El primer artículo de Luis Emilio Recabarren

(PERIÓDICO “LA TARDE”, SANTIAGO, 15 DE MARZO DE 1898)

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

“CARTA A DIRECTOR DIARIO LA TARDE…

Santiago, marzo 11 de 1898. Señor Director de la Tarde.

He leído con detención casi todos los artículos que han aparecido en su respetable diario, sobre el socialismo, y principalmente el de hoy, y he visto con sorpresa que en dos de esos artículos se hayan preocupado de Luis Olea (*).

Creo que usted no ha tratado de averiguar quién es Luis Olea, y de ahí, que usted se preocupa tanto de él y que cree que es un peligro para las clases trabajadoras de mi país.

Luis Olea no tiene influencia entre los obreros, y sus ideas no surgen entre éstos. Los que de primera lo conocen, muy luego se desilusionan y todos lo consideran como un loco.

Varias de las corporaciones socialistas que figuran, no cuentan con más adherentes o fundadores que él. El solo hace aparecer agrupaciones socialistas y convoca a reuniones que las constituye solamente él.

Esto es divertido. Todo el socialismo exaltado que parece hay en Chile lo constituye solamente él, porque casi nadie se adhiere a las ideas por el sustentadas. Para él no hay afecciones de esposa, madre, hija o hermana. Nada. Es un parásito. Vive sin afecciones de ninguna especie.

Yo, señor Director, y junto conmigo hay muchos que simpatizamos con el socialismo. Pero con el socialismo bien entendido. Pensamos en que pueden hacerse transformaciones sociales, en la igualdad humana, en la desaparición de las injusticias, en el alivio de las clases proletarias, en la nivelación relativa de las fortunas, en la disminución de las grandes riquezas que deben contraerse al desarrollo social. Y en fin, de tantos otros medios que hay para igualar las condiciones sociales.

Somos socialistas en este sentido y creo que no somos una amenaza para la humanidad, porque no somos como Olea, destructores, porque no empuñamos el puñal para clavarlo al corazón de nuestros padres, esposas o hijos, ni encendemos la tea para quemar sus cadáveres y después sus hogares.

No. Eso no tiene nombre.

No merece calificativos.

Nosotros clamamos justicia.

Nosotros pedimos instrucción para el pueblo, como medio de emancipación social. La instrucción general y obligatoria en el pueblo, traería, con el transcurso de los años, una transformación social en beneficio directo para el pueblo.

El trabajo incesante para combatir la embriaguez y el juego, acarrearía magníficos resultados.

La propaganda en este sentido es sana.

Luis Olea no piensa que el obrero que gana 20 o 30 pesos por semana y lo deja entre sábado o domingo en poder del tabernero, no podrá así jamás, salir de la inmundicia y de la miseria, y así gritarán siempre la desigualdad de las fortunas.

Y así hay muchos que botan el dinero y lo desperdician, y pretenden tener lo mismo que el obrero que ahorca.

Así es Luis Olea.

Habiéndolo tratado varias veces, creo cumplir con un deber el dirigirle la presente, para darle a conocer quién es él, entre los obreros.

En la campaña electoral última fue candidato independiente para municipal por la octava comuna, pretendiendo el triunfo para ir a sustentar sus ideas de destrucción al municipio.

Después de su derrota, se ha hecho más socialista que lo que era.
Por fin, señor Director, por la presente he pretendido sólo disipar los temores que se abrigan respecto de la propaganda que pueda hacer Olea. Al menos, a mi juicio, es así como se lo he expresado.

Soy de usted, señor Director.

Luis E. Recabarren S.

Tipógrafo”

(*) Luis Olea, dirigente anarquista.

José Miguel Varas

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

El sábado 29 de enero de 2011 recibí un correo que tenía por asunto: “Detalle” y que decía:

“Estimado compañero:

Acabo de leer con gran interés la excelente síntesis biográfica de Volodia que recibí por esta vía. Todo está muy bien.

Sólo quiero señalarte un detalle, un aspecto en que hay un error histórico. Volodia nunca fue detenido durante el régimen de González Videla, período en el que permaneció trabajando activamente en el Partido en total clandestinidad. Pero no fue enviado a Pisagua.

Si estuvo detenido en el campo de prisioneros de Pisagua durante el gobierno de Carlos Ibáñez (1953-1958), en el año 1956.
Me pareció necesario hacer esta precisión.

Saludos cordiales

José Miguel Varas”.

Esta nota, aludiendo a uno de mis artículos que recibía regularmente a través del Círculo Virtual de Estudios Histórico-Políticos del CEILER, muestra a José Miguel Varas tal como era.

Lo había conocido cuando de vuelta del retorno, me establecí en Ñuñoa. En el 2003 siendo miembro del secretariado del Comunal Ñuñoa y no conociendo aún personalmente al compañero José Miguel Varas y sabiendo que tenía ciertas reservas con el Partido, en el que ya no militaba, me atreví a invitarle a un acto sobre Pablo Neruda que realizaríamos en el salón Multiuso de Ñuñoa a mediados de noviembre de ese año. Aceptó de inmediato. Recuerdo que antes de iniciar su brillante exposición, me dijo –medio en broma, medio en serio- tal vez digo algunas cosas que a lo mejor no te gustan.

Posteriormente, el entonces Centro de Extensión Luis Emilio Recabarren (una especie de prehistoria del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER) programó un panel para el jueves 22 de enero de 2004, en el Museo Histórico Benjamín Vicuña Mackenna, en homenaje a tres dirigentes comunistas: Ricardo Fonseca, José Pino y Juan Chacón Corona. Invité para que expusiera sobre este último, al compañero José Miguel Varas.  Aceptó. Los otros panelistas fueron Hernán Soto y Mireya Baltra. Al final del evento cantamos La Internacional. Entonces vi a José Miguel entonando el himno de los trabajadores del mundo.

¿QUIÉN ES JOSÉ MIGUEL VARAS?

José Miguel Varas Morel nació en Santiago el 12 de marzo de 1928. Hijo del militar y escritor José Miguel Varas Calvo y de Elvira Morel Hesketh, quienes tuvieron luego otros tres hijos: Elvira, Inés y Carlos Antonio.

Estudió las humanidades en el Instituto Nacional, con excepción del 4º año que lo realizó en Punta Arenas, a donde su padre había sido destinado. Fue en esa austral ciudad donde comenzó a escribir cuando tenía 13 años de edad.

CAHUÍN

En 1946 ingresó a la Universidad de Chile a estudiar Leyes. Entonces trabajaba por las tardes en una Compañía de Seguros y por la noche en una radio. Por entonces, cuando tenía 18 años de edad, publicó su primer libro, “Cahuín”,

En 1948 pasó al Instituto Pedagógico donde permaneció un año. Asistía como alumno libre a clases de Literatura y Filosofía. En 1950 apareció su segundo libro ‘Sucede’.

También en ese año contrajo matrimonio con Iris Largo Farías. Tuvieron cinco hijos.

Trabajó como locutor en varias radioemisoras de Santiago; y como periodista en la revista Vistazo, en 1952, y en el diario ‘El Siglo’, en los años 1953 a 1957. En 1958 regresó a Punta Arenas para encabezar la radio ‘La Voz del Sur’.

MILITANTE COMUNISTA

Miembro del Partido Comunista, en 1959 viajo a Praga, donde trabajó dos años y medio en la emisión en español de la Radio Checoslovaca.

Regresó a Chile en 1961. Ese año fue nombrado director de El Siglo.
En 1963 fue editada su novela “Porai”. En 1967 entró a laborar como locutor en Radio Magallanes de Santiago.

En 1968 publicó “Chacón”, biografía del dirigente comunista Juan Chacón Corona. En 1969 apareció su libro ‘Lugares Comunes’, que contiene 13 cuentos.

Durante el gobierno popular presidido por Salvador Allende, fue nombrado jefe de prensa de Televisión Nacional de Chile.

”ESCUCHA CHILE”

Después del golpe fascista de 1973 partió al exilio. Instalado en Moscú, fue el alma del programa ¡Escucha Chile! entre 1974 y 1988, que transmitía Radio Moscú. El programa denunciaba los abusos de la dictadura de Pinochet, obtenía con frecuencia información exclusiva de Chile y rompía la censura. Oír la transmisión en esos años era motivo más que suficiente para ser detenido .La voz de José Miguel Varas fue una de las más conocidas del país. También colaboró en la Revista Araucaria de Chile.

RETORNA A LA PATRIA

Luego de 17 años de exilio, regresó a su patria, donde comenzó a publicar numerosos libros tan notables como “Las pantuflas de Stalin”, en 1990; “El correo de Bagdad”, en 1991; “La novela de Galvarino y Elena”, en 1995; “Cuentos Completos”, en 2001; “Milico”, “Conducta de un gato”, en 2007; “La Guachita”, que contiene 13 cuentos, “La Dama del balcón y otros cuentos” en 2009; y “Los tenaces”, crónicas y entrevistas, su última obra, en 2010.

Transmitió en cada uno de sus textos un conocimiento profundo de la naturaleza humana, a la cual miró con piedad pero también con el humor fino que le era característico.

José Miguel Varas, con su esposa Iris Largo Farías y Luis Corvalán Lépez.

DISTINCIONES

José Miguel Varas recibió numerosos Premios y Distinciones:
Premio Municipal de Santiago 1964;
Premio Municipal de Santiago 1997;
Premio del Consejo del Libro 2001;
Premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile;
Premio Altazor 2002
Premio Nacional de Literatura 2006;
Premio Municipal de Santiago 2007;
Premio Marta Brunet 2007;
Medalla Pushkin (Rusia) 2007;
Premio Altazor 2008; y
Premio Altazor 2010.

“MILICO”

Milico, la obra de José Miguel Varas, publicada en año 2007, es quizás la novela del golpe fascista del 11 de septiembre de 1973. Generosa, abre los brazos a los personajes más dispares, a los ambientes más contrastados –militares y barberos, periodistas y campesinos, hombres y mujeres–.

Muestra las contradicciones de sus personajes. Desde el milico a la antigua, forjado en la obediencia, que desacata una orden bajo el gobierno de Ibáñez, hasta el verdugo uniformado de los 70 que cree obrar por una sociedad más civilizada; desde el hijo de caballero que deviene en militante comunista hasta la madre que abandona al hijo por otra lealtad más fuerte.

VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2011

José Miguel Varas Morel falleció a la edad de 83 años, en su casa de Ñuñoa, el viernes 23 de septiembre del 2011. Su deceso se produjo el mismo día en que había fallecido su amigo Pablo Neruda 38 años antes y a quien le dedicó uno de sus mejores libros, “Neruda Clandestino”, publicado en 2003.

El hundimiento del vapor Toltén

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

El 5 de febrero de 1942 zarpó desde Valparaíso el vapor “Toltén” (ex Lotta), motonave de 1.574 toneladas y 29 tripulantes. Llevaba salitre. Su destino era la ciudad de Baltimore, en Estados Unidos.
El 21 de marzo de 1942 descargó el salitre en Baltimore, puerto estadounidense, donde se quedó uno de sus tripulantes. Su nombre, Guillermo Ortega Flores. El “Toltén”, ya sin carga, siguió navegando rumbo a Nueva York.

Era la noche del viernes 12 de marzo de 1942. Estaba en pleno desarrollo Segunda Guerra Mundial. Submarinos nazis atacaban con éxito la costa este de Estados Unidos hundiendo más de 25 buques enemigos en unas semanas.

¿Cómo pasaría el Toltén en medio del fuego cruzado? Las instrucciones eran claras y reconocidas por los beligerantes: tener a la vista la bandera de su país neutral y navegar con las luces encendidas durante la noche.

Sin embargo, el capitán Aquiles Ramírez aquella noche dio la orden de apagar las luces, convirtiendo el navío comercial en sospechoso y en un blanco de los alemanes.

Un par de horas más tarde, entre las 2 y las 4 de la madrugada del viernes 13 de marzo, una explosión en el costado de babor interrumpía para siempre el trabajo del navío mercante chileno, que se encontraba a unos 27 kilómetros de la costa de Nueva York.
El Toltén había sido torpedeado por el submarino nazi U-404, al mando del entonces Kaptleutnant Otto von Bulow. La nave chilena se partió en dos con la fuerza de la explosión. Ésta lanzó al mar a Julio Faust Rivera, fogonero del vapor, que logró subirse a una balsa. Fue el único sobreviviente. El “Toltén” se hundió en menos de seis minutos, no dando tiempo a sacar los botes salvavidas. Murieron los otros 27 tripulantes, entre ellos el capitán Aquiles Ramírez. El hundimiento del vapor “Toltén” se produjo cuando Chile era un país neutral.

¿Por qué navegaba el vapor chileno con las luces apagadas?
Kenneth Puig Gilmore, oficial del Estado Mayor de la Armada de Chile, se dedicó a investigar lo ocurrido con el Toltén, pues su medio hermano, Norman Puig Cook, murió en el hundimiento siendo oficial de guardia de esta embarcación.

Según lo indagado por el capitán Kenneth Pugh, un patrullero estadounidense interceptó al Toltén en la noche del jueves 12 de marzo de 1942 y le conminó a navegar a oscuras. La versión estadounidense, intentando eludir la responsabilidad en el hundimiento, señaló que fue solo una “recomendación”. Pero el único sobreviviente del naufragio, el fogonero Julio Faust Rivera, aseguró que fue una “orden” perentoria del patrullero yanqui, que incluso señaló que de no cumplirse, el Toltén corría el riesgo de ser atacados por los aliados.

¿Para qué ordenar a un mercante intentar navegar desapercibido? Esta es una pregunta sin respuesta, que dio lugar para atrevidas elucubraciones. Por ejemplo el periódico New York Times, llegó a sugerir que se había tratado de una maniobra para que Chile entrara en la guerra. Escribió cuatro días después del hundimiento:
“Se piensa que nosotros (Estados Unidos) necesitamos sólo una voz resuelta entre los líderes chilenos para denunciar el hundimiento del Toltén, que declare que es inútil apaciguar al Eje y demandar una cooperación total con los Estados Unidos. Sin embargo, desafortunadamente nadie ha adoptado tal actitud”.

Hoy los restos del Toltén son visitados por aficionados al buceo frente a las costas de Nueva Jersey.

Lo concreto es que más allá del recuerdo, no se conoce a los verdaderos responsables de la muerte de 27 chilenos. Otro crimen que quedó impune. Las huellas nos conducen a dos gestores de guerra, agresiones y muerte: la ayer Alemania nazi de Hitler y el aún vigente imperialismo estadounidense.

Masacre de El Salvador (Chile): 11 de marzo de 1966

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

El 1º de enero de 1966, los mineros de El Teniente declararon una huelga exigiendo aumento de sus remuneraciones. La Braden Mining Cooper, filial de la Kennecott, explotadora de ese mineral, rechazó las peticiones de los obreros. El movimiento se prolongaba. No se vislumbraba una solución. Entonces, a comienzos de marzo, la Confederación de Trabajadores del Cobre, CTC, convocó a un paro solidario. Los mineros de Chuquicamata desoyeron el llamado. Sólo paralizaron sus labores los de El Salvador. El gobierno reaccionó declarando zonas de emergencia las provincias de O’Higgins y Atacama y entregando el control de los centros mineros en huelga a las fuerzas armadas. En El Salvador se designó jefe de plaza al Coronel Manuel Pinochet Sepúlveda.

PARO SOLIDARIO

En el mineral de El Salvador el paro fue total. Los trabajadores actuaron con disciplina y responsabilidad. Un Comando de Huelga dirigía las actividades. Diversas comisiones tenían a su cargo tareas concretas: la olla común para los huelguistas y familiares, competencias deportivas, actos artísticos – culturales, cuidado de los niños, disciplina, etc. El centro de todas estas acciones era la sede del Sindicato.

El entonces ministro de Defensa de Eduardo Frei Montalva, Juan de Dios Carmona, ordenó la ocupación militar de El Salvador. No había razón alguna para ello: allí reinaba la tranquilidad y el orden. El operativo tuvo lugar el 11 de marzo de 1966. Fue realizado por efectivos del Ejército.

TODO ESTABA TRANQUILO

Eran alrededor de las 14 horas. En la sede social, trabajadores, mujeres y niños habían almorzado recién. Algunos jugaban a las cartas, otros leían o conversaban. También hubo quienes dormitaban. Una comisión lavaba platos y servicios; otra, ordenaba mesas y bancas. Los niños, incansables, correteaban alegremente.

PROVOCACIÓN

De pronto alguien dio la voz de alarma: soldados habían rodeado el local. Los pequeños, asustados, corrieron a donde estaban sus padres. Hombres y mujeres se inquietaron.
El oficial a cargo de la tropa, prepotente y altanero, ordenó desalojar la sede. La gente se negó. No había motivo para ello: estaban en su local y no molestaban a nadie. Los trabajadores intentaron dialogar. La respuesta fue brutal. Los uniformados rompieron los vidrios de las ventanas y arrojaron bombas lacrimógenas al interior. El aire se hizo irrespirable. Gritos de desesperación y de ira.

CON BALAS DE GUERRA

Todos salieron corriendo. Unas mujeres se envolvieron con banderas chilenas, como buscando en el pabellón patrio una protección.
El capitán Alejandro Alvarado Gamboa dio una orden. Y el estrépito de una descarga se elevó por encima de los gritos y el ruido de las carreras.

Los soldados dispararon contra la gente indefensa. Cayeron algunos. Otros siguieron corriendo. Una nueva descarga. Gritos y quejidos.

DOS MUJERES ASESINADAS

Una mujer, que llevaba una bandera chilena fue asesinada. Se llamaba Leopoldina Chaparro Castillo. Tenía 36 años y estaba en avanzado estado de embarazo. Cerca de ella cayó otra: Marta Egurrola de Miles, madre de tres hijos y otro por nacer.
Estas dos mujeres proletarias eran igual a esa que utilizó la propaganda democratacristiana en la Campaña de 1964: una mujer embarazada en un bello y costoso afiche azul, con la leyenda “Por mi hijo, votaré por Frei”.

Y SEIS OBREROS

También cayeron asesinados seis obreros. Entre ellos dos comunistas: Ramón Santos Contreras y Raúl Monardes.
Ocho muertos y cuarenta heridos fue el saldo de la masacre. Y, como siempre, después de una matanza se pretendió culpar a las víctimas.

UNA VEZ MÁS AL CRIMEN SE UNE LA MENTIRA

El gobierno de Frei Montalva, a través de un comunicado oficial, suscrito por el Ministro de Defensa Carmona y el Subsecretario del Interior, Juan Hamilton, sostuvo que:
“Elementos especialmente adiestrados, a las 14 horas de hoy, realizaron un ataque masivo con armas de fuego y otros medios de agresión en contra de la fuerza pública”.
Esta falsedad fue desmentida por el propio oficial a cargo del operativo, el capitán de ejército Alejandro Alvarado Gamboa. Este declaró haber dicho al coronel Pinochet:
“Si usted quiere que yo cumpla la orden que usted me dio de tomarme el Sindicato, tengo que disparar a matar y ahí va a quedar la carnicería…”

CON PREMEDITACIÓN

Por lo demás, la masacre del 11 de marzo de 1966 fue la culminación de una serie de provocaciones llevadas a cabo por el coronel Pinochet. Días antes, había prohibido la entrada al mineral de comerciantes ambulantes. A los establecidos, les ordenó no otorgar créditos a los huelguistas amenazándoles que si desobedecían lo dispuesto, serían detenidos, cancelados sus permisos y expulsados del campamento. Su plan era cercar por el hambre a los trabajadores y sus familias. Cuando comprobó que esas maniobras no surtían efecto, ordenó la detención y traslado de dirigentes y algunos obreros. Aisló el Mineral y luego vino la masacre.

La masacre de Pampa Irigoin

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

En Puerto Montt, ciudad fundada por Vicente Pérez Rosales en 1853 a orillas del Golfo de Reloncaví, tuvo lugar una de las diez masacres perpetradas durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, siendo ministro del Interior Eduardo Pérez Zujovic e Intendente subrogante de la provincia de Llanquihue, Jorge Pérez.

UNA PACÍFICA TOMA DE TERRENOS

Los hechos se iniciaron así: El martes 4 de marzo de 1969 se produjo una toma pacífica de terrenos en un lugar llamado Pampa Irigoin, ubicado a tres kilómetros de Puerto Montt. Noventa y una familias sin casa ocuparon un pedazo de suelo y levantaron improvisadas viviendas. Sobre ellas flameaban banderas chilenas.

La operación, dirigida por el diputado socialista Luis Espinoza, se realizó sin problemas. Con anterioridad, éste había conversado con el propietario de esos terrenos, llegando a un acuerdo. Durante cinco días no tuvieron dificultad alguna con carabineros. Por el contrario.

Toma en Pampa Irigoin

El diputado Luis Espinoza entregó el siguiente testimonio: “El sábado 8, a las 10 horas, el Comisario de Carabineros me fue a buscar a mi domicilio y me pidió que lo acompañara al sector Irigoin. Visitamos la nueva población. Levantamos un censo de las familias allí establecidas. El Comisario les habló a los pobladores. Les dijo que estuvieran tranquilos… que trazaran bien las calles… que no se preocuparan, que nadie los molestaría… que se mantuvieran donde estaban y que no se les ocurriera bloquear caminos…”

LLEGAN ÓRDENES DESDE SANTIAGO

Sin embargo, el Intendente democratacristiano de la provincia de Llanquihue, por instrucciones del Ministro del Interior de Frei, Edmundo Pérez Zújovic, llevó adelante una provocación contra los pobladores.

A la 1,40 de la madrugada del domingo 9 de marzo, fue detenido el diputado Espinoza. Se le acusó de “perturbar la seguridad interior del Estado”, por haber participado en seis tomas anteriores. Lo enviaron a Valdivia, donde lo pusieron a disposición de la Corte de Apelaciones.

A esa misma hora, carabineros empiezan a rodear silenciosamente la población recién levantada en Pampa Irigoin. Esperaron que aclarara. A las 7 horas avanzaron sigilosamente hacia las improvisadas viviendas. Deseaban sorprender durmiendo a sus ocupantes. Pero no contaban con la astucia de éstos, que habían instalado un primitivo sistema de alarma: hilos tendidos a pocos centímetros del suelo, con una serie de tarros. Los policías tropezaron con ellos. Sonaron las latas. Despertaron los ocupantes.
Algunos opusieron débil resistencia. La mayoría huyó intentando buscar refugio en una población vecina, la Ampliación Manuel Rodríguez. Pero los carabineros habían rodeado el lugar. Mientras unos policías se dedicaban a incendiar las chozas; otros, apostados estratégicamente, le cortaban el paso a los que huían y los atacaban lanzando bombas lacrimógenas. Algunas fueron devueltas por la gente. Otros se defendieron con piedras. Entonces las fuerzas represivas hicieron uso de sus armas de fuego. Once pobladores cayeron asesinados por balas de guerra. Muchos otros quedan heridos.

UNA OLA DE REPUDIO RECORRE CHILE

Salvador Allende
Julieta Campusano
Mario Palestro

Solidarizaron con los pobladores de Puerto Montt y repudiaron a los asesinos.

Otra vez la indignación y el repudio estremecieron el país. El lunes 10 llegaron a Puerto Montt el Presidente del Senado, Salvador Allende; la senadora comunista Julieta Campusano y el diputado socialista Mario Palestro. Los tres del Frente de Acción Popular, FRAP.

Los funerales de las víctimas en Puerto Montt tuvieron lugar el martes 11 de marzo de 1969. Fueron gigantescos. Muchos miles de personas rindieron su postrer homenaje a los nuevos asesinados por quienes prometieron una Revolución sin paredón. En el Cementerio hablaron Salvador Allende, Mario Palestro y Julieta Campusano.
Puerto Montt era una ciudad enlutada. Banderas chilenas a media asta. El cielo gris parecía llorar: una triste lloviznaba caía suavemente.

Funerales en Puerto Montt

AL CRIMEN SE AGREGA LA MENTIRA

El lunes 10, Juan Achurra Larraín, Subsecretario del Interior entregó la versión del Gobierno: “El sábado 8, 91 familias intentaron por tercera vez ocupar los terrenos de la familia Irigoin. Ésta presentó una demanda y pidió la fuerza pública”. (Dos falsedades: los pobladores estaban en ese predio desde el martes 4 de marzo y la familia Irigoin declaró que autorizó la ocupación del predio mientras se arreglaba la situación con la Corporación de la Vivienda, CORVI)
“El domingo 9 -prosigue la versión oficial- alrededor de 150 carabineros, en cumplimiento de una orden de la Intendencia, notificaron a los pobladores de la orden de desalojo. Estos atacaron a carabineros con piedras. Los carabineros dispararon primero al aire y lanzaron bombas lacrimógenas que no amedrentaron a los pobladores, quienes intentaron cercar a la policía. Se produjo una lucha cuerpo a cuerpo y en la batalla cayó un carabinero herido a bala”. (En el hospital de Puerto Montt no se registró la llegada de ningún carabinero herido).

“Ante esta situación -concluye la declaración oficial- carabineros debió defenderse haciendo uso de sus armas de servicio”.
Por su parte, el diario oficialista “La Nación”, en su edición del martes 11 de marzo de 1969, escribió: “Los desgraciados acontecimientos recientes de Puerto Montt obligan a desenmascarar drásticamente una actitud política delictuosa e irresponsable, donde se encuentran coludidas sin excepciones las fuerzas de la extrema izquierda”.
“El Mercurio”, de esa misma fecha, señaló: “Detrás de los ocupantes hay manifiestamente autores intelectuales del desmán, que son los que se han dedicado a hacer ofrecimientos demagógicos en materia de viviendas y techo”.

REPUDIANDO A LOS MASACRADORES

En un acto de masas realizado en Santiago por el Partido Comunista, la diputada Gladys Marín dijo: “Una vez más se ha lanzado la fuerza policial contra el pueblo. Ni las amenazas ni las balas impedirán que el pueblo use el derecho legítimo que tiene de exigir un lugar donde vivir”.

Por su lado, la Juventud Demócrata Cristiana declaró: “Este nuevo acto represivo del gobierno no es sino la consecuencia de una política cada vez más alejada y contraria a los intereses populares, que necesita, para imponerse, una cuota cada vez mayor de autoritarismo”.

En sesión extraordinaria del Senado del 13 de marzo, su Presidente, Salvador Allende, manifestó: “¿Con qué derecho ustedes., señores democratacristianos, se atreven a decir en la declaración de apoyo al gobierno que nosotros traficamos con la muerte? No, señores senadores, no se puede llegar a tales extremos. No se puede envilecer la política nacional, no se puede permitir la corrupción de instituciones como Carabineros, no puede convertirse ese grupo en guardia pretoriana, no pueden estar en peligro las vidas de quienes no pensamos como ustedes”.

En esa misma sesión, la senadora Julieta Campusano expresó: “Las balas asesinas se llaman Frei, Pérez Zujovic. Ellos han dicho que no tolerarán ocupaciones ilegales. Pero, para ellos, el hambre, la miseria, la vivienda insalubre y la condición de allegados, eso es legal”.

LAS PREGUNTAS DE VÍCTOR JARA

El cantautor Víctor Jara, militante de las Juventudes Comunistas, compuso la hermosa y dramática canción “Preguntas por Puerto Montt”, donde exclama:

“Muy bien, voy a preguntar,
por ti, por ti, por aquél
por ti, que quedaste solo
y el que murió sin saber,
murió sin saber por qué
le acribillaban el pecho
luchando por el derecho
de un suelo para vivir…”

TAMBIÉN SUFRIERON EL GOLPE

Con el Gobierno Popular, los pobladores de Puerto Montt mejoraron su suerte. Pero fue por pocos años. Después llegó a dictadura.

Luis Espinoza, el diputado socialista, que había organizado a los sin casa de esa austral ciudad, poco después del golpe fascista del 11 de septiembre de 1973, fue detenido y asesinado.

Mujeres comunistas contribuyendo a forjar un Chile mejor

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Desde que surgió el Partido Comunista, sus militantes se han entregado a luchar por un mundo en que exista el pan, la justicia, la alegría, la democracia y la poesía para todos.

En nuestro país, miles de mujeres comunistas han entregado lo mejor de sí a este objetivo. Rendimos homenaje a ellas en las personas de ocho compañeras:

TERESA FLORES: Obrera nacida en Iquique en 1891, la única mujer que participó en la fundación del Partido Comunista en 1912. Creó en Iquique la primera organización femenina revolucionaria; fue la primera dirigente sindical a nivel nacional.

Teresa Flores

JULIETA CAMPUSANO: De origen obrero, nació en Tocopilla el 31 de mayo de 1918.Diputada y Senadora. Dirigente del Partido. Falleció el 10 de junio de 1991.

Julieta Campusano

VIOLETA PARRA: Nació en San Carlos el 4 de octubre de 1917. Folklorista, investigadora, cantautora, artista reconocida mundialmente por sus canciones, pinturas al óleo, arpilleras y esculturas de alambre. Entre sus obras está “Gracias a la Vida”. Se suicidó el 5 de febrero de 1967.

Violeta Parra

ISIDORA AGUIRRE: Nació en Santiago el 22 de marzo de 1919. Destacada autora teatral. Entre sus obras está “La Pérgola de las Flores”. Recibió el Premio de la Casa de las Américas en 1969. Falleció el 26 de febrero de 2011.

Isidora Aguirre

RAMONA PARRA: Obrera del Laboratorio Recalcine. Dirigente de las Juventudes Comunistas. Asesinada en la masacre de la Plaza Bulnes el 28 de enero de 1946, cuando tenía 18 años.

Ramona Parra

MARTA UGARTE: Profesora. Nació en Santiago el 29 de julio de 1934. Dirigente del Partido. Detenida por agentes de Pinochet, fue torturada y asesinada. Arrojada al mar desde un helicóptero, su cadáver fue encontrado en septiembre de 1974 en la Playa La Ballena de Los Molles.

Marta Ugarte

SOLA SIERRA: Nació en Santiago el 1º de diciembre de 1935. Destacada luchadora internacional por los derechos humanos. Fue Presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Murió el jueves 1º de julio de 1999.

Sola Sierra

GLADYS MARÍN: Profesora. Nació en Curepto el 16 de julio de 1941. Máxima dirigente de las Juventudes Comunistas y del Partido. Luchó en la clandestinidad contra la dictadura de Pinochet. Murió el 6 de marzo de 2005.

8 Gladys Marin

Sus funerales fueron tal vez los más masivos en la historia de Chile.

¡Honor y gloria a todas las imprescindibles que lucharon toda la vida!

Día Internacional de la Mujer

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

8 de marzo de 1857. La fábrica textil “Cotton” de Nueva York, estaba ocupada por sus trabajadoras, que habían declarado una huelga. Todas ellas, 129, murieron horriblemente quemadas. Jamás la “Justicia” estadounidense aclaró el origen del siniestro.

Los días 26 y 27 de agosto de 1910 se realizó en Copenhague (Dinamarca) el Primer Congreso Mundial de Mujeres Socialistas. En ese evento la dirigente revolucionaria Clara Zetkin, una maestra alemana que dedicó toda su vida al movimiento femenino, propuso que el 8 de marzo fuese declarado Día Internacional de la Mujer, como una forma de que cada año las mujeres de todo el mundo rindieran homenaje a las 129 obreras mártires, que murieron defendiendo sus derechos.

Los actos del Día Internacional de la Mujer se generalizaron en toda la tierra a partir de 1921.

En Chile se conmemoró por primera vez el 8 de marzo de 1936. El homenaje fue organizado por el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena, MENCH, que se había fundado el 11 de mayo de 1935. En el MENCH participaban, entre otras, María Marchant, profesora de inglés, dirigente del magisterio y regidora de la Comuna de Ñuñoa, Olga Poblete, catedrática de historia, dirigente del profesorado y una personalidad mundial de la lucha por la Paz. También destacaron en el MENCH, Elena Caffarena, Marta Vergara, Armanda Peroti, Aída Yávar.

El 29 de octubre de 1944, bajo la presidencia de la educadora Amanda Labarca, se inauguró en Santiago el Primer Congreso Nacional de Mujeres en el salón de honor de la Universidad de Chile. En él surgió la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, FECHIF.

Los actos del Día Internacional de la Mujer siempre han sido importantes. Pero hubo uno que tuvo especial significado. Fue el caupolicanazo de las mujeres del 8 de marzo de 1978, en plena dictadura de Pinochet. Fue un acto unitario y combativo. El más grande efectuado por mujeres hasta esa fecha en Chile. Y en él hubo una nota emotiva: actuó por primera vez el conjunto folklórico de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. A última hora la dictadura intentó impedir su realización, pero la decisión y firmeza de las mujeres que estaban a su cabeza sacaron la concentración adelante.

Rosa Luxemburgo, la “rosa roja”

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

Nació en la ciudad de Zamosc, Polonia, el 5 de marzo de 1870. Era muy pequeña cuando su familia se trasladó desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia. Allí transcurrió su niñez. Rosa sufrió una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la dejó convaleciente durante un año y le produjo una leve cojera que duró toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminación, como judía y como polaca en la Polonia parte del imperio zarista.

JOVEN REVOLUCIONARIA

La actividad militante de Rosa comienza a los 15 años, cuando se integra al movimiento socialista. Tenía esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó profundamente en la joven estudiante. Cuando cursaba su último año de escuela era ya conocida como políticamente activa. Fue la alumna más sobresaliente en los exámenes finales. Para entonces era militante regular de las células clandestinas del Partido Revolucionario del Proletariado.

Conocedora que la policía la tenía detectada, Rosa salió clandestinamente hacia Zúrich, donde se convirtió en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. Allí conoció a Leo Jogiches, quien será su amante y compañero personal durante muchos años, y su camarada hasta al final de sus días.

BRILLANTE TEÓRICA MARXISTA

En Zurich, Suiza, estudió economía y derecho. En Basilea contrajo matrimonio con un exiliado socialista alemán y adquirió la nacionalidad alemana. Brillante teórica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era “primero, la acción”, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompió con todos los estereotipos que en la época se esperaban de ella, vivió intensamente su vida personal y política.
Trabajó como periodista y continuó con las actividades políticas. Sobresalió rápidamente por su inteligencia, sus conocimientos y su capacidad. Hablaba once idiomas. Jugó un destacado papel como dirigente de la socialdemocracia, como se denominaban entonces las organizaciones revolucionarias.

CONTRA EL REVISIONISMO DE BERNSTEIN

Después de graduarse como Doctora en Ciencias Políticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decidió trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro político de la Segunda Internacional. Allí conoció a Clara Zetkin, con quien selló una amistad que dura toda la vida.

En Berlín desde 1898, Rosa se propuso medir sus armas teóricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien había comenzado una revisión profunda del marxismo. Según él, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parecía ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases. El “debate Bernstein” sumó muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien desplegó la refutación más aguda en el folleto “Reforma o Revolución”.

EL IMPACTO DE LA REVOLUCIÓN DE 1905

La revolución rusa de 1905, la primera gran explosión social en Europa después de la derrota de la Comuna de París, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Rosa Luxemburgo. Escribió artículos y recorrió mítines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el “momento en que la evolución se transforma en revolución”, escribe Rosa. “Estamos viendo la revolución rusa, y seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella.”

La revolución de 1905 abrió importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuestión, Rosa Luxemburgo coincidía con Lenin, frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora tenía que jugar un papel protagónico en la futura revolución rusa, enfrentada a la burguesía liberal.

CONTRA LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Fue una decida opositora a la Primera Mundial. Planteaba, a diferencia de los dirigentes de la Segunda Internacional, que los obreros no debían participar en una guerra llevada a cabo por los gobiernos oligárquicos capitalistas, porque la verdadera lucha estaba entre el capitalismo y el proletariado.

EL GRUPO SPARTAKUS

Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin y otros revolucionarios fundaron hacia 1916 el movimiento Spartakus. Este grupo, durante la Revolución de 1918 realizó enorme actividad intentando conducir ese movimiento en forma similar a la revolución bolchevique de Rusia. Para ello hizo circular publicaciones marxistas.

En diciembre de 1918, la Liga decidió adherirse a la Internacional Comunista y adoptó el nombre departido Comunista de Alemania (KPD, Kommunistische Partei Deutschlands).

FRENTE A LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

La revolución rusa de 1917 encontró en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y críticas, sobre el derecho a la autodeterminación o acerca de la relación entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera -sobre esta última cuestión cambia de posición después de salir de la cárcel en 1918-, Rosa Luxemburgo escribe que “los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carecía a social democracia occidental. Su Insurrección de Octubre no sólo salvó realmente la Revolución Rusa; también salvó el honor del socialismo internacional.”

Cuando la sacudida de la revolución rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la caída del káiser y la proclamación de la República, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.

COBÁRDEMENTE ASESINADOS

Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

La noche del 15 de enero de 1919 en Berlín, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía. Uno de los soldados que la rodeaban, le obligó a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Eden, la recibió con insultos. Ella alzó su frente ante la multitud y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo.

La insultaron: “Rosita, ahí viene la vieja puta”. Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra, que ellos habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo:

«¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!».

La empujaron y golpearon. Rosa se levantó. Para entonces casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. Afuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, según le habían comunicado, la conducirían a la prisión. Uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpeó en la cabeza con la culata. Ella cayó al suelo. El soldado le propinó un segundo golpe en la sien. El hombre se llamaba Runge.

El rostro de Rosa Luxemburgo chorreaba sangre. Runge obedecía órdenes cuando golpeó a Rosa Luxemburgo. Poco antes él había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. También a él lo habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Eden.

Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La llevaron al vehículo. Sentaron a Rosa entre los dos soldados en el asiento de atrás. Hacía poco que el coche había arrancado cuando le dispararon un tiro a quemarropa.

La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. Arrojaron su cadáver desde un puente al canal. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta.

Meses después, el 31 de mayo de 1919, se encontró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo, parte de su vestido, un pendiente de oro. Pero la cara era irreconocible, ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio de 1919.

EL PROFUNDO OPTIMISMO DE UNA REVOLUCIONARIA

Un año antes, en una carta desde la prisión dirigida a Sophie Liebknecht, en la víspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escribía con un profundo optimismo sobre la vida: “Es mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (…) Ahí estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos múltiples paños negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (…) y en ese momento late mi corazón con una felicidad interna indefinible y desconocida. (…) Yo creo que el secreto no es otra cosa más que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.”

ASÍ LA RECORDABA CLARA ZETKIN

Clara Zetkin, tal vez quien más la conocía, escribió sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo después de su muerte:

“En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (…) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional.”

Un tal Matías, rabiósamente anticomunista

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

El PDC ha tenido y tiene dos alas principales. Una representa los intereses populares. Otra, los de la burguesía explotadora. Es y ha sido un partido pluriclasista. Es como el antiguo dios Jano de la mitología romana, tiene dos caras.

En su historia, la Democracia Cristiana ha sufrido desgajes. De ella se fueron los del MAPU y los de Izquierda Cristiana. Últimamente renunció un grupúsculo de lo más reaccionario que existía en su seno. Pero no salieron todos. Otros se quedaron para continuar su labor antiunitaria y anticomunista desde adentro. Entre ellos está un tal Matías.

Este Matías es un “viejo”(en el sentido dialéctico del concepto) de 45 años, diputado demócrata-cristiano por el Distrito 8, Región de Coquimbo, fue timonel interino de su partido. Es un típico representante de los intereses de la burguesía. Rabiosamente anticomunista (enfermedad crónica de los Walker).

A poco de iniciarse el gobierno de la derecha, cuando es una necesidad imperiosa la unidad de las fuerzas progresistas, este diputado nacido en 1973, sacó la voz a través de las ondas de radio Cooperativa para manifestar que la Democracia Cristiana tiene “absolutamente descartado” conformar una nueva coalición con el Partido Comunista. Sostuvo que: “Si el Partido Comunista no tiene la misma concepción de defensa de la democracia, de los derechos humanos en cualquier parte del mundo, es prácticamente imposible hacer una nueva coalición con ellos”.

Como para este Matías le fue imposible encontrar (porque realmente no existe) un solo caso en que los comunistas chilenos han participado en un acto contra los derechos humanos o la democracia en la historia de nuestro país (como lo hizo su partido en 1973), debió recurrir mañosamente a lo internacional. Para ello se basó en la propaganda negra del imperialismo contra Venezuela. Al respecto afirmó que a diferencia de la Cancillería y La Moneda, el PC “se mantiene aislado en una postura obsecuente con una dictadura que tiene condenado a la miseria y a la corrupción a su pueblo”. Agregó que “ellos legitiman y justifican una serie de dictaduras, entre ellas la de Maduro en Venezuela; entonces, formar coaliciones políticas con el Partido Comunista, de ninguna manera. Yo lo descarto absolutamente”.

Es una falacia la argumentación del tal Matías. ¿Qué alianza podrían hacer los comunistas con la DC chilena si pusieran en un primer plano su posición frente a sus congéneres tan reaccionarios como la DC alemana?

Es de esperar que el sector progresista de la DC se imponga, como lo hizo encabezado por el consecuente Radomiro Tomic en 1970, y contribuya a la unidad de las fuerzas democráticas, entre ellas el Partido Comunista.

16 de Abril de 2015/VALPARAISO
Los Parlamentarios DC Patricio Vallespin , Ivan Fuentes y Matias Walker antes de la conferencia de prensa donde presentaron el proyecto de Ley que otorga un permiso laboral de siete días corridos a trabajadores que quieran ir en ayuda a los familiares e caso de catástrofe.
FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI /AGENCIAUNO

A 99 años de la fundación de la Internacional Comunista

Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER

ANTECEDENTES

En 1864 nació en Londres, fundada entre otros por Karl Marx y Friedrich Engels, la Asociación Internacional de los Trabajadores o Primera Internacional, que por primera vez en la historia agrupaba a los trabajadores de distintos países. Esta se disolvió en 1876.
En 1889, Friedrich Engels promovió la creación de la Segunda Internacional, creada en París. Agrupó a los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas, formando un amplio bloque internacional de partidos de izquierda, adheridos todos en mayor o menor grado a las doctrinas del socialismo.

LA TRAICIÓN DE LOS REFORMISTAS

Al comenzar la Primera Guerra Mundial en 1914, los dirigentes de la Segunda Internacional –traicionando los principios del internacionalismo proletario- llamaron a los trabajadores a defender su patria, es decir a matarse entre ellos en aras de los intereses de los capitalistas de sus respectivos países.

Los sectores revolucionarios celebraron la Conferencia de Zimmerwald en septiembre de 1915 y la Conferencia de Kienthal en abril de 1916. Ambas en Suiza. En estas conferencias las organizaciones revolucionarias manifestaron su ruptura con la Internacional Socialista y se convirtieron en la base de la III Internacional, construida por los partidos socialistas que se habían opuesto a la guerra.

SE CREAN CONDICIONES PARA UNA NUEVA INTERNACIONAL

La Revolución Rusa abrió una nueva época de la humanidad. Tras el triunfo de los bolcheviques, se inició una guerra civil, en la cual el poder soviético se defendió de los ejércitos de 14 países que invadieron el país de los soviets para intentar frenar la revolución.
Los capitalistas del mundo entero estaban alarmados por el hecho que la clase obrera y los campesinos se hubieran tomado el poder político por vía violenta y estuvieran construyendo una nueva sociedad. En todo el mundo el proletariado celebró este hecho.
En muchos lugares se desarrollaba el movimiento obrero: La revolución comenzó a avanzar en Europa. En Austria, venía desarrollándose el movimiento revolucionario. En Hungría, fue proclamada la República de los Soviets. La oleada revolucionaria hizo aparecer a los Partidos Comunistas en Europa. Esto creó una base real para la unificación de los Partidos Comunistas en la Tercera Internacional, en la Internacional Comunista.

SURGE LA INTERNACIONAL COMUNISTA

Convocado por Lenin, tuvo lugar en Moscú, entre el 2 y el 6 de marzo de 1919 el Primer Congreso de los Partidos Comunistas de varios países. Durante su desarrollo, el 4 de marzo de 1919, a iniciativa de Lenin y de los bolcheviques, fue fundada la Internacional Comunista o Tercera Internacional, también llamada Comintern. Aunque el bloqueo y las persecuciones de los imperialistas impidieron a muchos delegados llegar a Moscú, tomaron parte en este primer Congreso representantes de los más importantes países de Europa y América. El Congreso fue dirigido por Lenin.

LOS CONGRESOS DE LA INTERNACIONAL

La Internacional Comunista celebró siete congresos mundiales. En el ya mencionado Primer Congreso Mundial de la Internacional Comunista, se abordó el tema la “democracia burguesa y la dictadura del proletariado” y la necesidad de difundir el sistema de soviets. Se nombró al dirigente bolchevique ruso Grigori Zinoviev presidente del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista (CEIC), que era la máxima autoridad de la III Internacional durante el periodo entre los congresos. En este primer Congreso se determinó la tajante separación entre comunistas y socialistas, y se definió el programa de “expansión revolucionaria” por el cual los delegados comunistas trabajarían para obtener el poder en sus respectivos países siguiendo el modelo de la Revolución Rusa.

El Segundo Congreso Mundial de la Internacional Comunista se reunió en Moscú, entre el 19 de julio y el 7 de agosto de 1920. En este congreso se insistió en la necesidad de propagar el sistema de soviets entre el proletariado y así formar grupos de militantes aptos para tomar el poder y ejercer funciones administrativas, dejando de lado la sola política partidaria. Debido a las numerosas organizaciones socialdemócratas que solicitaban el ingreso a la Internacional, se acordaron las 21 condiciones previas que debía cumplir todo partido político para la adhesión a la Internacional, y se aprobaron los primeros estatutos.

El Tercer Congreso Mundial de la Internacional Comunista se celebró entre el 22 de junio y el 12 de julio de 1921 en Moscú. En él, se combatieron las posturas ultraizquierdistas de algunos partidos comunistas. También se trató acerca de la importancia de incorporar a las mujeres trabajadoras al movimiento comunista.

El Cuarto Congreso Mundial de la Internacional Comunista tuvo lugar en Moscú, entre el 30 de noviembre y el 5 de diciembre de 1922. En él, se profundizó en las tácticas del llamado “frente único”.

El Quinto Congreso Mundial de la Internacional Comunista se celebró en Moscú, entre junio y julio de 1924, después de la muerte de Lenin.

El Sexto Congreso Mundial de la Internacional Comunista tuvo lugar entre julio y septiembre de 1928 en Moscú. Se aprobó la consigna de “clase contra clase”, que marcó el comienzo del llamado “Tercer Periodo”.

En 1934 el comunista búlgaro Georgi Dimitrov, residente en la URSS, fue elegido para dirigir la Internacional Comunista hasta su disolución.

EL SÉPTIMO CONGRESO DE LA INTERNACIONAL

Del 25 de julio al 20 de agosto de 1935 se realizó en Moscú el VII Congreso de la Internacional Comunista. Concurrieron 513 delegados de 65 partidos comunistas y organizaciones afines. Estuvieron presentes personalidades como Dolores Ibarruri, Ho Chi Ming, Palmiro Togliatti, Jorge Dimitrov. También Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido Comunista de Chile.
Ese importante evento mundial llamó a constituir amplios frentes antifascistas en todos los países, los frentes populares, y crear gobiernos de frente único antifascista.

ASÍ LO RECORDABA CARLOS CONTRERAS LABARCA

“Yo era entonces el Secretario General del Partido Comunista de Chile y en tal carácter participé oficialmente en las sesiones del VII Congreso de la Internacional. Fue una distinción muy grande para nuestro Partido, que venía saliendo del período de la dictadura de Ibáñez, que nos había causado mucho daño. Éramos un partido pequeño, pero muy activo, muy combativo, y fue seguramente a la luz de esos antecedentes que la Internacional Comunista consideró conveniente dar a los comunistas chilenos la oportunidad de presenciar y participar en un torneo de tan extraordinaria importancia, en el que se trataba de diseñar la estrategia y la táctica a seguir en la lucha contra el fascismo y el peligro de la guerra. Fue debido a eso, seguramente, que se me hizo el honor, con gran sorpresa de mi parte, de participar en la Comisión de Mandatos, comisión que, como se sabe, es la llave de un congreso, y se me ofreció luego, en sesión de asamblea, la posibilidad de hablar cerca de una hora, lo que es realmente excepcional en eventos como ése.
En el VII Congreso participaron 76 partidos y organizaciones, de los cuales sólo 22 eran de carácter legal. Los delegados eran en total 513. La Presidencia honoraria le fue conferida al héroe del pueblo alemán, dirigente de su Partido Comunista, Ernesto Thaelmann, y otro alemán, Wilheim Pieck, miembro del Comité Ejecutivo, tuvo a su cargo el informe general del trabajo de la Internacional Comunista. Después apareció en la tribuna el compañero Dimitrov”.

AUTODISOLUCIÓN DE LA INTERNACIONAL

La autodisolución fue acordada el 15 de mayo de 1943 por el Presidium de la Internacional Comunista. En resolución de esa fecha se señaló: “Disolver la Internacional Comunista como centro dirigente del movimiento obrero internacional, liberar a las Secciones de la Internacional Comunista de las obligaciones derivadas de los Estatutos y resoluciones de los Congresos de la Internacional Comunista” (Citado en “Principios” Nº 24, junio de 1943, página 4).

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