucir cuando las necesitan; pero si se da una nueva situación, no descrita en los libros se desconciertan y sacan del fichero justamente la cita que no viene al caso” (30)

Lo expuesto ha sido posible por el “contacto amistoso y choque hostil” (31) de ideas con mis camaradas y amigos David Canales U. y Juan Cuenca B.

Bibliografía

1) F. Engels. “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”. Editorial Progreso. 1974. Pág. 6
2) C. Marx, F. Engels. Editorial Progreso. OE en 3 t. t 1, Pág. 519.
3) F.E, C.M. Prólogo a “La Sagrada familia”. Editorial Grijalva 1958, Pág. 73.
4) V. I. Lenin. OC, t 26. Editorial Progreso 1984. Pág. 48.
5) C. Marx, F. Engels. Editorial Progreso. OE en 3 t. t 1, Pág. 523.
6) F. Engels. “Ludwig Feuerbach… Pág. 6.
7) Obra citada. Pág. 54.
8) Obra citada. Pág. 55.
9) C. Marx, F. Engels. Editorial Progreso. OE en 3 t. t 3, Pág. 66
10) Obra citada. Pág. 55.
11) Obra citada. Pág. 56.
12) Obra citada. Pág. 56.
13) Obra citada. Pág. 54-55
14) F. Engels. “Ludwig Feuerbach… Pág. 19.
15) V. I. Lenin. “Cuadernos filosóficos”. Editorial Ayuso. 1974. Pág. 198.
16) V. I. “Lenin. Materialismo y Empiriocriticismo” Editorial Progreso. 1974. Pág. 144.
1974. Pág. 19.
17) W. Goethe. “Fausto”. Editorial Sopena. 1976. Pág.33.
18) F. Engels. “Ludwig Feuerbach… Pág.56.
19) obra citada, Pág. 57.
20) C. Marx. “En torno a la critica de la filosofía del derecho, de Hegel, y otros ensayos”. Editorial Grijalbo. 1958. Pág. 11.
21) V. I. Lenin. Editorial Progreso. OE en 3 t. t 1, Pág. 137.
22) F. Engels. “Ludwig Feuerbach…Pág. 55.
23) C. Marx, F. Engels. “La Sagrada Familia”. Editorial Grijalbo 1958. Pág. 10.
24) Obra citada. Pág. 102.
25) F. Engels. “Ludwig Feuerbach… Pág.12.
26) F. Engels “El Anti-Dühring. Editorial claridad 1939. Pág. 33.
27) C. Marx. “En torno a la critica de la filosofía del derecho, de Hegel, y otros ensayos”. Editorial Grijalbo. 1958. Pág. 15.
28) C. Marx, F. Engels. Editorial Progreso. OE en 3 t. t 1, Pág. 534.
29) Yuri Plejánov. Editorial Fontanera. Barcelona. Pág. 53.
30) V. I. Lenin OC, tomo IX. Pág. 441. Editorial Progreso 1984.
31) F. Engels. “Ludwig Feuerbach…Pág. 24

David Mc Conell.

Max Berrú 1942-2018

El Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER, informa con profundo dolor el fallecimiento de nuestro Presidente, el querido compañero Max Berrú Carrión, destacado artista, fundador del Inti Illimani.

Su velatorio tendrá lugar en Michoacán (Lynch Norte 164).

Expresamos nuestra solidaridad a sus familiares.

Directorio del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Mar para Bolivia: Una defensa admirable

Sube a nacer conmigo hermano
Dame la mano desde la profunda.
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra.
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados

(Extracto del poema Alturas de Macchu Picchu. Pablo Neruda. Canto General.)

MAR PARA BOLIVIA: UNA DEFENSA ADMIRABLE

La defensa hecha por Bolivia de su derecho a tener un acceso soberano al mar, ha sido admirable, creativa, a ratos conmovedora. El gobierno boliviano ha incorporado a todo su pueblo en este anhelo, desde el más tierno párvulo hasta trabajadores, campesinos, mujeres, intelectuales, artistas, estudiantes, soldados, políticos, artesanos, profesionales. No hay uno sólo de los once millones de bolivianos, ajeno a esta demanda. La iniciativa de extender la bandera del mar a lo largo de 200 kilómetros debe haber congregado a varias decenas de miles de personas, cruzando valles, quebradas y mesetas. Todo se ha hecho sin proferir ofensas, argumentando con fuerza sus aspiraciones.

Y nuestras autoridades…. firmemente aferradas al Tratado de 1904, como si en los ciento catorce años trascurridos desde entonces no hubiera pasado nada.

Tengo a mi vista el libro Mar Para Bolivia, editado por el gobierno boliviano. Es un texto convincente, desprovisto de adjetivos y de ofensas. Hace un recorrido minucioso de las múltiples ocasiones en que diferentes autoridades chilenas se comprometieron a resolver la demanda boliviana de acceder al mar con soberanía. Comienza por citar las declaraciones de Domingo Santa María, entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, quién declaró lo siguiente el 26 de noviembre de 1879:

“No olvidemos por un instante que no podemos ahogar a Bolivia… Privada de Antofagasta y de todo el Litoral que antes poseía hasta el Loa, debemos proporcionarle por alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al interior sin zozobra, sin pedir venia. No podemos ni debemos matar a Bolivia” …

Más adelante, el libro cita los compromisos contraídos por Chile en la Conferencia de París y la Liga de las Naciones, organismo multinacional creado al término de la Primera Guerra Mundial. Se menciona a Agustín Edwards, representante chileno ante dicho organismo, quién ofreció el año 1921, iniciar negociaciones directas con Bolivia, para abordar el enclaustramiento marítimo. Esta declaración fue reafirmada un año más tarde por el delegado de nuestro país Manuel Rivas Vicuña, mediante nota dirigida a la Liga de las Naciones, reafirmando el compromiso chileno de entrar en negociaciones directas con Bolivia.

En seguida, el libro Mar Para Bolivia, cita propuestas realizadas por el gobierno chileno el año 1926 con la participación del Secretario de Estado de los Estados Unidos en calidad de mediador. En dicha oportunidad, Miguel Cruchaga, embajador de Chile ante los EEUU, presentó una propuesta ante dicho Secretario de Estado, planteando una división territorial en virtud de la cual, Tacna quedaría para el Perú, Arica para Chile y se cedería para Bolivia un corredor de cuatro kilómetros de ancho, partiendo de la frontera boliviana, siguiendo una línea paralela a lo largo de la frontera con Perú, hasta el villorrio Caleta de Palos.

Llegamos al 20 de Junio de 1950, ocasión en la cual el canciller Horacio Walker del gobierno de González Videla, envió una nota dirigida al Embajador de Bolivia que señala textualmente lo siguiente:

“Mi Gobierno será consecuente con esa posición y que, animado de un espíritu de fraternal amistad hacia Bolivia, está llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico.”

En dicha ocasión, el propio González Videla le comunicó al Presidente de los EEUU Harry Truman, que la fórmula de acuerdo por la cual Bolivia obtendría un acceso soberano al Océano Pacífico, sería a cambio del uso, por parte de Chile, de aguas del Lago Titicaca.

En 1975 se estuvo al borde de alcanzar una solución definitiva al diferendo existente entre ambas naciones, a raíz del encuentro sostenido entre los dictadores de Chile y Bolivia, Augusto Pinochet y Hugo Banzer, quienes suscribieron un acuerdo consistente en la creación de una franja de tierra paralela a la Línea de la Concordia, que Chile cedería a Bolivia hasta llegar al Océano Pacífico.
El gobierno chileno avanzó en la materialización de este acuerdo, procediendo a expropiar los terrenos de propiedad privada, afectados por la franja a ceder a Bolivia. Roxana Pey nos cuenta que su padre, el ingeniero Raúl Pey, fue una de las personas a quienes se le expropió un sector de una parcela de su propiedad, colindante con la Línea de la Concordia, decisión que su padre aceptó complacido por lo que significaba consolidar la paz y la amistad en esa región fronteriza. (1)

Como es sabido, este acuerdo fracasó por la negativa del Gobierno Peruano, ya que, en conformidad con lo establecido por el Tratado de 1904, cualquiera cesión de terreno de Chile a Bolivia, en territorio que originalmente perteneció al Perú, exige un acuerdo tripartito.

Un capítulo especial merece las diversas resoluciones aprobadas en las Asambleas de la OEA, en las cuales se presiona al gobierno de Chile a encontrar alguna solución. Particularmente explícita es una Resolución aprobada en la Asamblea General de 1979, en la cual se reconoció que el problema marítimo de Bolivia es un asunto de interés hemisférico permanente, recomendando a las partes que: “inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana con el Océano Pacífico”.

Me extendería demasiado dando a conocer los diversos compromisos acordados por los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, de encontrar fórmulas de mutua conveniencia.

La defensa de Chile ha enfatizado los aspectos jurídicos del caso, prescindiendo de sus alcances históricos y sociales.
Los jueces de La Haya son seres humanos de carne y hueso y creo imposible que vayan a soslayarlos. Mucha agua ha corrido bajo los puentes a lo largo de más de un siglo y no creo que el fallo vaya a dejar las cosas como están.

Las autoridades bolivianas han subrayado que cualquiera que sea el fallo de la Corte de La Haya, jamás cederán sus aspiraciones de acceder a un mar soberano.

¿Cuánto riesgo representa para nuestra seguridad, el mantener una situación de conflicto permanente con un país con el cual compartimos una larga frontera?

¿Cómo es posible que nuestras relaciones internacionales estén dedicadas casi exclusivamente a la suscripción de tratados de libre comercio en vez de incentivar la integración económica, social y cultural, en particular con nuestros vecinos?

Nuestros mandatarios salen de visitas oficiales al extranjero, acompañados de una nube de empresarios, banqueros y políticos. Excepcionalmente viaja algún académico. Jamás un dirigente sindical o social. ¡Qué decir un representante de nuestros pueblos originarios!

Yo no veo inconveniente en ceder a Bolivia un pequeño trozo de nuestro litoral en calidad de enclave. Chile se extiende frente al Océano Pacífico a lo largo de 4.200 kilómetros. ¿Porqué no ceder un tramo -digamos de 20 o 30 kilómetros- sobre el cual Bolivia ejerce su soberanía, a cambio de obtener a favor nuestro, por ejemplo, el acceso a algunos de sus abundantes recursos energéticos?
El mundo actual conoce innumerables casos de enclaves que funcionan sin generar problemas a nadie. Los más conocidos son Gibraltar, una base militar perteneciente al Reino Unido, rodeada totalmente por territorios de dominio español. La Ciudad del Vaticano, y la República San Marino, rodeadas por territorios de dominio italiano. El puerto de Kaliningrado perteneciente a Rusia, que está rodeado por Lituania y Polonia. Las ciudades puerto de Ceuta y Melilla, ambas pertenecientes a España, enclavadas en la costa norte de África, etc. etc.

En la Región de Antofagasta existen numerosas caletas deshabitadas o semihabitadas, que perfectamente podrían cederse para el dominio boliviano, sin afectar en absoluto nuestra integridad territorial ni nuestro desarrollo económico. Ganaríamos en cambio la paz con un pueblo hermano y la mutua colaboración en materias sociales, culturales y económicas.

Bolivia es hoy en América Latina un modelo de nación democrática velando por el bienestar de su población. El año 2009, se aprobó por abrumadora mayoría a través de un plebiscito nacional, una reforma constitucional que dio vida al llamado Estado Plurinacional Social, Unitario y Económicamente.

El preámbulo de esta Constitución es emocionante:

“En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonía, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores”.
“Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia”.

“El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.”.

La Constitución Boliviana reconoce los Derechos de los diversos grupos sociales del país y de sus pueblos originarios. Iguala las condiciones de género. Establece como servicios básicos el agua potable, alcantarillado, la electricidad, el gas domiciliario, el servicio postal y los servicios de telecomunicaciones, estableciendo como una responsabilidad del Estado la provisión de estos servicios, aún que algunos pueden ser gestionados a través de empresas privadas. Además, convierte el acceso al agua y al alcantarillado en Derechos Humanos, siendo estos servicios impedidos de ser privatizados o sometidos al régimen de concesiones.

El año 2009, Bolivia nacionalizó la explotación de su mayor riqueza nacional: los Hidrocarburos, lo cual ha generado para las arcas fiscales un ingreso de 35.000 millones de dólares durante la última década.

El año pasado, creó la empresa estatal Yacimientos del Litio Boliviano, encargada de desarrollar los procesos de química básica de sus recursos evaporíticos, con una participación del 100% estatal para la producción y comercialización del cloruro de litio, sulfato de litio, hidróxido de litios, carbonato de litio, cloruro de potasio, nitrato de potasio, sulfato de potasio, sales derivadas e intermedias y otros productos de la cadena evaporítica.
¡Qué diferencia con Chile!

Ahora. Si… ahora, meses atrás, aún bajo la administración de Michelle Bachelet, el Vicepresidente de CORFO, firmó un convenio con SOQUIMICH, empresa tras la cual figura el mayor agente corruptor de la política chilena, el ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, mediante el cual se le concede hasta el año 2030, la explotación de los inmensos yacimientos de litio existentes en el Salar de Atacama.

Acabamos de enterarnos del récord histórico que representaron el año pasado las ganancias proporcionadas al Estado chileno por la empresa estatal CODELCO, que se elevaron a la suma de 2.800 millones de dólares. Sin embargo, el litio, que acertadamente fue calificado por el Alcalde de Huechuraba como el futuro sueldo de Chile, lo estamos entregando al dominio del gran capital empresarial.

A diferencia de casi todos los países de América Latina, Bolivia es un país donde no se conocen actos de corrupción ni entre sus políticos ni entre su policía o fuerzas armadas.

Este es el país hermano del cual tenemos tanto que aprender y con el cual nuestras autoridades se niegan a encontrar una fórmula de acuerdo, poniendo fin a un conflicto centenario que cautele los intereses de ambas naciones y ambos pueblos.

Los debates en La Haya han desatado una inaceptable ola chauvinista en Chile. Se insiste que en este capítulo Chile tiene una política de Estado, es decir compartida unánimemente. No es verdad. Somos muchos quienes no compartimos las decisiones de nuestros gobiernos en esta materia. Bastó que el senador Alejandro Guillier manifestara la posibilidad de buscar un acuerdo en base a un canje territorial, para que lo cubrieran de los peores epítetos patrioteros, obligándolo a dar una suerte de explicación y a mantenerse en silencio durante su viaje a La Haya.

Días atrás, la Universidad Academia de Humanismo Cristiana, dio a conocer un video con declaraciones de siete Premio Nacionales chilenos, apoyando una salida al mar con soberanía a Bolivia. Ningún medio de comunicación nacional ha divulgado las opiniones de estas importantes personalidades de nuestra cultura.

En las décadas del 50 y 60 del Siglo XX, se generó un poderoso desarrollo artístico y cultural basado en nuestras raíces americanas. Fue una suerte de redescubrimiento de la identidad de América Latina. Pablo Neruda inició esta verdadera inmersión en nuestras raíces con la publicación en 1952 del Canto General. Lo sucedieron Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Eduardo Galeano y el joven Mario Vargas Llosa entre otros. En el canto popular, nos impactaron las creaciones de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Víctor Jara, Daniel Viglieti, y tantos otros.

El grupo musical Los Jaivas, llevó a los cuatro rincones del planeta, su magistral interpretación del poema Alturas del Macchu Picchu de Pablo Neruda.

¡Qué decir de los grupos musicales Quilapayún e Inti Illimani, recreando la vieja música andina y asumiendo para siempre sus seculares instrumentos: la quena y el charrango!

La globalización y el modelo económico neoliberal, han casi sepultado estas manifestaciones artísticas que tanto contribuyeron a la hermandad entre nuestros pueblos y nuestras naciones.
No podemos ni debemos arriar las banderas de la solidaridad entre pueblos de un pasado común, que siempre en su historia debieron enfrentar enemigos interesados en sembrar la discordia entre nosotros. Empeñados en dividirnos para imponer su dominio imperial.

Es imperativo recuperar la vigencia de una política orientada a la integración regional en los planos económico, social y cultural. Una política libre de los intereses del gran capital, orientada a la paz, el respeto y la sincera amistad de nuestros pueblos americanos.

Miguel Lawner

31.03.2018

Nota:

(1) Raúl Pey y su hermano Víctor, ganaron la propuesta convocada por la Junta de Adelanto de Arica en 1960 para la construcción de un puerto, ya que hasta entonces se operaba a través de muelles y un modesto espigón. Las obras requirieron incluso dinamitar un tramo del Morro de Arica, finalizando en 1966, dando vida al que las autoridades de la época calificaron como el segundo puerto en importancia, tras el de Valparaíso. 

Hace 33 años fueron degollados por pensar

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

José M. Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero

El 28 de marzo de 1985, Santiago Nattino, publicista, fue secuestrado en plena vía pública en el sector alto de la capital.
El 29 de marzo, a tempranas horas de la mañana, fue detenido, en momentos en que llevaba su hija al Colegio Latinoamericano de Integración, José Manuel Parada Maluenda, quien se desempeñaba como Jefe del Departamento de Análisis de la Vicaría de la Solidaridad. En esa misma oportunidad fue secuestrado Manuel Leonidas Guerrero Ceballos, profesor e inspector del mismo colegio y dirigente de la AGECH (Asociación Gremial de Educadores de Chile).

Familiares y compañeros de los detenidos se movilizaron. Interpusieron un recurso de amparo. Incluso indicaron el lugar en que podrían estar detenidos: el cuartel de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, DICOMCAR, ubicada en calle Dieciocho (donde se comprobó posteriormente habían estado). ¡La justicia nada hizo!

EL HORROROSO CRIMEN

Los autos se trasladaron hasta una zona de Quilicura cercana al aeropuerto. Se estacionaron en la berma, en las cercanías del fundo El Retiro. “El Fanta”, Zamora y González Betancourt se quedaron en su vehículo.

Guerrero fue el primero en ser bajado. De rodillas, esposado y vendado en una especia de hondonada junto al camino, el sargento Fuentes le tomó la cabeza por atrás y le cortó el cuello con un corvo. El vehículo se movió unos 30 metros al norte. Bajaron a Nattino, también esposado y con la vista vendada. Usando la misma arma, el cabo Sáez repitió la ejecución. El auto volvió a avanzar algunos metros, donde fue bajado Parada. Tendido de espaldas, esposado y vendado, el cabo Salazar tomó el corvo y le dio un profundo corte en el abdomen. La víctima se resistió y gritó de dolor, lo que aterró a su verdugo. Un tercer agente bajó del coche y lo degolló.

A los tres cuerpos les retiraron las vendas y esposas. Consumados los crímenes, el grupo se trasladó hasta su cuartel, en la calle 18.

LOS ENCONTRARON DEGOLLADOS

Pasado el mediodía del sábado 30 de marzo de 1985, en el camino que une Quilicura con el Aeropuerto de Pudahuel, dos hermanos campesinos encontraron los tres cadáveres. Estaban horriblemente degollados. Siete horas más tarde, fueron trasladados al Instituto Médico Legal, donde familiares y amigos de Parada, Guerrero y Nattino, esperaban conocer la identidad de los cuerpos.

Pinochet, militares y civiles participantes en la dictadura negaron su participación en ese monstruoso crimen.

El Informe Rettig señaló: “De los antecedentes narrados y los reunidos en la investigación judicial, la Comisión ha llegado a la convicción de que Manuel Guerrero, José Parada y Santiago Nattino fueron ejecutados por agentes estatales en razón de su militancia y las actividades que realizaban, en violación de sus derechos humanos”.

¿Por qué se les asesinó en forma tan bárbara? Por la razón (o la sin razón) de pensar en forma distinta al dictador. Por entonces, mucha gente en todo el mundo, al conocer el terrible crimen perpetrado a fines de marzo de 1985 en Chile por los agentes de la tiranía, unieron sus voces “para que nunca más”.

Cínicamente “La Tercera”, que durante la dictadura fue el órgano oficial de los verdugos, informó así el 30 de marzo de 1985:

NO HAN SIDO NI PUEDEN SER OLVIDADOS

Para este domingo 1 de abril de 2018 se ha convocado a una gran actividad conmemorativa, al cumplirse 33 años de la brutal muerte de los tres profesionales comunistas José Manuel Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero, victimas del caso degollados de 1985 en plena Dictadura .

Desde la Casa del Maestro en Santiago, Javiera Parada hija de José Manuel Parada Sociólogo, funcionario de la Vicaría de la Solidaridad secuestrado y muerto por la DICOMCAR de Carabineros, sostuvo que este acto conmemorativo refuerza la importancia de la verdad, la justicia y la memoria, sobre todo en tiempos donde la lucha por los Derechos Humanos se centra no solo en lo ocurrido en el pasado sino también en los desafíos que nuestra sociedad hoy debe afrontar.

Por su parte, el Vicepresidente del Colegio de Profesores Jaime Gajardo consideró la actividad de este domingo como una buena instancia de unidad y diálogo entre las diversas fuerzas políticas y movimientos sociales en orden a defender los avances en Derechos Humanos frente a una Derecha que intenta cubrir con un manto de impunidad los atroces crímenes cometidos por la represión.

Hernán Ramirez Necochea

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Hernán Ramírez Necochea nació en Santiago el 29 de marzo de 1917. En 1934 ingresó al Partido Comunista de Chile, en el que militó hasta su muerte y, en ese mismo año, comenzó a estudiar en el Instituto Pedagógico. En 1938 recibió el título de Licenciado en Filosofía con mención en Historia.

Realizó estudios en Estados Unidos, Inglaterra, España, Unión Soviética y Checoslovaquia.

EN EL INSTITUTO PEDAGÓGICO

Ejerció como profesor de historia en liceos de Santiago. En 1945 comenzó a trabajar en el Instituto Pedagógico, como ayudante de cátedra del profesor Juan Gómez Millas.

En 1952, fue profesor fundador de la cátedra de Historia Económica y Social.

“LA GUERRA CIVIL DE 1891”

Su primer libro, titulado “La Guerra Civil de 1891”, tiene un extenso prólogo del historiador Guillermo Feliú Cruz. En él, refiriéndose a Hernán Ramírez, relató: “Me tocó conocerlo y apreciarlo en el Departamento de Historia en la época en que fue mi alumno. Era casi un niño. Dentro de una seriedad desconcertante, disciplinado, estudioso, fino y delicado en su trato, Hernán Ramírez poseía un temperamento ardiente, apasionado y reflexivo. Un profundo don de observación le distinguía de sus compañeros”.

“En Hernán Ramírez –continuaba don Guillermo Feliú Cruz- me ha parecido ver, por la claridad del pensamiento y la disciplina de su espíritu, un artista embebido en los estudios históricos. El don de la armonía me parece su más acentuada característica intelectual”.
Finalizaba su prólogo afirmando: “Lo que yo no había conocido y nunca consideré un factor decisivo en las causas de la Revolución de 1891, era la acción de esta aristocracia, mejor dicho ahora con precisión, de una plutocracia al servicio de intereses que no fueran los permanentes del país. Esta es una conclusión desafortunada a la que he llegado después de la lectura de este libro.”

Ya en esa, su primera obra, Hernán Ramírez Necochea, demostró sus notables cualidades: un historiador serio, documentado y muy riguroso que, utilizando el marxismo, desentrañó las claves para explicar muchos momentos de la historia de Chile.

“HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO”

En 1956, fue publicado su libro “Historia del Movimiento Obrero en Chile. Antecedentes- Siglo XIX”.

En la introducción de esta notable obra, escribió Hernán Ramírez:
“Ni la clase obrera ni el movimiento por ella generado han merecido la debida atención de los hombres de estudio; existe así, inédito, un gran capítulo de la historia nacional… Ha llegado el momento de llenar este vacío”.

Uno de los méritos de este libro fue demostrar con antecedentes irrefutables que la lucha obrera no apareció en Chile, como sostienen algunos historiadores, sólo en el siglo XX, sino en la centuria anterior. En 1834, se produjo en el mineral de plata de Chañarcillo la primera huelga obrera y durante los restantes años del siglo XIX hubo no menos de 110.

“BALMACEDA Y LA CONTRARREVOLUCIÓN DE 1891”

Hernán Ramírez tenía una notable modestia y gran sentido autocrítico. En 1958 apareció su tercer libro: “Balmaceda y la Contrarrevolución de 1891”.

En él explicó: “En 1951 publiqué un libro titulado ‘La guerra Civil de 1891. Antecedentes económicos’. Esa obra, a pesar de sus defectos –que reconozco-, encontró benévola y favorable acogida; tanto así, que a los pocos meses de publicada, la edición se agotó.

Desde entonces para acá –continúa el historiador-, he tenido oportunidad suficiente para reflexionar sobre las observaciones muy atinadas hechas por lectores, colegas y críticos. Por otra parte, en estos siete años, realicé nuevas investigaciones tanto en Chile como en Inglaterra. A la luz de los nuevos elementos de juicio que había logrado reunir, emprendí la tarea de rehacer el libro publicado en 1951, introduciendo algunas modificaciones importantes en su estructura”.

DIRIGENTE SINDICAL DEL MAGISTERIO

Hernán Ramírez fue un responsable y activo miembro de la organización sindical del Magisterio, un luchador decidido por la educación del Estado. Participó en varios eventos de su gremio, la Sociedad Nacional de Profesores, que agrupaba a los maestros de liceos. Por ejemplo, en la Tercera Convención Nacional, efectuada en abril de 1958., Hernán presentó un documentado trabajo sobre el profesorado secundario y el Estado Docente. Sus tesis sirvieron de base para algunas de las resoluciones aprobadas en esa Tercera Convención, realizada durante el segundo Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo.

Una de ellas, planteaba “la reducción del monstruoso horario de 36 horas que actualmente desempeñan los profesores de Educación Secundaria y declarar que ninguna reforma podrá prosperar mientras el profesorado carezca de tiempo suficiente para el estudio, la reflexión y el perfeccionamiento de su profesión docente”.
Otra resolución, sobre el estado Docente, exigía: “Que el total de subvenciones destinadas a colegios particulares se supriman y los dineros pasen a integrar el Fondo Nacional de Educación.” Era abril de 1958.

En esa Convención de los maestros secundarios del país, Hernán Ramírez fue elegido director de la Sociedad Nacional de Profesores, SONAP.

“ANTECEDENTES ECONÓMICOS DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE”

En 1959 fue editado el cuarto libro de Hernán Ramírez. Su título “Antecedentes económicos de la Independencia de Chile”. En el Prefacio, el autor escribió: “El juicio que merezca este ensayo a los estudiosos y a los lectores interesados en la materia, será una referencia muy valiosa en la prosecución de mis estudios sobre la historia económica de Chile; me permitirá aquilatar en que medida la orientación de mis esfuerzos es correcta y científicamente válida”.
En esa obra planteó, refiriéndose a la principal causa de la Independencia:

”Hacia fines del siglo XVIII, las posibilidades de mayor expansión de nuestro país eran entrabadas por su calidad de colonia. Todos sus elementos, comprimidos por la potencia metropolitana y por estructura del Imperio habían llegado a un máximo de crecimiento posible dentro del molde colonial. Pero, las férreas ligaduras que le ataban a España impedían que tales elementos –dotados ya de propias energías- pudieran continuar su desarrollo. Se suscitó de esta manera un antagonismo o contradicción entre los intereses de Chile y los de la Metrópoli”.

En otra parte agregaba: “Los pocos patriotas que ‘pensaron’ la Independencia, representaron la conciencia naciente de un profundo proceso en desarrollo; ellos actuaron con tesón y audacia y, colocados en una encrucijada pudieron dar cima a sus propósitos”.

“HISTORIA DEL IMPERIALISMO EN CHILE”

En 1960 publicó Hernán Ramírez su quinto libro, “Historia del imperialismo en Chile”. Esta obra le sirvió de base para obtener el grado de Doctor en Ciencias Históricas en la Universidad Carolina de Praga.

“ORÍGENES Y FORMACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE”

En 1965 apareció su sexto libro. Título: “Orígenes y formación del Partido Comunista de Chile”. En el prefacio escribió: “El estudio de su pasado (del Partido) permite desentrañar con nitidez la dinámica de la lucha de clases en Chile; es decir, permite ver la totalidad de las fuerzas que operan en la sociedad, la naturaleza y orientación de esas fuerzas, las contradicciones que hay entre ellas y la forma cómo se comportan”.

“ESTADOS UNIDOS Y AMÉRICA LATINA”

También en 1965 se publicó su obra “Estados Unidos y América Latina. 1930-1965”. Colección Realidad Americana. Colección vertientes de la libertad. Editora Austral, 1965. 298 páginas.
Finaliza esta obra, escribiendo: La revolución latinoamericana está en marcha; ha comenzado un movimiento semejante al de 1810. Los pueblos de América Latina, gradualmente y con vigor, se colocan a la altura de esa legión de próceres –conocidos y anónimos- a quienes todos veneran porque tuvieron el coraje de rebelarse y de luchar bravamente contra las metrópolis que sojuzgaban a sus patrias.
“Esta epopeya que tenemos por delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados, la van a escribir las masas progresistas; los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina; lucha de masas y de ideas; epopeya que llevarán adelante muchos pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy que empiezan a quitarse el sueño. Nos consideraba rebaño impotente y sumiso y ya se empieza a asustar de ese rebaño: rebaño gigante de doscientos millones de latinoamericanos en los que advierte ya a sus sepultureros el capital monopolista norteamericano” (*)
(*) Segunda Declaración de la Habana. 1962.

EL DECANO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA

En 1967, Hernán Ramírez fue elegido decano de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, jugando desde cargo un importante papel en las luchas por la reforma universitaria.
En entrevista publicada por la revista Araucaria N.º 3 de 1978, a la pregunta de si la Reforma 1967- 1969 fue fundamentalmente obra del movimiento estudiantil, respondió:

“En gran medida, sí. Los estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso primero, de la Universidad Católica de Chile enseguida y luego los de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, fueron quienes asumieron la responsabilidad de promover el proceso reformista en sus respectivas corporaciones. Pero, muy rápidamente, encontraron eco entre los académicos…”

El entrevistador interrumpe: “¿Y usted qué papel desempeñó? Porque recuerdo muy bien que se le llamó el ‘Decano de la Reforma’.”
Contestó Hernán Ramírez, con su característica modestia:
“Me parece que en asuntos como los que ahora merecen nuestra atención, las actuaciones personales no cuentan mayormente. En realidad, me correspondió desempeñar cierto papel en la reforma de la Universidad de Chile. Creo que, en esto, el azar y las circunstancias tuvieron mucho que hacer. Pienso que fundamentalmente fui intérprete, portavoz y ejecutor de la voluntad de mi Facultad, prácticamente de toda ella. En algún sentido, fui punto de convergencia de aspiraciones colectivas y pude actuar en función de ellas. Por otro lado, pienso que mi militancia política –que de ningún modo menoscababa mi condición de universitario, sino más bien la enriquecía- y aún mi calidad de profesor de Historia, me permitieron ser sensible a los procesos que tenían lugar en el país y comprender el lugar que en ellos correspondía a la Universidad”.

EN EL EXILIO

El 11 de septiembre de 1973 se produjo el golpe militar que instauró la dictadura fascista. Hernán Ramírez, como muchos otros patriotas, debió salir al exilio. Tenía 56 años de edad. Vivió el destierro en París, junto a su esposa la profesora Matilde Aguirre. Desde Francia siguió atentamente lo que ocurría en Chile. Participó en las acciones solidarias con la lucha del pueblo contra la tiranía. Trabajó en la Universidad de Vicennes.

Falleció en el destierro, en París, el 21 de octubre de 1979.

“LAS FUERZAS ARMADAS Y LA POLÍTICA EN CHILE”

En 1984 fue publicado por la Casa de Chile en México su libro “Las Fuerzas Armadas y la política en Chile”. En él se explica:

“El profesor Hernán Ramírez Necochea trabajaba aún en el presente texto, cuando la muerte interrumpió una vida y una obra plenas de significado”.

SEGUNDA EDICIÓN DE “ORÍGENES Y FORMACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE”

También en 1984, la editorial Progreso de Moscú publicó una segunda edición de “Origen y Formación del Partido Comunista de Chile”.

En el prólogo firmado en París en junio de 1979, sólo cuatro meses antes de su fallecimiento, Hernán Ramírez relató:

“Este libro debió haberse publicado en Chile a fines de 1973. Sin embargo, los acontecimientos que han tenido lugar a partir del 11 de septiembre de ese año impidieron que tal cosa sucediera. Sus originales fueron quemados y sólo pudo salvarse una fracción del primer borrador manuscrito. Venciendo no pocas dificultades, pude rehacer el trabajo que el lector tiene ahora en sus manos”.
Más adelante señaló: “He reescrito este libro en un tiempo de tinieblas para mi Patria… Con él he querido, antes que nada, rendir mi modesto y emocionado homenaje de admiración y respeto a todos mis compatriotas que fueron inmolados o martirizados, que sufrieron y sufren el terror, que no se han doblegado, que conservan su integridad de hombres y de ciudadanos dignos y que combatieron y combaten –hasta el sacrificio- por el restablecimiento de la paz, la justicia y la libertad de Chile y por la reanudación del curso de una historia nacional que nos enorgullece y que ha sido ominosamente interrumpido.”

Surge el Frente Popular en Chile

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Entre 1929 y 1933 el capitalismo entró en una crisis sin precedentes. En Estados Unidos, país en que se había iniciado en 1929, la producción industrial se derrumbó y los cesantes sumaban 16 millones. La crisis alcanzó a todo el mundo capitalista. Sólo la Unión Soviética se vio libre de ella.

La crisis agudizó la lucha de clases. Los conflictos sociales se intensificaron. Se produjo el ascenso del movimiento obrero internacional, lo que unido a la atracción que ejercía la Unión Soviética sobre las masas populares, obligó a la burguesía a buscar un nuevo sistema político. La democracia parlamentaria no servía para contener las aspiraciones de los trabajadores. Se necesitaba otra forma de dominación que destruyera las organizaciones obreras, que impidiese la existencia de éstas y que controlara férreamente a los trabajadores. Esta forma de dominación fue el fascismo.

A DETENER EL FASCISMO Y LA GUERRA

En 1922 llegó al poder el fascista Benito Mussolini en Italia. El 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado Canciller en Alemania y en seis meses implantó la dictadura nacionalsocialista en ese país. Se impuso la sangrienta represión contra los trabajadores y todos los que se opusieran al Tercer Reich. Al mismo tiempo, se hicieron evidentes los peligros de una guerra mundial.

Del 25 de julio al 20 de agosto de 1935 se realizó en Moscú el VII Congreso de la Internacional Comunista. Concurrieron 513 delegados de 65 partidos comunistas y organizaciones afines. Estuvieron presentes personalidades como Dolores Ibarruri, Ho Chi Ming, Palmiro Togliatti, Jorge Dimitrov. También Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido Comunista de Chile.
Ese importante evento mundial llamó a constituir amplios frentes antifascistas en todos los países, los frentes populares, y crear gobiernos de frente único antifascista.

EN CHILE FINES DE 1935

En Chile, los comunistas invitaron a los partidos del bloque de Izquierda a formar el Frente Popular. No hubo respuesta alguna.
Mejor recibimiento tuvo la proposición comunista entre otras colectividades. Relata Elías Lafertte, en “Vida de una Comunista”:
“Algunos políticos de diferentes partidos, acogieron la idea con enorme entusiasmo, como Rossetti, Justiniano Sotomayor y, sobre todo, Juan Antonio Ríos, que era Presidente del Partido Radical. Ríos nos ayudó mucho en las gestiones preliminares para formar el Frente Popular. Hubo ocasiones en que el Secretario General del PC tenía que sostener entrevistas con otros políticos a escondidas de la policía. Pues bien, muchas de estas conversaciones se desarrollaban en el automóvil de Juan Antonio Ríos, manejado por él mismo”.

LA UNIDAD SURGE DESDE LA BASE

El 3 de febrero de 1936 estalló una huelga ferroviaria. Los trabajadores protestaban contra la arbitraria medida del gobierno de Alessandri de negarse a pagar una gratificación que obreros y empleados de esos servicios habían conquistado dos años atrás.
Las tres organizaciones sindicales del sector -la Federación Santiago Watt, la Federación Ferroviaria de Chile y la Federación de Empleados Zona Sur- se unieron y constituyeron un comando único para dirigir la lucha.

Este paro fue uno de los movimientos más importantes de esos años. Durante diez días los trenes de carga y pasajeros de la primera y segunda zona ferroviaria paralizaron, aunque no totalmente. Pero la huelga fue total en la tercera zona, que comprendía desde Talca a Puerto Montt.

Arturo Alessandri, entonces Presidente de la República, reprimió a los huelguistas. Detuvo, encarceló y relegó a dirigentes sindicales y políticos. Entre ellos a personeros del PR. Elías Lafertte fue de¬portado a México.

Derrotado el movimiento de los ferroviarios, 680 obreros y empleados fueron lanzados a la cesantía.

La represión no detuvo el proceso unitario. Al contrario, lo aceleró. Nuevos sectores entraron al combate contra el gobierno. Se inició una potente campaña por las libertades públicas. Su primera victoria fue lograr liberar a los presos y el retorno de los relegados.
En la solidaridad con la huelga y las luchas por las libertades se fue forjando la unidad por la base. Allí estaban juntos comunistas, socialistas, radicales-socialistas, radicales, demócratas, independientes. Los hechos, las acciones comunes, fueron mostrando la necesidad y la posibilidad del Frente Popular.

LOS COMUNISTAS Y EL FRENTE POPULAR

En febrero de 1936, Carlos Contreras Labarca expuso el pensamiento comunista sobre el Frente Popular:

“…Es un bloque de partidos, es un frente de clases para la lucha por el Programa de Liberación Nacional. Cada Partido y organización que ingresa en él conserva su fisonomía y estructura propia. Ninguno renuncia a sus principios doctrinarios ni a su organización interna. Se comprometen a no atacarse recíprocamente, siempre que se cumplan las decisiones, el programa y las bases del Frente Popular, conservando plenamente la libertad de crítica; se someten a las decisiones democráticamente aprobadas y respetan la disciplina del Frente Popular. El Frente Popular es la unidad de acción, pero no la disolución de los partidos”.

Dentro del PS fue ganando adeptos la idea del Frente Popular. Pero la aceptación no era unánime en el PS. En el III Congreso de enero de 1936, aparecieron dos posiciones claramente opuestas: una a favor de la unidad; otra en contra.

NACE EL FRENTE POPULAR

En la tarde del 26 de marzo de 1936, concurrieron a las oficinas del diario “La Opinión” -que estaban ubicadas en la Alameda frente a la calle Estado- dirigentes del Partido Comunista, del Partido Socialista, del Partido Democrático, del Partido Radical-Socialista y del Partido Radical. En la oficina de su Director, Juan Bautista Rosetti, firmaron el pacto que da vida al Frente Popular (FP).
El 8 de abril, los mismos personeros suscribieron el Programa del Frente Popular, “esencialmente democrático, antiimperialista y antioligárquico”, que constaba de tres partes; en verdad tres programas. Uno de orden general; otro, que comprendía las tareas inmediatas del gobierno, una vez triunfante el Frente Popular. Finalmente, un programa destinado específicamente a la juventud”.
También en ese mes de abril, tuvieron lugar elecciones complementarias para elegir un senador por las provincias de Bio-Bio, Malleco y Cautín, en reemplazo del fallecido parlamentario del Partido Democrático, Artemio Gutiérrez. El Frente Popular pre¬sentó como candidato al latifundista de la zona, miembro del ala derechista del radicalismo y uno de los más enconados opo¬sitores a la formación del Frente Popular, Cristóbal Sáenz. Triunfó la coalición de la izquierda, ganando su primera confrontación electoral.
Este éxito mostró la vigencia e importancia del Frente, constituido apenas un mes atrás.

En octubre de 1936, el Partido Comunista inició la publicación del periódico “Frente Popular”, el que -según el periodista y dirigente comunista, Rodrigo Rojas- jugó “importante papel en la tarea de agrupar a los sectores democráticos del país a fin de cerrar el paso al fascismo, e impulsar toda una serie de realizaciones que posibilitaran la creación de la ba¬se material y técnica para el ulterior desarrollo económico-industrial de Chile”.

SURGE LA CTCH

El 25 de diciembre, se inició el Congreso de Unidad Sindical en el que participaron la FOCH, la que -a pesar de la represión sufrida- continuaba siendo la central sindical más poderosa del país, la Confederación Nacional Sindical, CNS, y la Confederación Nacional de Trabajadores, CNT; estas dos últimas controladas por el PS. Estas tres centrales se unieron en ese Congreso, dando nacimiento a la Confederaci6n de Trabajadores de Chile, CTCH.
Esta nueva central reunía, al momento de su fundación, más de 100 mil afiliados. Uno de sus primeros acuerdos fue incorporarse al Frente Popular.

La CTCH tuvo un vigoroso desarrollo. En 1938, contaba con 116 mil miembros; en 1939, con 173 mil y en 1941, con 200 mil.

ELECCIONES PARLAMENTARIAS DE 1937

En marzo de 1937 tuvieron lugar elecciones Parlamentarias. Los partidos que formaban el Frente Popular alcanzaron un total de 140.153 sufragios, un 33,99 % del total. La derecha obtuvo 173.360 votos, el 41,05 %.

Dentro del FP, la colectividad más fuerte era el Partido Radical.
El PC eligió en esa oportunidad a Elías Lafertte como senador por Tarapacá y Antofagasta. Éste se encontraba desterrado en México desde 1936, condena aplicada por el gobierno de Arturo Alessandri debido a su participación en la huelga ferroviaria de comienzos de ese año. Su elección le permitió retornar a la patria en gloria y majestad.

Los comunistas obtuvieron también siete diputados: Carlos Contreras Labarca, José Vega Díaz, Juan Guerra, Andrés Escobar, Marcos Chamúdez, Amador Pairoa y Oscar Baeza.

El 10 de abril de 1938 se inició en Santiago el Décimo Congreso Nacional del Partido Comunista, llamado el “Congreso de la Victoria”.

El 14 de abril de 1938, el Congreso del PC suspendió su desarrollo, para permitir la participación de los delega¬dos en la Convención Presidencial del Frente Popular.

LA CONVENCIÓN PRESIDENCIAL DEL FRENTE POPULAR

La coalición izquierdista acordó que su candidato sería elegido en una Convención Nacional.

Esta se inauguró en Santiago, el 14 de Abril de 1938, como un homenaje y señal de solidaridad con la lucha de los demócratas hispanos, por cumplirse justamente ese día el aniversario de la proclamación de la República Española.

“La inauguración –relata Elías Lafertte, en “Vida de un Comunista” – tuvo lugar en el Caupolicán, lleno de bote a bote y las sesiones de trabajo se hicieron en el Congreso. El reglamento de la convención –agrega- establecía que para la elección del candidato presidencial serían necesarios dos tercios de los votos de los mil doscientos participantes, que estaban distribuidos así: Partido Radical 450; Partido Socialista 350; Partido Comunista 120; Partido Democrático 120. Participaba también en la convención con 60 votos la Confederación de Trabajadores de Chile, que acababan de constituirse en reemplazo de la vieja y heroica FOCH, cuyas combativas huestes se habían enrolado en la nueva Central. De estos 60 votos, 30 eran comunistas y 30 socialistas”.

En las primeras ruedas, cada partido votó por su propio candidato: los radicales por Pedro Aguirre Cerda, los socialistas y la mitad de la CTCH por Marmaduke Grove, los democráticos por Juan Pradenas Muñoz y los comunistas y media CTCH por Elías Lafertte.

Cuando ya habían tenido lugar catorce votaciones, en la mañana del domingo, Pedro Aguirre Cerda fue proclamado, sin votación, por unanimidad, candidato del Frente Popular.

PEDRO AGUIRRE CERDA

Según Elías Lafertte, “Aguirre Cerda era un viejo y experimentado político radical, con un pasado parlamentario y ministerial que le permitía afrontar esta elección. Profesor secundario y universitario, había observado una tranquila oposición a la dictadura de Ibáñez, por lo cual había debido expatriarse. Sus libros sobre los más candentes problemas nacionales lo presentaban como un político estudioso, comprensivo de nuestra realidad nacional. Sucarácter era alegre, socarrón a veces y creo que su aspecto de roto chileno, con los bigotes caídos en los extremos y los ojos “achinados” lo ayudó mucho a ganar la simpatía popular. No era orador fogoso, pero indudablemente sabía decir las cosas. Las largas giras políticas y electorales en que me tocó acompañarlo me dieron la oportunidad de conocerlo”.

La designación del candidato del Frente Popular obligó a los partidos de derecha a apresurarse a nombrar su abanderado. El 23 de abril de 1938, una Convención Presidencial de la Derecha, proclamó como postulante a La Moneda a Gustavo Ross Santa María, ex ministro de Hacienda de Arturo Alessandri Palma.

LA CAMPAÑA DE 1938

Se inició la campaña presidencial del Frente Popular. El PC designó a Elías Lafertte para formar par¬te de la comitiva de Pedro Aguirre Cerda.

No fue una campaña fácil. Los resultados de las elecciones parlamentarias de 1937 habían arrojado una clara mayoría para la derecha. Ésta controlaba gran parte de la prensa, la que llevaba adelante una verdadera campaña del terror contra el candidato popular. El FP realizaba esforzadas acciones. Una de ellas y de vital importancia, fue la gira presidencial, que según recuerda Elías Lafertte, fue “muy larga y detallada, una de las giras electorales más completas que candidato alguno haya realizado a través del país, pues abarcó desde Arica a Chiloé, comprendiendo más de ciento cincuenta ciudades, pueblos, aldeas y lugares. Don Pedro hablaba en las proclamaciones y banquetes. Oradores obligados en todos los actos éramos Grove y yo”.

El 5 de ese mes ocurrió un trágico hecho. Alrededor de las 12 horas, un grupo de jóvenes que había asistido el día anterior a la proclamación de Carlos Ibáñez por la Alianza Popular Libertadora, penetró al edificio del Seguro Obrero Obligatorio, ubicado en Morandé esquina con Moneda. Un carabinero intentó detenerlos. Los muchachos le dieron muerte. Se apoderaron del séptimo piso; se les unieron otros jóvenes que habían ingresado poco antes al edificio.

A esa misma hora, otro grupo entró en la Casa Central de la Universidad de Chile, cerró sus puertas y secuestró en su interior al personal que estaba en funciones.

Apenas conocida la noticia, se reunieron en La Moneda el Presidente Alessandri con altos jefes militares y de la policía. Se resolvío aplastar de inmediato la sublevación.

Llegaron a la Plaza de la Constitución efectivos del Regimiento Tacna, que emplazaron cureñas contra el edificio del Seguro y contra la Casa Central de la Universidad. Derribaron la puerta de es¬ta última a cañonazos. Fuerzas conjuntas del Ejército y de Carabineros se lanzaron al asalto. Murieron allí seis jóvenes. El resto, cerca de 30, fue tomado prisionero y los llevaron hacia el Seguro, que seguía resistiendo. Luego de enconados ataques, que duraron una hora, donde murió uno de los jóvenes, éstos se rindieron. Bajaron con las manos en alto, encañonados por carabineros. De pronto llegó un oficial desde La Moneda, mandó detenerse a los prisioneros en la escalera del sexto piso y ordenó dispararles fríamente. Los que continuaban vivos, fueron rematados.

Igual suerte corrieron los muchachos traídos desde la Casa Central de la Universidad. Quedan 61 cadáveres en las escaleras del Seguro. Todos jóvenes, cuya edad promedio era de 22 años. Sobrevivieron tres. Se salvaron de morir, aunque quedaron gravemente heridos, debido a que estaban bajo los cuerpos de sus camaradas.

Esta matanza indignó al país. Tuvo un efecto inmediato: Carlos Ibáñez retiró su candidatura presidencial. Muchos de sus partidarios decidieron votar contra los asesinos, sufragando por Pedro Aguirre Cerda.

EL TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR

El 25 de octubre de 1938 tuvo lugar las elecciones. Triunfó el candidato del Frente Popular. Obtuvo 222.720 preferencias. Gustavo Ross Santa María, 218.609. La diferencia fue sólo de 4.111 votos. “Pero tales resultados -como sostiene Luis Corvalán- sólo reflejaron muy pálidamente la voluntad del pueblo, pues el sistema electoral permitía las más groseras de¬formaciones de los verdaderos sentimientos ciudadanos… Abundaban las dobles inscripciones, votaban los muertos de la derecha, se robaban las urnas, se compraba y vendía votos”.

Corvalán relata que, para ese 25 de octubre, la candidatura de Ross organizó “las encerronas de elementos venales a fin de llevarlos a votar, mediante el sistema del acarreo, para asegurarse así que no iban a fallar. También hubo -agrega- encerronas de obreros conscientes”.

Al analizarse los resultados de esos comicios se aprecia claramente que fueron las zonas proletarias -las del salitre, cobre y carbón- las que decidieron la victoria del abanderado de la izquierda.

El pueblo celebró en las calles el triunfo. “Estalló -recuerda Volodia Teitelboím- una algarabía frenética. Fueron horas de vítores y gritería. Los hombres aprovecharon para besar a las mujeres. Y ellas se dejaron besar. También tomaron la iniciativa. Todo estaba permitido, incluso la alegría. Se sucedieron los oradores, los cantantes, los bailarines. La fiesta continuaba. La gente no se quería dispersar”.

Asesinato de Monseñor Romero

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Era la tarde del lunes 24 de marzo de 1980. Monseñor Óscar Romero oficiaba misa en la capilla del hospital Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Aproximadamente a las 18,30 horas se escuchó un disparo. Lo hizo un francotirador desde un auto con capota de color rojo. La bala impactó en el generoso corazón de Monseñor Romero. Falleció a los 62 años de edad.

¿QUIÉN ERA MONSEÑOR ROMERO?

Óscar Arnulfo Romero y Galdámez había nacido en Ciudad Barrios el 15 de agosto de 1917. Era el segundo de 8 hermanos, hijos del matrimonio formado por el telegrafista y empleado de correos, Santos Romero, y Guadalupe Galdámez. Desde niño tuvo una salud muy frágil. En la escuela pública donde estudió, destacó en materias humanísticas más que en matemáticas.

En 1930, a la edad de 13 años, ingresó al seminario menor de la ciudad de San Miguel. Siete años más tarde se incorporó al Serminario de San José de la Montaña de San Salvador. Ese mismo año, continuó sus estudios de teología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942 a la edad de 24 años.

En 1943 regresó a El Salvador. Fue párroco de la ciudad de Anamorós en La Unión. En la ciudad de San Miguel sirvió como párroco en la Catedral de Nuestra Señora de la Paz y ejerció como secretario del Obispo diocesano monseñor Miguel Ángel Machado.
En 1968 fue nombrado secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador. En 1970 el papa Pablo VI lo designó Obispo Auxiliar de San Salvador.

En 1974 se le nombró obispo de la diócesis de Santiago de María. Ocupó esa sede durante dos años.

En 1977 el papa Pablo VI lo nombró Arzobispo de San Salvador. Tomó posesión del cargo el 22 de febrero de 1977.

ASESINATO DE SU AMIGO

El 12 de marzo de ese año, el padre Rutilio Grande, amigo íntimo de Romero, fue asesinado en la ciudad de Aguilares, junto a dos campesinos. Rutilio Grande llevaba cuatro años al frente de la parroquia de Aguilares, donde había promovido la creación de comunidades eclesiales de base y la organización de los campesinos de la zona. El arzobispo Romero reaccionó a este asesinato convocando a una misa única, para mostrar la unidad de su clero. Esta misa se celebró el 20 de marzo en la plaza Barrios de San Salvador, a pesar de la oposición del nuncio apostólico y de otros obispos.

DEFENSOR DE LOS DESPROTEGIDOS

A partir de ese momento, cambió su predicación y pasó a defender los derechos de los desprotegidos. Monseñor Romero denunció en sus homilías los atropellos contra los derechos de los campesinos, de los obreros, de sus sacerdotes, y de todas las personas que recurrieran a él, en el contexto de violencia y represión militar que vivía el país. En sus homilías posteriores a la muerte de Rutilio Grande, recurrió sin temor a los textos de la Conferencia de Medellín y pidió una mayor justicia en la sociedad. Durante los tres años siguientes, sus homilías, transmitidas por la radio diocesana YSAX, denunciaban la violencia del gobierno militar. Señaló especialmente hechos violentos como los asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte y la desaparición forzada de personas, cometida por los cuerpos de seguridad. En agosto de 1978, publicó una carta pastoral donde afirmaba el derecho del pueblo a la organización y al reclamo pacífico de sus derechos.

SU TESTAMENTO PROFÉTICO

El 2 de febrero de 1980, la Universidad Católica de Lovaina distinguió a Romero con el doctorado honoris causa como reconocimiento en su lucha en defensa de los derechos humanos. En ocasión de recibir ese título honorífico, Romero pronunció un discurso considerado como su testamento profético:

“… Las mayorías pobres de nuestro país son oprimidas y reprimidas cotidianamente por las estructuras económicas y políticas de nuestro país. Entre nosotros siguen siendo verdad las terribles palabras de los profetas de Israel. Existen entre nosotros los que venden el justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; los que amontonan violencia y despojo en sus palacios; los que aplastan a los pobres; los que hacen que se acerque un reino de violencia, acostados en camas de marfil; los que juntan casa con casa y anexionan campo a campo hasta ocupar todo el sitio y quedarse solos en el país….”

Es, pues, un hecho claro que nuestra Iglesia ha sido perseguida en los tres últimos años. Pero lo más importante es observar por qué ha sido perseguida. No se ha perseguido a cualquier sacerdote ni atacado a cualquier institución. Se ha perseguido y atacado aquella parte de la Iglesia que se ha puesto del lado del pueblo pobre y ha salido en su defensa. Y de nuevo encontramos aquí la clave para comprender la persecución a la Iglesia: los pobres. De nuevo son los pobres lo que nos hacen comprender lo que realmente ha ocurrido. Y por ello la Iglesia ha entendido la persecución desde los pobres. La persecución ha sido ocasionada por la defensa de los pobres y no es otra cosa que cargar con el destino de los pobres…

…El mundo de los pobres nos enseña que la liberación llegará no sólo cuando los pobres sean puros destinatarios de los beneficios de gobiernos o de la misma Iglesia, sino actores y protagonistas ellos mismos de su lucha y de su liberación desenmascarando así la raíz última de falsos paternalismos aun eclesiales. Y también el mundo real de los pobres nos enseña de qué se trata en la esperanza cristiana.

Óscar Romero”

INTENTO DE ASESINARLO

El día 9 de marzo de 1980, en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús se encontró un portafolios de color negro colocado debajo del Altar Mayor. Contenía una bomba que, activada a control remoto explotaría en el momento que Monseñor Oscar Arnulfo Romero oficiaría una misa. La bomba fue desactivada. La Fiscalía General de la República no hizo ninguna investigación formal.
Quince días después Monseñor Romero era asesinado.

“HOMILÍA DE FUEGO”

El día 23 de marzo de 1980, un día antes de su muerte, Romero hizo desde la catedral un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño, en su homilía titulada “La Iglesia, un servicio de liberación personal, comunitaria, trascendente”, que más tarde se conoció como “Homilía de fuego”:

“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.

Óscar Romero”

LOS ASESINOS

Treinta y un años después del asesinato, se conoció el nombre del asesino de Romero: fue Marino Samayor Acosta, un subsargento de la sección II de la ex Guardia Nacional, y miembro del equipo de seguridad del ex presidente de la República, quien manifestó que la orden para cometer el crimen la recibió del mayor Roberto d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte y fundador de ARENA, y del coronel Arturo Armando Molina. Marino Samayor Acosta habría recibido 114 dólares por realizar esa acción.

Retorno clandestino a la patria de Julieta y Mireya

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

El 20 de marzo de 1987, junto con Mireya Baltra, ingresaron clandestinamente a Chile por el paso cordillerano de Tronador, a la altura de Osorno. Desde Argentina habían emprendido una travesía que duró 10 días. Una parte en camioneta, a caballo, en carreta y a pie. Cruzaron la frontera. Llegaron a Puerto Montt y de allí a Santiago, a donde arribaron el domingo 22 de marzo de 1987.
Pensaban presentarse ante la Corte de Apelaciones de la capital de inmediato, pero demoraron su acción al conocer que recién lo había hecho Clodomiro Almeyda, el 25 de marzo de 1987.

Permanecieron clandestinamente hasta el martes 12 de mayo, día en que se presentaron, en medio de la expectación de los periodistas, ante la Corte de Apelaciones para poner un recurso de amparo reclamando su derecho de vivir en la patria. Fueron acompañadas por los abogados democratacristianos Jaime Castillo Velasco y Enrique Krauss. Empujadas por gendarmes y policías Julieta y Mireya debieron abandonar el recinto judicial. Un auto las llevó hasta la Comisión de Derechos Humanos. Al cabo de pocos minutos el local fue rodeado por policías. Una hora después, dos mujeres salían de allí, se subieron a un vehículo que partió a toda velocidad. La policía lo siguió por diferentes calles de Santiago. Cuando el sector circundante de la Comisión de Derechos Humanos estaba vacío, tranquilamente salieron de sus oficinas Julieta y Mireya y se trasladaron a los domicilios de sus familiares.

Pasadas las 21 horas fueron sacadas de sus hogares y trasladadas en una patrullera de Investigaciones hasta el cuartel central de la policía civil. Horas después, llevadas al aeropuerto de Cerrillos y embarcadas rumbo a sus lugares de relegación. Mireya a Puerto Aysén en el extremo sur; Julieta, a Sierra Gorda en la Segunda Región. Después trasladada a Camiña, pueblo ubicado a unos 100 kilómetros al Noreste de Pisagua y a 2.200 metros sobre el nivel del mar. Fue en ese poblado de dos mil habitantes, donde Julieta Campusano cumplió el 31 de mayo de 1987, sus 69 años de edad.

Julieta Campusano relegada en Camiña

A 147 años de la primera revolución proletaria de la historia

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

En julio de 1870, el emperador francés Napoleón III –llamado el pequeño sobrino del gran tío- intentando salvar su tambaleante imperio, declaró la guerra a Prusia. Las tropas imperiales fueron vergonzosamente derrotadas.

El 4 de septiembre de 1870, se produjo una insurrección popular, que fue aprovechada por la burguesía para formar un gobierno provisional. Este organizó la defensa contra los invasores prusianos. Pero sus tropas fueron también vencidas.

En febrero de 1871 se constituyó un gobierno reaccionario, encabezado por Adolfo Thiers, que reprimió al pueblo.  En ese mismo mes se organizó en París el Comité Central de la Guardia Nacional, que agrupó a los batallones de obreros y artesanos.

LA PRIMERA REVOLUCIÓN PROLETARIA DE LA HISTORIA

El gobierno de Thiers instaló su sede en Versalles. En marzo de 1871, envió tropas sobre París para desarmar a los batallones populares.

En el amanecer del 18 de marzo de 1871, soldados de Thiers llegaron a las colinas de Montmartre, al norte de París, con la intención de arrebatar los cañones allí emplazados por la Guardia Nacional. Al conocerse la noticia se hicieron presentes decenas de milicianos de los batallones obreros. Ante esta resistencia popular, los soldados de Thiers en vez de disparar, confraternizaron con los revolucionarios.

Al anochecer de ese 18 de marzo de 1871, todas las dependencias del Estado fueron ocupadas por destacamentos de la Guardia Nacional. Por todas partes de la capital francesa flameaban rojas banderas.

Se había llevado a cabo la primera revolución obrera de la historia. Era el 18 de marzo de 1871.

LA COMUNA DE PARÍS

El 26 de marzo tuvieron lugar las elecciones para designar los miembros del Consejo de la Comuna. Concurrieron a las urnas 300 mil ciudadanos.

El 28 de marzo de 1871 fue proclamada la Comuna de París. Por primera vez la clase obrera había conquistado el poder.
La plaza de la Municipalidad y las calles adyacentes estaban colmadas de público y de tropas de la Guardia Nacional. En el escenario, levantado al efecto, se ubicó el Comité Central de la Guardia Nacional y los miembros electos del Consejo de la Comuna.
Un dirigente proclamó la Comuna. Al nombrar a los miembros del Consejo, un grito ensordecedor se elevó desde el corazón mismo de París: ¡Viva la Comuna!

Luisa Michelle, una maestra de cuarenta años de edad, formó parte del Comité de Vigilancia, fue secretaria del Comité de Mujeres Obreras y miembro del Comité Central de la Unión de Mujeres.
Resonaron los tambores; el tronar de los cañones estremeció la tierra.

No se pronuncian discursos. Sólo exclamaciones de ¡Viva la Comuna!

Las bandas atacan los acordes de la Marsellesa y del Canto de la Partida. Millares de voces le hacen coro.

¿QUIÉN ERA LUISA MICHELLE?

Luisa Michelle

Luisa Michelle (Louise Michelle) había nacido en Vroncourt-la-Côte, departamento de Haute-Marne (Francia) el 29 de mayo de 1830. Era hija natural de una sirvienta, Marianne Michelle, y del hijo de la mansión, Etienne Charles Demahis. Los abuelos maternos le dieron una educación liberal.

Por entonces, la moderna lucha de clases en Francia alcanzaba una aguda confrontación. En junio de 1848 se produjo la insurrección de los obreros parisinos que levantaron barricadas. Fueron aplastados sangrientamente por las tropas del gobierno de la burguesía.
En 1850, después de la muerte de su abuelo, Luisa inició sus estudios para maestra.

EDUCADORA

Luisa se tituló como profesora. Se negó a prestar juramento ante Napoleón III. Esto le impidió ejercer en la enseñanza pública. Entre 1852 y 1855 abrió escuelas en tres ciudades del departamento de Haute-Marne, en las que practicó una enseñanza basada en los ideales republicanos. En 1856 se trasladó a París, donde se dedicó a la educación durante quince años. Abrió una escuela en 1865 y otra en 1868. Apoyó todas las iniciativas progresistas, como por ejemplo, la creación de escuelas profesionales y orfanatos laicos.

Le interesaba la literatura. Escribió algunos libros, entre ellos uno de poemas, que firmó con el seudónimo “Eljolras”. Conoció a Víctor Hugo, una de las personalidades más famosas e respetadas de la época, con quien mantuvo una correspondencia entre 1850 a 1879.

REVOLUCIONARIA

Tomó contacto con los círculos revolucionarios, donde trabó amistad con Jules Vallés, Eugène Varlin, Raoul Rigault, Emile Eades. Fue colaboradora habitual de los periódicos de la oposición, como “El grito del pueblo”.

En 1862, se hizo socia de la “Unión de los poetas” En 1869 fue elegida secretaria de la “Sociedad Democrática de la Moralización”, cuya finalidad era ayudar a las obreras. Por entonces simpatizaba con el movimiento revolucionario fundado por el republicano socialista Luis A. Blanquier.

Cuando estalló la Revolución Proletaria del 18 de marzo de 1871, Luisa tuvo en ella activa participación y, como hemos ya visto, también en la proclamación de la Comuna de París.

LA SEMANA DE MAYO

El 21 de mayo de 1871, las tropas de Thiers, con apoyo de los invasores prusianos, lanzaron el asalto general. Un traidor les había revelado el punto débil de la defensa. Por ahí irrumpieron.
Una lucha encarnizada, terrible, se libró en las calles de París. Ese episodio pasó a la historia como la Semana de Mayo.

Luisa Michelle se unió, como muchas otras mujeres, a los obreros defendiendo la Comuna de París, ese poder obrero que se alzaba por vez primera sobre la faz de la tierra.

COMBATIERON DIEZ MIL MUJERES

Luisa Michelle, fusil en mano, encabezó un batallón de mujeres. En las barricadas tomaron parte cerca de diez mil mujeres obreras, socorriendo a los heridos, levantando trincheras y luchando en ellas.
Se combatía contra fuerzas muy superiores. Los comuneros defendían cada barrio proletario, cada casa.

En sus memorias Luisa Michelle relató los últimos combates que libraron 200 comuneros en el Cementerio Père Lachaise: “Un puñado de valientes lucha en el cementerio contra un ejército entero. Se combate entre las tumbas, en las zanjas y en el interior de las bóvedas; se combate cuerpo a cuerpo, con sables, con bayonetas, a culatazos; muchísimo más numerosos, mejor armados, con sus fuerzas frescas reservadas para la represión en París, los versalleses masacran implacablemente a los valientes… Al caer la noche, un grupo de sobrevivientes de los heroicos defensores de París fue cercado y fusilado junto a los muros del cementerio”.

(Ese muro, llamado “Muro de los Federados” es un lugar donde culminan las marchas de los trabajadores de París. Incluso, durante la ocupación nazi, a pesar de la estricta vigilancia ejercida por los soldados alemanes, cada mayo aparecían flores rojas en ese lugar. Fue un símbolo de la resistencia).

LA DERROTA

El 28 de mayo de 1871 cayó la última barricada levantada en el barrio proletario, en la calle de Ramponeau. Cayeron los últimos heroicos combatientes, defendiendo el primer Estado obrero de la historia. Murieron gritando: ¡Viva la Comuna de París!
La contrarrevolución había triunfado.

Lo del 28 de mayo fue sólo el inicio de la feroz matanza de los obreros parisinos. Treinta y seis mil comuneros fueron masacrados, Más de cuarenta mil arrojados a prisión y deportadas a lejanas colonias, condenados a trabajos forzados. Entre estos últimos estaba Luisa Michelle.

Le habían seguido un juicio, iniciado en diciembre de 1871. En él no se defendió. Reconoció la responsabilidad por todas sus acciones. Con audacia y orgullo planteó los objetivos de la revolución social. Dijo: “Ya que parece que un corazón que late por la libertad tiene derecho sólo a una pequeña bala de plomo, exijo mi parte. ¡Si no sois cobardes, matadme!”

DESTERRADA

Más tarde, desde la cárcel, le escribió al general Appert, que encabezaba los procesos: “Si usted no quiere pasar por las formalidades legales, usted ya conoce bastante sobre mí para fusilarme. Estoy lista y el llano de Satory está cercano. Usted y todos sus cómplices saben muy bien que si salgo viva de aquí yo voy a vengar a los mártires. ¡Viva la Comuna!”

Hacia junio de 1872 habían sido procesados 32.905 comuneros y Luisa Michelle observó que no condenaron a muerte a ninguna de las mujeres más valientes que se distinguieron en la lucha por la Comuna, con el fin de cuidar la imagen de la contrarrevolución.
La condenaron a 15 años de trabajos forzados en Nueva Caledonia (territorio de ultramar de Francia, ubicada en el océano Pacífico al Este de Australia). Intentó escapar, sin éxito, un par de veces.

RETORNA A LA PATRIA

Amnistiada al cabo de 9 años, regresó a París convertida en una revolucionaria convencida. Fue recibida con un masivo acto de bienvenida por el pueblo parisino.

Efectuó una gira dictando conferencias por toda Francia, Bélgica e Inglaterra. Fue condenada en varias ocasiones a diversas penas de prisión. En una oportunidad se dictó la pena de un nuevo confinamiento. Pero no se llevó a cabo. Los multitudinarios funerales de su madre, donde concurrieron muchos grupos revolucionarios, hicieron retroceder a las autoridades reaccionarias.
En 1890 se exilió en Inglaterra, regresando a su patria en 1895.

UNA IMPRESCINDIBLE

En 1898 escribió “Memorias de la Comuna”. En ellas señaló: “La revolución es aterradora, pero su objetivo es ganar la felicidad para la humanidad. Tiene combatientes intrépidos, luchadores sin piedad, y los necesita. La Revolución saca a la humanidad de un mar de fango y sangre, y el océano en el cual miles de personas desconocidas viven como festín para tiburones, y si la revolución debe causar dolor para alcanzar su victoria, es necesario.

“Cuando llegue la Revolución, tú y yo y toda la humanidad seremos transformados. Todo cambiará y mejores tiempos tendrán los gozos que la gente de hoy no puede comprender. Los sentimientos por el arte y la libertad seguramente se harán mayores, y la cosecha de ese desarrollo será maravillosa. Más allá de este tiempo pasado vendrá un día en el que la humanidad libre y consciente de su poder ya no torturará hombre o bestia. La esperanza vale todo el sufrimiento que sentimos cuando pasamos los horrores de la vida”.

Luisa Michelle continuó inalterable con su labor revolucionaria hasta el final de sus días. Murió de pulmonía en 1905 en el Hotel Oasis de Marsella. Miles de personas participaron en sus funerales efectuados en París.

Fue, al decir de Bertolt Brecht, una imprescindible: luchó toda la vida.

LEGADOS INMORTALES DE LA SEMANA DE MAYO

La reacción aplastó en un terrible baño de sangre a aquellos que pretendieron tomar el cielo por asalto. Pero, su ejemplo inspiró muchos episodios de la historia mundial y seguirá inspirando a todos los que quieren cambiar el mundo de fase.

De los hechos históricos en la semana sangrienta nacieron para la humanidad los dos grandes símbolos del movimiento obrero mundial: la bandera roja, reseña oficial de los comuneros franceses y el himno por excelencia del movimiento obrero “La Internacional”, nacido al calor de la primera Asociación Internacional de Trabajadores, establecida por Marx y Engels unos años antes, que fue escrito por el poeta y revolucionario francés Eugéne Pottier durante los días de la Comuna.

LOS ECOS EN CHILE

El periódico chileno, “El Proletario”, de Tocopilla, fundado por Recabarren, publicó con fecha 24 de enero de 1905 un homenaje a Luisa Michelle, con motivo de su fallecimiento ocurrido el 10 de enero de 1905. Allí se decía:

“Luisa Michelle, profesora parisina, militante ardorosa de la Asociación por los Derechos de la Mujer, se une, como muchas otras mujeres, a los obreros que luchan contra la dictadura militar del Segundo Imperio. Combate en defensa de la Comuna de París en 1871. Derrotada la Comuna, es condenada a 15 años de trabajos forzados en Nueva Caledonia. Amnistiada al cabo de 9 años, regresa a París ya convertida en socialista convencida. Escribe y defiende los derechos del socialismo y de la mujer, lo que le reporta varias condenas y prisión”.

En este mismo periódico, en su edición del 18 de marzo de 1905, Luis Emilio Recabarren escribió sobre la Comuna de París. En parte señalaba:

“Los sublevados de París que al grito de la ‘Comunne’ (Comuna) quisieron derribar la opresión burguesa, cayeron asesinados por millares… La ‘Comunne’ proclamaba lo que llevamos como un programa en nuestros corazones los que nos llamados hombres libres; proclamaba el trabajo para todos como una necesidad para la salud física, la producción y el consumo en común y el libre cambio por la acción libre de los hombres…”

“El Despertar de los Trabajadores” de Iquique, de fecha 22 de julio de 1916, informaba sobre la fundación en ese puerto del “Centro Instructivo de Obreras Librepensadoras Luisa Michelle”.

Camilo Henríquez, un fraile patriota

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“Conocemos la importancia de Camilo Henríquez
en la creación del periodismo nacional. A través
de ‘La Aurora de Chile’ dio más amplia
divulgación a sus ideas libertarias. Pero no era
sólo una especie de activista de la Independencia,
sino un hombre de amplia y seria cultura”.
(Agustín Letelier: “Historia de la Literatura
Chilena”).

Camilo Henríquez falleció en Santiago, el 16 de marzo de 1825, a los 56 años de edad, pobre, casi en la miseria, en una casa de la calle Teatinos Nº 33. Abandonado en sus últimos días, sin embargo sus funerales se realizaron en medio de un duelo nacional dispuesto por el Gobierno y el Parlamento. Concurrieron todos los parlamentarios y muchas autoridades públicas. Hubo luto riguroso por tres días. En su honor se dispararon salvas desde el Cerro Santa Lucia. Sólo pólvora.

(Sobre el día de su muerte se dan tres fechas distintas: 16 de marzo de 1825; 16 de mayo de 1825 y 17 de mayo de 1824. Nos quedamos con la primera).

EL PAPADO ESTUVO CONTRA LA INDEPENDENCIA

Cada 18 de septiembre, la Iglesia Católica chilena celebra el Te Deum, ceremonia en que da gracias a Dios por la emancipación de Chile. Es un acto pleno de cinismo, porque la Iglesia Católica estuvo en contra de la Independencia de las colonias españolas de América. Dos representantes de Dios en la tierra, los Papas Pío VII (con la Encíclica del 30 de enero de 18169 y León XII (con la Encíclica de fecha 24 de septiembre de 1824), estuvieron contra el proceso libertador y condenaron las acciones de los patriotas.

SACERDOTES POR LA EMANCIPACIÓN

La inmensa mayoría del clero siguió la orientación reaccionaria del Papado. Hubo, sin embargo, una valerosa minoría que se pronunció y actuó a favor de la emancipación de las colonias. Sobresalieron los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María Morelos, en México; en Venezuela, el canónigo chileno José Cortés de Madariaga; en Cuba, Félix Varela; en Argentina, el Dean Funes y muchos otros.

En Chile, el más destacado fue Camilo Henríquez, el fraile de la Buena Muerte. Pero no el único. Se recuerda, además, a Antonio Orihuela, Rosauro Salas, Joaquín de la Jaraquemada, Ignacio Cienfuegos, Juan Fariñas, Bartolomé Reyes, Miguel Ovalle, Joaquín Larraín, Rosauro Acuña y Vicente Cantos. De los 190 sacerdotes seculares de la Diócesis de Santiago, sólo 22 eran patriotas. De los 500 miembros del clero secular no pasaban de 70 los revolucionarios. Por tanto, sobre el 80% del clero actuó contra la Independencia de Chile.

El historiador Hernán Ramírez Necochea señala que “durante las campañas militares de la Patria Vieja, fueron muchos los ministros de Dios que con armas de fuego en la mano, lucharon contra los ejércitos nacionales. Una buena cantidad pudo ser apresada y expulsada del país”.

EN LAS GARRAS DE LA INQUISICIÓN

Camilo Henríquez González, nació en Valdivia el 20 de julio de 1769. Sus padres fueron Félix Henríquez y Rosa González. Tuvo una hermana y dos hermanos. Uno de ellos, José Manuel, cayó combatiendo en una barricada patriota en la Plaza de Rancagua, a comienzos de octubre de 1814.

La familia de Camilo se trasladó a Santiago cuando éste tenía 9 años de edad. A los 15, se le envió a Lima para proseguir estudios. Ingresó al Colegio de los frailes de la Buena Muerte (esa Congregación estaba encargada de atender a los moribundos pobres) y profesó esa Orden, siendo ordenado sacerdote el 28 de enero de 1790, poco antes de cumplir los 21 años.

En tres ocasiones –en 1796, 1802 y 1809- la Inquisición o “Santo Oficio” le procesó bajo la acusación de “tener libros prohibidos y consagrarse a la lectura de los filósofos franceses”. Ya en el primer juicio quedó en claro que Camilo Henríquez había leído el Contrato Social de Rousseau. La Inquisición no se equivocaba. El fraile patriota había leído y hechos suyos los postulados libertarios de los pensadores revolucionarios burgueses del siglo XVIII. Fue condenado a la cárcel en Lima. Una vez liberado, la Orden lo envió a Quito, pero al pasar por Valparaíso, optó por quedarse en Chile.

PROCLAMA LIBERTARIA

Se entregó de inmediato a la lucha emancipadora. Escribió la Proclama de Quirino Lemáchez (anagrama de su nombre), que comenzó a circular el 6 de enero de 1811. Su objetivo era promover la elección de diputados al Primer Congreso Nacional. En este documento, Camilo Henríquez planteaba que debía ser elegido como diputado “el hombre virtuoso, el ilustrado patriota, el que más haya contribuido a romper las cadenas de la esclavitud, éste es el que conoce mejor los derechos del hombre, el que quiere conservarlos, el que está animado del espíritu público y el que merece la confianza de todos los hombres”.

Esta fue el inicio de su valiosa labor como ideólogo de la emancipación chilena, uno de los escasos pensadores que se dedicaron a teorizar sobre el nuevo régimen. Empezaba a hacer de su pluma una espada libertaria.

DIPUTADO PATRIOTA

Resultó elegido diputado suplente del Primer Congreso Nacional, por la circunscripción de Puchacay. En la ceremonia en que se instaló este Parlamento, le correspondió pronunciar el sermón inaugural, en una misa oficiada en la Catedral, el 4 de julio de 1811. En parte de su alocución, señaló: “Como la autoridad pública se ejerce sobre hombres libres por naturaleza, los derechos de la soberanía, para ser legítimos, han de fundarse sobre el consentimiento libre de los pueblos”.

En 1812 escribió “El catecismo de los patriotas”, donde realizó una vigorosa defensa de la libertad y de la razón frente despotismo, la superstición y la ignorancia.

PADRE DEL PERIODISMO REVOLUCIONARIO

La Junta de Gobierno, formada por Carrera, Cerda y Manso, lo designó el 16 de enero de 1812, redactor de La Aurora de Chile. El primer número apareció el 13 de febrero de ese año. Inició así su brillante obra como periodista de combate. Creó o impulsó más de doce publicaciones y escribió en todo periódico que aceptara sus colaboraciones. Su débil salud no fue obstáculo para que derrochara energía en la prensa patriota.

En el Nº 29 de La Aurora, de fecha 27 de agosto de 1812, Henríquez proclamó la tarea que se había echado sobre los hombros: “Mi alma detesta la tiranía y se esforzó por trasladar a las vuestras este odio implacable; la alienta el amor de la libertad y de la gloria, y no omitió medio alguno para despertar en vuestros pechos esta pasión sublime, fecunda en acciones ilustres y tan necesaria para regenerar a los pueblos y elevar a los Estados… Emprendí el arduo designio de la ilustración pública, descendí al campo peligroso, combatí las preocupaciones, os hablé de vuestros intereses, de vuestra dignidad. He trabajado solo, solo me he expuesto al odio de la tiranía y del error”.

POR LA LIBERTAD DE PRENSA

Las fervientes proclamas de Camilo Henríquez por una total emancipación de España, sus ataques a lo que estuvieron con el viejo régimen, su particular manera de enfocar los asuntos religiosos, molestaron a los vacilantes y monárquicos que aún tenían influencia. Ello explica que en agosto de 1812, la Junta de Gobierno compuesta por Prado, Carrera y Portales, decretara la censura de La Aurora en materias religiosas. La que se amplió a todo tipo de temas el 12 de octubre.

 

Sin aviso previo ni explicación alguna, La Aurora dejó de circular apartir del 1º de abril de 1813. Cinco días después apareció su sucesor, El Monitor Araucano, también dirigido por Camilo Henríquez.

Fue senador entre 1812 y 1814, presidiendo el Senado en 1813. No es casual, por tanto, que el 23 de junio de 1813 esa Cámara estableciera la libertad de imprenta, aunque dejó la censura previa para los escritos religiosos. Este paso, aunque parcial, fue fruto de la acción del padre del periodismo chileno, que mostró gran lucidez al luchar por la libertad de prensa.

CREADOR DEL TEATRO COMPROMETIDO

Con fecha 10 de septiembre de 1812, había escrito: “Yo considero el teatro únicamente como una gran escuela pública; y bajo este aspecto es innegable que la musa dramática es un gran instrumento en manos de la política”. Ese año había escrito un drama que tituló “La procesión de los Tontos”. En esto de dar importancia al teatro como medio de educar, se hermana con el obrero tipógrafo, que un siglo después sería el promotor del teatro revolucionario.

IMPULSOR DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Camilo Henríquez dedicó especial atención a la educación. En noviembre de 1811 elaboró un plan de estudios con el objeto de organizar la enseñanza pública. Fue el primer esbozo de lo que sería el Instituto Nacional. Por esa época, la educación era monopolio de la Iglesia.

Una vez que asumió Bernardo O’Higgins como Director Supremo en febrero de 1817, éste realizó grandes esfuerzos por contar con el aporte del fraile patriota, aunque éste había sido un decidido partidario de los Carrera. Camilo Henríquez aceptó y jugó un notable rol en el desarrollo de la educación fiscal. Por entonces se crearon las primeras escuelas públicas y se fundó el Liceo de La Serena. Para paliar la carencia de profesores, se adoptó el sistema lancasteriano, en el que los alumnos más aventajados hacían el papel de monitores, ayudando a sus compañeros.

MURIÓ POBRE Y ABANDONADO

Derrocado O’Higgins en enero de 1823, Camilo Henríquez continuó actuando en política. Ese año fue elegido diputado suplente por Chiloé y Copiapó; en 1824, diputado titular por Copiapó.
Falleció en Santiago el. 16 de marzo de 1825.

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