Cap. XI: Y ahora, ¿qué hacer?

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO XI: Y AHORA, ¿QUÉ HACER?

Apechugar. Los comunistas siempre lo hemos hecho, en las buenas y en las malas. Lo primero, en base a una sana y valiente crítica y autocrítica, tratar de explicarnos las verdaderas causas de la derrota. Sin hacernos el harakiri, pero tampoco hacernos los lesos con ese falso y acostumbrado exitismo. Luego enmendar los errores.

Cada cual respondiendo por su personal responsabilidad y como miembro de un órgano partidario. Desde capitán a paje. Teniendo en cuenta que el capitán tiene más responsabilidad que el paje.

La derrota sufrida por la centro-izquierda en las elecciones del 17 de diciembre de 2017 no invalida la línea estratégica del Partido Comunista de Chile, trazada en su XX Congreso Nacional y ratificada en los congresos posteriores, la que tiene como objetivo estratégico el conquistar un Chile realmente democrático. Por el contrario. Alcanza enorme significado en las condiciones de un gobierno de derecha como el que se instalará a partir de 11 de marzo de 2018. Esta estrategia se debe expresar en la defensa de los cambios llevados a cabo por el gobierno de la Presidenta Bachelet y lograr otros avances positivos. Ello, logrado a través de la unidad y lucha de los más amplios sectores democráticos.

Por tanto, tampoco está invalidada la justa política de alianzas aprobada por el Pleno del Comité Central del PC, realizado el 28 de diciembre de 2004.

En mi opinión, lo decisivo es reafirmar nuestros principios marxistas, leninistas, recabarrenistas. Pensar y actuar de acuerdo con ellos.

Siguiendo el ejemplo de Luis Emilio Recabarren (a veces olvidado o dejado en segundo plano por algunos dirigentes comunistas) poner en el centro de nuestro pensamiento y acción el movimiento obrero, que es la fuerza motriz de nuestro desarrollo histórico. Ningún tipo de alianzas ni compromisos nos pueden apartar de ello.

Educarnos para educar a las masas. Ir forjando la conciencia de clase en los trabajadores, su conciencia real, en permanente y dura lucha ideológica. Como lo hizo Recabarren, utilizando todos los medios a nuestro alcance: la prensa (es imprescindible contar con un diario de papel, sencillo, educador), grupos de teatro, conjuntos artísticos (el Coro Rojo es una excelente iniciativa que es necesario multiplicar), actos, paneles, la bancada de diputados comunistas. Ahora, la radio, redes sociales y, en lo posible, la TV.

Como Recabarren, prestar especial atención al movimiento sindical, a su organización, unidad y luchas reivindicativas. Transformar a los sindicatos en escuelas de educación de los trabajadores.

Hacer crecer en cantidad y calidad el Partido Comunista. Reclutar nuevos combatientes. La muestra de cómo se trabajó en la campaña electoral, está dada por la cantidad de nuevos militantes que se ganaron en ella.

Volver a la plena vigencia de las normas leninistas de organización y funcionamiento. Derrotar las tendencias socialdemócratas que surgieron en documentos como la Convocatoria al XXV Congreso. La denuncia realizada por nosotros, obligó a echar marcha atrás a los redactores de ese documento (suponemos miembros del Comité Cenhtral), con explicaciones que nada explicaron.

No son nuevos los intentos por “flexibilizar” a Lenin. Por ejemplo, en una entrevista publicada en “El Siglo” en su edición de la semana del 8 al 13 de abril de 1995, Oscar Azócar, entonces Encargado de Nacional de Organización, señaló: “En el Pleno vimos que era fundamental desarrollar métodos de trabajo más flexibles para incorporar a otros compañeros. Lo fundamental para medir al militante, es que trabaje con las orientaciones del Partido, que contribuya en forma concreta para ponerlas en práctica. Lo más importante es la actividad que cada militante desarrolla, y la célula tiene que ser capaz de llegar hasta estos compañeros”. Y -¡atención!- agregaba más adelante: “Buscar otras formas, además de la célula, para incorporarse a la actividad”.

Si somos un partido leninista, debemos practicar el centralismo democrático, la dirección colectiva, la célula como principal órgano partidario, la crítica y la autocrítica, la obligatoriedad de todo dirigente de militar en una célula. Sólo con un partido organizado y funcionando al estilo leninista, podemos realizar una verdadera política de masas. En ello, las células tienen que jugar su rol esencial.

Debemos perfeccionar la democracia interna.
En su edición del 15 de julio de 2016, el semanario “El Siglo” publicó en la página 5 una breve, pero muy importante información. Su título: “PC elegirá Comité Central por voto universal”. En parte del texto explica: “Desde ahora, el Comité Central del Partido Comunista de Chile (PC) será elegido por voto universal de los militantes de la colectividad, es decir, todos sufragarán para decidir quienes integran esta instancia partidaria”. Agrega más adelante: “Esta innovación la acordó, precisamente, el Pleno del Comité Central (CC), efectuado el pasado 9 de julio, para dar cumplimiento con la norma establecida por la nueva ley de partidos políticos”.
Este acuerdo significa fortalecer la democracia interna del Partido de Recabarren, pues sepulta el antidemocrático método de la prelación. Ese sistema tenía por resultado que, en los Congresos Nacionales, eran elegidos o reelegidos como miembros del nuevo Comité Central todos los candidatos propuestos en la prelación por la Dirección Central que llegaba al evento partidario.

Lenin jamás planteó ni practicó la prelación. Es conocido que, en el VI Congreso del Partido de los bolcheviques, efectuado en San Petersburgo del 26 de julio al 3 de agosto de 1917, fueron elegidos dirigentes leninistas, trotskistas y de otras corrientes, que actuaban dentro de esa colectividad.

Recabarren aplicó la democracia interna. Por ejemplo, cuando en el Tercer Congreso Nacional del Partido Comunista, efectuado en Valparaíso el 25 y 26 de diciembre de 1920, se resolvió la incorporación del Partido a la Internacional Comunista, Recabarren propuso -y fue aprobado- que ello fuera discutido por todos los militantes en las secciones (así se llamaban entonces las bases del Partido) durante 1921. Sólo después de ello, en el Cuarto Congreso Nacional, efectuado en Rancagua el 1 y 2 de enero de 1922, se ratificó tan importante medida.

Otro ejemplo. En el Sexto Congreso Nacional, celebrado en Viña del Mar, el 18 y 19 de septiembre de 1924, una fracción antipartido logró elegir cuatro de los siete dirigentes de la Dirección Nacional. Ello creó la primera crisis en la historia del Partido Comunista. Para superarla, Recabarren propuso la elección directa, por todos los militantes, de una nueva dirección nacional. Esta tuvo lugar el 13 de diciembre de 1924. Los siete dirigentes elegidos fueron probados revolucionarios.

La democracia interna garantiza, además, la plena libertad de opinión en las instancias partidarias. No debe preocupar que dentro de un organismo existan opiniones discrepantes. Es una ley de la dialéctica que en toda cosa o fenómeno existen contradicciones. Y no podemos pretender que esa ley no tenga vigencia dentro del Partido. Lenin cita de una carta del socialista Lasalle a Marx, la siguiente frase: “La lucha interna da al Partido fuerzas y vitalidad”. Y la utiliza como parte del epígrafe de su obra “¿Qué hacer?”. La lucha ideológica también se da al interior del Partido.

La democracia interna garantiza el derecho de los militantes al ejercicio libre y responsable de la crítica autocrítica dentro del Partido.

La defensa de las normas leninistas de organización y funcionamiento es tarea de todos los revolucionarios.

Por otra parte, no debemos olvidar las lecciones que nos ha dejado nuestra rica historia de más de un siglo de combates. Por ejemplo, la autocrítica realizada en el Pleno de agosto de 1977 sobre el “vacío histórico” en cuanto al tema militar.

Ha sorprendido, algo que no nos debiera sorprender: la provocadora acción de elementos fascistas en el acto de la CUT. Con el triunfo de Piñera los ultraderechistas se sienten estimulados a mostrar sus garras. Los sectores populares, y en primer lugar los comunistas, no podemos descuidar la autodefensa. Es otra tarea de plena vigencia.

Si los comunistas hemos optado en este período por la vía no armada y, como una de las formas tácticas, la electoral, debemos prepararnos para tener éxito en las elecciones. Si bien logramos elegir 8 diputados y perdimos un candidato a senador el domingo 19 de noviembre de 2017, estos resultados están distantes para pretender ser un partido con real influencia en lo electoral. Este trabajo debe ser continuo. No solo en los marcos de los comicios. En ello incide en primer lugar el trabajo de educación y propaganda, una real política de cuadros y, sobre todo, el accionar con las masas.

Tanto de lo positivo como de lo negativo de nuestro actuar en este período de las elecciones del 2017, el principal responsable es el Comité Central. También necesario analizar la actuación de los Comités Regional, Comunales y de Sector, como la participación que le cupo a cada célula y a todos los militantes. Ello, insistimos, en base a la crítica constructiva y a la autocrítica sincera.

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

Cap. X: Los medios de comunicación, un poderoso actor político

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO X: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, UN PODEROSO ACTOR POLÍTICO

Todos los seres humanos tienen conciencia. Ésta puede ser conciencia verdadera, cuando corresponde a sus reales intereses de clase, o conciencia falsa, cuando no representa esos intereses.

La mayoría de la población, aunque no tenga conciencia de ello, vive vendiendo su fuerza de trabajo a una minoría de grandes patrones. En Chile, el 1% más rico concentra el 33% de los ingresos.

Si toda esa multitud de trabajadores (incluidos los de la llamada “clase media”) tuviera una conciencia verdadera, tendría en sus manos el poder político.

Pero no es así. La mayoría de ella posee una conciencia falsa, creada por el incesante bombardeo de los medios de comunicación en manos de la derecha. Ésta controla todos los canales de televisión. Incluso TVN, “el canal de todos los chilenos”, que en la última campaña electoral fue decididamente piñerista. Otro tanto sucede con las radioemisoras. La prensa escrita está en manos de dos poderosos consorcios: COPESA y El Mercurio.

Para la centro-izquierda le es imposible competir de igual a igual con la enorme maquinaria de los medios de comunicación de la derecha. Por eso debe buscar, por todos los medios, llegar a la gente: tener diarios, radios, visitar barrios y poblaciones, no sólo en períodos de elecciones, para explicar en forma sencilla pero convincente, que las radios que escucha, el canal de la TV que ve, el diario que lee, tienen un dueño. Que para ser propietario de uno de esos medios hay que ser gente con muchos recursos. Que ningún trabajador los posee. Y que, naturalmente, esa radio, canal de TV o diario tiene que transmitir, tanto en la forma como en su contenido, lo que le conviene a su dueño. Nadie quiere dispararse en un pie.

Por ello, esos medios no entregan simplemente noticias. Lo que hacen es hacer propaganda, propaganda con la intención de hacer pensar de una manera que favorezca políticamente a los dueños de esas radios, canales de televisión y diarios.

Debemos llegar a la gente con constancia, con inmensa paciencia y con suma sencillez, para ir quitando poder a este actor político que inunda las mentes con mentiras. Y esta es una tarea para toda persona democrática.

No olvidar que la derrota electoral de diciembre de 2017 fue, antes que nada, una derrota en el campo de las ideas, una derrota ideológica. Ya es hora de pasar a la ofensiva en la batalla ganar las conciencias de las masas.

A propósito de lucha ideológica, un compañero respondiendo a mi reflexión (III), me escribe diciendo “Y que hay de malo que un trabajador tenga tarjeta de crédito”.

Le respondo: Mirado desde el punto de vista de los grandes comerciantes y de los medios de comunicación que los favorecen, nada tiene de malo. Es “natural” que se use para propiciar el consumismo. Pero para la gente sencilla, significa endeudarse, pagar intereses gravosos y vivir viendo como esas deudas crecen continuamente.

La última Encuesta Financiera de Hogares del Banco Central (BC) dejó en evidencia el nivel de endeudamiento de la población chilena. El sondeo, difundido en noviembre de 2016, reveló que el 73% de las familias mantiene obligaciones financieras, tres puntos porcentuales más que en la primera medición de 2007. Pero la penetración y tipo de deuda han desarrollado características distintas en cada capa social, poniendo en riesgo a algunos hogares.

Así lo muestra un análisis de la Facultad de Negocios de la Universidad del Desarrollo (UDD), que utilizó como base los datos del Banco Central. A través de un indicador de carga financiera -que considera el dinero destinado al pago de intereses y amortización de la deuda sobre los ingresos mensuales del hogar-, el estudio detectó a los hogares que atraviesan por dificultades financieras. Generalmente, explica el documento, la literatura económica define como “hogar vulnerable” aquel que destina entre 20 y 40% de su ingreso mensual a pagar una deuda no hipotecaria. La UDD tomó como base un umbral de 30%.

Bajo esos parámetros, la casa de estudios identificó a 702.765 familias urbanas que destinan 30% o más de sus ingresos mensuales al pago de deudas de consumo e intereses. Este grupo, a su vez, equivale al 30% del total de hogares que reconoce mantener deudas no hipotecarias; es decir, a través de tarjetas de créditos bancarias, préstamos de consumo bancarios, tarjetas de créditos de casas comerciales, préstamos de consumo de casas comerciales, créditos automotrices y créditos educacionales.

Y el estar amarrado a esas deudas influye significativamente en el modo de pensar de mucha gente. No es libre para hacerlo.

La afirmación del compañero citado, muestra hasta qué grado ha llegado la influencia de los medios de comunicación, un poderoso actor político. Y nos llama a dar mayor importancia a la lucha ideológica.

Cap. IX: Un pillo y exitoso camaleón

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO IX: UN PILLO Y EXITOSO CAMALEÓN

En la campaña presidencial 2017, especialmente en la segunda vuelta, el candidato de la derecha mostró y derrochó la habilidad, la pillería, que le ha permitido llegar a ser uno de los más exitosos y poderosos multimillonarios del Mapocho.

Supo agarrar al vuelo todo error o equivocación de Guillier y de su Comando. Exagerando esas fallas y dándole amplia cobertura a través de los medios de comunicación que controlan los grandes patrones.

Utilizó descaradamente el anticomunismo. Se sirvió de la propaganda negra del imperialismo. Por ejemplo, sobre Venezuela. Caracterizó al gobierno de ese país de “comunista”, pese a que es un régimen socialdemócrata que, en los marcos del capitalismo, ha llevado a cabo grandes cambios a favor del pueblo, el que le ha dado masivo y mayoritario apoyo en más de 20 elecciones, tres de ellas efectuadas en los últimos meses de 2017.

Aseguró que de ganar Guillier el balotaje, el Gobierno estaría en manos de los comunistas y otros extremistas. Naturalmente, no se refirió al excelente papel jugado por los comunistas en el Gobierno de la Nueva Mayoría.

Un episodio de farándula: “El 19 de noviembre del 2017, Piñera caminaba no a Damasco como Pablo, sino hacia La Moneda. De pronto cayó sobre él desde el cielo un rayo de luz, que lo dejó ciego (Ese rayo enceguecedor fue el 36,64% y no el 44% o 45% esperado de votación en la primera vuelta) Entonces escuchó la voz de Manuel José Ossandón, con quien hacía poco se había trenzado en arduas peleas. Ossandón lo mejoró de su ceguera y le mostró el camino de la salvación, su mítica “derecha social”. Y Piñera vio que era bueno. Entonces se transformó, de acérrimo enemigo de las reformas de Bachelet, entre ellas las de educación, en decidido partidario de la gratuidad en la educación superior. Y lanzó su ofertón de primavera: gratuidad para el 90% de los estudiantes de los Centros de Formación Técnica. Pero, como recordó la diputada comunista Karol Cariola (El Siglo, 29 de diciembre de 2017) “esas instituciones hoy día tiene fines de lucro y se les quiere entregar recursos del Estado”. Pillín no da puntada sin hilo. Y vinieron más ofertones: puestos de trabajo, en salud. Hasta se apropió del proyecto de la Nueva Mayoría de la AFP estatal.

Pero no fue un giro a la izquierda. Eso nunca. No tuvo problemas con aceptar el apoyo del fascista José Antonio Kast, de reunirse con la “familia militar” a la quien hizo promesas como reabrir Punta Peuco si la Presidenta Bachelet lo cerraba y lograr el envío a casa de los verdugos presos que estuvieran “enfermos” o muy “viejitos”.

Los resultados de la primera vuelta no sólo conmovieron a Piñera, sino a toda la derecha. Los partidos de Chile Vamos cayeron en pánico. Y del pánico saltaron a la acción. Dejaron de lado sus diferencias. Se lanzaron a trabajar con una convicción que tuvieron todos los sectores de la Fuerza de la Mayoría. Según Karol Cariola (El Siglo, 29 de diciembre de 2017), las colectividades que apoyábamos a Guillier “no pudimos ni siquiera retener todos los lugares la votación de la primera vuelta, ni sumar a toda la centro-izquierda en nuestra votación”.

El día del balotaje la derecha realizó una movilización impresionante en defensa del voto. Hasta dos apoderados por mesa. Mucha gente apoyando en los lugares de votación. Pocas veces, en la historia de Chile, la derecha había sacado tantos votos en una elección presidencial.

La diferencia de nueve puntos con que el candidato de derecha aventajó a Guillier en la segunda vuelta, no estaba en los cálculos de nadie. Todos pensaban en un triunfo muy estrecho. Tanto es así, que el comando de Chile Vamos tenía un plan maestro en caso que los resultados fueran por fallo fotográfico. Este plan contemplaba un grupo 345 abogados que se reunirían con los encargados comunales de la campaña y trabajarían con las Actas de Escrutinio de todos los locales de votación.

En el aspecto técnico electoral, la derecha dio una lección de eficiencia a la Fuerza de la Mayoría en la segunda vuelta de las elecciones del 17 de diciembre de 2017.

Tercera Escuela de Verano CEILER 2018

Iván Ljubetic Vargas, historiador del CEILER

Con el título de Introducción al Leninismo, y con gran éxito, tuvo lugar los días 16, 17 y 19 de enero de 2018 la Tercera Escuela de Verano organizada por el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER.

Treinta alumnos participaron en las tres clases con que contó la Escuela, que abordaron los temas: Biografía e importancia de Lenin, las Normas leninistas de Organización y Funcionamiento, Concepto leninista de Revolución.

Cada clase estuvo organizada en 45 minutos de exposición del tema, una pausa con colación, y 45 minutos de preguntas opiniones. Ello permitió que reinara un ambiente de fraternidad y de sana confrontación de ideas.

La Tercera Escuela de Verano estuvo caracterizada, además, por una perfecta organización, el puntual cumplimiento de los horarios y la participación de muchos jóvenes.

El interés por tomar parte en esta Escuela quedó demostrado por haberse completado el cupo de 30 alumnos, y por el número de personas que solicitaron ser alumnos y no pudieron serlo, debido a que se limitó el número de participantes.

La Escuela -que tuvo como Director a Marcelo Urra, siendo expositores además de él, Carlota Espina e Iván Ljubetic, y que contó con el apoyo del resto de directores del CEILER- finalizó con una emotiva ceremonia de entrega de Diplomas de Participación a todos los alumnos.

La Tercera Escuela de Verano fue una rica experiencia y una nueva contribución del CEILER a la recabarrenista tarea de educarse para educar.

Cap. VIII: “El todo o nada, es igual a nada”

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO VIII: “EL TODO O NADA, ES IGUAL A NADA”

El Frente Amplio es una coalición de 14 entidades políticas unidas por una ideología pequeño-burguesa, que se expresa en la práctica con la formula “del todo o nada”.

En su breve visita a Chile para entregar su apoyo al candidato Guillier, el ex Presidente y actual senador uruguayo José “Pepe” Mujica, fundador del Frente Amplio de ese país, expresó con su tradicional sabiduría: “El todo o nada, es igual a nada”.

El Frente Amplio criollo, luego que su líder Beatriz Sánchez obtuviera un sorpresivo 20,27% de los votos en la primera vuelta presidencial del 19 de noviembre de 2017, y sumara 20 diputados y un senador en las parlamentarías de ese mismo domingo, entró en un profundo proceso de reflexión para decidir qué hacer ante la segunda vuelta del domingo 17 de diciembre de 2017.

El jueves 30 de noviembre de 2017, las 14 organizaciones que forman el Frente Amplio entregaron, a través de la ex candidata Beatriz Sánchez, una declaración en que esa coaliciónno expresó un apoyo directo a Alejandro Guillier:

“Nuestro primer llamado es a cada uno de nuestros votantes a reflexionar y a expresarse en las urnas en esta segunda vuelta de acuerdo a sus propias convicciones y análisis”. Eso sí, en la declaración afirmó que Sebastián Piñera es “un retroceso”.

Además, pidieron mayor claridad al oficialismo respecto a planteamientos como el fin de las AFP y el fin al lucro en la educación.

“Aquí no cabe una negociación. No buscamos cargos, no buscamos cupos ni un co-gobierno (…) no se trata de dialogar con nosotros, sino de hacerlo con las personas que apoyan estos cambios en la sociedad”, sostuvo Beatriz Sánchez.

No tardaron los agradecidos aplausos de la reacción criolla. El Comando de Sebastián Piñera, alborozado, calificó como un “rotundo fracaso político” para la Nueva Mayoría la resolución del Frente Amplio de no entregar un apoyo explícito a Guillier en la segunda vuelta., a pocos minutos de haber sido comunicada, y agregaron que “el FA ha dejado herida en el ala la candidatura de Alejandro Guillier“.

“El apoyo no se ha producido y se expresaron las diferencias políticas de fondo que mantienen con la candidatura de Alejandro Guillier. Para el Frente Amplio la candidatura de Guillier es desde el punto de vista programático ambigua, que no se ha hecho cargo de las demandas del Frente Amplio”, dijo Andrés Allamand (RN), vocero de la campaña.

Jaime Bellolio (UDI), por su parte, aseguró que desde el conglomerado “saben que Guillier va a perder” y tildó de tibia la resolución, y además bromeó señalando que “quizá cambien el color de su logo y lo pongan todo amarillo”.

Este episodio de la política chilena me recordó otro, ocurrido en el Parlamento alemán. Augusto Bebel (1840-1913), destacado dirigente de la socialdemocracia pronunciaba un discurso. De pronto la derecha lo aplaudió. Entonces Bebel detuvo sus palabras y él mismo se preguntó: “¿Qué has dicho, viejo imbécil, que la canalla te aplaude?”.

Pero la pequeña burguesía no es revolucionaria. Por tanto, no se puede esperar de ella una actitud autocrítica. No es como el viejo Bebel.

Posteriormente, parlamentarios electos y dirigentes del Frente Amplio comunicaron que votarían contra Piñera y que, para ello, marcarían preferencia a Guillier. Todos lanzando dardos contra éste. Verdaderos salvavidas de plomo.

No hay dudas que una parte de los que votaron por Beatriz Sánchez lo hicieron por Guillier en la segunda vuelta. La líder de Frente Amplio afirmó: “Hubo un traspaso de 70% a 80% de los votos frenteamplistas a la candidatura de Alejandro Guillier”.

Pero, si los dirigentes y parlamentarios del Frente Amplio hubiesen puesto los intereses de Chile por encima de sus intereses partidarios y personales, Piñera habría sido derrotado. Así se habría abierto el camino para llevar a cabo sus postulados. Esa actitud ambigua y vacilante es otra muestra de su sello pequeño-burgués.

Lenin en su obra “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo”, escribió:

“El pequeño burgués ‘enfurecido’ por los horrores del capitalismo es, como el anarquismo, un fenómeno social propio de todos los países capitalistas. Son del dominio público la inconstancia de estas veleidades revolucionarias, su esterilidad y la facilidad con que se transforman rápidamente en sumisión, en apatía, en fantasías, incluso en un entusiasmo ‘furioso’ por tal o cual corriente burguesa ‘de moda’.” (Lenin: Obras Escogidas en tres tomos. T. III, p. 360)

Gabriel Boric, diputado reelecto por Magallanes del Movimiento Autonomista, con su singular prepotencia, tuiteó el lunes 15 de diciembre de 2017: “El Frente Amplio no es balón de oxígeno de la Nueva Mayoría”. Las patitas del magallánico. Es bueno que alguien le informe, aunque sea por tuiter, que la Nueva Mayoría no necesita de balón de oxígeno alguno. Menos el Partido Comunista, que después de las elecciones, goza de muy buena salud.

Lo que Chile requiere es la unidad más amplia, unidad en la diversidad, para enfrentar los intentos regresivos del gobierno de Piñera. Unidad desde los revolucionarios, socialdemócratas, cristianos, hasta pequeñoburgueses. ¡Todos unidos por un Chile mejor!

El mismo diputado Boric llamó también la atención por otras declaraciones: Frente al Gobierno de Piñera señaló “hay temas en que más allá de diferencias, tenemos la obligación de ponernos de acuerdo”.

¡Atención! Un diputado del Frente Amplio, que se autoproclama un movimiento “nuevo”, llama a utilizar el “viejo” y fracasado sistema de los “consensos”, que siempre ha favorecido a la derecha. ¿No es caso ésta, otra veleidad pequeñaburguesa?

Cap. VI: La candidatura de la fuerza de la mayoría

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO VI: LA CANDIDATURA DE LA FUERZA DE LA MAYORÍA

Alejandro Guillier Álvarez postuló en calidad de candidato independiente a la Presidencia de la República, contando con el apoyo de los partidos Radical, Socialista, PPD y Comunista. Mostró un enorme valor al ponerse a la cabeza de una coalición que estaba dividida y con serios problemas. Jugó con gran responsabilidad su rol de candidato de la centro-izquierda. Recorrió el país. Tomó contacto con la gente, recogiendo problemas y anhelos para ir forjando su programa.

Formó un Comando constituido por independientes y militantes de los cuatro partidos que estaban con él, pero aminoró el papel de éstos.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 19 de noviembre de 2017 obtuvo el 22,70% de los votos válidamente emitidos, menos de lo esperado. Sin embargo, logró pasar al balotaje.

Tanto en las campañas de primera y segunda vuelta tuvieron lugar grandes concentraciones en la capital. En la segunda, viajó a Chile el ex Presidente y actual senador uruguayo José “Pepe” Mujica.

Una de las debilidades de la candidatura de la Fuerza de la Mayoría fue no captar las necesidades más urgentes de la población (por ejemplo, precariedad del trabajo, bajos salarios, miserables pensiones, la seguridad) y tomarlas con claridad y decisión.

Igualmente negativa fue la participación del candidato en la última confrontación televisiva. Se le vio inseguro en temas de importancia como el CAE, las AFP.

Muy bien aprovechadas por el candidato de la derecha y los medios de comunicación fueron las absurdas contradicciones entre las declaraciones de Guillier y miembros de su Comando, así como la torpe posición del Ministro de Hacienda y militante del PPD, Nicolás Eyzaguirre, con respecto al financiamiento del CAE. Todos estos hechos pasaron, sin duda, la cuenta el domingo 17 de diciembre de 2017.

Desde el interior de la Fuerza de la Mayoría surgieron personas que no contribuyeron al éxito de la campaña presidencial. Uno de ellas, fue el ex presidente Ricardo Lagos. Una vez que el PS decidió apoyar la candidatura de Guillier, se vio obligado a renunciar a su postulación. Hizo mutis por el foro. Y como un viejo dios griego comenzó, desde el Olimpo, a lanzar su apoyo a candidatos al Parlamento. En lo referente a las candidaturas presidenciales en la primera vuelta, su posición fue tan equívoca que, tanto Goic como Guillier, aseguraban contar con su respaldo. Se dejaba querer don Ricardo.

Sólo en la campaña para el balotaje hizo una tardía y desabrida declaración respaldando la candidatura de la Fuerza de la Mayoría. En ningún momento se acercó al Comando ni conversó con Guillier. Posteriormente intentó justificar esta actitud sosteniendo que nunca lo habían invitado.

Con quien conversó inmediatamente después del balotaje, fue con Piñera, poniéndose al servicio del programa del vencedor.

Tanto Michelle Bachelet como Alejandro Guillier tuvieron una correcta conducta frente al triunfo del candidato de la derecha.

Guillier informó que: “Llamé (a Piñera) para felicitarlo por su impecable y macizo triunfo”.

Que fue macizo el triunfo de Piñera, lo fue. Pero jamás “Impecable”. Todos fuimos testigos de algunas razones de su triunfo: la compra de conciencias a gran escala, la campaña del terror en base al anticomunismo, las mentiras mil veces repetidas, el apropiarse de las banderas de la izquierda.

Por otra parte, me llamó la atención y preocuparon las instrucciones de la Presidenta Bachelet para que algunos ministros realizaran reuniones de trabajo con Piñera.

Cap. V: Un bandera pirata recorre Chile, es la bandera del anticomunismo

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017 (V)

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO V: UNA BANDERA PIRATA RECORRE CHILE, ES LA BANDERA DEL ANTICOMUNISMO

Pocas veces en su historia, Chile vivió un período con un anticomunismo tan perverso como en las elecciones de noviembre-diciembre de 2017.

Desde “Chile Vamos” pasando por sectores de la Nueva Mayoría (PDC, PPD, PR y PS) hasta entidades pequeño-burguesas -“Punto Final” incluido-, se unieron en una Santa Alianza anticomunista.

Los medios de comunicación en manos de los grandes patrones pronosticaron el terrible futuro que esperaba a nuestro país si ganaba el candidato de la centro-izquierda, cuyo gobierno estaría en manos de los comunistas y otros extremistas.

Se inventó el término “Chilezuela”. Utilizando la sucia propaganda del imperialismo contra Venezuela, se le caracterizó como un país comunista. Cuando en verdad, se trata de un régimen que dentro del capitalismo, ha realizado importantes medidas a favor del pueblo y que éste lo ha apoyado en más de 20 elecciones, las tres últimas efectuadas hacia fines del año 2017. Y por increíble que parezca, Telesur, con sede en Caracas, capital de la “comunista” Venezuela, desde el inicio de la campaña estuvo contra la candidatura de Guillier, apoyando decididamente al Frente Amplio. Ello a través de los “ultrones” corresponsales que tiene en Chile y de despistados comentaristas.

Por su parte el Partido Comunista de Chile, no enfrentó con decisión y fuerza el anticomunismo. Optó por no mostrarse muy revolucionario, para no perjudicar la candidatura Guillier. Por ejemplo, en vez efectuar una concentración de masas para reivindicar el gran significado de la Revolución Socialista de Octubre, efectuó un pequeño y desabrido acto el 9 de noviembre de 2017.

Esta “cuidadosa” actitud del PC, de no mostrarse tal como es, un partido revolucionario, le ha restado ante los trabajadores el arrastre y prestigio que tenía hace algunos años. Participando en una heterogénea coalición, no ha sido capaz de mostrarse con sus naturales diferencias con las otras colectividades. Mucha gente lo ve iguales a los otros. Hay que tomar en serio eso de la unidad en la diversidad.

Es innegable el heroico y efectivo aporte de los comunistas a la campaña de Guillier. Pero éste habría sido mayor y mejor si el Partido Comunista hubiera utilizado uno de los aspectos que lo diferencian de las otras colectividades: las normas leninistas de organización y funcionamiento (centralismo democrático, dirección colectiva, la célula como el órgano más importante). Métodos que, como hemos denunciado reiteradamente, se han ido dejando de lado.

Ello lo he comprobado en Ñuñoa, comuna en que milito. Durante la campaña electoral, por ejemplo, prácticamente la Dirección Comunal ha sido reemplazada por dos compañeros; se ha privilegiado la situación a pocos efectivos ampliados, en vez del funcionamiento celular.

Los anticomunistas de todos los pelajes son oportunistas y unos frescos. Intentan pedirles cuenta a los comunistas chilenos de lo que ocurre en países como Cuba, pero ellos jamás dan una explicación de la miseria, las injusticias, los crímenes contra los trabajadores, que son el pan de cada día en países en que los hermana el anticomunismo, como Estados Unidos, Alemania, Italia, Colombia, Perú, México.

Cap. 4: No echarle la culpa al empredrado. El factor DC

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017 (IV)

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso

CAPÍTULO IV: NO ECHARLE LA CULPA AL EMPEDRADO. EL FACTOR DC.

En todo fenómeno, son los factores internos los que determinan su desarrollo; los externos, lo condicionan. Por tanto, la principal causa de la derrota de la centro-izquierda la debemos buscar en la Nueva Mayoría. Y dentro de ella, fue determinante el factor DC. El rol jugado por su sector derechista, biológicamente anticomunista, que le impuso el suicida “camino propio”.

Esto obligó a la Nueva Mayoría a dar dividida la campaña presidencial y a no realizar primarias. Al enfrentarse a esta situación, los otros partidos de la coalición, entre ellos el Partido Comunista, fueron incapaces de adoptar, con agilidad e inteligencia, alguna medida para realizar las necesarias primarias. Recordando lo ocurrido en 1969-70 con la Unidad Popular y la designación del candidato único, echamos de menos a don Lucho Corvalán.

La no realización de primarias de la Nueva Mayoría constituyó un primer duro golpe para la candidatura de Alejandro Guillier. Esto fue aprovechado por los medios de comunicación en manos de la derecha para hacerla desaparecer durante un buen tiempo.

Por otro lado, los partidos e independientes que estaban por Guillier debieron dedicar esfuerzos y tiempo a la tarea de reunir las firmas para que éste se presentara como candidato independiente. Ello retrasó el inicio de la campaña propiamente tal.

A esto se debe agregar el erróneo acuerdo de la Nueva Mayoría, al que se opuso el PC, de presentar dos listas a las elecciones parlamentarias a efectuarse el domingo 19 de noviembre de 2017: “La Fuerza de la Mayoría” (PS, PPD, PR y PC) y “Convergencia Democrática” (PDC, MAS Región e Izquierda Ciudadana).

Durante el desarrollo de la campaña, Carolina Goic, candidata de la DC fue adoptando cada vez más agresiva postura contra el PC. Este afiebrado anticomunismo, condujo a la Democracia Cristiana al peor momento de su historia. Ello fue formulado muy gráficamente por Gabriel Silber, diputado de esa colectividad: “Perdimos el Gobierno, 10 diputados, 2 senadores, 6% en la Presidencial, la peor derrota en la historia de la DC y le echamos la culpa a los comunistas…qué sigue responsabilizar a los marcianos?”

La derecha de la DC se la jugó contra las reformas del Gobieno de Bachelet. Trabajó contra la candidatura de Guillier. Si hubiera alguna duda al respecto, están las declaraciones de Mariana Aylwin en una entrevista en “Radio Infinita” del jueves 21 de diciembre de 2017. Luego de reconocer haber anulado el voto en el balotaje, se refirió a la posición de la fracción derechista del PDC “Progresismo con Progreso”. Dijo: “No votamos por Guillier por no estar de acuerdo con la continuidad de la Nueva Mayoría… Hubo muchos democratacristianos que no votaron por él, algunos anularon y otros directamente votaron por Piñera”. Y agregó desafiante:”Yo hoy me siento más identificada con las posturas de Chile Vamos que con las de la Nueva Mayoría y con un alianza con Chile Vamos que con la Nueva Mayoría y el Frente Amplio”.

Finalmente, el viernes 5 de enero de 2018, la ex ministra Mariana Aylwin oficializó su renuncia a la Democracia Cristiana junto a otros 30 militantes cercanos al grupo “Progresismo con Progreso”. A través de una carta enviada a la mesa nacional de la DC, informaron que “con mucho pesar hemos decidido renunciar a nuestra condición de militantes del PDC, lo que hemos sido por muchos años o décadas…Nos mueve el haber llegado a la dolorosa conclusión que la Democracia Cristiana ha tomado un rumbo que -a nuestro juicio- se aleja de una visión propia de la sociedad, desdibujando su identidad. La Nueva Mayoría dejó de ser una alianza de centro izquierda al estar bajo una clara hegemonía de una izquierda refundacional”.

Entre quienes firmaron el escrito y, junto a Mariana Aylwin también renunciaron a la colectividad, se encuentran el ex subsecretario Clemente Pérez, el ex ministro Hugo Lavados y el ex superintendente Álvaro Clarke.

Cap 3. La principal causa del triunfo electoral de la derecha

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembre de 2017 (III)

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso

CAPÍTULO III: LA PRINCIPAL CAUSA DEL TRIUNFO ELECTORAL DE LA DERECHA

El candidato de la Centro-Izquierda fue derrotado porque no contamos en la actualidad con un Movimiento Obrero poderoso en cantidad y calidad.

¿Qué es Movimiento Obrero?

En la Introducción de los Estatutos del Partido Comunista de Chile, titulada “Principios Básicos” se señala: El Partido Comunista de Chile… “es un Partido revolucionario, que lucha por el socialismo y reconoce el papel motriz de la clase obrera, de los trabajadores y trabajadoras, en el progreso y transformación social”.

En mi opinión, es necesario precisar el concepto de fuerza motriz.

UNA CLASE EN SÍ

En el desarrollo de la clase obrera, Carlos Marx distinguió dos etapas. Una de ellas es cuando tiene la categoría de una clase en sí, en que los trabajadores tienen existencia objetiva, pero carecen de conciencia de clase y organizaciones propias en lo político y en lo sindical.

Esta fue la condición en que existió la clase obrera chilena desde el surgimiento de sus primeros destacamentos en la región de Atacama en los años 20 del siglo XIX hasta el segundo decenio del siglo XX.

La clase obrera chilena nació combatiendo. La primera huelga tuvo lugar en el mineral de plata de Chañarcillo en 1834 (uno de los cuatro primeros movimientos reivindicativos obreros del mundo, y 14 años antes que apareciera el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, en febrero de 1848). En el siglo XIX llevó a cabo 110 huelgas. Pero fue una clase en sí.

RECABARREN: UNA CLASE PARA SÍ

Dos condiciones permitieron el salto de calidad del proletariado chileno de una clase en sí y su transformación en una clase para sí.

Una objetiva: la existencia de una clase obrera numerosa y combativa. Otra subjetiva: la extraordinaria labor realizada por Luis Emilio Recabarren.

Éste comprendió que no bastaba la combatividad de los obreros. Con mucha dedicación, esfuerzos y sacrificios, entregó a los trabajadores chilenos los tres elementos que le permitirían jugar un papel importante en los acontecimientos nacionales:

1.- Conciencia de Clase

Luis Emilio Recabarren es el más grande educador de masas de la historia de Chile. Fue incansable en la lucha ideológica, con el fin de ganar a los obreros para las posiciones revolucionarias. Fundó 11 periódicos, escribió en cerca de cincuenta. Educó con sus discursos, conferencias, polémicas públicas, obras de teatro, con sus conversaciones personales. Escribió varios libros. En 1910 publicó tres folletos: “La huelga de Iquique de 1907”, “Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana” y “Mi juramente”. Son las primeras obras marxistas escritas en Chile.

Fue así como forjó conciencia de clase en amplios sectores obreros, a través de la educación y de su ejemplo. Tener conciencia de clase es tener una conciencia real o verdadera,

2.- Partido revolucionario de la clase obrera

Recabarren no sólo jugó el rol de educador de masas, fue, además, un extraordinario organizador.

El 4 de junio de 1912, treinta revolucionarios, convocados por Recabarren, fundaron en Iquique el Partido Comunista de Chile en el local de “El Despertar de los Trabajadores”

3.- Movimiento sindical clasista

Recabarren reconstruyó el movimiento sindical clasista. Este había surgido en enero de 1900 con las Mancomunales, las que desaparecieron con la masacre de la Escuela Santa María de Iquique, perpetrada el sábado 21 de diciembre de 1907. Sus esfuerzos culminaron con la formación de la Federación Obrera de Chile, la gloriosa FOCH, el 25 de diciembre de 1919.

EL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO, FUERZA MOTRIZ DE NUESTRA HISTORIA

Fue al cumplirse estas tres condiciones, que la clase obrera chilena superó la categoría de una clase en sí, para alcanzar la de una clase para sí. En ese momento nació el movimiento obrero chileno, la fuerza motriz de nuestra historia. Ello ocurrió en la segunda década del siglo XX.

A Luis Emilio Recabarren, con toda justicia, se le llama padre del Movimiento Obrero chileno.

El concepto de Movimiento Obrero ha sido poco estudiado y mal comprendido. Se le confunde con clase obrera o con movimiento sindical.

El Movimiento Obrero se puede definir como la clase trabajadora que ha alcanzado la categoría de una clase para sí. Con madurez ideológica, es decir, que tiene conciencia de clase; que cuenta con un partido revolucionario y un movimiento sindical clasista.

EL PUEBLO UNIDO

Hacia fines de los años 60 del siglo XX existía un poderoso Movimiento Obrero. En torno a él se unieron amplios sectores de la población. Fue así como triunfó el 4 de septiembre de 1970 y conquistó el Gobierno Popular el 3 de noviembre de ese año, la más grande conquista lograda hasta ahora por el Movimiento Obrero chileno.

Fue entonces, cuando los trabajadores jugaron el papel de la fuerza motriz del desarrollo social. Lo pudieron hacer porque eran una clase para sí: con conciencia de clase, con un poderoso partido revolucionario y una potente CUT.

LA GRAN DERROTA

El 11 de septiembre de 1973 el imperialismo y la reacción criolla emplearon la forma más violenta y cruel de golpe de estado, un golpe fascista. El asalto a sangre y fuego del poder; la destrucción de toda forma de democracia, el exterminio físico de los revolucionarios, comenzando por el heroico compañero Presidente.

El golpe fascista fue la respuesta de la burguesía más reaccionaria a los avances logrados por el movimiento obrero, creado por Luis Emilio Recabarren.

Los fascistas no reemplazaron un gobierno por otro, sino destruyeron el proceso revolucionario que llevaba a cabo la Unidad Popular e impusieron por la fuerza un régimen neoliberal, el capitalismo salvaje. Para lograrlo emplearon el terrorismo de estado, perpetrando el genocidio del pueblo chileno.

Su objetivo era cambiar a Chile en todos sus aspectos. Y, desgraciadamente, en 17 años lo lograron.

EL MOVIMIENTO OBRERO POS DICTADURA

Actualmente, el movimiento obrero chileno aún no logra superar las graves heridas que le propinó el fascismo. La conciencia de clase sólo existe en pequeños sectores de trabajadores; sus organizaciones sindicales son débiles y el partido revolucionario es reducido.

En estas difíciles circunstancias la lucha ideológica adquiere un rol decisivo.

La ideología burguesa y la pequeña burguesa, difundidas a través de los poderosos medios de comunicación que poseen las clases dominantes, forja en amplios sectores de trabajadores lo que se llama una conciencia falsa. Es decir, estos no comprenden cuáles son sus verdaderos intereses de clase. Viven como pobres, pero piensan como ricos. Entonces actúan inconscientemente, contra sus propios intereses.

RECONSTRUIR UN PODEROSO MOVIMIENTO OBRERO

La gran tarea, entonces, es forjar entre los trabajadores la conciencia de clase. Es decir una conciencia real. Y ello se logra a través de la educación política, de la educación revolucionaria. Solamente al tener una conciencia real, una interpretación consecuente de sus intereses de clase, pueden los trabajadores ser constructores conscientes de la historia.

Esto nos enseñó Recabarren, el más grande educador de masas de la historia de Chile

Por otra parte, es imprescindible fortalecer el movimiento sindical y el Partido de la clase obrera.

NO BASTA SER TRABAJADOR

No basta ser obrero, trabajador, para jugar el rol de fuerza motriz de la historia. ¿Lo juega hoy la mayoría de la clase trabajadora cuando tiene conciencia falsa, cuando priman en su cabeza los conceptos ideológicos de la burguesía o pequeña burguesía? ¿Cuándo en vez de su carné de socio sindical o militante revolucionario exhibe la tarjeta de crédito? ¿Cuándo en vez de la solidaridad de clase prima en él una posición individualista, egoísta?

POR ESO…

Es necesario precisar que el papel motriz en el progreso y la transformación social lo juega la clase trabajadora en su condición de clase para sí, es decir como Movimiento Obrero.

El no contar con una poderosa fuerza motriz, con un potente Movimiento Obrero, abrió el camino para el triunfo de la derecha sediciosa, golpista, genocida y corrupta en las elecciones presidenciales de 2017.

Reflexiones de un militante comunista de base en torno a la derrota de diciembr ede 2017 (II)

Iván Ljubetic Vargas, historiador

No hay que hacerse el harakiri,
pero tampoco hacerse el leso.

CAPÍTULO II: ALGUNAS CIFRAS DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL 2017

Resultados de elecciones presidenciales:

Primera vuelta:

Sebastián Piñera: 2.416.054 votos (36,64%)

Alejandro Guillier: 1.496.560 “ (22,70%)

Beatriz Sánchez: 1.336.622 “ (20,27%)

José A. Kast: 522.946 “ (7,93%)

Carolina Goic: 387.666 “ (5,88%)

Marco Enríquez: 376.406 “ (5,71%)

Eduardo Artés 33.755 “ (0,51%)

Alejandro Navarro 24.015 “ (0,36%)

Si sumamos votos del “progresismo” (Guillier, Sánchez, Goic, Enríquez y Navarro) son: 3.621.269 votos

Derecha (Piñera y Kast): son 2.939.000 votos.

Segunda vuelta:

Votaron: 7.024.222 electores (49% del total de inscritos), 319.626 personas más que en la primera vuelta.

Sebastián Piñera: 3.795.896 votos (856.896 votos más

que la derecha en primera vuelta)

Alejandro Guillier: 3.160.225 votos (461.044 votos

menos que la suma de los

“progresistas” en la primera vuelta)

EN LA MAYORÍA DE LAS COMUNAS POPULARES DE LA PERIFERIA DEL GRAN SANTIAGO TRIUNFÓ GUILLIER

Por ejemplo, San Joaquín: 57,61% contra 42,39%;

San Miguel: 57,61% contra 42,39%;

La Florida: 57,61% contra 42,39%;

La Pintana: 56,42% contra 43,58%;

La Granja: 56,28% contra 43,72%;

Renca: 56,04% contra 43,96%;

Lo Prado: 55,52% contra 44,48%;

Pudahuel: 54,01% contra 45,99%;

Quinta Normal: 53,10% contra 64,90%;

Maipú: 52,14% contra 47,86%;

Recoleta: 51,76% contra 48,24%;

Padre Hurtado: 50,41% contra 49,59%;

Peñalolén: 50,26% contra 49,74%.

EL PUERTO ROJO CUMPLIÓ (La más dura derrota de Piñera)

Comuna de San Antonio: Guillier: 61,87%

Piñera: 38,13%.

COMUNAS EN QUE MÁS CRECIÓ LA DERECHA EN LA SEGUNDA VUELTA NE COMPARACIÓN CON LA PRIMERA:

1. Puente Alto 43,0%

2. Los Ángeles 38,6%

3. La Florida 35,9%

4. Maipú 34,6%

5. Rancagua 34,3%

6. Temuco 33,1%

7. Santiago 30,7%

8. Antofagasta 26,6%

9. Viña del Mar 25,6%

10. Las Condes 17,8%

(En Puente Alto y Santiago Beatriz Sánchez alcanzó gran votación en primera vuelta)

COMUNAS EN QUE MÁS DISMINUYÓ EL “PROGRESISMO” EN LA SEGUNDA VUELTA CON RESPECTO A LA PRIMERA:

Maipú 20.000 votos

Valparaíso 12.000 votos

Viña del Mar 11.000 votos

(Valparaíso es el fuerte de Frente Amplio)

REGIONES EN SEGUNDA VUELTA

Piñera ganó en todas las regiones, con excepción de Aysén y Magallanes

VOTACIÓN EN EL EXTERIOR EN SEGUNDA VUELTA

Guillier: 12.760 votos (60,66%)

Piñera: 8.277 “ (39,34%)

CEILER